La voluntad de Dios. Haskell en comunión con Jeshua. «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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[Podéis mirar en la página de índices de este autor para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.

Esta transmisión maravillosa aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.

El siguiente capítulo sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 302 a 308 del libro de ejercicios de Un curso de milagros (UCDM), según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado.]

La voluntad de Dios [lecciones 302 a 308]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Hoy vengo
a seguir contigo mi comentario acerca de
Un curso de milagros.

Durante las semanas que has estado estudiando este curso,
han surgido muchas preguntas, de eso estoy seguro.
Y cuando forcejeas para contestarlas,
lo que siempre haces es crear otra pregunta,
y otra y otra.
Estoy seguro de que parece difícil, cuando prosigues a través de este curso,
del cual he dicho que NO es una cosa que haya que aprender,
parece difícil… oírme decir tan a menudo que es algo que necesitas aprender.
A medida que PIENSAS acerca de esto,
queda siempre una molestia, una duda, profundamente adentro.
De eso es de lo que te vengo a hablar hoy.

Hoy te hablaré de la Voluntad de Dios.
Y he dicho una y otra vez
que SOLO existe la Voluntad de Dios.
Y TU voluntad ES la Voluntad de Dios.
Tu verdadero deseo es conocer y ser uno con
la Voluntad de Dios.
El objetivo de este curso es ayudarte a renunciar a todos los obstáculos
que te apartan de constatar
que tu voluntad y la de Dios son la misma.

Hablo de la Voluntad de Dios como de algo que de cierto modo es absoluto.
Te digo que la Voluntad de Dios no puede ser cambiada,
pues Dios Mismo no cambia.
No hay nada en el universo excepto Dios.
No existe nada que se oponga que desee alterar, o que tenga un medio
para poder alterar lo que Dios es.
SOLO existe la Voluntad de Dios.

Sigo diciendo que tu voluntad es la misma que la de Dios.
Y lo que elegirás, en tu perdón,
cuando al fin tu percepción se convierta en percepción verdadera
y se marche…
lo que tú elegirás, entonces, por ti mismo,
es la Voluntad de Dios.

La perturbadora duda de la que hablaba,
la pregunta que siempre surge
por el solo hecho de que haces una pregunta, es esta:
¿qué sucedería si no estoy de acuerdo con la Voluntad de Dios?
¿Y qué ocurre si no deseo hacer lo que Dios quiere?
¿Soy realmente libre o no lo soy?
¿Y qué ocurre si quiero ser yo mismo?
¿Y qué ocurre si yo no quiero dejar de existir,
y ser tragado por esta Voluntad de Dios?
Esto lo entiendes, estoy seguro.

Ahora, escúchame bien.
No existe separación.
No existe más que el Ser Uno.
Y ese Ser es Dios,
eres tú,
soy yo,
es cada hermano,
es toda la Creación.
La resistencia que pudieses sentir a perder tu yo,
a sentirte perdido en la inmensidad de la Voluntad de Dios,
esos miedos, no son más que tu ego.
Están basados en esa pequeña e insignificante
colección de pensamientos que tienes acerca de lo que tú eres,
y en los que te basas para creer que,
de alguna manera, eres diferente de Dios.
Y ciertamente, no lo eres.

Te hablaré de la Voluntad de Dios.
Pero cuando hablo, no me preocupan
las cuestiones que acabo de mencionar.
Ellas no tienen consecuencias.
En realidad, no existen.
En el nivel de tu Ser Real, no existen.

La Voluntad de Dios no es un plan.
La Voluntad de Dios no es un guión con billones de actores con unos papeles asignados,
y que ellos deberían representar
para de cierta manera estar de acuerdo con el designio de Dios.
La Voluntad de Dios no es una guía maestra que deba ser consultada
antes de emprender cualquier acción
para poder estar seguro de que la acción
estará en armonía con esa guía.
LA VOLUNTAD DE DIOS ES LIBERTAD.
Y ESO ES TODO.

En la creación, Dios se expandió a Sí Mismo.
Dios expandió la consciencia.
Pero la expansión no causó una ruptura,
una “separación de…”.
Tú ves que, en esta tierra,
cuando piensas en traer un niño al mundo,
piensas en dos seres SEPARADOS
que hacen contribuciones INDIVIDUALES,
de tal modo que esta mezcla de dos voluntades separadas
da vueltas sobre sí misma —y crees que al azar—
para conseguir dar una forma diferente de, y separada de, la tuya propia;
piensas que esta nueva vida entra a tu mundo
y se convierte en otro ser, separado de, y aislado de,
incluso los dos seres originales.
Así, cuando piensas en Dios dando a luz, en la forma de la creación,
tu modo de pensar natural es el de la separación.
Pero esto no va así.

La Creación está en realidad más allá de tu comprensión.
No te es posible entender, dentro de tu forma de pensar,
la auténtica unicidad de Todo Lo Que Es.
Tu verdadera percepción de la Unicidad VENDRÁ,
pero será por un instante tan breve
que ya se habrá ido cuando seas llevado hacia el conocimiento.
Y ENTONCES, entenderás.
Pero, por ahora, la creación fue la expansión del Propio Dios
(de Él Mismo, de Ella Misma, del Único Ser).
La creación fue la expansión de Dios, de una forma tal, aunque sin forma…
que pudiera haber, y en verdad hay,
un infinito número de aspectos de la Creación misma,
ninguno de los cuales está ni siquiera un poquito separado de cualquiera de los demás.
Y esa es la Voluntad de Dios.

La Voluntad de Dios es la creación de Todo Lo Que Es,
y de la infinidad de maneras
en que Todo Lo Que Es puede ser experimentado.
Es la Voluntad de Dios que, en toda la infinidad de aquellas maneras,
ninguna esté o pueda estar jamás aparte de cualquiera de las otras.
En un cuerpo, tal y como te ves a ti mismo, y por tanto, limitado,
te parece que, si una multitud de fuentes te hubiera asignado
algo que hacer o algo que ser,
no te sería posible hacerlo todo simultáneamente.
En efecto, las limitaciones físicas que has imaginado,
hacen que esto sea verdaderamente imposible.

Dentro de la Voluntad de Dios NO hay limitaciones.
No hay nada que implique que tú no puedas imaginarte
esta tu pequeña vida, representada dentro de tu creencia en la separación.
No hay nada que sugiera que no puedas,
AL MISMO TIEMPO, imaginarte representando una vida diferente.
No hay nada que limite el número de vidas
que podrías desear imaginar y representar,
TODAS AL MISMO TIEMPO.
Y no hay nada que limite el número de vidas
que podrías elegir imaginar y vivir,
TODAS EN DIFERENTES MOMENTOS.

No hay nada que pueda impedir
que te imagines a ti mismo físicamente como un cuerpo,
o físicamente en el sentido de un animal,
un insecto o una roca,
una nube o el viento.
No hay nada en la Creación de Dios
que te impida SER el viento,
las nubes, la roca, un animal,
una persona, dos personas,
miles de personas,
todas al mismo tiempo,
todas en diferentes tiempos,
todas en el mismo lugar,
o todas en diferentes lugares,
O CUALQUIERA DE ESTAS COMBINACIONES.
No hay nada que te pueda limitar en absoluto.

NO HAY NADA EN LA CREACIÓN DE DIOS
QUE TE PUEDA LIMITAR EN ABSOLUTO.
Tu realidad es Espíritu. Tu existes en Espíritu. Tú eres Espíritu.
Tú experimentas tal y como lo hace el Espíritu.
Creas como el Espíritu lo hace.
No hay nada que te impida tener
cualquier experiencia que el Espíritu pueda imaginar,
mientras que, al mismo tiempo,
podrías estar imaginándote en cualquiera de esos diferentes papeles de la separación
que te acabo de mencionar.
Tú, Espíritu, Hijo de Dios, Único Ser, Ser Uno,
parte de Dios Mismo…
no tienes limitaciones.
Podrías hacer cualquiera de esas cosas, o todas,
en cualquier momento dado.

Ahora, escúchame bien.
TÚ YA ESTÁS HACIENDO PRECISAMENTE ESO.
No hay separación.
Cada tiempo de vida que puedas haber imaginado…
pasada, esta pequeña vida del presente, una del futuro,
una vida como animal,
una vida como ser inanimado,
una existencia como Espíritu,
tu estancia entre vidas, como Espíritus semirrestringidos…
todo ello es, de hecho,
lo que estás haciendo, lo que has hecho, y lo que harás.
Es todo lo mismo.
Pues NO hay limitaciones en el mundo del Espíritu.

