Dios es laico (en un mundo por esencia tan “satánico”, Dios primero de todo es laico)   Leave a comment

imagen corazón en círculo

[Antes de nada, ¡atención!, aquí el adjetivo “satánico” no conlleva ninguna carga de mala voluntad…, de mala leche…, de condena… pues está usado como un adjetivo tan neutral como pueda ser este otro: “amarillento”.
Y por otra parte no vamos en contra de nada ni de nadie, sino como se verá, más bien lo contrario; no vamos en contra de la religión… las iglesias, etc., ya que pueden ser muy útiles, pues, como ya sabemos… las “formas”, las instituciones… en el fondo son neutrales —el tiempo que ayudan a “dar forma” es neutral, en el fondo)
]

Dios… el Original, o como lo queráis llamar… Dios “quiere” que nos duela lo menos posible todo lo que experimentamos en este embrollo llamado universo, en esto que tenemos montado aquí —”montado”, como se dice por aquí… en este inmenso lío de formas, en el sueño que es el universo… fabricado por nosotros mismos y por la “gloria” de nosotros mismos… en una especie de inmensa paja mental.

Y ¿cómo es que nos lo ponemos tan difícil a nosotros mismos… tanto tanto… que Dios nos tiene que “hablar”, inspirar, en esa su manera constante y que parece indirecta (por ejemplo inspirando ideas, imágenes, sentires, etc.)?

En el blog llevamos a cabo un juego que, para empezar, aparte de ser un juego… sirve de entrada para simplemente “celebrar” 🙂 a las otras miles y miles de civilizaciones que en el universo habrá… y que parecen tenerlo más fácil —digamos que por estar más “centradas” espiritualmente hablando (recordando siempre que, en el fondo, tampoco están separadas de nosotros mismos).

Podríamos intentar explicar (tomando algunas cosas elementales de lo que venimos diciendo) cómo es que nos lo ponemos tan difícil, y más difícil de lo normal, aquí.

Tenemos una especie de receta. Y al principio, en esta receta, compuesta para la fabricación de este mundo, hay una especie de “artículo de fe” muy simple —y digamos que es “la solución para todos nuestros problemas” 🙂 .

Estos son los ingredientes de esta especie de “receta satánica”… ya que eso es lo que parece ser este mundo, pues conlleva tanta “adoración” más o menos inconsciente del miedo…:

1.— la gente tenemos “anhelo de Dios”.
Esto es irremediable, pues en el fondo hemos surgido de un sitio (“cielo”) que no tiene nada que ver con este universo.
Es decir, nuestro creador no es nuestra propia mente, ni por tanto tampoco este nuestro universo de formas… un universo que deriva de los poderes de nuestra una-sola-mente.
Este “otro lugar” de donde surgimos, en la Unidad con nuestro verdadero creador… sería lo único natural, en realidad.
Y este “anhelo de Dios”, tan natural, y del que decíamos que sería lo único natural…, este anhelo… primero “debería” dirigirse hacia dentro… si queremos un “buen funcionamiento” de las cosas… para no desviar precipitadamente su uso (aunque no pasa nada si “desviamos”… pues nuestro verdadero ser permanece sin daño… y solo ocurre que pareceremos sufrir aquí por más tiempo… y ya vemos cómo en gran medida deseamos el sufrimiento).
Y decíamos “hacia dentro”… bueno, sí… hacia esa especie de “altar interior” invisible que todos tenemos… y que puede y quiere guiarnos, pero que no le dejamos hacerlo fácilmente.

2.— Pero claro, quizá sucede que en esta civilización, este “punto 1” de arriba no está nada claro, todavía.
Entonces, lógicamente no hablamos de una forma directa y simple sobre ello… pues se trata de algo que, para empezar, por la mera “lógica” del universo (tan demente), no queremos o podemos aceptar con facilidad… y es algo que, cuando lo aceptamos… lo hacemos quizá algo sesgadamente.
Tenemos entre manos por tanto una “verdad” que da mucho miedo, pues en gran medida es el miedo quien es la madre-padre de este universo.
Por tanto, hemos institucionalizado lo que acabamos de decir: las distorsiones, que se traducen en instituciones… que son más o menos duras o difíciles de experimentar.
¿Qué es lo institucionalizado? Digamos que este desvío o distorsión de nuestros “impulsos milagrosos”.
Y en el fondo este “institucionalizar” no está ni bien ni mal… en principio… pues es lo que hay —sirve para prolongar el tiempo, y por tanto el sufrimiento… pero también para darnos tiempo de superar o vencer al tiempo 🙂 .

3.— Así, como decíamos, en estas sociedades “satánicas” (es decir, cualquiera como la nuestra… tan primitiva espiritualmente hablando…)…, lo que “hacemos” aquí…, al tener esta enorme confusión… es proyectar masivamente nuestro “anhelo divino” sobre otras “esferas”.
Fijémonos quizá en lo que pasó con las instituciones de la realeza, los reyes… el papado…
Pero… hoy nos sigue sucediendo lo mismo, o cosas similares a esas… en un nivel muy importante para toda la civilización… en nuestro pensamiento y con las instituciones en general.
Hoy podemos quizá hablar de cómo tenemos “espiritualizado” el ámbito de la política… y el de la naturaleza —en este sentido malo de “espiritualizar”… donde derivamos la “gloria a Dios” en ámbitos que “se aprovechan” de ello (“estructuralmente”).

