La sanación. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

Ir a descargar
imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en el índice de Haskell para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están en esta carpeta pública que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para esta parte del texto principal del curso de milagros: [T-7.IV-VII] (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

La sanación [T-7.IV-VII]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Esta vez vamos a comentar
los regalos del Reino.
Y deseo hacerlo sobre uno de ellos,
el de la sanación.

La sanación no forma parte de la realidad del Reino de Dios.
La sanación es un regalo que recibirás cuando vayas
por este camino a lo largo del curso, hacia los milagros.

¿Qué es lo que te brindará la sanación,
puesto que te hablo de ella como de un regalo?
La sanación te brindará el regalo que des.
Porque es muy cierto que si tú quieres convertirte en un sanador,
lo que también significa que si tú quieres ser sanado,
lo conseguirás al darlo,
no al recibirlo. Nunca al recibirlo.
De hecho, se trata de una verdad fundamental que debes reconocer
si quisieras ser sanado.
Debes reconocer que, si intentas recibir,
no has entendido la verdad.

La sanación procede de tu reconocimiento de
la simple verdad de lo que tú eres.
He dicho esto tantas veces, una y otra vez…
Y lo digo una vez más:
eres el Hijo de Dios.
Eres cocreador de Todo Lo Que Es.
Estás completo, pleno.
No hay carencia en ti.

Si quieres sanar, lo único que necesitas hacer es esto:
constata que no hay carencia o falta dentro de tu hermano.
Si ves solo la verdad de lo que tu hermano es,
entonces ambos os sanáis.

¿Qué es realmente esta sanación de la que te hablo?
Te he dicho que la sanación
es la forma de comunicación que utiliza el Espíritu Santo.
¿Entiendes la comunicación en sí misma?
La comunicación, dentro de un mundo en el cual todo es Uno,
surge del compartir.
Y compartir no significa que tú, un ser separado, aislado,
querría compartir una cosa, también aislada,
con otro ser, también aislado.
El compartir no surge, ni puede surgir
de la creencia en la separación.

Así, si te quisieras comunicar dentro de las leyes de Dios,
lo que tendrás que hacer es compartir la experiencia.
Esto significa que tú,
dentro del ámbito de cualquier cosa que experimentes,
constatas que tú y tu hermano sois Uno.
Esto conlleva constatar que, cualquier cosa que experimentes,
le pertenece a él, porque TÚ ERES ÉL.
Esto conlleva también constatar que
cualquier cosa que pertenece al Espíritu Santo, le pertenece a él,
tan cierto como que también te pertenece a ti.
Porque, por supuesto, todo es lo mismo.

Así, si quieres ser sanado, mira adentro,
y contempla allí al Hijo de Dios,
bajo la forma de tu hermano.

¿Cómo puedes sanar a menos que primero sientas
que hay una necesidad de sanación?
Ah, en este mundo de separación, lágrimas y fatiga,
¿acaso no se mira a menudo hacia afuera y se ve justo eso…
separación, lágrimas y fatiga…
y todo ello expresándose a sí mismo en forma de miedo?
¿Y no es eso lo que te impulsa a buscar tu sanación,
el hecho de mirar afuera y ver la miseria, y entonces decir…
“necesito ser sanado”?

Escúchame bien, porque lo que diré aquí es muy importante.
Cuando miras afuera y contemplas carencia y penas,
miseria, lágrimas, dificultades y muerte,
no es de ese reconocimiento de donde va a surgir tu sanación.
Verdaderamente te aseguro que Dios y el Espíritu Santo
no ven esas cosas que te acabo de mencionar.

Por tanto, si quieres ser sanado, lo que tendrás que hacer
es ver a tu hermano en su verdad.
Lo que tendrás que hacer es reconocer a tu hermano
a medida que lo ves a través de los ojos del Espíritu Santo,
y, por tanto, a través de los ojos de Dios.
Y, cuando haces eso, ¿qué es lo que ves?

Te he dicho que la sanación surge
en colaboración con las leyes de Dios.
Y las leyes de Dios lo que simplemente consiguen es, por una parte,
que te des cuenta de lo que tu hermano es.
Tu hermano no es cuerpo, sino Espíritu.
Tu hermano no está separado, sino que es Uno.
Y debe ser contemplado como Uno,
totalmente integrado con toda la existencia.
Tu hermano no es prisionero de un mundo de lágrimas y dificultades.
Más bien, tu hermano, es libre.

Ahora, por un momento, imagina que PUDIERAS
ver a tu hermano así.
Imagina cualquier circunstancia, incluso una enfermedad horrorosa,
si acaso eliges eso.
Y dentro de esa circunstancia, intenta constatar
que tu hermano es Espíritu, es Uno y es Libre.
Intenta constatar que tu hermano
está verdaderamente eligiendo lo que le da gozo.
Intenta constatar que no existe ningún ser
que esté separado de tu hermano
que quiera, nunca, que él hiciera algo distinto
de lo que él está haciendo en ese momento.
Intenta constatar que tu hermano, como Espíritu, está absolutamente a salvo,
más allá de poder sufrir ningún daño que imagines que le pueda suceder.

