Perdón (III). Haskell en comunión con Jeshua: Viaje más allá de las palabras. (Un Curso de milagros RELOADED)   1 comment

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imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 218 a 224 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Perdón (III) [lecciones 218 a 224]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Vengo hoy a seguir mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Has llegado hasta lo que he llamado
parte II del Libro de Ejercicios.
Hay un cambio muy importante,
que casi seguramente deseas realizar
en tu práctica y en tu aprendizaje.

Hemos hablado de ir más allá de tu forma de pensar,
y de ir más allá de tus palabras.
En verdad, mientras más logres eso,
mejor será tu aprendizaje,
más rápido será tu progreso,
y más fuerte será la vivencia de tu Espíritu.

Cuando hablo de
ir más allá de tu forma de pensar, más allá de las palabras,
estoy significando diferentes cosas.
Como he dicho tan a menudo,
tus pensamientos no te dan la medida de tu realidad.
Más bien, tus pensamientos son en realidad una distorsión
que te confunde, y te lleva fuera de lo que es tu realidad,
que es el Hijo de Dios.
Así que si vas más allá de tu pensamiento,
si te permites no pensar ni analizar,
te liberas de los obstáculos que te separan
de la realidad de lo que eres.

En segundo lugar, en tu realidad como Espíritu,
en la realidad de que tú no eres un cuerpo,
en la verdad que dice que tú eres libre,
encontrarás que la realidad de lo que eres
se encuentra en tu EXPERIENCIA, en tus SENTIMIENTOS,
y no en tus pensamientos.

Durante muchas semanas hemos hablado de pensamientos
y de entrenamiento mental.
Así, si necesitas otra etiqueta, podrías decir
que ahora esto va a cambiar para ser un entrenamiento en el SENTIR.
Así que de ahora en adelante, al practicar,
y al pasar tu tiempo de silencio
con tu Único Ser, con el Espíritu Santo,
en la Presencia de Dios,
ten constantemente como meta y cobra conssciencia
no de los pensamientos,
sino de los sentimientos y de las experiencias.

En realidad, si te ves diciendo, para ti mismo,
palabras que representan pensamientos,
mientras que en tu discernimiento estás sintiendo algo diferente,
comprende que la realidad, la creación,
está en tus sentimientos.
Entonces, haz este cambio lo mejor que puedas.
Nunca pierdas de vista el hecho
de que lo importante no está en tus pensamientos,
sino en tu experiencia, en tus sentimientos.

Si al practicar te encuentras que
sientes algo que no es alegría, que no es paz,
trata de quedarte en silencio y permite que los obstáculos, las barreras,
se disuelvan.
Pues entonces la realidad entrará.
Te aseguro que esto OCURRIRÁ.

Esto al principio te parecerá más difícil,
en tanto que hayas elegido creer en el tiempo.
Pero, el poder de tu Espíritu, cuando elige creer en el tiempo,
también elige que tú aprendas en el tiempo.
Así que, aunque en realidad solo necesites un instante,
tu creencia en el tiempo te bendice con la creencia en la perseverancia.
Así, cuando elijas el tiempo,
elige también la perseverancia,
y serás ciertamente recompensado.

Cuando encuentres que tus sentimientos no se corresponden
con el gozo, la paz y la certeza de Dios,
simplemente trata de quedarte en calma
y permite que otros sentimientos,
que SEAN de Dios,
reemplacen a los que tú tenías.
Persevera, y esto OCURRIRÁ.
Pero nunca pierdas de vista el hecho de que tienes dentro de ti
la total capacidad de permitir que todo eso suceda en un solo instante,
si tú lo eliges.

Hoy deseo hablarte de nuevo sobre el perdón.
Hemos hablado del perdón como si fuera muchas cosas.
Te hablaré de nuevo del perdón,
tratando de ayudarte en el giro
desde tu pensamiento hacia tus sentimientos.
Te he dicho que el perdón nunca es perdonar a alguien
por lo que él aparentemente te haya hecho a ti.
Te he dicho que el perdón no es más que
la comprensión de que, en realidad,
en este mundo no hay nada que valorar.
Te he dicho que el perdón no es nada más
que tu discernimiento de que nada en esta tierra,
sea lo que fuere, tiene nada que ver
con lo que tú realmente eres, como Hijo de Dios.

