“Ella siempre será mi hija… él siempre será mi hijo…”: el asesinato nuestro de todos los días, o cómo negamos nuestro verdadero ser, contestándonos preguntas que reflejan la actitud imposible: la de que podemos responderlas por nuestra cuenta. La responsabilidad, las preguntas, la separación…   1 comment

imagen corazón en círculo

Responsabilidad

Para tener buenas relaciones (parentales, alumno-profesor…, etc.) parece que debemos hacer que roles o papeles como esos… terminen.

Esto lo podríamos entender como que, según pasa el tiempo, obviamente los papeles que representamos aquí se extinguen… o son vividos digamos que de forma cada vez más “abstracta”.

Es esencial, pues, el hecho de que el rol de padre se haga en ese sentido “abstracto”, digamos, simplemente porque termina… porque ya no está basado en todas esas obligaciones de la administración parental (alimento, educación, etc.).

Así, digamos que ese papel pasa, de ser un rol muy “materializado” en las mil prácticas de cuidado… a ser una “relación pura”, para poder así quizá ser vivido más “arquetípicamente”.

Con los padres, creímos que el universo era nuestra causa real, cosa esta que, como sabemos, es falsa.

Los padres son uno de los elementos clave que usamos para autoconvencernos de que realmente estamos aquí… de que fuimos creados por “otros cuerpos”… en todos esos “procesos naturales” que parecen darse con estos.

Así que en el gesto de responsabilizarse de la propia vida de uno… de madurar en sociedad… —cosa esta que se permite o se alienta más o menos en las sociedades que en ese sentido son o no más o menos “sanas”—… con ese gesto de responsabilidad… podremos ver reflejado el “perdón a Dios”.

Este perdón, como también “sabemos” ya, sería lo que en el fondo venimos a “hacer” aquí —es por tanto algo que también se verá reflejado en nuestras vidas aquí.

¿Por qué?

Veamos que es obvio que hay así como dos movimientos “en paralelo” 🙂 :

— por un lado, Dios sí nos creó.
Entonces, si venimos aquí… es simplemente para poder “perdonarle” por ello… por haberlo hecho tan bien… pues nos creó libres… tan tan libres como para poder soñarnos muertos, como para poder soñar que moríamos mil veces… en un esquema muy rígido de tiempo lineal… para poder sufrir de miedo… con el deterioro… de enfermedades o entre aparentes “ataques” —para poder soñar la destrucción de la relación creadora…

Así que si venimos aquí es para despertar en esa Relación, o para esa Relación… en esa relación que nos une a todos perfectamente como iguales… y como, de cierto modo, también casi iguales a Dios.

[Podemos recordar de nuevo lo que ya sabemos: que solo somos diferentes de nuestro verdadero creador porque tuvimos que tener eso mismo, un creador…, ya que no somos auto-creados, en tanto que somos esas mentes tan “enormes”… capaces de haber proyectado estos universos y de “contenerlos”.]

Todos nuestros “problemas”, como sabemos, tienen que ver con “aprender” a “perdonar” a Dios —por habernos creado perfectos (libres).

— y, digamos que en un movimiento “en paralelo”… “perdonamos” la figura “arquetípica” de nuestros padres… que nos permiten habernos auto-engañado aquí, creyendo que somos víctimas de circunstancias ajenas a nuestro control: ser criados en un proceso donde no tenemos mucha voz o “voto” 🙂 .

Aquí venimos a representar esa tragicomedia vida tras vida, para aceptar creencias en el nivel mental, haciendo subir esas creencias que en realidad son del nivel corporal… hacia ese nivel mental, causal. Hacemos ascender las creencias “corporales”, descabelladas…, desde el nivel corporal, donde, a todas luces, como seres pequeñitos e indefensos… como niños… tenemos todas las de ganar para creer que somos lo que en realidad NO somos: vulnerables, etc.

Todos entre todos, y todos a todos, venimos a hacernos eso… y necesariamente a tener que darnos las gracias por facilitarnos esta especie de auto-engaño.

En unas vidas unos lo hacemos por otros… y en “las siguientes” otros por unos.

O bien, como se ve más fácilmente… en la misma vida terrenal también ocurre tal cadena de favores: el “regalo” de los padres, su tiempo y esfuerzo… es de cierta forma continuado y donado sucesivamente a las “siguientes generaciones”… y así.

