Salto de fe (II). Haskell en comunión con Jeshua: Viaje más allá de las palabras. (Un Curso de milagros RELOADED)   2 comments

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 183 a 189 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Salto de fe (II) [lecciones 183-189]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Vengo a seguir contigo mi conversación sobre
Un curso de milagros.

La última vez hablé sobre el salto de fe,
y sobre cómo es que tu valorar,
o más bien, dejar de valorar cualquier cosa de este mundo,
te liberaría.
Y también hablaba sobre cómo es que tu valorar no es nada más que
la descripción de lo que tú crees ser.
Entonces, dije que el salto de fe que puedes dar,
o que en realidad DEBES dar si quieres liberarte de este mundo,
supone llegar a un punto en que, libre y gozosamente, dices
“no sé”.

Ahora bien, cuando dices “no sé”,
estás afirmando algo enormemente positivo.
Es una afirmación de tal libertad,
que conlleva una liberación tan grande,
que si supieras la alegría que te traería
te dirigirías a ese punto, y más allá de él,
en un abrir y cerrar de ojos.

Pues de hecho, cuando expresas que tú “no sabes”,
no es tu Yo Único, tu Ser Uno, el que no sabe.
El “yo” en tu “yo no sé” se está refiriendo a tu pensamiento,
a todo eso que te ata a este mundo,
a todo eso que ha creado este mundo que crees ver.

Así que cuando llegas al punto de decir
“no sé”,
lo que realmente estás diciendo —
y puedes decirlo con alegría—
es esto:
SÍ SÉ que este mundo no soy yo.
Estás, realmente, diciendo:
SÍ SÉ que tengo una identidad como Hijo de Dios,
que está más allá de este mundo.
Estás diciendo, realmente,
que SÍ SABES que, en la medida en que Dios es gozo,
y paz y libertad,
eso mismo eres tú.

Así que quiero resaltar que el hecho de decir
“no sé”,
puede y debe ser motivo de una gran alegría para ti.
Pues cuando dices “no sé”, y comprendes, al decirlo,
que este mundo no tiene absolutamente nada que ver
con lo que tú verdaderamente eres,
entonces, puedes estar seguro de que al decir esas palabras,
en realidad, te estás alzando bien erguido,
estás desplegando tus alas,
y estás diciendo, en voz bien alta,
SOY LIBRE.

Ahora bien, parece que decir “no sé”,
puede resultar ser algo muy inquietante,
a quienes aún crean que este mundo
tiene algo que ver, en alguna medida, con lo que son.
Pues, como hemos dicho, si dices “no sé”
significa que debes dejar que se vaya
todo eso que crees ser tú.
Y, si así lo haces, te parecerá ciertamente que vas a morir.

Pero te aseguro que decir “no sé”,
que decir que este mundo no puede proporcionarte
el conocimiento de tu Ser,
conlleva, en verdad, tu libertad.
Pues lo que sucede, en el instante
en que te das cuenta, dentro de tu ser, de que no sabes,
es que, en ese instante, viene el discernimiento de Dios.

Y todo lo que os aparta, a cualquiera de vosotros,
de la certeza de lo que sois como Hijo de Dios,
no es más que la valoración de esta tierra.
En realidad, al final, tus valores son las afirmaciones
que dicen: “yo sé”.
Y al valorar, lo que estás diciendo es:
creo que MIS pensamientos son los creadores de Todo Lo Que Es;
creo que mis pensamientos y mis percepciones
han desplazado a los de Dios.
Estoy seguro de que cuando así lo veas,
seguramente te reirás entre dientes,
como un padre con su hijo pequeño,
cuando este juega a sus jueguitos.
Ciertamente que puedes reírte cuando te ves a ti mismo
imaginando que tu pensamiento,
con todas sus ataduras, con todo su miedo,
con toda su miseria,
de alguna manera desbanca a, y se convierte en,
la Voz de Dios.

Es como si un susurro pudiera vencer el poder de un huracán.
Pero, cuando susurras “yo sí sé”,
pero ahora porque ERES el Hijo de Dios,
da por hecho que tu susurro puede, realmente,
parecer que vence al poderío de Dios.
El mero imaginar que sabes
puede tener tanto poder para ti
porque ese ES el poder que tienes como Hijo de Dios.

Regocíjate al darte cuenta de que tus ilusiones
pueden tener tal fuerza y tal magnitud,
pues ellas son un reflejo, aunque diminuto,
de la fuerza y la magnitud
de la realidad de tu Ser Único.

Entonces, tu meta es simplemente esta:
dejar de susurrar,
dejar las vocecitas que te insisten en que digas
“yo sé”,
dejar que se vaya el valor que le has dado al “yo”
que has definido en términos de este mundo,
y desde allí abrirte a la poderosa Voz de Dios
que te llenará con el discernimiento
de lo que tú verdaderamente eres.

Por tanto, he venido a decirte esto:
si puedes llegar al punto en que, aun en tu pensamiento,
aun académicamente, intelectualmente,
puedas decir “no sé”,
porque YO SOY el Hijo de Dios,
entonces, ya por el mero hecho de decir esas palabras —
aunque solo sea con esa comprensión académica,
con una comprensión que ciertamente NO es la realidad de lo que tú eres—,
aunque solo sea eso, ello conseguirá lentamente penetrar en tu ser hasta que,
un día, el discernimiento, la certeza
y la experiencia más allá de las palabras,
serán tuyos.

Cuando dices “no sé”,
no estás dejando un vacío que pueda permanecer desocupado.
Cuando llegues a ese punto
en que puedas dar este salto de fe,
encontrarás que no hay nada que temer.
Porque tiendes a creer que, si no sabes,
dejarás de existir.
Pero he venido a decirte,
con todo el amor del universo,
que no hay vacío allí,
que no dejas de existir;
que solo existe el inmediato florecer y el discernimiento
de tu realidad como el Hijo de Dios.

