El mundo. Haskell en comunión con Jeshua. «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   2 comments

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La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 239 a 245 del libro de ejercicios de Un curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

El mundo [lecciones 239 a 245]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Vengo hoy a seguir con mi comentario
sobre Un curso de milagros.

Hoy os hablaré del mundo.
No del Reino de Dios,
sino de este mundo, de esta tierra,
de este mundo físico, de este sistema solar,
su universo, sus estrellas, sus galaxias.

El mundo no es verdadero.
No hay una sola cosa en este mundo físico que sea verdadera.
Escúchame bien.
Que este hecho no te lleve a engaño.
El mundo no es, ni puede ser nunca,
un reflejo preciso de lo que tú eres, como Hijo de Dios.

Por tanto, como he dicho, el mundo
es una percepción falsa.
La percepción misma es tu discernimiento, basado en tu pensamiento.
La percepción verdadera NO es del Reino de Dios.
La percepción verdadera ES posible cuando caminas por esta tierra.
Sin embargo, en la medida en que siquiera pienses
que algún aspecto de este mundo físico es real,
estás eligiendo ser víctima
de tu percepción falsa.

Es muy fácil que quienes leen Un curso de milagros,
o quienes escuchan mis palabras,
sientan que lo que acabo de decir es negativo.
Sin embargo, lo que acabo de decir es la llave que abrirá la puerta de tu libertad
y la puerta del Reino de Dios.

Recuerda que, como he estado diciendo durante tantas semanas,
tu pensamiento te conduce a tus conceptos de lo que eres y de quién eres.
Luego, valoras esos conceptos.
Y creas una imagen de lo que eres,
que no es nada más que un reflejo de esos valores,
y que necesariamente incluirá el miedo a la muerte.

Todos esos valores son producto del mundo.
Aparte de este mundo, te aseguro,
no hay pensamiento, ni hay conceptos basados en pensamientos sobre quién eres.
No hay nada que valorar,
pues ni siquiera surge la cuestión.
Tú, la esencia, el Hijo de Dios,
no cambias, no temes y no puedes morir.
Por tanto, no hay nada que valorar.
Nunca hay nada que puedas necesitar.

Entonces, ¿qué es este mundo?
Este mundo es en verdad un reflejo del pensamiento
de que el Hijo de Dios podría estar separado de sí mismo,
y por tanto de Dios.
De aquí se deriva que nada en él sea verdadero.
Tú eres el Hijo de Dios.
Tú eres Espíritu.
Tú eres Uno, en tu Ser, en todos los demás aspectos del Espíritu,
y Uno con Dios.
No hay nada que pueda cambiar eso.
Y, de nuevo, sobre ello no tienes elección.
Entonces, todo ese pensamiento que dice que podrías estar separado,
que podrías aislar tu Ser,
aunque fuera por un momento,
todo eso no es otra cosa que vanas fantasías.
Ni una sola cosa en este mundo es verdadera.
Escúchame bien.

Entonces, ¿uno odiará el mundo?
La respuesta, como comentaré contigo ahora, es que
no, ciertamente.
No hay nada en toda la Creación que deba ser odiado o despreciado.
Pues todo, incluso las fantasías,
es un reflejo de la libertad del Hijo de Dios.
Así, en tanto que tú, todos vosotros, como Uno,
habéis imaginado este mundo, literalmente lo habéis creado,
y hasta la última hoja de hierba,
hasta el último cabello de tu cabeza,
hasta la última estrella en el lugar más lejano del universo…
todo lo cual refleja tu pensamiento,
tus propias percepciones,
y tu propio valorar.

Dios se regocija en tu libertad y en tu creatividad.
Dios te hizo libre.
Y libre serás siempre.
Serás libre mucho más allá de que la palabra “siempre”,
y del tiempo al cual se refiere esta,
hayan pasado.
Lo único que jamás puede existir es tu libertad total.
Y el universo mismo canta de gozo
al expresar tu libertad y tu creatividad.
Entonces, te lo aseguro,
el Universo se regocija con lo que has creado aquí,
por falso que ello sea,
aun cuando solo sea una vana fantasía.

Si pudieras mirar a Dios a la cara y decirle,
“¿te importaría si juego con mi vana fantasía?”.
Dios Mismo te miraría a los ojos y te diría,
“Hijo mío, eres libre.
Nunca nada atentará contra tu libertad
o te la quitará”.