Venimos a jugar a papá-mamá… hijitos… para que nuestra unidad como MENTE creadora (somos UNA sola mente creadora)… para que esa UNIDAD… pueda pensar que se puede auto-crear, que no tiene un creador.

En gran medida es para eso —en la medida del “ego”, del sistema de pensamiento “ego”.

Así, esa “una-sola-mente” puede reforzar la creencia de que está separada de su verdadero creador (“amor perfecto”).

Por eso aquí venimos, en cierto sentido, a “perdonar” a los padres —en general a “perdonar” a todos nuestros roles o papeles…: como “hijos”, como “padres”…, o en general en cualquier rol, en el teatro del mundo.

¿Entonces, por qué “tenemos que” perdonar el hecho de que puedan existir “padres”, “padres” y “madres”… esa especie de “arquetipos” parentales?

Estos han sido una figura clave para que podamos jugar, aquí, tan macabramente… en este universo de tiempo lineal (ilusorio)… para que podamos jugar… a permitirnos creer en lo imposible… en lo realmente increíble:

en que aquí nos estamos “creando”, entre nosotros, por nuestra cuenta.

Así lo creemos… y bien que lo plasmamos… con esta “naturaleza”… con estos cuerpos y en unos procesos tan aparentemente “naturales”.

Y todo esto es en el fondo (el fondo ilusorio del ego) para que, a su vez, nuestra UNA-SOLA-MENTE (que es lo que en realidad somos)… alimente y refuerce la idea de que ELLA puede “crearse a sí misma” —es decir, de que realmente pudo “usurpar el poder” de nuestro verdadero creador.

Así que, como sabemos… todo es y era un “problema” de AUTORÍA —aunque al final nunca hubo ningún problema—, y, como también sabemos… todo problema de autoridad tiene que ver con dicho “problema”, de autoría.

Entonces… lo dicho: parece que tenemos que abarcar, en nuestro Ser… que abrazar con nuestro Yo Espacioso… con nuestro espíritu… parece que tenemos que “comprehender” (“perdonar”)… el “hecho” innegable de la existencia de “arquetipos parentales”.

Estos han sido una figura clave para eso que hemos dicho: para que podamos jugar ese juego… el universo… que fue vivido o experimentado de forma tan “macabra”… tan “sufrida” (pero que afortunadamente en un momento u otro veremos que en realidad nunca sucedió, el universo).

Las preguntas

El “problema”, nos dice el curso de milagros (en el cap. 3) es que seguimos haciéndonos una pregunta (¿qué somos?) que en realidad no es apropiada…, es decir, que no podemos dirigírnosla propiamente a nosotros mismos.

Por ejemplo, nuestros padres biológicos están ahí, los hemos puesto ahí, para tener y sostener las bases para esa tentación tan universal: la que consiste en seguir creyendo que podemos responder por nuestra cuenta a esa pregunta… dentro de este tipo de experiencia que hemos construido con el apoyo de todo este universo… en esta experiencia de “tiempo lineal”… que hemos fabricado para tener la ilusión de que podíamos responder por nuestra cuenta a ¿qué somos?

Pero, a partir de entonces, en el universo, todo nos ofrece la misma oportunidad de “cambiar” en el nivel que importa, en el nivel de las creencias, el causal, “mental”; y podríamos sentir que el universo nos dice…:

— ¿te vas a seguir creyendo “la película”…, y, así… seguirás creyendo que tú te creaste a ti mismo/a… proyectando este universo… tu propio universo… donde a su vez pareces ser creado por este mismo universo…?

— ¿o vas a reunirte con tu verdadero ser… para así poder sentirte profundamente responsable… —que no “culpable”— responsable de todo lo que ves…, en una especie de, digamos, “paso previo”… previo a darte plena cuenta de tu verdadero poder (poder… de alegría y de paz)… como ser creado por tu verdadero creador —y no creado por este universo de “sustitución” con el que auto-sustituimos nuestro verdadero poder con tanta debilidad aparente?

Entonces… el resto de nuestras vidas consistirá en el descubrimiento, cada vez más gozoso, de que algún día saldremos de este nuestro primer error de actitud.

