La paradoja de la máxima responsabilidad (píldoras para meditar Un curso de milagros)   2 comments

imagen corazón en círculo

[Podemos ir haciendo unas “píldoras” para meditar, tras meditar un poco las preciosas transmisiones que ha dado la voz de Jesús a partir del curso de milagros, a diversas personas (como Haskell)]

Con nuestra “conciencia adulta” creemos que la realidad es de una manera.

Pues bien, la realidad es justo al revés.

Y por cierto, parece que por ello Jesús a veces prefiere usar palabras como “experiencia”, en vez de “sentir”.

“Experiencia” es digamos más abstracta…, caben más cosas ahí, inconscientemente…, pues quizá la palabra “sentir” la tenemos muy asociada al cuerpo.

Cada uno tiene su mundo, su universo.

El universo sale literalmente de nuestro Ser… con todas sus historias. Lo proyectamos por entero, desde ahí, y un poco para “huir” de nuestro espíritu… tener experiencias “cómo sería si”…

El universo nunca estuvo “separado”… es reflejo (ilusorio) de nuestra actividad creadora… y está dentro de “Dios”, pues Dios somos nosotros —en esencia, pues somos a “su imagen y semejanza” (aunque sin imagen…, puro amor perfecto, pleno conocimiento… espíritu).

Somos totalmente responsables de cómo vemos todo nuestro universo…, en un bloque, a cada instante.

Si nos es difícil creerlo así…, pensemos en qué pasará cuando dejamos este cuerpo actual, si tenemos en cuenta el presupuesto esencial: nadie muere realmente*.

El universo no es “común”**. Solo es común su idea: la idea o creencia de que es posible ser y tener solamente este tipo de universo, o sistema de “realidad”; lo común es la idea que llamaremos, con el curso de milagros, “creencia increíble”.

Así que no solo ocurre que cada uno tiene su mundo… sino que cada uno ES ese mundo.

Somos esos mundos que vemos (en el sentido aún ilusorio de “ser”…, pero como primer paso).

Y los universos de cada uno son completamente distintos, pues aquí venimos a SER el pensamiento de separación, venimos a ser esa idea…, que sí que es “lo único común” aquí, en este mundo de locura —aunque esa idea no se pueda comunicar realmente, y por eso son mundos de locura.

Aquí, lo de “fuera” y lo de “dentro” por defecto quieren ser solo eso…, pero no pueden, y nunca pudieron (nunca nos han podido dejar… ni nos han querido dejar jugar realmente SOLITOS a esto: a “las formas separadas” 🙂 ).

Parece, ilusoriamente, que los universos, es decir, los efectos de albergar en cada mente la idea de la separación (efectos que son cada universo separado, particular) se pueden comunicar entre sí.

Así lo parece, porque son efectos o universos increíblemente parecidos, como universos 🙂 … pero no se pueden comunicar realmente.

Pero…: cada universo armoniza instantáneamente con el de los demás… como le cuenta tan bellamente Jesús a Haskell… aunque esto es solo una ilusión…, una grandiosa ilusión, porque nuestro origen es solo uno…, y en último término sí que es verdaderamente “grandioso”.

Si armonizamos u orquestamos todo tan “bien”… no es por otro motivo que porque en el fondo somos un solo “Hijo”, una sola creación, espíritu… más allá de toda forma… Luz (nuestra mente es una sola, “aprendiendo” a regresar… a sentirse en unidad con su Origen eterno).

Podríamos decir que como solo el amor es real y solo existe el amor… entonces solo el amor se comunica a sí mismo consigo mismo… cuando le dejamos que atraviese nuestras “ideas locas”… esas que convergen, al final, en una sola idea loca… en “la separación”… manifestada aquí en una infinidad de ideas locas particulares: en y con los universos de cada cual… y en una infinidad aún “mayor” de ideas locas (todos los cuerpos separados, las energías, etc., dentro de cada universo particular… “armonizados” instantáneamente con todo “el resto” de ingredientes para cada universo).

Lo que realmente es compartido es el Amor… es una Luz que aquí es inmediatamente distorsionada para dar lo físico y sus energías (su luz electromagnética, materia, etc.).

La Luz o Amor únicos que somos, es distorsionada por cada uno para dar así la ilusión particular de cada uno… en el proceso en que cada uno se hace un “afuera” y un “adentro”, a su manera, en cada instante —aunque, insistamos, en “armonía” con el resto de mentes proyectoras, ya que somos al final “una sola mente”.