Esa experiencia vendrá quizá en un instante.
Ese será el momento
en el cual tu pensamiento pase al olvido,
y tu experiencia se convierta en lo que tú eres.
Tú, en tu poder, puedes elegir que esto te lleve un tiempo.
Si eliges hacerlo así,
no creas que eres “malo” o estás equivocado.
Simplemente comprende que es tu poder como Hijo de Dios
lo que te permite experimentar cualquier cosa que quieras,
y tomarte el tiempo que desees.
E incluso esta comprensión,
te acerca más al punto donde puedas soltar,
y en ese instante ser libre.

Entonces, ¿qué es lo que realmente te estoy diciendo hoy?
Estoy diciéndote
que la prisión de esta tierra -y es una prisión-,
es el producto, es la representación,
de lo que valoras.
Incluso aunque veas lo que tú consideras hermoso,
aun eso, crea tu prisión.
Porque pasará, y te apenarás.
Y te hará vivir teniéndole miedo al tiempo,
cuando este en realidad pasará.

Debido a que Dios y el Amor Real no pueden cambiar,
las cosas de esta tierra no son,
y no pueden ser, de Dios.
Así que a medida que dejas ir tus valores,
sabiendo que no pueden ser de Dios,
simplemente te permites soltar todo aquello que te ata a esta tierra.

Y cuando dices,
“no sé”, o en realidad, cuando puedes DARLE SENTIDO a esas palabras,
estás alegremente riendo mientras extiendes tus alas de libertad.
Todo lo que se requiere es que extiendas tus alas.
Y entonces, el viento,
que es tu verdadera naturaleza como Hijo de Dios,
se hará presente soplando bajo esas alas,
elevándote, y llevándote
sin esfuerzo,
alto, muy alto, y más allá,
hacia un gozo, una paz, y un conocimiento,
que todavía no puedes ni imaginar.

Escúchame bien.
SERÁS capaz de caminar por esta tierra,
por el resto de días que desees,
con las alas desplegadas,
y con el aliento de Dios soplando como viento bajo esas alas.
Y será tuya una alegría que, momento a momento,
te elevará a los cielos de tu mente.

La clave que te traerá ese gozo
es tu perdón.
El perdón es tu única función aquí.
Y recuerda que el perdón es solo
tu discernimiento de que no hay nada de valor en este mundo,
de que no hay nada en este mundo que pueda hablarte de lo que tú eres.
Al darte cuenta de que lo que tú eres está más allá de este mundo,
te regocijarás al decir ”no sé”.

Y, antes de que termines de decir esas palabras,
vendrá el aliento de Dios a soplar bajo tus alas.

Hermanos míos, dejad que vuestros valores se marchen.
No afrontéis esto con miedo.
No consideréis la afirmación
”no sé”
como algo negativo.
Más bien vedla como un paso hacia el gozo,
y como un vuelo que os llevará
hasta unos cielos que están más allá de todo lo imaginable.

Bendiciones para todos. Eso es todo por hoy.

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2 Respuestas a “Salto de fe (II). Haskell en comunión con Jeshua: Viaje más allá de las palabras. (Un Curso de milagros RELOADED)

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  1. Qué locura (pero a veces “bendita locura”… porque todo está “bendecido” en el fondo)… qué locura… es entonces decir “yo sé”…

    En un mundo donde cada uno proyecta muy literalmente su propia versión
    (aunque todas las versiones se parezcan tanto)…

    Así que es un mundo de locos, literalmente 🙂 …
    … proyección literal, de los cuerpos…
    Y, aunque sea muy difícil aceptar que somos una mente “enorme”… y al final una sola mente…… y que proyecta…
    …y que no somos “solo un cuerpo”…

    … aunque eso es difícil de creer o de aceptar… ¡ya estaría “demostrado”! con hipnosis profunda, ¡desde que el mundo es mundo!
    (e independientemente de las experiencias que seguro habéis tenido…, que se nos dan… “meditando”… en la vida, etc.…, y que señalan hacia ahí):

    parece que podemos dejar de proyectar el cuerpo que “desactivemos” de nuestra mente… y literalmente constatar que el hipnotizado proyecta otro universo diferente al del resto…

    Así que nada de esto es real…
    Como sabéis todo esto es solo un juego que hay que hacer “divertido”… y obviamente con un cuidado o amor de sentido común… pero sin apegos raros.

    Y todo solamente para redescubrir el amor que somos… que nada tiene que ver con “formas”… y sí todo que ver con todo…

    _____

    …es increíble!
    qué simple era:

    lo común es la mente…, no “el mundo”…

    … lo “común” es la idea de la separación (locura, y que por tanto tampoco existe… pues nuestra mente es solo “santa”, luz pura creadora, con un tipo de individualidad ahora incomprensible para nosotros)…

    … y “lo común” no es “el mundo”…

    Así que la creencia en el “mundo común” es, a la vez:

    — una creencia que potencialmente nos sigue volviendo literalmente locos…

    — pero también una creencia que, llevada sin apego o sin “seriedad”…, nos “salva” (de nosotros mismos)…
    … nos “salva” porque realmente sí que compartimos algo…
    …aunque ese algo no está en el mundo… sino que es el “potencial creativo” de la mente…
    … no “lo creado”… sino el potencial…

    Y aún más allá… pues solo el amor es real… solo “compartimos” realmente lo que Jesús llama espíritu, también en este dictado precioso e increíblemente útil que le dio a Haskell.

    eureka! 🙂

    jajaja

  2. Esta informacion resuena dentro de mi, mil gracias.

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