Culpa (I). Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para esta parte del texto principal del curso de milagros: [T-5.V-VII] (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

 

Culpa (I) [T-5.V-VII]

Saludos. De nuevo soy Jeshua.
Antes estuvimos hablando de la curación y de la plenitud.
Y hoy te quiero hablar de nuevo sobre la plenitud,
porque como he dicho, para sanar debes estar pleno.
Y para poder ser sanado también debes estar pleno.

Lo que te impide ser pleno,
lo que te impide que sepas quien tú eres,
eso que te impide saber lo que verdaderamente quieres,
es tu culpa.

He hablado de la culpa, y del uso que el ego hace de la culpa.
La culpa es un resultado automático de la separación.
Tu naturaleza es ser pleno,
entero y completo dentro de tu Ser.
Tu naturaleza es ser pleno y reconocer plenamente
que eres Una Unidad con Todo Lo Que Es,
incluyendo Uno con Dios y con cada hermano.

Para que pudieras diseñar tu experiencia del espacio y el tiempo,
y por tanto, de este mundo,
tuviste que aparentar dividir tu mente.
De esto ya hemos hablado.

Esta imaginaria división de tu mente
es un ataque contra lo que verdaderamente eres,
y un ataque contra Dios Mismo.
Y no es posible atacar a un ser
que es perfectamente libre y perfectamente invulnerable,
sin sentir culpa.
El motivo de ello es que cuando
tratas de ser algo que no eres,
aun cuando sea solo imaginándolo,
necesariamente sentirás conflicto, división y separación.

Esa es la función del ego.
Ese es el propósito del ego.
Eso es lo que le da al ego su misma existencia,
la creencia en la separación.
Y para que pueda parecer que alcanzas
ese estado de separación,
debes, de alguna manera, decidirte a atacar tu verdadera naturaleza.
Y una forma de pensar en la culpa es entender
que se trata de la respuesta, en tu mente,
que se genera cuando tú atacas tu inocencia.

Finalmente, toda la ilusión, todo este mundo,
todo el espacio y el tiempo, se irán.
En verdad, no es exacto decir que se irán;
serán reinterpretados; llegarán a ser conocidos;
serán entendidos de tal modo que los haga
compatibles con tu Ser real, y con la verdad.

Esto no lo puedes hacer por ti mismo.
La razón de ello es que tú, para poder llegar aquí,
estructuraste una parte de tu mente de tal modo
que ella verdaderamente cree que tú eres lo que no eres,
que estás separado, que estás aislado,
que estás solo, que puedes estar enfermo, que puedes morir
–y la lista sigue.

Sin embargo, profundamente en tu interior se encuentra la verdad de lo que tú eres.
Y ella reconoce que la ilusión es ilusión.
Porque allí, dentro de tu mente, siempre existe
una idea cuyo propósito es garantizar que,
al final, en tu tiempo,
todos tus pensamientos serán reinterpretados, reestructurados,
para de nuevo volverse una Unidad con la parte real de tu mente.
Y esa idea, la que te llevará de vuelta
al reconocimiento de tu realidad es, como he dicho,
el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo, la idea de tu Unicidad,
es el puente entre las partes divididas de tu mente,
y fue puesto allí por Dios (y por tanto, por Ti).
Si no fuera así, te podrías haber imaginado separado
y permaneciendo así para siempre.

“Para siempre” parece hablar de tiempo.
Pero el concepto “para siempre” elimina el tiempo.
El otro concepto que elimina el tiempo es AHORA.
Es tu culpa, es tu creencia en la separación
y tu deseo de experimentar separación,
lo que ha creado el tiempo en primer lugar.
Pues, como hemos dicho, es el tiempo lo que te permite
tomar una parte del conocimiento de lo que tú eres,
y aparentemente expulsarlo.

Pero lo que realmente haces con él es proyectarlo fuera de tu mente,
de manera que ya no seas consciente de él.
Y en ausencia de tu reconocimiento de quien tú eres,
te crees separado,
y aislado, y solo.
Y eso es lo que crea tu tiempo;
y eso es lo que crea tu culpa.

Así, en un sentido muy real,
tu creencia en tu tiempo y tu culpa
son una y la misma.
En realidad, mientras elijas creer que tu ayer,
que los momentos de tu pasado,
te han traído a este punto en el tiempo,
y en tanto que elijas creer que este momento en el tiempo
puede crear y crea de alguna manera el siguiente momento,
estarás fomentando tu creencia en la separación,
y en tu propia culpa.