Entonces, ¿qué hay del mundo?
¿Cuántos pueden caminar por este mundo
en el discernimiento de su total libertad?
¿Cuántos pueden caminar por este mundo
sin ninguna consideración, cualquiera que fuere, acerca de los que otros piensen de ellos,
o sobre cómo es que ellos pueden siquiera concebir ese pensamiento?
¿Cuántos pueden caminar por este mundo,
como lo sugerí hace dos mil años,
sin consideraciones acerca del mañana,
sabiendo que tendrán ropa y alimento,
igual que los lirios del campo?
¿Cuántos pueden caminar por este mundo
viviendo cada instante nada más que como lo que es,
sin pensamientos o preocupaciones sobre el tiempo
y los instantes sucesivos?
Ya has contestado estas preguntas
dentro de tu propio ser.
Y la respuesta es, genéricamente,
muy, pero muy pocos de ustedes.

Así entonces, ¿qué es el mundo?
El mundo es un reflejo, en tu mente,
de la creencia vana de que no eres libre.
Y te lo aseguro,
eso no es cierto.
Cualquier cosa que pudiera hacerte imaginar
que podrías no ser libre,
no es cierta,
y no puede ser real.

¿Cuántos pueden caminar por este mundo sin ningún miedo en absoluto
a lo que pudiera pasarle a su cuerpo?
Ya fuera el efecto que la naturaleza podría tener sobre él,
o el efecto que otro hermano “separado” podría tener sobre él,
o el efecto que la falta de comida pueda ejercer sobre él,
y la lista sigue y sigue.
La respuesta es la misma:
generalmente, muy pocos de ustedes.

Pues tu propio cuerpo es la principal expresión
de tu creencia de que no eres libre.
Por eso es que te dije,
una y otra vez, eso que ES la verdad, que
“Tú NO eres un cuerpo.
Tú eres libre.
Pues todavía eres tal como Dios te creó” (L201).
Y eso no lo puedes cambiar.

Entonces, ¿qué es el mundo?
El problema CON el mundo, los problemas EN tu mundo,
surgen todos de tu valorar.
Al percibir que algo es tú, es tú mismo, entonces lo valorarás.
Entonces, tienes miedo a perderlo.
Y en ese miedo,
RENUNCIAS A TU LIBERTAD.
Cualquier valoración en este mundo es siempre un reflejo de tu miedo.
Y es por eso que te dije
que el miedo ha fabricado todo lo que crees que ves.
Tu valorar siempre trae consigo tu miedo.
Esto seguirá siendo cierto más allá de tu elección,
en tanto que valores esta tierra,
o cualquier cosa en ella.
De nuevo, ¿significa esto que tienes que odiar la tierra,
la fuente de tu miedo y la fuente de tu dolor?
La respuesta es de nuevo que
no, ciertamente que no.
El universo se regocija con tus vanas fantasías.

Para ti, ahora, ¿cuál es el propósito en este mundo?
Para ti, ahora, el propósito
es caminar por el mundo con alegría y en libertad.
Y para poder hacer eso solo necesitas
reconocer que en el mundo no hay nada que tú desees.
Para poder caminar en paz por este mundo
basta con reconocer que en él no hay nada
que tenga ningún efecto sobre la realidad de lo que tú eres,
que es el Hijo de Dios.
Para caminar por esta tierra en paz
solo necesitas reconocer que en realidad tú eres Espíritu,
que ese Espíritu es Uno,
y que todos tus hermanos, por separados que parezcan estar,
son Uno contigo.
Para ir en paz por este mundo
solo necesitas saber que, como Espíritu,
eres la fuente creativa,
y nada puede sucederte a ti
que no sea por tu propia elección.
Y todo lo que se necesita para poder caminar por aquí en paz
es reconocer que Dios, y tú,
sois Amor,
y libertad,
y paz,
y alegría.

Si lo que pareces experimentar no es amor,
y no te ofrece una total libertad a ti y a todos tus hermanos,
y no te da paz,
ni gozo,
entonces RECONOCE que eso no es de Dios.
Reconoce que no es de la naturaleza que tú eres,
reconoce que está basado en tu pensamiento y en tu valorar,
y que por tanto, no puede ser real.
Y cuando reconozcas, más allá de tu pensamiento,
más allá de tus conceptos,
que tal cosa NO es real…
sabiendo eso, serás libre.