Te he dicho que el perdón es tu liberación
de todos los valores que tienes aquí.
También te dije que tu valorar es, al final,
lo que crea tu sentido de identidad,
tus creencias acerca de lo que tú eres.
Así, tu perdón también incluye
la comprensión de que los constructos,
los pensamientos que has diseñado acerca de lo que tú eres,
no son de Dios, y definitivamente no existen.

Tu perdón te llevará pues hacia un lugar
donde te darás cuenta de que tú, yo y tus hermanos
somos un Único Ser, un Yo Único.
Te he hablado de la separación
y de cómo es que tu perdón
es la liberación de toda creencia en la separación misma,
o, más aún, el discernimiento de que la separación no existe,
y no puede existir.

Hoy te hablo de nuevo del perdón,
pues tu meta es ir más allá de tu pensamiento,
más allá de tu entrenamiento mental,
hacia tus sentimientos.
Si sucede -y en realidad así es-
que nada que esté fuera de ti puede hacerte nada a ti, jamás,
que nada puede sucederte a ti,
entonces, tú eres verdaderamente invulnerable,
y DEBES necesariamente SER el creador de cada aspecto de tu vida.
Cuando digo que el perdón es tu única función aquí,
para comprender la verdad de estas palabras,
en gran medida bastaría con sentir eso
en el nivel de la experiencia, del sentimiento.

Sé consciente de lo que esto quiere decir.
Simplemente que, siempre, automáticamente,
como una segunda naturaleza, sin parar,
podrías constatar, total y abiertamente, que cada evento,
cada relación, cada suceso,
cada circunstancia en tu vida,
es simple y totalmente tu propia elección y tu propia creación.
Ahora, imagina como sería tu vida si SINTIERAS que esto es realmente así.
Imagina que, en la más mínima circunstancia de tu vida,
tu respuesta siempre fuera,
“SÉ que he creado esto”.
Si estuvieras confundido podrías decir:
“¿Por qué lo elegí?”.
Pero nunca dudarías que fuera algo de tu propia creación.
Imagínate como si ya HUBIERAS SENTIDO que esto es realmente así.

Entonces ciertas cosas no podrían ni entrar en tu mente.
La más importante de ellas sería la ira.
En tanto que tus sentimientos se dieran cuenta
de que todo es de TU PROPIA ELECCIÓN,
entonces la ira hacia otro, o hacia alguna circunstancia,
NO PODRÍA ni EXISTIR.
Así, la afirmación de que el perdón no es, jamás, perdonar a alguien lo que te ha hecho,
se convierte en una afirmación que ni siquiera tiene significado.
Entonces, puedes ver que en la realidad de lo que tú eres,
el mismo perdón es una ilusión,
y pasará.

Entonces, intenta siempre, en tu práctica y en tu aprendizaje,
aunque sigas usando tu mente y tus pensamientos por un tiempo,
hacer una pausa hasta que primero puedas pensar,
y después SENTIR, dentro de ti mismo,
que tú eres el creador de tu propia vida,
y que toda gratitud le es debida solo a ti mismo.
Trata de SENTIR profundamente adentro
que cualquier hermano, cualquier circunstancia de tu vida,
está allí simplemente porque tú lo pediste para completarte
y completar eso que elegiste experimentar.

Así es que tu gratitud solo se le debe a ti mismo.
Por tanto, la única respuesta para cualquiera de tus hermanos
es de gratitud por estar en la circunstancia
que TÚ les pediste, y que elegiste.
Haz siempre esto, si quieres aprender el perdón.
Siempre hazlo lo mejor que puedas para poder interpretar cada circunstancia
como algo que elegiste.
Si sientes una amenaza de miedo,
si sientes la presencia de ira,
detente y quédate en calma;
y en tu silencio, di para ti mismo:
“Yo soy el santo Hijo de Dios.
No hay nada que me pueda suceder a mí
sin que yo lo haya elegido.
Y extenderé mi gratitud
a eso que percibo como mi mundo
por ayudarme a ser libre de elegir eso que yo quiero”.

En la medida en que elijas necesitar más entrenamiento mental,
y la mayoría de vosotros elige esto,
entonces, utiliza esta afirmación muchas veces cada día.
Haz una pausa, al principio muchas veces por día,
pues, en los pocos segundos en que te tomas esa pausa
donde te permites a ti mismo liberarte de este mundo,
y del valor que le has dado,
en esos pocos segundos, repetidos una y otra vez,
ganarás semanas, meses y años,
en el progreso hacia la paz,
y al discernimiento de tu realidad como Hijo de Dios.

