¿Por qué el mundo es un manicomio? La orquestación de mundos privados, los manicomios reales… la paradoja de compartir un mundo; la comunicación universal   Leave a comment

imagen corazón en círculo

El mundo es un manicomio porque en el fondo cada uno está en “su película” sin saberlo…, sintiendo y creyendo que esto es todo lo que hay… y creyendo que está REALMENTE compartiendo algo del mundo exterior, en un “mundo común”.

Una de las “claves” del curso de milagros —o de “la espiritualidad” que nos habla de cómo es que todo aquí es “mental”— podría parecer muy rara, pues tiene que ver con esto que hemos dicho.

Esto podría parecer muy raro para nuestra “percepción usual”… la que solemos tener del “mundo”. En ella, como sabemos…, estamos todo el santo rato alejando la Luz del origen, la de la Vida… para conseguir ver solo la luz física, la materia, para que se ajuste a nuestros conceptos sobre lo que hay que ser y hacer… sobre lo que se puede o no hacer… etc.

Como sabemos, todas estas cosas “del mundo”, cuando se sienten realmente como “fuera” de nosotros… como “exteriores”…, reflejan solamente elucubraciones internas…, privadas…, pensamientos privados…, aunque parezca posible compartirlas… compartir un mundo desde ahí.

El mundo real, el mundo “unido”… es otra cosa.

Entonces, ese compartir un mundo, pero en tanto que son formas exteriores… es imposible: cada mundo es privado. Y la Luz que sostiene todo esto está en plena comunicación en y con todas las mentes; es la plena comunicación de todas ellas…, pero más allá de todos los pensamientos privados, de toda materia y luz físicas.

Así que todas estas ilusiones nunca habrán existido (nuestros cuerpos, etc.). Son solo instrumentos para volver a la Luz… y nunca podrían existir realmente con nuestro modo normal de verlas aquí, separadas realmente de “su creador”…, de la Luz que somos nosotros… separadas de esa Luz que realmente somos… y que todo lo penetra en realidad —esa Luz que ya es “pleno conocimiento” desde siempre… etc.

En el curso se nos pide amablemente que vayamos estando dispuestos a tener una especie de “visión”…, visión que nos va a poner “el mundo completamente del revés”…, pues no habría un “mundo común” (el realmente “común” no es como pensamos que es, porque pensamos con el pasado, y el pasado es muerte, “asesinato”).

Cada mundo es literalmente privado.

Todos los mundos serían inconmensurables entre sí, en realidad; están incomunicados como mundos de formas exteriores… pero plenamente comunicados en el Principio que realmente hace posible la vida.

Puede parecer maravilloso o “milagroso” que los mundos no parezcan separados…, que se parezcan tanto aquí… o que estén tan armonizados u orquestados todos nuestros mundos privados…, pues está claro que luego, ficticiamente, los mundos privados vemos que se parecen mucho… que están instantáneamente armonizados… y que estamos entonces “co-fabricando” esto de forma increíblemente armonizada…, aunque literalmente ninguno de esos mundos de imágenes privadas existiría en realidad (en el sentido de existencia de la eternidad…, de “existencia” como eternidad).

Los mundos de cada cual no existen sino como instrumentos para cierta comunicación más allá de ellos… para regresar a la consciencia de Luz que somos… a la comunicación universal… y todo solamente para “gloria” de nuestro ser eterno —para regresar a ese ser que ya “sabe” o que ya siente perfectamente que no es necesario carecer, sufrir, limitarse, morir, etc.

La creencia de que hay un “mundo común” sería, entonces, también algo que nos vuelve potencialmente “locos”.

Pero al mismo tiempo… y claro está…, esa creencia sería potencialmente “buena” 🙂 … pues esa creencia tendría la virtud de que, al menos, nos vuelve locos “en compañía” 🙂 … que es lo que ya somos (en este “manicomio”: locos en compañía)… pues los mundos de cada cual, como vemos, se parecen muchísimo —”milagrosamente” mucho.