Este error lo vinimos reflejando aquí toda la vida… más o menos en un constante auto-ataque… al meramente preguntarnos “por nuestra cuenta” todo… con preguntas inapropiadas… preguntas de las que no nos dábamos cuenta que ya contenían las respuestas (al contener por ejemplo la presuposición de que realmente “somos cuerpos”).

Nuestro “primer error” lo vivimos casi meramente al respirar. Normalmente estamos teniendo, en cualquier situación, la misma actitud “inicial”… la que tenemos con la pregunta ¿qué somos? cuando la preguntamos con la actitud usual de…: “eh, nosotros podemos… podemos contestar eso por nuestra cuenta”.

¿Somos hijos de nuestros padres?

Para el mundo sí, pero para nuestro ser real todos somos iguales… pues todos nosotros, realmente, SOMOS el mundo… contenemos al mundo, y si acaso, de tener un “padre”… este es un único creador… nuestro “creador”, “creadora”…, como se le quiera llamar: pero único.

Nuestros padres son “reales” para el mundo en tanto que “creadores”. Ellos, diría el mundo… ellos “nos crearon”. Así que es a ellos a quienes les atribuimos a menudo tan irresponsablemente nuestros modos de actuar… que se derivan de nuestros modos de pensar.

Pero estos modos de pensar —o creencias, etc.— en gran medida los hemos adoptado en situaciones vividas en el contexto familiar… y no queremos recordar con todo nuestro ser, “con toda el alma”… que si alguien aceptó algo… FUE nuestra propia mente… fue ella quien eligió aceptar todas esas creencias… y quien ahora en el presente sigue haciéndolo, en su estado presente… aunque siempre puede volver a elegir.

[Tengamos de nuevo en cuenta que en el contexto familiar se vive esa relación, en el fondo tan extraña, entre “amor” y “necesidad”.]

Así que no queremos acordarnos de que somos mentes que eligen… y de que siempre podemos volver a elegir.

Fuimos nosotros quienes, además de elegir pensar de cierto modo aceptando ciertas creencias… también elegimos “ir en contra” de ciertas cosas, o de ciertas creencias… simplemente reaccionando al contexto.

Pero siempre tuvimos la oportunidad de no haber elegido pensar así… y, por tanto, nunca hemos estado realmente obligados a vernos limitados por esas creencias que adoptamos por nuestra cuenta… en ese ambiente donde supuestamente se enlazan el “amor” y la “necesidad”… a menudo de forma tan “enfermiza”.

¿Somos los padres de nuestros hijos, y ya está…, y no hay más…?

“Claro”, respondería “el mundo”… a veces… con una mentalidad digamos que algo “asesina”.

Claro… diríamos a veces: ¡claro, mira cómo nuestros hijos, en sus roles, son reales… son tan reales… son tan hijos 🙂 !

Así que… ¡eh, mira entonces cómo siempre habrá en el mundo unas personas que son realmente diferentes de nosotros… es decir, realmente “inferiores”!

“Mírales cómo se intentan independizar… pero nunca podrán ser ellos mismos”.

Nos creemos del todo nuestras respuestas… porque no queremos revisar o contactar con la fuente de las preguntas.

Vivimos inercias consistentes en respuestas que atienden a preguntas prefabricadas por nuestra propia mente, con sus pre-juicios…, en una mente-cuerpo que se vio obligada a actuar “rápidamente”, precipitadamente… como bebés quizá… como niños quizá…… siempre llevando al nivel mental todas las locuras del nivel corporal… confundiendo niveles… pues en el nivel corporal damos crédito a lo que en realidad es imposible… imposible en nuestro verdadero ser: debilidad, limitación, vulnerabilidad, muerte, sufrimiento…

Pero… podemos permitir que la Igualdad, que esa igualdad que está por encima de todos y que nos ama sin condiciones… esa igualdad esencial de “lo más grande”… permitir que esa igualdad… “OBRE” a través nuestro… y nos permita así ver todo con los ojos de la verdad, los de nuestro verdadero ser (en nuestra “única relación”).

Nosotros somos iguales ante nuestro verdadero creador…, iguales “en esa realidad espiritual”.

Pero… aquí venimos a negarlo, para jugar a estar separados de la verdad… de la relación única de todos con todos… de esa relación que somos todos con todos, en todos… una sola relación con todos los aspectos de la Creación… que realmente somos y tenemos.

