La verdadera “espiritualidad”   Leave a comment

imagen corazón en círculoCon una “verdadera espiritualidad”, lo que hacemos es cambiar nuestro sistema de creencias, y así, a la vez, nuestros sentimientos.

Cambiando las creencias nos vemos capaces de cambiar también lo que sentimos sobre cualquier cosa… cambiando el foco de nuestra consciencia (y lo podemos expresar rápidamente así, con eso tan célebre…: desde el miedo al amor).

¿Qué elegimos sentir de cada cosa? ¡Ah!, esa es la cuestión, en gran medida.

Somos libres…, y desde la libertad, esa libertad que termina dándose cuenta de que al final si éramos libres era solo para elegir la verdad (amor)… es decir… desde la libertad de ser lo que realmente éramos y solamente eso… iremos creando (es decir, iremos eligiendo guiones diferentes) cada vez “mejor”… en estas Tierras, “dimensiones”, etc.

Así que es desde la mente (creencias/sentimientos) desde donde cambiará nuestra experiencia del mundo.

Y este cambio en dicha experiencia —en la percepción de cada cual— es necesario… es necesario antes de que realmente el mundo pueda cambiar.

El cambio en nuestra experiencia depende de cosas muy simples, que podemos resumir fácil y rápidamente así (solo es un resumen rápido, como recordatorio de… ¿dónde comenzó todo esto?).

Por ejemplo… con el curso de milagros, donde simplemente tenemos ciertos “mantras”:

— todo ataque es petición de amor (ataques… o bien todas las cosas derivadas de éstos: todos los tipos de errores que creemos que están completamente fuera de nosotros… que los vemos más o menos aborrecibles… y que “los cometen los demás”, de los cuales nos separamos… que son por tanto muy reales en nuestra mente…)…
— todo miedo y todo odio no es más que falta de amor…
— etc.

Así que en nuestra percepción podemos “pedir” ese amor, esa paz, que parece faltar ahí fuera…, ante cualquier ataque o ante cualquier expresión de miedo. Una expresión global, podríamos decir, es lo que sucede a nivel social, con la injusticia, las guerras; con la “guerra química” constante contra los cuerpos biológicos humanos, a través de las plantas que consumimos; o con la guerra “contra el medio ambiente” en general… y el largo etc. de “males globales” del mundo que reflejan el conflicto interior de esa única mente que somos.

Así, podemos volver a mirar con “los ojos del amor” a todo aquello que parecería no merecerlo —o bien no tenerlo.

Esta es la única “solución” para “el problema del mundo”: volver a mirar las cosas sintiendo/siendo/creyendo otra cosa, muy diferente a lo que antes sentíamos —que solía ser miedo y sus derivados… siempre como miedo camuflado.

Y esta “única solución para el mundo” la podemos llamar así: el perdón de nuestras percepciones (o su entrega total, al Amor que realmente somos, a “Dios”).

Parece que es así, y solo así, como podemos conseguir no reforzar “los males” del mundo.

Éstos tendrían su origen en la mente, sin más. Todo sufrimiento parte de ahí: es la experiencia de las consecuencias de nuestras elecciones mentales. Si no cambiamos las elecciones mentales, seguiremos teniendo la experiencia de sufrimiento, vida tras vida —en estos locos planes y ciclos del “alma”.

Los “males” no son el resultado del azar, no son el resultado de los “pecados” de la gente, no son el resultado de su “pasividad”, de su “maldad”, o de la “injusticia social”, etc.

Son el resultado de nuestra mera ignorancia: no nos sabemos espíritu…, no nos conocemos como creadores (a imagen y semejanza de… tachán tachán…… 🙂 … el innombrable Dios 🙂 ).

Así que “el mal” parte de la mente… y recordemos que, en el fondo, ahí somos una unidad… andrógina… en ese nivel “creador”.

Así que… repasamos: la experiencia que tenemos del mundo parte de lo que albergamos dentro, en nuestra mente.

Lo que creemos/sentimos…, lo creamos y recreamos vida tras vida —de múltiples maneras que solo pueden parecerles muy “entretenidas” a estos locos de atar que somos, los “terrícolas”.

Y ¿qué creemos? Pues en resumen nos creemos indignos, o, si se quiere decir de otra manera… nos creemos no completamente dignos.

Si ya nos creyéramos perfectamente dignos… ni siquiera tendríamos que haber venido aparentemente aquí… ni siquiera parecería que estamos aquí en la Tierra… alojados en un cuerpo… y con este esquema tan férreo de linealidad temporal.

Lo bueno es que todo tiene un “final feliz” :), así que “todo va a ir bien”, pues somos perfectamente “dignos”, dignos de ser lo que realmente somos (es decir, de recordarlo, de recordarlo también aquí, en estos infiernos, entre las “formas perecederas”… entre nuestras proyecciones de miedo que realizamos sobre las formas perecederas).

Y es que, en el fondo, y como ya “sabemos”… y como dice la querida voz de Yeshua… no podemos ser otra cosa que reales… que Amor… que Dios…… y… todo lo demás son “ilusiones”, por así decirlo: ilusiones que solo momentáneamente nos parecen reales, antes de ser purificadas —y solo cuando así lo permitimos.

Esta “purificación” parece que simplemente es un proceso natural… y el único natural —nada que ver en el fondo con un proceso de “evolución”, etc.

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