Por otra parte, la creencia de que “no tenemos nada en común” también nos puede volver locos, pues es falsa… porque en realidad somos una sola unidad.

Pero precisamente es de esa unidad de la que huimos espantados, aquí… a estos universos de sombras… privados… proyectados por cada uno.

De esa unidad (Luz) es de lo que precisamente venimos a huir aquí. Así que nuestra Unidad no la somos directamente aquí, en el mundo de formas.

Somos Luz creadora… pero en otro sentido “creador”… somos Luz sobre la cual parecemos estar imprimiendo todas estas formas privadas… aunque tan parecidas ellas… para huir de esa Luz.

Así que imprimimos todas estas historias temporales… que en realidad están de cierto modo ya “muertas” desde el principio… pues su propósito inicial era escondernos el ser eterno, el real.

Así, auto-engañados en este mundo… podríamos igualar la creencia que dice:
— “hay un mundo”…, con la creencia que dice…
— “hay un mundo común”.

El “problema” que tenemos aquí quizá se podría expresar también diciendo que se deriva de creer que ambas creencias producen lo mismo.

Por eso es literal la descripción del mundo como “manicomio”, y no es “un insulto”.

Pero, a la vez…, bendita locura este manicomio… “bendita” por lo dicho sobre la armonización, la orquestación entre todos los universos 🙂 .

En un manicomio real, de “locos” enjaulados, locos de verdad…, en teoría ocurre más o menos que cada cual se cree “su película”, “su mundo”; el loco está “cuidado” por gente que es bastante ajena a su película…, que no se la cree. Y ya está.

Sin embargo, el mundo es el manicomio donde nos creemos la locura todos juntos: la locura de que realmente hay un mundo exterior a cada cual…, un mundo que le puede realmente afectar, atacar, o lo contrario… hacer bien, etc., y que es la comunicación en sí.

Esta es una película de locura…, y abandonarla sanamente consigue “iluminarnos”…, consigue sacarnos del ciclo de sufrimiento y muerte que venimos una y otra vez a experimentar.

Pero, de cierto modo, no podemos abandonar solos esa película; no nos podemos “salvar” solos…, pues debemos ver que la otra no-película, la Luz… la comunicación real… es “cierta” en todo lo que veamos…, en todos y en todo… adoptando así “la Visión”: somos Luz creadora, nunca nadie ni nada nos hizo nada, ni malo ni bueno, pues no hay nadie “exterior” (todo ha sido co-fabricado, en la demencia… que ahora se torna cordura plena de Un Solo Ser).

Volviendo al manicomio de “locos reales”, enjaulados en el psiquiátrico: allí las cosas más o menos siguen “funcionando”… allí se vive para sostener cada película intacta, aunque parezca que no… y allí se cuida por tanto a los locos, a sus cuerpos (comida, pastillas, limpieza)… en un concierto del cual no se ocupan mucho los “pobres” pacientes “maniencomiados” 🙂 … esos que, en teoría, se apartan a sí mismos de entender cómo funciona en ese momento su vida… porque están más o menos “solos en su película”.

Como decíamos, aquí en el mundo “normal” todos estaríamos rematadamente locos también… pues estaríamos en algo igualmente así: “en nuestra película”… excepto por instantes de lucidez…, por instantes “santos”… 🙂 … de “salvación”… donde vemos nuestro verdadero ser en todo y en todos… viéndolo traslucir en todo… y donde podemos aceptar realmente que podemos dejar de identificarnos con las formas perecederas y que, aun así, estaremos vivos… es decir, más que vivos… recordando el ser de Luz que somos, en unión con todo… más allá de toda luz y materia físicas…, más allá de todo concepto de este mundo (que siempre es del pasado)…, más allá de toda comprensión relativa a lo físico, a lo personal, a nuestros sentidos, a nuestra percepción siempre basada en el pasado… en patrones de interpretación de experiencias que se dieron en el pasado 🙂 .

