Necesidades y patrones… cosas elementales   Leave a comment

imagen corazón en círculoQuizá ocurre que la experiencia de “necesitar”, solo la tenemos para poder conservar un muy “abstracto” patrón mental.

El patrón de…:

“para conseguir algo…, hay que hacer primero alguna otra cosa”.

Esto, como vemos, se trata de un caso de la idea que nos dice que la causa y el efecto están separados.

Y esto, como vemos, depende de la idea del tiempo.

Esa separación entre causa y efecto es por lo que y para lo que hacemos que exista “el tiempo” —para que podamos creernos que causa y efecto están realmente separados (como ha subrayado Jeshua en el dictado a Haskell últimamente, es decir, en los textos que subí hace poco).

Causa y efecto los separamos en el mismo instante en que para nosotros las diferencias, en el mundo, son pensadas —y son “emocionadas”— como siendo muy reales… muy pero que muy reales.

De eso dependería “el mundo” como idea… una idea en esa nuestra mente…, una mente que es aquí incomprensible… pues es lo que somos.

Así que se trata del patrón de……:

— “si hago esto… entonces lo otro”…
— “si esto… entonces se dará lo otro de más allá”…

Lo que es, como vemos: causa y efecto separados.

Así de simple (como se subraya tanto en Un curso de amor).

Ese patrón a veces podría ser todo el estorbo que parecemos tener en todos los “problemas”…, como un reflejo más, y muy sutil y elemental… de la mera idea de separación.

Digamos pues que es un patrón “sutil”, en la mente, y que estaría dentro del canasto con el de causa-efecto, con “el tiempo”.

Todo eso estorba a la hora de poder “reconocer nuestro ser”, a la hora de encontrarnos en una “mentalidad milagrosa”.

Por eso es quizá que Yeshua nos dice tanto que la causa y el efecto no se separaron: para que en realidad dejemos ese “patrón” atrás…, y todos los que dependen de él… y, por tanto, dejemos atrás al mismo “tiempo” (para así poder siquiera empezar a aceptar “el estado de ser”).

Entonces, conservar el patrón de “causa-efecto separados” (que siempre parece estar acompañado de un muy “culpable”: «tengo que»… «tendría que…»)… es lo que quizá convierte en muy real la experiencia de las necesidades…, es lo que hace que otorguemos toda la realidad posible a estas, en nuestra mente —otorgando plena realidad a nuestra condición elemental de estar “necesitados” de lo que sea (comida, revelación…).

Uno crea lo que cree; uno crea eso que cree, y lo crea en y para su experiencia. Y parece que lo hacemos muy automáticamente.

Y, entonces, seguiremos haciendo todas las cosas (comer, etc.), claro… pero NO del modo como parece que se nos sugiere que las podríamos hacer:

— se nos sugiere que podríamos tener una actitud de “niñitos del reino” 🙂 … que simplemente “observan” y “disfrutan”… con la observación tranquila… cuando puedan… (sin por ejemplo juzgar sus preferencias por adelantado… como solemos hacer todos poco o mucho… pues pensamos con juicios, con juicios realizados en el pasado, que juzgaron experiencias ya pasadas…)

— eso en vez de tener “lo de siempre”… donde hacemos todo reforzando en realidad el miedo… ya que se nos cuelan los patrones por todos lados, en todas esas brechas que son “el ego”… pues todo lo hacemos por defecto “con él”, con “el ego”… en un bajo de fondo de miedo y conflicto…

Así, todo es seguir intentando ver “perfección” fuera…, teniendo fe, intentando no mentirnos intelectualmente… uniéndonos al corazón para tratar de “proyectar” (extender) desde nuestra verdadera causa (amor).

Todos somos, como ya sabemos… 🙂  “mentes muy poderosas”… mentes “maravillosas” 🙂 , y, si otorgamos realidad a la “imperfección”… a la miseria, sufrimiento, desastre… etc.…  entonces tendremos eso mismo “dentro”…, y eso “pediremos” y pedimos… y seguiremos experimentando con solo creer en la realidad de la “imperfección” —pues somos una especie de “dioses” de nuestra propia creación, o fabricación, o “paja mental” 🙂 .

(Como sabemos, el universo es en cierto modo “nuestro”: y somos 100% responsables de lo que sentimos.)

Y, entonces, pedimos constantemente “miedo” desde nuestra mente profunda al albergar el sistema de pensamiento del ego, y ese tipo de patrones, arriba comentados:

pedimos que se den experiencias que confirmen el miedo… y las circunstancias físicas se terminarán acomodando a eso, de un modo u otro… más o menos dramáticamente.

Así que pedimos eso, constantemente, desde el pensamiento promotor “miedo”… con su compañía de confusión… y simplemente porque bajo la creencia en las necesidades… con la muy “objetiva constatación” de “las necesidades”… estaríamos alimentando patrones de pensamiento que refuerzan ese miedo… en el sistema de pensamiento “ego”, el de la separación:

— “causa y efecto separados”…
— “si esto… entonces lo otro…”
— “para poder… tengo que…”

Como sabemos…, “percepción es proyección”, es la proyección de una perspectiva o una comprensión sobre Nosotros Mismos (como Mente).

Y entonces, sea lo que sea que tengamos delante —aparte de que, ante todo, pretenderemos ir actuando con “sentido común”—… sea lo que sea… podemos “pedir” extender solo amor o “unión” “hacia fuera” —desde la otra parte de la mente… “conectada al E.S.”.

Y, para hacerlo, el curso de milagros insistía en que más bien “no hay que hacer nada”.

Así que el curso “pide” eso…, o mejor…, el curso solo nos informa de que en algún momento, o “vida” aparente, todos vamos a hacer, a tener, en nuestra percepción —sí o sí— “milagros”… todos vamos a “ser” milagros, “a cada instante”…, a diestro y siniestro. Esos milagros que parten de ese simple estar dispuestos a que se nos dé otra percepción en cada momento…, y poco más:

es decir, dispuestos a “decir” o expresar, con nuestra vida, un constante “NO SÉ“, un “no sé lo que significa nada”.

Esto parece ser lo más difícil de “hacer” del mundo…, pues ya sabemos que se trata de una constante vigilancia de la mente.

Por tanto en el fondo no hay “momentos” más especiales para “hacer milagros”, no hay “gente” más especial a la cual “tener que hacer milagros” -aunque, quizá, también vayamos a pasar por eso.

Pero, si pasamos por eso… sería porque así lo elegimos (debido quizá a los patrones de los que hemos hablado arriba…)…, y no porque haga realmente falta en sí…, ya que el curso explica que, su contenido (“perdón total de la mente”), podría ser “aprendido” en un mero instante.

Así, la “mentalidad milagrosa” se basaría pues en empezar siquiera estar dispuesto a experimentar todo —cualquier “otra” persona, ser, objeto— como una unidad con uno mismo.

Eso es lo que da pavor.

Así, luego, nuestra “verdadera individualidad original”…, en “el reino”, pasará a ser expresada, para entre otras cosas la creación de lo nuevo en estas formas, re-creándonos a Nosotros Mismos, que es para lo que veníamos aquí.

Pese al miedo, vamos a pasar por esa simplicidad: la de estar dispuestos a “aceptar unión”… la experiencia de la unidad…  unidad “con todo”… y “solo” como un mero paso (de gigante, aunque natural, simple, de gigantescos niñitos del reino…)… un paso… hacia poder constatar la unidad real…, más “rara” todavía 🙂 …, de “solo amor”… con individualidades aquí incomprensibles.

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