Ahora regresa a la circunstancia que imaginaste
y mírala con la nueva luz.
¿Dónde está tu creencia en la tragedia?
¿No ha desaparecido bajo la luz de la libertad y del amor?
En verdad, hoy te aseguro
que si has sido capaz de ver tal y como te he sugerido,
la tragedia no puede entrar en tu consciencia.
Pues verdaderamente te aseguro que la tragedia es un nombre que se le da a la nada.
No existe y no puede existir.
La tragedia solo existiría si tú no fueras libre.
Y las leyes de Dios exigen que tú SEAS libre
y que permanezcas libre –siempre.

El regalo del reino del que hablo hoy es la sanación.
Y la sanación es eso que existe –siempre.
He hablado de la sanación en tanto que inmutabilidad de la Mente.
¿Y qué quiero decir con eso?
Quiero decir que las leyes de Dios definen
quién eres y lo que tú eres.
Y eso no puede cambiar.
Eres Espíritu.
El Espíritu es de la Mente.
La Mente es la fuente de la creatividad.
La Mente es eso que hospeda el poder creativo de Dios.
Y la Mente es TÚ.
Y la Mente no puede cambiar lo que Ella es.

Ah, sí, hay una infinidad de experiencias.
Pero la experiencia es solo la expresión de tu poder creativo.
Eso es todo.
Eres libre para experimentar lo que quieras,
al igual que tu hermano.

Cuando miras ahí afuera, dentro de este mundo, tal y como estás acostumbrado a hacer,
la sanación, y tu ser sanado,
surgirán del reconocimiento
de que tu hermano no cambia.
Tu sanación surgirá de ver a tu hermano
como algo perfecto, completo y pleno,
más allá de la tragedia y de las penas,
y realmente más allá del miedo de cualquier clase.
Y cuando veas a tu hermano así,
participarás de la Visión de Cristo.

Al proyectar, crees; al extender, experimentas.
No es posible, como te he dicho,
proyectar o extender, una creencia o una experiencia,
hacia una sola PARTE DE la Creación.
Si tú, en tu ilusión,
vieras a tu hermano frágil, débil y enfermo,
entonces debe ser necesariamente que estás creyendo eso de todos tus hermanos
y de ti mismo.
No es posible, te lo aseguro,
creer que PARTE DE la Creación es plena,
y que otra parte de ella está fragmentada, débil,
aislada y sola.

Ahora escúchame bien. Eso también se aplica a la manera en que me ves a mí.
También se aplica a la manera en que contemplas a Dios.
Si hicieras una pausa y aplicaras el razonamiento lógico,
por así decirlo, a tu sistema de pensamiento,
entonces se deduce que si ves
debilidad, miedo y tragedia
sobre la faz de tu mundo,
entonces, te lo aseguro,
no ves ni siquiera a Dios Mismo como algo invulnerable,
como algo puro, y como algo completamente libre.

Por tanto, si quisieras experimentar,
si quisieras dar y recibir sanación,
puedes hacerlo así.
Puedes cambiar de opinión acerca de la Propia Mente, acerca de la Mente en Sí Misma.
Lo cual es decir que puedes cambiar tu mentalidad acerca de Dios.
Esto te puede parecer difícil,
pues te podría parecer que ya crees
que Dios está completo, es pleno, omnisciente
y todopoderoso –y la lista sigue y sigue.
Pero te aseguro que lo que te dije es verdadero.
Si ves debilidad en tu mundo,
entonces también debes necesariamente
verla en Dios.

Así que te hago un ofrecimiento.
Si se te hace difícil ver a tu hermano como verdaderamente es,
entonces mírame a mí.
Y observa si puedes abrir tu ser al reconocimiento
de que yo estoy completo, soy pleno, existiendo como Espíritu,
en una gran e infinita Unicidad,
y viviendo en una completa y absoluta libertad de existir.
Mira a ver si me puedes contemplar así,
porque si puedes, entonces bendecirás a tu propio ser
con esa misma existencia.

Y si todavía te parece quizás difícil hacer eso,
entonces simplemente mira a Dios e intenta creer que
Dios está completo, que es pleno e invulnerable,
que está más allá del miedo, del reproche,
de la duda, de la oposición.
Intenta imaginar la completitud, en cualquier forma en que puedas,
y permite que esa sea la característica de Dios.
Y entonces, en la simple constatación
de que tú estás creado a imagen de Dios,
así debe ser con tu hermano.
Así debe ser contigo.

Un regalo del Reino es la sanación.
Y la sanación es el regalo que tú das.
No es posible dar sanación para recibirla.
Porque si lo intentas, fracasarás.
Tú das el regalo de la sanación desde tu reconocimiento
de la verdad de lo que tu hermano es,
de lo que yo soy,
de lo que Dios Mismo es,
y sí… de lo que tú eres.

Obsérvate a ti más allá de tu cuerpo.
Obsérvate a ti más allá del espacio y del tiempo,
más allá de las restricciones y limitaciones.
Entiende que tú eres, como he dicho,
Espíritu, Uno, y completamente Libre.

Permítete cambiar de opinión sobre tu mente hasta que constates
que, en verdad, no hay nada en tu mente que pueda cambiar.
Porque fuiste, eres y siempre serás el Hijo de Dios.
Y el simple reconocimiento de que eso es verdad,
sanará a tu hermano, a ti mismo,
y al mundo entero.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: