Salvación. Haskell en comunión con Jeshua: Viaje más allá de las palabras. (Un Curso de milagros RELOADED)   Leave a comment

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imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 225 a 231 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Salvación [lecciones 225 a 231]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Vengo hoy a seguir con mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Recuerda en esta segunda parte de tu año de aprendizaje que,
de alguna manera, hemos cambiado.
Al principio hablamos de un Curso en entrenamiento mental.
Luego te dije que ahora podemos hablar
de un Curso de entrenamiento en sentimientos.
Porque la realidad de lo que experimentas, y de lo que tú eres,
no es tu pensamiento. En realidad, la realidad está más allá de tu pensamiento,
y es lo que tú EXPERIMENTAS.

Verdaderamente, eso que tú eres,
como co-creador con Dios, como el Hijo de Dios,
está incluso más allá de lo que llamas sentimientos.
Así, si consigues, en alguna parte profunda adentro de ti,
darte cuenta de que incluso los sentimientos
no son todo el asunto,
comprende que con esa sensación
estás sintiendo la verdad.

Sin embargo, mientras caminas por esta tierra,
no puedes ir al ámbito del conocimiento.
Así, será suficiente por ahora darte cuenta
de que tu pensamiento no es la respuesta,
sino, en realidad, el problema,
y la fuente del problema.
Tus sentimientos están mucho más cerca de tu realidad.

Hoy te hablaré de la salvación.
La cuestión, en tu libro de ejercicios, dice, “¿Qué es la salvación?”.
Y, de nuevo, cuando leas estas palabras,
trata de no leerlas con tu pensamiento.
Mas bien, déjalas que se conviertan en experiencia,
y siente su significado.
Escúchame bien.
La salvación no es ni siquiera necesaria.
La salvación no existe en el Reino de Dios.
Esto es verdadero en el mismo sentido en que el perdón no es necesario,
y en que el perdón ni siquiera existe en el Reino de Dios.

Tú eres AHORA, en este instante,
el perfecto Hijo de Dios.
No hay nada que puedas hacer para cambiar eso.
Verdaderamente, puedes imaginar toda forma de complicación,
así como has imaginado este mundo por entero.
Y, en tus fantasías, puedes incluso creer que es verdadero.
Pero no tiene consecuencias, sea lo que fuere, en lo que tú eres.

Trata, si puedes, de dejar fluir los sentimientos a través de tu ser.
Tu eres perfecto.
Eres absolutamente amado.
Estás totalmente libre de pecado y de culpa,
has estado siempre libre de ellos,
y sin importar durante cuánto rato elijas imaginar que el tiempo existe.
Eres completo.
Eres pleno.
Y no puedes cambiar eso.

Se te ha dado todo el poder dentro del universo
como co-creador con Dios.
Pero hay un poder que NO tienes,
y es el poder de cambiar lo que verdaderamente eres.
Este mundo es un reflejo del poder
de lo que tú puedes imaginar.
En verdad, frecuentemente, usualmente,
el mundo te parece muy real.
Eso es solo un reflejo del poder de tu imaginación.
Pero tu imaginación no puede cambiar la verdad de lo que tú eres.

Entonces, ¿qué es tu salvación?
Tu salvación es liberarte
de tus vanas fantasías que te dicen que este mundo es real.
Tu salvación es tu liberación de tus vanas fantasías
que te dicen que alguna vez has podido estar separado de Dios,
o que has podido estar dividido dentro de tu ser,
y albergar conflicto;
o que pudiste pecar alguna vez, o tener algún motivo para sentir culpa.
Liberarte de tales vanas fantasías
es, en realidad, tu salvación.

¿Qué pasa al hablar de salvación?
Tradicionalmente crees que significa
que necesitas ser salvado DE algo.
Pero de lo único que necesitas ser salvado
es de tus vanas fantasías.
¿Y qué se necesita para ser salvado
de eso que has imaginado,
pero que no es real?
Lo que se necesita para ser salvado de tu imaginación es solo esto,
escúchame bien:
tu salvación requiere solo un instante,
en el cual tú, plenamente, totalmente, EXPERIMENTES,
en el nivel de los sentimientos, más allá de tus pensamientos y palabras,
la verdad de que todo son vanas fantasías.

En ese instante, cuando dentro de tu ser
llegue una certeza, un conocimiento,
de que en verdad tú ERES Espíritu, ERES libre,
y que verdaderamente todo este mundo
y todo eso que tú has imaginado
es una ilusión…
en ese instante… serás libre.
Y nunca verás de nuevo este mundo
con los mismos ojos.

La salvación es muy interesante cuando eliges PENSAR acerca de ella.
Pues la salvación no requiere que HAGAS nada.
La salvación no es algo que se pueda alcanzar.
La salvación NO es una tarea difícil,
ni una lucha, ni conlleva lágrimas ni fatiga.
La salvación tan SOLO requiere que dejes ir las fantasías.