Entonces, el mundo sería, descriptivamente, sin insultar 🙂 … exactamente como un manicomio, pues cada uno tiene su película, su mundo privado… pero cree que no…, cree que “todo va bien”…, que todo es como tiene que ser (que realmente hay un mundo exterior ajeno a él donde podemos morir realmente…, un mundo que él no ha proyectado por sus propios propósitos —que, en realidad, son propósitos “de locura”).

Obviamente, lo que también va “salvando” este manicomio es que, al menos, estamos “juntitos” 🙂 …, y por ello aquí se va reflejando esa Armonía que realmente somos en el Cielo, es decir…, en la Unidad de relación real…, como esas “estrellitas” enormes que diríamos que somos, en un tipo de individualidad aquí incomprensible… o como esos “cristalitos” inefables que podríamos también decir que somos, en “el Cielo”.

Aquí se va reflejando pues esa Unidad nuestra, o esa Armonía real… y simplemente quizá gracias a que de entrada todos los universos están orquestados entre sí (por nosotros mismos con la gracia de Dios).

Digamos para empezar que esta orquestación en sí no sería “el milagro”, quizá…, y sería “neutral”.

Luego, en el fondo, quizá sentiremos que también todo era “un milagro”… al permitir el milagro de la comunicación universal… que es para lo que estamos hechos… sin distinciones… de la Luz con la Luz… pasando sin trabas por todo eso que antes veíamos solamente con las gafas del PASADO, auto-impuestas en esta inercia que llamamos “vida”, y que en realidad es muerte.

Pero esta “percepción milagrosa” quizá viene después 🙂 … después de unirnos realmente y de aceptar la “disolución” que parece darse (sin muerte ni disolución real) en nuestra verdadera fuente, de solo amor.

Los mundos de cada cual son, consisten en, pues… la percepción, este modo de percibir.

En este modo de percibir parece que hacemos “blup” una vez más en cada “nacimiento” físico… nos auto-absorbemos en nuestro propio mundo… donde desarrollaremos nuestra historia privada… y todo tras habernos sentido de nuevo “culpables” como mentes que albergan la idea de la separación: muy culpables por habernos separado realmente de la Luz, de nuestro ser en Unidad…, cuando, en realidad, es imposible separarse realmente de esa Luz o ese Ser enorme… y eterno… que somos…, que también tiene su individualidad, una individualidad incomprensible aquí… en perfecta unión con su creador.

En vez de sentirnos culpables…, entonces… aquí venimos a deshacernos de esa culpa deshaciéndola correctamente…, para así poder sentirnos digamos que meramente responsables: responsables de albergar en nuestra mente la idea de que la separación era real, y no meramente algo imaginado por estas nuestras mentes, esas mentes que se tuvieron que fabricar de nuevo otro manicomio, por entero, un mundo de mundos privados para poder auto-demostrarse a sí mismas “su verdad” propia, privada, de locos… pero también para poder tener excusas para unirse en la Luz más allá de la luz.

Entonces, los mundos de cada cual, nunca han podido parecernos que estaban real y completamente separados… sino, más bien lo contrario, en la ilusión de compartir las formas.

Y, entonces, en este engaño universal…, todo nos parece indicar que sí que hay “un mundo común”, que sí que hay cosas “fuera” que compartimos.

Insistamos en que esto es lo que hay…, y no es ni bueno ni malo. Es simplemente un engaño en principio… pero también es “la salvación”… potencialmente.

Es decir, mejor dicho: este engaño es la base para que sea posible “salvarnos” de nosotros mismos… de nuestros pensamientos…, es decir, para que podamos “cambiar de opinión” sobre nuestro verdadero ser —interiormente.

Esta base que es el hecho de la armonía entre los universos de cada uno… esta base va siendo honrada por la Luz en nuestras mentes, por ese otro principio universal (es lo que es “el perdón”).