¿Y cómo así?

Es que… bien… es que casi no podemos hablar tranquilamente de nada… en este “contexto satánico”…, donde las estructuras inspiran quizá una especie de temor reverencial, parecido quizá al temor asociado a Dios en la religión antigua.

Así que no podemos hablar con tranquilidad y transparencia sobre nuestro mundo… sobre qué medios usaremos para darnos el mayor y verdadero bien… “bien común”.

Y es importantísimo observar que este bien, en realidad, la mayoría de nosotros ni siquiera sabemos o sentimos si realmente lo queremos, individualmente.

Y claro, esa “confusión individual” se refleja en nuestro mundo… sociedad o civilización… porque “el mundo” es casi un perfecto espejo de dicha confusión… albergada ahí dentro, en niveles colosalmente compartidos de la mente humana, en sus creencias elementales (una especie de auto-hostilidad, auto-ataque, culpa… la tradicionalmente asociada al llamado “pecado original”… que es “el gran tema”… el temazo de este universo).

Así, lo que realmente queremos, interiormente… lo hemos materializado en estas líneas de probabilidad para experimentar distorsiones que conllevan la interpretación de “sufrimiento”…, en estas distorsiones que tienen mil y una formas de ser. Con ellas, podemos olvidarnos de que el milagro somos nosotros.

Creemos… al final, y de tanto distorsionar… creemos que todo ese sentimiento, tan “natural” —pero que es natural por no tener nada que ver con este mundo de formas (el relativo a ese altar interior que decíamos)—… creemos que eso tiene algo que ver con “lo de fuera”: con los ídolos políticos… con la política… con “la naturaleza”…

Así, esa “inspiración universal” la terminamos derivando hacia cierta idolatría que al final no nos sienta nada bien… y que realizamos por ejemplo al separar la política y la naturaleza, adorando así diversos agentes en esos ámbitos, por separado.

Así, debido a nuestro afán de “interpretar demasiado” la inspiración… conseguimos al mismo tiempo desenfocarnos, perder la mirada.

Entonces, diciéndolo rápidamente: aplicamos “adoración religiosa” donde no toca.

Al no tener tiempo para nuestro “altar interior”…, portamos esa carga o falta de tiempo, por todos lados… y terminamos buscando fuera lo que no está fuera.

Al final, curiosamente, paradójicamente, quizá el mundo “iría mucho mejor” si fuéramos más inocentes… e hiciéramos caso a las autoridades 🙂 y reserváramos el tiempo para Dios, sinceramente, y como por separado 🙂  , por ejemplo en las iglesias… y luego, en las otras esferas, lleváramos nuestra alegría y claridad mental, “laica”, simplemente 🙂 .

Entonces, vemos que nos lo montamos mal en “política” también debido a ese motivo, quizá “esencial”, explicado arriba.

¿La política? Sí, bueno: la política como la problematización pacífica de cómo podemos o no podemos componer el colectivo de humanos y no-humanos (de quiénes se proponen o no para entrar en el colectivo como actores)… para que se dé o no el crecimiento hacia el mayor bien común, dentro de este nuestro juguete, que es el universo.

Endiosamos estructuras… y endiosamos a los ídolos que colocamos como monigotes o marionetas en tales estructuras.

Y claro, así vemos que nuestra querida e infame oligarquía política está ahí… pareciendo que “se aprovecha” en parte de ello —para su desgracia, porque vaya papelón que tienen… a las “órdenes satánicas” del guión.

Parece que nos lo montábamos igualmente “mal” en nuestro pensamiento sobre “la naturaleza”… y, por tanto, en nuestra defensa de “la naturaleza”… pues ya dijimos que “lo natural” está más bien dentro, hacia adentro… y la naturaleza de ahí “fuera” es algo que también está en realidad fabricado por nosotros mismos… “desde nuestra mente”… y que por tanto nunca estuvo esencialmente separado del otro proceso, del “político”… del proceso de fabricación y re-fabricación nuestra forma de vida humana (“política”).

Y ya acabamos por hoy:

este es un gran tema que parece dilucidarse hoy, bastante claramente, por esos “pensadores” de los que estamos empezando a tratar tímidamente en esta serie (Giorgio Agamben, Bruno Latour, Simone Weil…).

Ellos en parte pertenecen al “ámbito académico”… y son gente inspirada que puede “completar” un poco esos pinitos que hacemos con algunas revelaciones fundamentales del siglo XX (UCDM, Urantia, etc.).

Esta gente inspirada, de ese ámbito más formal, quizá nos va a “ayudar” a ver mejor…

¿Pero a ver qué? Por ejemplo “ver” este proceso de “disolver el tiempo”, que estamos realizando a veces con solo “venir” aquí a “encarnar” 🙂 , en esta ilusoria “graduación” espiritual cósmica que son estas civilizaciones (la nuestra estaría en un grado muy bajo, lo cual tendrá también sus “ventajas” 🙂 ).

Ay, las civilizaciones… ay las humanidades… parece que nos estamos mirando mucho unas a otras… desde siempre… y que nos “visitamos” de muchas maneras… y de forma mucho más “natural” 🙂 de lo que creemos… de planeta en planeta —siempre estuvimos “visitados”, así en la Tierra como en el cielo 🙂 .

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