Entonces, camina por el mundo como un niño pequeño.
Ve por el mundo como un niño tan pequeño
que no se apega a ninguno de sus juguetes.
Ve con la libertad de un niño,
literalmente sonriendo y jugando con lo que has creado,
aun cuando sabes que es una ensoñación para tu disfrute.
Pues no encontrarás tu libertad, tu paz y tu alegría,
hasta que no PUEDAS caminar por esta tierra
sabiendo que no es más que un sueño sin consecuencias.
Pues entonces, en el momento de tu despertar,
descartarás el sueño
con una sonrisa,
y simplemente continuarás con tu alegría.

Este mundo no es verdad.
Este mundo no es sino tu juguete.
Este mundo es solo un sueño.
Y en cuanto puedas darte cuenta,
en cuanto puedas llegar a un estado medio despierto,
suficiente para saber que es solo un sueño,
entonces, serás libre de disfrutar del sueño
tanto como lo desees.
Y luego, cuando elijas no soñarlo más,
simplemente lo dejarás ir.
Y en tu despertar, sabrás que no era real.
El estado de medio despertar
te llevará a un punto en que sabes que,
cuando despiertas y el sueño ha terminado,
este sueño era algo que no tenía consecuencias de ninguna clase.

Entonces, ¿qué es el mundo?
El mundo es el producto de tu energía creativa.
El mundo es un reflejo de lo que tú eres como Hijo de Dios,
aun cuando ESTE mundo sea un reflejo
de las vanas fantasías de que tú puedes estar separado
—cosa que no puede ser.
Sin embargo, la hierba, el cielo, las nubes, los árboles,
los pájaros y sus cantos por la mañana,
el murmullo de los animales,
ciertamente, los movimientos y las risas
de eso que llamas tu cuerpo,
el viento sobre tu mejilla,
la nieve, la lluvia,
el sol y su calor…
todo esto es un reflejo de tu poder creativo como Hijo de Dios.
Y el Universo se regocija contigo
de que esto sea así.

En tu medio soñar y tu medio despertar,
siéntete libre para sonreír cuando el viento acaricie tu mejilla,
y para disfrutar del canto de los pájaros por la mañana.
Sin embargo, nunca pierdas de vista el hecho
de que es solo un sueño.
Pues entonces serás libre.

Entonces, ¿debes odiar este mundo?
No, ciertamente.
Sé, de nuevo, como un niño pequeño.
Y mientras elijas andar por esta tierra,
hazlo con alegría.
Y cuando no haya alegría, ya sabes que has valorado algo aquí.
Entonces, detente, haz una pausa y haz todo lo que puedas
para poder liberarte de ese valor.
Y así regresará la alegría.

¿Qué es entonces esta tierra, y el mundo?
Hay innumerables hermanos
que están perdidos en su fantasía de que están separados.
El regalo que les puedes dar,
que será tu regalo para ti mismo,
es tu propia libertad.
Pues cuando vayas por este mundo con suavidad en tus ojos,
una sonrisa en tu cara, y paz en tu corazón,
tus hermanos verán eso,
y en su Unicidad contigo, reconocerán su propia paz,
y su propia libertad.

Así, el regalo más grande que tienes para darte
a ti mismo, y para darle a tus hermanos,
al caminar por este mundo,
es tu alegría y tu libertad.
Y eso te llegará
al liberarte de tu valorar;
te llegará al liberarte
de la fantasía de que podría haber algo en el mundo que fuera real.

Así, hoy te digo
que camines por este mundo tanto tiempo como te guste.
Camina en paz, con alegría y libertad.

Y si no sientes eso,
ya sabes que has valorado algo,
y que estás encarcelándote a ti mismo
y a tus hermanos.
Ve por esta tierra
sin olvidarte jamás de que no es real.

Y, al hacer eso,
al saber que no es real,
no habrá nada que no perdones,
dentro o fuera.
Y en tu perdón,
el mundo por entero será un lugar de amor y alegría.
Sean como niños, hermanos míos.
Amen, y sigan su camino,
sigan su camino en libertad.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

2 Respuestas a “El mundo. Haskell en comunión con Jeshua. «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. Hola, quiero agradecerte esta magnanima labor que llevas a cabo…traduzco trocitos de temas ocacionalmente (con la ayuda del E.S) y se que requiere una gran entrega/dedicacion!!! GRACIAS!!!

    Priscilla Gonzalez Gonzalez

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