Esa “una sola relación” es única para cada uno… pero aquí vinimos y nos confundimos respecto a esa unicidad, y pasamos a inventarnos nuestro propio sentido de “ser únicos”, en esta ilusión de mundo (a ser “especiales”)…, únicos o especiales en un sentido que ahora nos damos a nosotros mismos con nuestras respuestas… es decir, con fantasías basadas en las experiencias del nivel corporal… donde existen “padres”, “hijos”…, “necesidades”, etc. —todo ello aparentemente muy “natural”.

Así que respondemos por nuestra cuenta a la pregunta ¿qué somos?… gracias a todas esas excusas, o apoyos, que nos proporciona este universo… este mundo… todas estas formas que parecen tan reales…, tan “naturales”: cuerpos que “crean” hijos sin recordar que siempre lo están haciendo un poco “contra Dios” 🙂 … es decir… contra el hecho de que todos somos iguales ahí, en esa única relación, en la relación santa o sagrada… con Dios y para Dios… para todos en nuestro verdadero ser… en el Original… en todos los Originales… en y con la relación de todos con todos… gracias a la cual, somos.

O bien somos hijos “irresponsables”… que se creen verdaderamente creados por algo “exterior”… por personalidades, por ilusorias personalidades “ajenas”…: los padres.

Unos hijos que creemos que nuestras mentes pueden verse realmente afectadas por algo “externo”.

Unos hijos que por tanto pueden achacar sus comportamientos al “afuera”… al modelado de algún sistema o factor “ajeno”… familiar, social…… que de algún modo les modelaba sin su concurso… sin tener que ver con ellos. Unos “hijos” por tanto que se ven más o menos conscientemente como víctimas de un mundo que parece estar fuera de su control… un mundo regido más o menos duramente por todos esos “creadores de postín” que son todos esos necesarios monigotes que erigimos como “autoridades”… con todos esos personajes, como los padres, etc.

Pero…, ya sabemos que somos nosotros mismos quienes aceptamos o no aceptamos las creencias…, una vez más…, partiendo de cada experiencia en el mundo. Somos libres de aceptarlas profundamente, mentalmente…, en el nivel causal, el mental… somos libres de aceptar ahí el pensamiento demente de que “realmente estamos separados” de nuestra Paz, Alegría… Felicidad del Cielo… del “Reino”… —”contra Dios”.

Así, como hijos… puede ser que mantengamos relaciones enfermizas llamadas “de dependencia” con nuestros familiares: hijos o padres, etc.

Estas relaciones nos sirven a veces muy agudamente para seguir en un estado de “desigualdad esencial”.

Por ejemplo, es típico quizá ver que los padres en cierto sentido no desean ver a sus hijos como sus iguales…, en un sentido práctico.

Muy a menudo vemos ese “asesinato esencial” quizá en las meras afirmaciones de los padres…, en afirmaciones pretendidamente cariñosas del tipo…: “ella siempre será mi hija”, que sirven primero para tapar, en los padres, su sentir… sus emociones de culpa… sus creencias.

A veces parece que los padres necesitan creer que, de cierta forma, los que vienen después, tras ellos… serán incapaces… serán peores que ellos… les seguirán en sus “desgracias”… ya que en el fondo no deberían llegar a ser “más que ellos”… o ni siquiera llegar a ser “adecuados” como “personas maduras” (necesitan creer esto, así como los hijos se prestan también a “dejarse” hacer esto).

Aunque sea innegable que en el “tiempo lineal”, en la ilusión de este mundo… los padres son “antes”, nos preceden… y así, de alguna manera, ceden precediendo (“regalan” precediendo… cosa esta que debemos “honrar” sin duda… y, a veces, ya lo honramos meramente por dar lo mismo a por ejemplo nuestros hijos… o a nuestras “obras”… dando esa pre-cedencia)… aunque esto sea innegable en el mundo normal del tiempo… esto mismo nos da la mayor oportunidad para la tentación más “asesina” del ego, del mundo: creernos profundamente desiguales de algo o de alguien.

Aquí, pues, venimos a vernos como “iguales” pero en un sentido profundamente “espiritual”… porque…, como sabemos…, la función de los padres, o en general la función de los maestros o profesores de cualquier cosa o técnica… es intentar que los hijos o los “alumnos” alcancen en igualdad la misma condición que tienen esos padres o esos profesores —ya sea que estén enseñando “adultez”, “madurez”, como hacen idealmente los padres…, o ya sea que enseñen “maestría” o dominio de una asignatura o una técnica, en el caso de los profesores y maestros.