La segunda cosa que te sugeriría,
de nuevo se relaciona con tu valorar.
En cualquier momento
en que te encuentres eligiendo conflicto, o incertidumbre,
se trata de tu propio miedo,
y tu miedo es siempre miedo a tu propia muerte.
Siempre tu miedo es por la pérdida de algo que has valorado
aquí, en este mundo.
Y de nuevo el perdón es tu única función aquí.
Cuando te sientas molesto o con dolor,
reconoce que lo que estás sintiendo es miedo.
Y reconoce, como te he dicho antes,
que has elegido tú mismo
ese mismo miedo.
Reconoce que lo has elegido a través de tu valorar.
Y en tu perdón, haz una pausa y haz lo que puedas para estar en calma.
Pues en calma vendrá tu Único Ser,
vendrá la Voz de Dios.
Y en tu calma, te darás cuenta
de qué es lo que has valorado,
que es lo que te está provocando dolor.
Y entonces, con amor en tu corazón,
podrás dejar ir tu valor,
y moverte hacia el gozo, sin miedo.

Te aconsejo de nuevo que,
de ahora en adelante, permitas que tu meta sea lo que SIENTAS,
y no lo que pienses.
Cuando hagas una pausa, en tus momentos de silencio,
sé consciente siempre del sentimiento.
Cuando llegue el sentimiento de paz, foméntalo, refuérzalo,
y regresa a él cuantas veces puedas,
para que pueda hacerse más y más fuerte dentro de tu mente.
Y, cuando encuentres una certeza
insinuándose en tu Ser, y que dice
que en verdad tú has creado tu propia existencia,
entonces, haz todo lo que puedas para regresar a ese sentimiento una y otra vez,
y tan a menudo como puedas,
para que así pueda crecer y progresar en tu Espíritu.

Y pronto ya no necesitarás palabras.
Pues el sentimiento estará allí, en tu silencio,
y con él vendrá la Voz que habla por Dios.
Y cuando, en un momento,
te encuentres a ti mismo en paz,
comprende que has entendido
que no hay nada que valorar en este mundo;
que no hay nada en este mundo que pueda afectar
lo que eres como Espíritu, como el Hijo de Dios.
Y al venir ese sentimiento,
detente tan a menudo como puedas
para dejar que ese sentimiento crezca
y progrese dentro de tu discernimiento.
Y a medida que hagas más y más pausas,
y que SIENTAS la paz de Dios dentro de ti,
crecerás en el pleno discernimiento de lo que tú eres
—y en realidad, mucho más rápido de lo que crees.

Ahora te diriges hacia una nueva fase en tu aprendizaje.
Cuando lo hagas, entusiásmate por estar trabajando con tus sentimientos,
que no son nuevos,
pero que sí deben ser enfatizados más y más,
a lo largo del camino hacia tu paz,
y hacia el discernimiento de lo que tú eres,
que es el Hijo de Dios.
En el nivel de tus sentimientos,
nunca dejes de hacer pausas para decir estas palabras,
y para sentir cómo su realidad crece dentro de ti:
No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó (L201).

Bendiciones para todos. Eso es todo por hoy.

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Una respuesta a “Perdón (III). Haskell en comunión con Jeshua: Viaje más allá de las palabras. (Un Curso de milagros RELOADED)

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  1. Pero siempre estamos en resistencia (no aceptando).

    Esta resistencia puede parecer inconsciente, pero solemos ser muy conscientes sobre de qué cosas, del “pasado”, nos resistimos a ser sus literales creadores.

    En realidad todo es consciente o puede hacerse consciente…, y siempre sabemos por qué es la resistencia, nuestra no aceptación.

    Entonces, nos resistimos a admitir que fuimos los creadores de todo aquello que quizá aún juzgamos como “malo”, como “bueno”, como lo peor y lo mejor… en nuestra vida “pasada” (y en la presente, por descontado).

    Así, esa resistencia refuerza en nosotros el mismo tipo de sentimiento y pensamiento promotor que ya tenemos ahí (miedo)… y por tanto seguimos en bucles de “creación falsa”, donde “practicamos el sufrimiento”… y nos parece justificado eso… el pensarnos y sentirnos “sufriendo” 🙂

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