Y así, es como si “todo” se fuera “reunificando”… o poco a poco digamos “salvándose”… al reflejar la Unidad interior inefable.

Entonces, proyectamos estas formas “exteriores”, en el fondo, simplemente para poder expresar la reunificación de la Fuente, del amor, a través nuestro. Son un mero vehículo o instrumento para el reflejo de la Comunicación universal, como decíamos.

Y claro, el engaño está muy bien hecho, en su aspecto “engaño”, pues de hecho aquí parecemos estar entrampados durante toda “una eternidad”.

Pero, el “engaño”, y según lo miremos, sirve tanto:

— para una “mayor gloria de Dios” 🙂 … del ser real que somos (Dios)…

— como potencialmente sirve para “mayor gloria” de ese “pensamiento de separación” por el cual “sufrimos”… ese pensamiento que está tan profundamente albergado en nuestras mentes, y desde el cual “fabricamos” mundos privados…, nutriendo nuestras ganas de meternos aquí de nuevo (nutriendo nuestra culpa, auto-ataque) una vez más —es decir, en una “vida” ilusoria más, aquí, en “el manicomio”.

Y nos podemos meter a “hacer”, a este mundo de mundos…, a hacer lo que sea…:
— a parecer que “uy, no estoy”…
— o a querer “sanarlo”…,
— o a querer “destruirlo”…,
— o a “aprovecharnos” de él…
…a lo que sea… da igual, tanto colectiva como individualmente… da igual en el fondo.

El mundo de cada cual se tiene que parecer al de los demás.

Entonces… aquí venimos en principio, nos dice el mito fundador del curso de milagros… aquí venimos para conseguir también ese parecido entre mundos privados… ese auto-engaño común a la mente-una que somos, en un engaño que tiene mucho poder de disimulo.

Es decir, venimos para poder disimular aquí, en “el manicomio”… poniendo la cara de inocentes… y para una mayor gloria del pensamiento de separación (“ego”). Aunque, por otra parte, siempre va a haber y puede haber “destellos” de “lo otro”… destellos del “propósito verdadero” de reunificación con “el espíritu” —con ese Ser que siquiera nos “permite” existir en la eternidad para poder haber soñado ya con todos estos manicomios.

Así, podemos unirnos aparentemente en el manicomio… nos podemos meter aquí… creyendo que otros nos metieron (padres… sociedad…)… pero, por lo menos…, podemos compartir intereses una vez aquí… podemos compartir objetivos (y, si puede ser, progresivamente querremos compartir básicamente solo una meta… la meta de paz).

Así, por ese compartir… parece que es por donde podemos empezar a “salvarnos”… auto-salvándonos… permitiéndonos ver que no perderemos nada si nos unimos a esa Luz que anda por todas partes… que está en todas partes… que sería YO… TÚ… pero que es “más que yo”… y a la vez es “super yo” 🙂 … y a la vez engloba nuestro mini-yo y nuestro poco-yo 🙂

Y todo esto… para así irnos dando cuenta, quizá en algún instante de “claridad” que tengamos… irnos dando cuenta… de que estamos en un manicomio, que estábamos “locos”.

Así que aquí en el mundo de mundos solo importa ese gesto interior…, esa preparación interior, y a ser posible en cada instante: un querer compartir más allá de los compartires del mundo…, a nivel profundo…, una preparación interior en una actitud Unidad… de querer unión…, paz…, ya que aquí, en este manicomio, con las formas “exteriores” (cuerpos, etc.) sería imposible unirse realmente —unirse a la unión que somos… al espíritu o Luz.

Cuando se quiere “salvar el mundo”, normalmente se está en la actitud de que el mundo está afuera.