Volviendo a “las preguntas”: con cualquier pregunta que nos hagamos aquí en la tierra… normalmente estamos haciendo y consiguiendo lo mismo: reforzar la misma actitud de que “nosotros podemos por nuestra cuenta”.

Es decir, todas suelen ser preguntas que contienen sus respuestas… y cuyas respuestas vemos desplegadas en nuestras creencias… y luego en nuestro mundo (en la experiencia de este).

¿Qué preguntas son esas que luego usamos para reflejar nuestra primera actitud “negativa” con respecto a nuestro Ser… en ese hecho ya digamos “antiguo” o legendario 🙂 … el hecho de que nos hacemos constantemente desde siempre esa pregunta esencial que no podemos responder apropiadamente por nuestra cuenta: “qué somos”?

Se supone que podremos intuir cuáles son nuestras preguntas “equivocadas” al examinar nuestras creencias acerca de nosotros mismos… o de los demás y del mundo.

Esa sería digamos que la labor de la psicología, del mundo del coach…, etc.

Y, como vimos…, todo este mundo de formas separadas… todo el hecho de “la percepción”… es la respuesta propia (inapropiada por ello) al “hecho” de haber asumido esa actitud: la de que en general podemos responder a algo por nuestra cuenta…, la de que podemos hacer algo REAL por nuestra cuenta y, por tanto, la de que estamos realmente separados.

Pero, ante esto, el mundo contesta siempre con lo mismo… y lo contesta con obras y en hechos palpables… pues no cesa de “decirnos” que REALMENTE no podemos estar ni podremos estar jamás separados de la verdad.

Es decir, que no podemos hacer nada REAL (en el sentido de eterno, invulnerable), pues esta pantalla que llamamos mundo… sobre la cual pintamos nuestras historias de ideas de separación… con todas esas ideas que derivan de la creencia o distorsión principal en que podemos hacer algo “por nuestra cuenta” (en que podemos por tanto responder a algo por nuestra cuenta)… toda esta pantalla del mundo… decíamos… no para de contestarnos que “no”… pues simplemente esto no DURA…, es decir: experimentamos la separación como real, y esto no “dura”… entonces… en un sentido ampliado de “duración”… en otro sentido de este concepto… en un sentido de duración que obviamente no tiene que ver en principio con formas exteriores que duran más o menos… pues el nivel que manda ya no es el corporal.

Hemos venido, pues, a “hacer” algo que realmente dure…, pero eso no lo podemos “hacer” enfocándonos en “el hacer”… sino, como sabemos… enfocándonos en el ser… cosa esta que conseguiremos mediante el sentir… el resentir… el aprender a volver a sentir… a de cierto modo ser maestros en eso… en el “sentir”, para poder navegar en “percepciones ampliadas” que a veces se nos ofrecerán como “don”, para ser usado más o menos correctamente para la sanación de nuestra una-sola-mente.

Entonces, como ya sabemos… la pregunta siempre es: ¿qué queremos ser? ¿Qué somos respecto a esto o a aquello?

Es una pregunta que la vida nos insta a que nos hagamos en toda ocasión para que podamos ser conscientes de nuestros criterios, de nuestros valores más profundos, y por tanto de nuestra integridad… en el camino hacia la integración con nuestro ser real.

He aquí “la cuestión”… y que vamos a poder responder mediante “dejarnos ser” en “el sentir”…, en el recordar de nuevo, aquí, a nuestro verdadero ser… para que este, si acaso, refleje lo que sea aquí…, lo que se tenga que reflejar aquí…, o lo que se pueda reflejar aquí… con diversos milagros como cambios de percepción en la mente-una (por ejemplo con ciertos procesos de nuestros cuerpos físicos).

Visto que NO podemos responder por nuestra cuenta a esa pregunta de ¿qué somos?, lo que en realidad estamos haciendo, todo el tiempo, y lo que por tanto sí que podemos hacer… es “volver a elegir”…, que es tal y como termina el texto principal del curso de milagros, prácticamente, en el apartado Elige de nuevo.