Así que esa distorsión de la Luz… este proceso de separar “afuera” y “adentro”… se lo hace cada uno a su modo a sí mismo… y luego ocurre que estos universos… y como en realidad somos una sola unidad (“en espíritu”)… estos universos… se parecen mucho.

Este parecido podría parecernos que es “el milagro”… aunque esto no es lo “milagroso” 🙂 .

Entonces… cada cual crea su versión de la realidad ilusoria.

Cada cual es una perspectiva “completa” de una especie de “falta de amor” imaginaria “inicial”…, con la cual distorsionamos cada uno nuestro ser original.

Cada uno distorsiona a su manera la Unidad de Luz —su Ser, que es una sola relación de Luz entre todos los aspectos de la Creación verdadera—, y cada uno la distorsiona en una infinidad de pensamientos de separación, que parten de un solo pensamiento, como decíamos antes.

Así que esos pensamientos conforman o están contenidos en un único pensamiento o idea de separación: aquel célebre pensamiento o creencia increíble: la de que podemos ser lo que no somos… la de que podemos separarnos realmente de esa Luz creadora que somos…, de “Dios”… de nuestro verdadero creador… de esa Creación realmente expansiva que somos todos a la vez (los Originales) en la verdadera Unidad… en la “relación santa” o real… o sagrada… o verdadera —la única, de la Unidad real de Amor entre Originales que somos en verdad.

¿El tiempo?

Cada instante de tiempo es absolutamente independiente del anterior.

En cada instante proyectamos de nuevo todo un universo: “el nuestro”, particular.

Este contiene obviamente todos los cuerpos que “necesitemos” ver en ese momento para concordar en la ilusión, pues parece que necesitamos concordar con “todos los demás” seres para creer que somos “comunicación universal”, sin límites.

Parecemos necesitar concordar con “las demás” mentes… mentes que “necesitan” compartir ese momento con nosotros 🙂 … para así poder disimular todos juntitos aquí… y con más o menos naturalidad, con más o menos “cara de inocentes” (disimulando en torno a la naturaleza de nuestra realidad, y para que así toda esta ilusión de cuerpos separados parezca natural… para que así siga pareciendo real todo este espectáculo de cuerpos separados en el espacio… dentro de un tiempo lineal).

Nuestra mente está entonces profundamente unida al resto de las mentes, pues es al final la misma mente o unidad… aunque cada una parezca estar lanzando sus pulsos de ensoñación… y parezca estar por tanto soñando su versión de la separación, a su “medida”, a su manera.

Esto es así porque cada mente es perfectamente libre.

Fuimos creados así: perfectos en amor, y como el amor es libertad… somos perfectamente libres.

Así que la separación es UNA…, es UNA para cada uno.

Esto sería lo que nos iguala aquí, en esta locura; nos iguala el pensamiento, la idea o creencia… increíble: lo llamado “ego”.

Así, somos una sola mente —como “mente dividida” o “separada”— porque no hay dos separaciones realmente iguales, digamos… pero todas se armonizan a cada instante, desde la nada en que partieron, en una ilusión de armonía que nos sirve para si acaso reflejar nuestra verdadera armonía inicial.

Esto es lo que significará TENER y SER una sola “mente dividida”, o “separada”.

Todos somos una mente, más allá de toda medida o descripción: una mente que también aloja profundamente a Dios…, a esa nuestra verdadera Unicidad de Luz creadora… a “la Creación”… ya que nuestra mente está alojada a su vez en esa Unidad… en Dios… en esa Luz creadora que es “Dios”… más allá de toda luz física, y de toda “materia” o “energía”.

Esto es lo que verdaderamente tenemos “en común”, esa Luz que podemos ver tras cada situación en este mundo, en cada instante —haciéndolo así un instante “santo” o “sagrado”.

Así que hay un solo creador… hay una sola unidad de luz creadora: Dios, Amor, Luz.

Esta es una sola unidad… es la unidad real, albergada ahí dentro en todas nuestras mentes… mentes que están auto-absorbidas, cada una, en su modelo de “universo separado”, aunque “milagrosamente” orquestadas con el resto de “mentes dementes” 🙂 .

Dios está en todas las mentes de todos estos “seres” que somos y que parecemos estar aquí… “poblando” estos sistemas de realidad de separación… multiplicando separación, y multiplicándonos por y para la separación.

