Amor (II). Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 169 a 175 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Amor (II) [lecciones 169 a 175]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Vengo hoy a seguir contigo mi comentario sobre
Un curso de milagros.

En las semanas pasadas,
he hablado mucho acerca de los valores y de tu valorar.
Es importante comprender que
tus valores son los que crean por entero este mundo que ves.
No podrías ver nada, nunca,
si no le hubieras dado valor.
Si ves tu cuerpo y crees que es real,
lo has valorado.
Si ves el mundo y crees que es real,
eso sucede simplemente como reflejo de tus valores.
En la medida en que reconozcas, dentro de ti, que solo eres Espíritu,
el Santo Hijo de Dios,
sin cadenas, libre…
no afectado por lo que percibes como espacio y tiempo…
entonces… eso es lo que valorarás.

Al hablarte de tus valores,
te he dicho
que no valores esto o aquello…
que no valores este mundo, y las cosas que ves en él;
que no valores el tiempo, ni las circunstancias…
que no valores las relaciones.
Que no valores nada en este mundo.

Sé que todas estas palabras pueden parecer muy negativas.
Mas, en la medida en que te PARECEN negativas a ti,
debes saber que te están informando sobre dónde está colocada tu valoración.
Si te sugiero que no valores
una cosa o una circunstancia en particular,
y sientes cierta resistencia, o una tensión dentro…
entonces sabes que ahí hay un valor
a examinar y al que renunciar.
La liberación de tus valores te brinda liviandad;
liberarte de ellos te brinda gozo;
la liberación de tus valores te trae, sobre todo,
el discernimiento de la libertad.
Desde que hemos hablado de los valores,
se te ha aconsejado buscar diligentemente
en el nivel de tu pensamiento
aquello que pareces valorar.
Haz esto para que puedas descubrir lo que valoras,
para que puedas encontrar tu liberación y tu salvación,
al dejar que los valores se disuelvan,
y se vayan de tu vida.

Hoy deseo ir más allá,
hacia algo que podrías sentir como algo más positivo.
Sin embargo, te aconsejo, con un gran amor,
que no dejes de estar alerta sobre tu valorar.
No dejes de ser diligente en tu meta
de no valorar lo que no tiene valor.
Si no hablo de ello, semana tras semana,
soy consciente de que hay tendencia a que esa diligencia se reduzca.
Y te aconsejo que no caigas en la trampa.
No te olvides de la importancia de tus valores.

Hoy hablaré contigo de nuevo sobre el amor.
Hablaré sobre el amor
en el contexto de la ausencia de valores,
al ser aplicados a este mundo.
El Amor, como he dicho, es libertad;
el Amor, como dije, es gozo, y es paz.
También he dicho que el Amor es la sustancia del universo.

¿Qué significa que
el AMOR sea la sustancia del universo?
Las palabras suenan un poco idealistas.
Y entonces, ¿cuál ES la sustancia del universo?
TÚ.
¿Y cuál es la sustancia del universo?
DIOS.
¿Y cuál es la sustancia del universo?
YO,
y todos aquellos a quienes llamas hermanos.
¿Y cuál es también la sustancia del universo?
CADA SER.
Pueden existir aquellos a quienes no quieres llamar hermanos,
aunque en tu interpretación incorrecta.
Mas todos aquellos a quienes llamas amigos…
o a quienes llamarías hermanos…
o aquellos a quienes no les llamarías tus amigos
y a quienes podrías rechazar llamarles hermanos,
todos ellos son la sustancia del universo.
Todas las formas en las cuales el universo aparece
son reflejos de su sustancia.
Y eso eres tú.
Pues tú ERES, en tu grandeza, Amor.

Haciendo un paréntesis, por un momento,
he hablado en el Texto de pequeñez y de grandeza.
Pequeñez es eso que tratas de darte a ti mismo.
Pequeñez es eso que sientes que necesitas y que quieres,
basado en el yo, en el ser que has hecho.
Y en realidad, como he dicho,
incluso eso que crees que es tú mismo
es algo que está fabricado por ti mismo, como producto de tu pensamiento;
y, como tal, pasará.

La forma más importante de pequeñez
es la de tu creencia en que cualquier aspecto de lo que tú eres
está separado, o es diferente, de la sustancia del universo
—cualquier aspecto de ello, sea lo que sea.

Cuando valoras, lo que estás haciendo es DEFINIR.
Tu verdadera naturaleza como Hijo de Dios,
como la sustancia del universo,
escúchame bien,
no tiene necesidad de definir ni define NADA.
Porque lo que tú defines es un producto de tu pensamiento.
De esto hemos hablado antes.
Tu pensamiento, al final, no es real.
Así, cualquier cosa a la que le des definición,
cualquier cosa a la que le des específicamente sustancia
(la palabra “específico” es importante aquí),
a partir de tus pensamientos,
a partir de tus deseos y de tus caprichos,
sean estos positivos o negativos…
cualquier cosa de esas, al final, no es real.

Te he dicho
que el estado natural de la mente es completa abstracción.
Y me estaba refiriendo a la DEFINICIÓN.
El estado natural de lo que tú eres,
como la sustancia del universo, como el Amor mismo…
ese estado natural, no DEFINE nada.
Eso puede parecer difícil,
especialmente dentro de este mundo de ilusión,
pues la ilusión misma, toda ella,
es definición.
Toda ilusión aquí,
la ilusión de esta tierra,
de este universo,
de tus cuerpos,
de la separación…
no podría existir sin que tú,
en tu pensamiento y en tu ser,
hubieras especificado y definido
lo que debería ser.