Pensar así sería nada más que el principio de los tiempos…, el “primer gesto”… el big-bang a cada instante… el comienzo de ese “asesinato” ficticio de nuestra esencia… de la Luz en nosotros… el “asesinato” desde el cual creamos experiencias en ciclos más o menos ciegos…… pero donde en un momento dado ya nos hemos aburrido por fin de tanto experimentar por experimentar… y vamos atisbando que, en realidad, solo queremos volver al reconocimiento o recuerdo de ese nuestro enorme ser.

Así que normalmente es cierto que, si queremos salvar el mundo… entonces inmediatamente lo que hacemos es condenarlo de nuevo por entero…, queriendo su muerte… por querer “la muerte” en general, ya que separando el mundo de nosotros… incubamos la muerte en nosotros…, para uno mismo…, en el mundo de uno mismo…, al creer que la separación es real, que el mundo está realmente fuera de nosotros (que uno no es en realidad “su mundo”…, con todas las consecuencias… directamente… por ser su fabricador demente…, fabricador de su propio manicomio… para acto seguido así poder re-identificarse con algo más allá de ese su mundo: la Luz).

Y uno puede decir ese tipo de palabras, frases: es un manicomio… “sepulcros blanqueados”… y sin embargo no tener esa “actitud básica” de separación.

Uno puede “describir” el hecho amablemente… sin acritud…… este hecho de que nos estemos dando nuestros mundos… por nuestra cuenta…, aunque pretendidamente de forma inconsciente —estos mundos “manicomio”…, inicialmente.

Uno puede, quizá como Jesús, intentar decirlo para meramente describir, con espíritu de descripción amable…, y sin querer herir (en general los sentimientos de uno son de uno mismo; como sabemos, si algo nos “hiere”, es en realidad “nuestro problema”, nos lo hemos inventado nosotros…, y eso con más razón aparente aún si se trata de una mera lectura de meras palabras, palabras que encima hemos elegido o medio elegido, como el curso de milagros, que para eso está).

Así que, son dichas sin acritud (manicomio, etc.), y estas palabras del curso de milagros y de los subsiguientes dictados… vienen como desde otro lugar, desde un no-lugar, y se sienten a veces realmente venir desde otro plano, donde la unión con el espíritu se daría en plena “consciencia”.

Dice el curso que, a cada instante, en nuestro mundo solo hay amor o asesinato…; sería así de simple.

Y normalmente gana lo segundo, porque traemos con nuestros pensamientos el pasado… que no existe… para machacar cada presente… cada ahora… donde siempre en realidad está apuntando esa Luz creadora… nuestro verdadero ser… para huir del cual fabricamos todo este mundo que en realidad son sombras de nuestra Luz.

Huimos pues de “la verdadera Vida”… de esa que nos llama por si estamos aburridos, por si queremos dejar de “hacer las cosas por nuestra cuenta”: dejar de pensar, trayendo el pasado, en todas nuestras percepciones más elementales…, para machacar el amor real… constantemente, en ese big-bang que literalmente estamos haciendo todo el santo rato… 🙂 .

Como siempre, esto es demasiado simple para nuestro sistema de pensar… para nuestro modo de tener “una actitud”.

Nos gusta “ser nosotros mismos”; lo cual no está ni “mal” ni “bien”, por supuesto, ya que simplemente es la elección o el voto renovado por “el asesinato” ficticio de nosotros mismos… de nuestra esencia…, una vez más, a cada instante.

Ya nos hemos “inmolado” en cientos de vidas…, seguramente… y no pasa nada por una más… solo que nuestro “Yo superior” es libre siempre de expresar esa posible “otra elección” (simple Vida)… esa otra manera de ver nuestro verdadero ser…, a través nuestro… también aquí en “las sombras”.

Así que, si interpretamos bien, a cada paso podremos también ir viendo que todo lo que vemos en nuestro mundo que en realidad es privado nos está pidiendo esa “otra elección”: la de plena libertad que es nuestro espíritu…, que es el de todos…, de ese verdadero amor que solo es libertad en Unidad.

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