Los mundos se parecen unos a otros, pero nunca contienen en realidad exactamente lo mismo*** en cada momento… y de ahí la aparente capacidad milagrosa de nuestro ser… de nuestra mente… aunque el verdadero milagro es el propósito o la fuente por el cual cambiamos y hacia la cual vamos…, hacia la cual nos dirigimos, en nuestra mente, cuando cambiamos realmente nuestra percepción porque interpretamos dicho cambio de forma “correcta”, con mentalidad correcta: somos los soñadores conjuntos de un sueño que nunca habrá existido realmente para otra cosa que no sea ensalzar nuestro verdadero ser, en unión con la Unidad de Todo Lo Que Es… en unión con nuestro verdadero creador, con la Luz de Dios; somos perfectos como creados, como seres perfectamente libres… amorosamente creadores.

Así, cambiamos de forma más o menos inusual, la percepción… pero lo importante no es “lo inusual” o sorprendente del cambio… sino que el verdadero milagro o lo verdaderamente importante es la fuente que nutre el propósito al cual sirve nuestro “cambio”, nuestra reinterpretación.

Lo milagroso no es el cambio en sí… sino el propósito y la “fuente” de ese propósito.

Solo sería milagroso el que nuestra mente va a ir pudiendo interpretar eso que en realidad es su propio universo separado, pero teniendo en cuenta cada vez más y mejor a “Dios dentro”… es decir, interpretando así cualquier cambio de percepción como significando que:
— ella misma, la mente, es la soñadora de todo este sueño… conteniéndolo por entero… conteniendo todo este bloque de separación —y, así, nos podemos “empoderar” realmente 🙂 …
— y a la vez lo contiene y proyecta este sueño, este universo privado… meramente para poder negar la separación con respecto a su verdadero creador.

La unidad real de esa Luz que somos no está aquí, no directamente. Como sabemos, de cierto modo está “tras” las formas de la distorsión.

Por tanto, hacemos una cosa increíble con nuestra creencia increíble: proyectamos todas estas inmensidades casi de la misma manera, milimétricamente de la misma manera… mientras que en realidad todos los universos son diferentes.

Cada universo de formas es incomunicable con el del “otro”… son pulsados de golpe cada vez desde cada mente que en el fondo es una sola mente… y por tanto en esa colosal y casi perfecta armonía —pues diríamos que es como si nuestras mentes estuvieran todas de cierto modo unas dentro de otras… “holográficamente”… pues lo dicho: al final son todas la misma mente.

Así que el universo de cada cual no puede realmente comunicarse con “otra” ilusión; las ilusiones no pueden comunicarse, pues en el fondo no son nada, y lo único real es el Amor, ese amor desde el cual partieron, y partimos, ilusoriamente… todas “las mentes”… alejándonos de nuestra “originalidad” en esa Luz.

La comunicación real es el amor, un amor que realmente no se da entre las formas, pues es más bien la fuente “indirecta” de todo.

Así que aquí venimos a reconciliarnos entre nosotros mediante unas obras de “teatro” casi perfectamente orquestadas… obras que llamamos rimbombantemente “realidad”… y obras que podemos suponer que van a ir reflejando Unidad de forma cada vez más perfecta…, más “divina” —y así, tras unirnos sin miedo en la realidad más allá de las formas… vamos por tanto a poder ir reflejando esa Unicidad… la de esa verdadera realidad, con nuestro creador real… en el llamado “Cielo”.

______

* Digamos entonces que, potencialmente, todo este universo que ahora vemos y que parece independiente de nosotros… puede hacer “blup” en un instante…, y podemos verlo así como “contenido” dentro de nuestro ser…, de nuestra mente… en ese “ser” o mente más amplia… esa que somos “más realmente”… esa potencial contenedora de todo lo que es… esa que proyecta toda la ilusión, y que digamos “se mete” en esta realidad virtual (la reinventa cada vez)… para crearla, recrearla, y creérsela y re-creérsela… más o menos del todo… jugando aquí con por ejemplo la ilusión del “libre albedrío” a nivel cósmico… entre las diversas líneas de probabilidad en juego.

** No podemos compartir imágenes, en realidad.
Y todos estos cuerpos y nuestros propios cuerpos no son más que imágenes en un sueño… aunque estén muy virtualmente vividas… en una especie de “realidad virtual”, donde todo se siente muy duro o blando… muy lleno o vacío… etc.

Solo podemos compartir nuestro ser verdadero, y así, lo vamos recordando (un ser que es una relación plena, “santa”… aunque cada uno conservando cierta individualidad… pero todos relacionados con todo).