Pues como sabemos… todo en nuestra vida consiste en una elección, en el nivel que no se ve, el mental… el de la decisión… un nivel que aquí venimos a re-descubrir:

— o bien elegimos de nuevo separación…, y por tanto debilidad… cuando hacemos reales esas “tentaciones” que nos sirven para seguir creyendo que podemos responder por nuestra cuenta a la pregunta que siempre inapropiadamente nos hacemos a nosotros mismos…

— o bien, elegimos nuestro verdadero ser… la fortaleza del mismo… en el sentir… si somos avispados…, en cada vez mayor número de situaciones… en y con todas las situaciones posibles… donde podremos liberarnos de la “prisión” si elegimos “correctamente”… liberándonos de esa prisión que nosotros mismos hemos hecho… esa prisión de creencias que dependen todas de la creencia en que realmente podemos responder por nuestra cuenta… —es decir, en que REALMENTE estamos SEPARADOS de cualquier cosa o ser… y por ende, de Dios.

Una respuesta a ““Ella siempre será mi hija… él siempre será mi hijo…”: el asesinato nuestro de todos los días, o cómo negamos nuestro verdadero ser, contestándonos preguntas que reflejan la actitud imposible: la de que podemos responderlas por nuestra cuenta. La responsabilidad, las preguntas, la separación…

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  1. archivando un comentario:

    Ea…, antes de tener derechos, has hablado de obligaciones… y ahí estará la “magia” de estas sociedades no sé si “des-obligadas”… obligadas a desobedecer para poder sentirse obligadas… …o algo así quizá 🙂 …

    En mi ignorancia creo quizá ahí hay “un truco”… que no me habría inventado yo, claro.

    Quizá, y si se puede decir algo de “estas sociedades”… es que están como locas por ser un poco como “los bebés” 🙂 …, pues los bebés quizá sean lo más parecido a un ser que no puede ni remotamente pensar en sus obligaciones sociales… pero que tiene tooooodos los derechos posibles… para su condición… así que el bebé se desgañita, claro…, si hace falta…, y a veces todo lo locamente que puede… para que esos “sus derechos” se vean satisfechos 🙂

    Esta utopía “matrix”… esta posible sociedad matrix-cibernética… la vemos planteada a veces tan claramente…, jajaja… riamos por no llorar…:
    ahí todos enchufados a la matrix que nos da y nos quita nuestros derechos… derechitos al infierno 🙂 …

    maremía.

    Se nos llena la boca tan fácil con “los derechos”; esto dicen que fue trampa, a veces.

    Quizá la única “solución” que se va a dar sea la del ponerse impepinablemente a obligarnos, entre todos, en comandita… a defender nuestras obligaciones 🙂 … que a veces estamos muy vagos, yo el primero 🙂

    Y por ejemplo…:

    ¿qué pasa con “las madres”, o con mucha gente con instinto parental (de sexo masculino también)… que en cualquier momento de la vida… a cualquier edad… desearía poder “verse obligado” a ayudar a la crianza y educación… a quien lo necesitara?

    Uf, por dónde empezar a hacer cosas aquí… ya que es tan fácil de contar “el problema” 🙂 … aparte de que no haya métodos sociales de ayuda clara a los matrimonios con hijos (casi siempre hasta los 50 años somos jóvenes…, altamente “inmaduros”):

    ¿Cómo permitimos esa aberración de tener tantas escuelas llenas de profesores de-formados… mientras que a veces tiramos a la basura la gente que más amor y más “sabio amor” tienen para ofrecer?

    Nunca dejará de ser increíble, como tantas cosas que, ni hechas aposta, podrían servir tan mal en tanto que condiciones para el “bienestar”.

    ¿Qué pasa con las obligaciones parentales que salen como “naturales”, sobre todo quizá a muchas mujeres?

    ¿Qué va a hacer esta nuestra “querida” matrix…, la cibernética… con todas esas cosas… mientras quizá nosotros reclamamos fantasiosamente por los Derechos de lo que sea (claro que siempre “justificadamente”… ante tanto ataque “neoliberal”…, como se le suele llamar… en esto que estaría en realidad tan programado… seguramente desde que “los alemanes” 🙂 y esas gentes… pusieron al pro-oligarca Felipe González como cebo)?

    Vaya película la de este mundo.

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