Porque no podrías, escúchame bien,
creer en el tiempo, o incluso experimentarlo,
si estuvieras al tanto de tu propia plenitud.
Pues cuando eres pleno, todo simplemente ES.
Tú tienes todo.
Tú eres todo.
Y tú automáticamente extiendes ese mismo todo
hacia fuera de ti mismo, a toda la Creación.
Eso es sanación.
Y eso hace que seas sanado.

Por tanto, si quieres escapar de tu culpa y sus consecuencias
solo necesitas soltar tu creencia en el tiempo.
Esto significa que,
como todo es creado o fabricado en el nivel de la mente,
cada instante, y todo instante, es el producto
de lo que tu mente elige para crear o para hacer JUSTO AHORA
–independientemente de cualquier otro instante, y de todo otro instante.

Tus recuerdos son una de tus mayores ilusiones.
Y tu sentido del remordimiento,
que es tu decisión de valorar y apreciar tus recuerdos,
es uno de los grandes creadores de tu culpa,
y uno de los creadores de las paredes de la prisión
que te separa de tu plenitud.

Para liberarte de tu culpa necesitas pasar a la eternidad.
Y la eternidad no es más que la constatación
de que este momento, y “para siempre”, son exactamente lo mismo.
Cada momento surge fresco, limpio y libre.
Y tú, el Hijo de Dios, en cada momento,
eres igualmente limpio, fresco y libre.

No hay pasado.
No hay culpa que pueda atarte a tu pasado.
No hay separación que haya podido ocurrir jamás.
Y no hay nada en este momento
que pueda dictarte algo de tu futuro.
Hay solo este momento.
Y este momento vive de sí mismo y por sí mismo.

El concepto “para siempre” es un constructo que puedes emplear
para para permitirte sentir algo que sea infinito.
Te he dicho que la paciencia infinita
te brindará libertad AHORA.
La paciencia infinita es la liberación de tu culpa,
y la liberación de la tendencia a desear
que otro hermano sea culpable por cualquier motivo.
La paciencia infinita significa que tu disposición a perdonar
y a ver más allá de las apariencias
no tiene límites.
La paciencia infinita significa que no hay instantes
que puedan ser contemplados como pasando uno tras otro.
La paciencia infinita es tu constatación última
de que tú eres libre JUSTO AHORA.

¿Cómo te liberas de la culpa,
de tu creencia en el tiempo,
y de tu creencia en la separación,
y de todas las tragedias imaginarias que ella conlleva?
¿Cómo es que puedes hacer eso
en este mundo de espacio y tiempo?

Lo que te diré ahora es muy similar
a algo que te dije previamente.
Cuando no seas libre, cuando te sientas en conflicto,
cuando sea que no estés completamente dichoso,
reconoce que te estás sintiendo culpable,
que te estás percibiendo a ti mismo como alguien atrapado en tu tiempo,
y que estás eligiendo sentirte aislado y separado.

Cuando sea que sientas cualquier circunstancia
que no sea gozo y libertad,
y que no te impulse a extender,
en el nivel de la mente, todo lo que tú eres,
siempre que sientas cualquier cosa
que te aparte de ese estado,
reconoce que bajo ello todo lo que estás sintiendo es culpa.

Y recuerda que no puedes liberarte solo, por ti mismo, de ese estado.
Así que lo que debes hacer
–y digo “debes” solo en el sentido de que te estoy ofreciendo
un camino hacia tu propia felicidad–
lo que debes hacer, si deseas estar gozoso,
es estar en calma.

Y en tu silencio,
encontrarás la belleza de este momento.
Encontrarás la libertad del “para siempre”.
Pues cuando estás en calma,
cuando haces todo lo que puedes para liberarte a ti mismo
de tu creencia en tu ayer
y de tu miedo al mañana,
llegará una voz y un discernimiento.
Será la Voz del Espíritu Santo.
Y sentirás, en algún nivel,
qué hacer, qué ser y adónde ir.

Y a medida que sigas ese sentir,
estarás siguiéndolo hacia tu propia libertad.
Y esa libertad será finalmente
tu salida de la separación, la culpa y la soledad.
Y será tu camino hacia
la libertad, la alegría y el amor.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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