*** En hipnosis parece que se ve esto; creo recordar que hay un experimento de hipnosis explicado, al principio de un célebre libro de Wilcock, donde podemos ver o interpretar cómo es que todas nuestras mentes parecen contener los mismos pensamientos que dan lugar a todos estos cuerpos y estos mundos —pero que cada uno los proyecta por su cuenta.

¿Por qué? Porque al parecer podemos acceder, en hipnosis, a esa mente profunda… y “borrar” momentáneamente el pensamiento de separación que está encargado de que proyectemos, en nuestra consciencia, un determinado cuerpo —el de otra persona, por ejemplo.

Así, entonces, podemos ser hipnotizados y por ejemplo ser los únicos que no ven un cuerpo que los demás sí ven, como en el ejemplo que daba Wilcock.

Entonces, de repente, todo nuestro universo puede ser “el mismo” aparentemente que el de “los otros” (en la ilusión)…, excepto que el nuestro no contiene la proyección del cuerpo de esa persona.

Y así, para comprobar lo curioso que es esto, su veracidad… podremos hacer o ver cosas que otros no podrían ver o hacer (en el ejemplo, el hipnotizado podía leer un papel que estaba tras el cuerpo de esa persona cuyo “pensamiento generador” él había anulado de su universo).

Así quedaría digamos “demostrado” que todos los universo son estrictamente privados. Cada uno tiene todos los pensamientos de separación en su mente (que por tanto digamos “es enorme”, y en el fondo es la misma que la de todos, pues todos contendríamos las mismas posibilidades o pensamientos para “dar cuerpo”… dar energía)… y cada uno proyecta por tanto “a su manera”…, aunque todos lo hagamos de forma tan parecida.

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2 Respuestas a “La paradoja de la máxima responsabilidad (píldoras para meditar Un curso de milagros)

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  1. archivo un comentario que viene a cuento que hice por ahí:

    Lo de que estamos en un bujero negro… es lo de Haramein… quizá te gusten los vídeos de Haramein si no lo viste…, que al menos es un poco más gracioso que este chico.

    Así que nosotros “somos” directamente el horizonte de sucesos (nos identificamos ilusoriamente con él)… pues no hay separación;
    quienes proyectamos somos nosotros… no hay universo “fuera”.

    Alejandra Casado dice una fórmula muy evocadora… en uno de sus vídeos; creo que más o menos tal que así:

    lo físico como horizonte de sucesos para partículas emocionales.

    Y así se podría ir de plano en plano:
    — “físico”, “emocional”, “mental”.

    Podríamos forzar un poco las cosas con fines “didácticos” … …teniendo en cuenta una definición de “emociones” relacionada con UCDM:
    las emociones serían todas relativas al miedo
    (el “amor” sería al final más bien “sentimiento”, por llamarlo de otro modo… sentimiento y certeza de Unidad…, más allá de las “emociones”):

    — entonces el plano emocional podríamos decir que es el horizonte de sucesos para las creencias, “mentales” (para la creencia global en “la separación”).

    Aunque claro, al final no hay distinción real entre planos “físico”, “mental”, “emocional”… pues aquí estamos viendo nuestro ser, Cristo, “la mente de Cristo”, del único ser… “la mente de Buda”… el ser-UNO… simplemente distorsionado por nosotros mismos, que somos eso que vemos pero de lo cual nos separamos todo el rato por nuestras creencias (auto-absorbidos ilusoriamente en este “holograma”).

  2. archivando comentarios:

    …qué “duro” podría parecer ser una misma unidad con Dios … ser Dios… realmente en unidad con todo… pues tenemos que agradecer (antes siquiera de poder pensarlo)… agradecer… a todo el resto de locos que sueñan esto con nosotros… agradecerles que se sometan a nuestros deseos de locura…
    … a nuestros deseos relacionados con un mundo de separación, donde hay que:

    representar belleza, fealdad, miseria, alegría, dolor, enfermedad, muerte, asesinatos…

    ________

    Qué increíble poder, tan inmenso poder…, y tanto lío, tanta proyección de imágenes-cuerpos… para sostener el aparentemente ridículo, o más o menos “miserable”, auto-concepto, el de cada uno…

    … es de risa…

    El poder… de proyectar en cada instante cada mente su propio universo… pero todos los universos tan parecidos… tan armonizados en la demencia…
    … reflejando ese nuestra unidad… con ese “poder de armonizar” que viene de que en realidad somos una unidad, pero en otro “reino”, en el de los originales…

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