Ahora, escúchame muy bien.
No pienses que podrás ceder las fantasías
gracias a tu lucha y tu esfuerzo.
Pues, en tu esfuerzo y en tu lucha,
reforzarás la imaginaria realidad de tu ilusión.
En una frase, entonces,
para alcanzar la salvación simplemente haz esto:
relaja tu mente; libera tus pensamientos y déjalos ir.
Y eso es todo.
VERDADERAMENTE, ESO ES TODO.
Relaja tu mente.
Libera tus pensamientos.
Y déjalos ir.

Durante muchas semanas te he hablado
de tus valores y de tu valorar.
Ciertamente, es el hecho de valorar esta ilusión,
de valorar las vanas fantasías que llamas “este mundo”,
y tu vida, y tu yo…
es el hecho de valorar todo esto lo que te impide relajar tu mente,
liberar tus pensamientos, y dejarlos ir.

Es tu valorar lo que te dice, en tu pensamiento,
que, si los dejas ir, seguramente morirás.
Te aseguro, hoy, como te dije dos mil años atrás,
que el que pierda su vida, la encontrará.
Y esto es exactamente lo que quiero decir.

Dejar ir tus pensamientos,
relajar tu mente,
relajar tu ser al completo,
es simplemente darte cuenta que nada de ello tiene efectos
sobre lo que tú realmente eres como el Hijo de Dios.

Y, cuando HAYAS relajado tu mente,
entonces, ¿qué debes hacer para alcanzar la salvación?
La respuesta es esta:
ABSOLUTAMENTE NADA.
Pues tu salvación no es algo que pueda conseguirse.
Ya es tuya.
Y tu única tarea es ceder todo,
en el único instante que se requiere,
para que esa certeza pueda surgir de dentro de tu ser.
Y entonces, tu discernimiento,
más allá del nivel de tu pensamiento,
tu discernimiento de lo que eres como el Hijo de Dios,
como co-creador de Todo Lo Que Es,
surgirá de dentro de tu ser
con tal poder que ya nunca serás el mismo;
pues serás libre.

He dicho a menudo en el Texto,
que para poder llegar a eso, todo lo que se te pide es estar levemente dispuesto.
Verdaderamente, no necesitas HACER nada.
Y la razón de esto es la siguiente:
tu verdadera naturaleza ES;
no puedes cambiarla;
ni siquiera puedes apartarla a un lado;
lo que puedes hacer es usar tu poder
para imaginar que eres algo diferente.

Al dejar ir los valores que te dicen que tu pensamiento
y tus fantasías son reales…
cuando dejes ir esos valores, aunque sea por un instante,
entonces, automáticamente, sin esfuerzo,
el recuerdo de tu verdadera naturaleza estará allí.
Y no es que el recuerdo regrese,
puesto que ya está allí;
solo tus fantasías lo esconden de ti.

En verdad, la clave para tu salvación es no hacer nada.
La clave para tu salvación es dejar ir.
La clave para tu salvación es sentir dentro de tu ser esto,
“no soy un cuerpo; soy libre;
pues aún soy tal como Dios me creó” (L201).
En tu pensamiento regresa siempre a esas palabras.
Y, cuando lo hagas, trata siempre de ir más allá de ellas,
hacia los sentimientos, hacia el discernimiento de lo que tú eres
y de lo que ello significa.

Tú no puedes darle estructura.
No puedes hacer que suceda.
La clave, por extraño que parezca,
es permitirte centrarte en tu mente,
y entonces, sin pensamientos que te distraigan,
decir solo esto:
“no soy un cuerpo; soy libre;
pues aún soy tal como Dios me creó” (L201).

Y entonces, hazlo lo mejor que puedas
para poder relajar tu mente, tu pensamiento,
y dejar ir
incluso esas mismas palabras.
Cede todos los pensamientos que hayas tenido sobre lo bueno o lo malo.
Cede todos los pensamientos sobre lo correcto o lo incorrecto que tengas.
Deja que se vaya incluso todo aquello que has aprendido
en este Curso de milagros.
Cede, y quédate calmado, adentro.
Y en ese silencio vendrá rápidamente hacia a ti,
dentro de ti y a través de ti,
un poderoso viento que será el aliento de Dios,
pero que no será nada más que
tu propio discernimiento acerca de lo que tú ERES como el Hijo de Dios,
nada más que tu discernimiento, en ese instante,
de que en verdad es eso lo que has sido siempre,
y es eso lo que siempre serás.

Ese instante,
en que relajes y aquietes tu mente,
ese instante… constituirá tu libertad y tu salvación.
Y constatarás que no te representó ningún esfuerzo, en absoluto,
sino solo el de dejar ir todo lo que valorabas.

Bendiciones para todos. Eso es todo por hoy.

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