¿Cómo es que tú podrías siquiera existir
sin una definición de lo que eres?
De esto he hablado antes.
Estoy seguro de que has oído aquellas palabras sobre tu pensamiento,
y de cómo este, en último término, no significa nada.
¿Cómo es que puedes existir sin definición?
Escúchame bien. Esto es muy importante.
La definición, especialmente la definición de lo que tú eres,
en tanto que un cuerpo, en tanto que un ser separado, como entidad…
eso es lo que te aleja del estado natural de tu mente.

Por tanto, es también lo que te aparta del amor.
Por ahora, en este instante, acepta lo que voy a decir aquí
como una meta elevada a lograr… en la medida en que te brinde gozo.
En tanto que tu mente necesite DEFINIR lo que eres,
no puedes conocer el significado del amor.
No serás capaz de conocer tu SER como Hijo de Dios
hasta el momento en que estés dispuesto a darte a ti mismo
en una comunicación perfecta y completa,
donde no haya separación
ni secretos de ningún tipo.

Esto no es una condena,
pues tú ERES,
independientemente de cualquier cosa que tu mente pudiera pensar o definir,
eres el más Santo Hijo de Dios…
el más libre, el más indefinible,
el más amado ser que puedas imaginar.
Si eliges, por un momento todavía,
la necesidad de definir lo que eres, y por tanto así lo haces,
no creas que te estoy diciendo que estás equivocado o que eres malo.
Pues, en realidad, lo único que te llamo es mi hermano,
y eres merecedor de todo el Amor del universo.
En realidad, no solo lo mereces.
ERES ese Amor.

Esto es lo que te ocurrirá según seguimos.
Primero decía que no valoraras.
Finalmente digo que no definas.
No limites a aquellos a quienes llamas hermanos.
No confines, no limites
eso que llamarías “tú mismo”.
No sientas que hay definición o limitación
en lo que llamas este mundo,
pues no es más que tu propio pensamiento,
proyectado en tu mente.
Y a esto lo llamamos ilusión.

Según aprendes sobre el Amor real,
irás más allá de las definiciones y limitaciones
que tu pensamiento coloca naturalmente sobre esta ilusión.
Y, cuando crezcas en comprensión
y conocimiento del amor,
también crecerás en conocimiento y comprensión
de lo que tú eres,
pues es lo mismo.

No te confundas.
Cuando alcances el punto en el que sabes lo que eres,
no tendrás necesidad de DEFINIR lo que eres.
Pues estarás liberado de esa limitación.

También he dicho
que hay dos emociones, amor y miedo.
¿Tú sabes lo que es el miedo, en una palabra?
DEFINICIÓN.
Y he dicho
que todo este mundo es el producto solamente del miedo.
¿Cómo es eso?
Así es.
Cuando tú, en tu pensamiento,
defines este mundo, cuando defines a tu hermano,
entonces, dentro de ti,
has creado algo que pasará.
Llamas a eso muerte, por carecer de una palabra mejor.
Y, realmente, ¿qué es la muerte sino la creencia en la nada?
Y en tu ilusión del tiempo,
crees que las cosas que has definido pasarán.

Tu liberación de la muerte llegará con tu discernimiento
de que este mundo NO es algo que pasará,
sino, más bien, algo que nunca ha sido.
Así, cuando tratas de DEFINIR algo,
en ese mismo instante, creas dentro del pensamiento
el discernimiento de que lo que has definido pasará.
Y de ahí viene tu miedo.
En la medida en que te liberes a ti mismo de toda definición,
de toda especificación acerca de lo que eres,
de lo que tu hermano es,
de lo que la vida es,
en esa medida, serás libre.

El estado natural de la mente es abstracción completa.
En el estado natural existe lo que llamo discernimiento,
experiencia y libertad.
En ese estado, hay conocimiento
y hay Unicidad.

Hay, en realidad, eso que aparentan ser diferentes mentes,
sin definición.
Pero de hecho existe solo UNA MENTE, sin definición.
Ambas cosas son ciertas.
Y solo en el estado de completa abstracción
puedes reconocer esto.

Una de las lecciones mencionadas recientemente
decía de ir “mas allá de las palabras”.
Ese lugar más allá de las palabras es el estado de abstracción.
Y de lo que hablo cuando digo de ir más allá de las palabras,
es de la ausencia de definición.

Entonces, en tu silencio, cuando uses palabras,
úsalas solo como un comienzo.
Entonces, permítete a ti mismo SER.
Trata de no pensar,
pues así, pensando, defines.
Trata de ir más allá de las palabras sin…
y esto es importante…
sin necesitar definir aquello que experimentes.

Al poder abrirte a eso que experimentes,
te estás abriendo a la sustancia del universo;
te estás abriendo a tu auténtico Ser Uno;
te estás abriendo a tus hermanos,
que son Uno contigo;
te estás abriendo a Dios.
Y te estás abriendo,
fundamentalmente,
al Amor.
Pues eso es lo que tú eres.

Bendiciones para todos. Esto es Todo.

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