Y como esto es así te digo
que eres Uno.
Y es tanto así,
que la gente que habla de tu Unicidad dice que
tú eres el ladrón;
y que también eres la persona aferrándose a sus posesiones
por temor a ser robado;
y que eres el prisionero; el portero;
eres el amante, hombre y mujer;
eres el niño, producto de ese amor;
eres el niño no deseado de ese amor,
abortado antes de que su vida comenzase;
eres el anciano, la anciana,
mirando hacia atrás y sonriéndole a una vida pasada, disfrutando de los recuerdos;
eres la salida del sol, la puesta del sol,
ayer y mañana.
Todo esto no es nada más que Tú,
mas, la realidad de lo que Tú eres, permanece:
Espíritu, creativo, el Espíritu ilimitado…
Uno con Dios.

Entonces, hablamos de aprender este curso, el cual está más allá del aprendizaje
—y de movernos hacia un punto en el cual tu voluntad es la Voluntad de Dios.
Ahora, quizá, tú puedas, en tu pensamiento,
conseguir destellos de comprensión acerca de lo que me he referido.
Pero, quizá mejor,
si dejas tus pensamientos en calma por un momento,
SENTIRÁS, en un punto de quietud adentro,
el discernimiento de que tú verdaderamente ERES tu hermano.

Como te he dicho, el daño es imposible.
No hay nada que le puedas hacer a tu hermano.
Porque él es solo Tú Mismo, tu Ser.
No hay nada que cualquier hermano pueda hacer para dañarte.
Pues él solo se dañaría a Sí Mismo, a su Ser.
Y eso no puede ser,
pues solo hay Espíritu.
¿Y cómo puede el pensamiento dañar al pensamiento,
en el pensamiento?

Al contemplar los eventos de tu vida,
cuando te sea difícil imaginar que estos son la Voluntad de Dios,
date cuenta de que toda la vida, tal y como tú la ves,
es una vasta armonía,
en la cual Tú, en tu ilimitada Unicidad,
estás representando todos estos cientos y miles,
millones y billones, en verdad, trillones sobre trillones
de existencias aparentemente separadas,
todas las cuales en verdad no están separadas en absoluto.

Así que te sugiero que hagas esto.
Si consideras que tu cuerpo, o bien que alguna circunstancia en tu vida,
es algo indeseable,
trata de comenzar a darte cuenta, primero dentro de tus pensamientos,
y luego en el nivel de los sentimientos,
de que eso es absolutamente algo de tu propia elección,
y que por tanto ES deseable.
Ábrete a lo que has deseado y celébralo
—pues solamente así te podrá brindar alegría.

Si esto no parece funcionar para ti,
contempla la circunstancia que encuentras indeseable y di:
“Yo soy Espíritu. En realidad, esto que veo es pensamiento,
proyectado sobre un mundo imaginario.
No soy yo mismo, sino más bien una expresión de mi creatividad,
de mi ilimitada creatividad.
Y, cuando parezco estar imaginando algo indeseable,
en ese mismo instante,
estoy no obstante conociendo algo que es deseable;
y en este preciso instante además
estoy conociendo un número infinito de otras experiencias
de todo el rango total, en él y más allá”.

En tercer lugar, no trates de sentarte y explicar esto.
No trates de sentarte y razonar sobre esto con tus pensamientos.
No trates de entenderlo de tal manera
que te puedas poner a dar una charla a tus amigos para hacérselo entender.
Porque en tus pensamientos, no puedes saber.
Y, más aún, no puedes decírselo a otro.

Simplemente escucha las palabras que digo
sobre lo que tú eres, y la Voluntad de Dios,
y déjalas SER.
Permítele a tu mente estar todo lo calmada que puedas,
y déjalas ser.
Porque en la calma, dentro de tu propia elección,
llegará una comprensión, más allá de las palabras,
y tú, ciertamente, VERÁS.
Y esta visión será la Visión de Cristo.

Cuando esta Visión se haga tuya,
será, por supuesto, la misma para toda la Creación.
Aun cuando parezca llegar en diferentes momentos, y por partes,
hacia todos esos diferentes seres imaginados,
esto no es así.
Todo esto ya ha venido y se ha ido, será, y no obstante, es.
No importa, aun cuando esto sea cierto,
que exista un tiempo señalado,
en el cual todo vaya a moverse hacia la percepción verdadera,
y a pasar al conocimiento.
Todo eso vendrá,
pues de hecho ya ha sido.
Y, no obstante, será.

Entonces, te hablo de la Voluntad de Dios.
La Voluntad de Dios es que tú conozcas, dentro de ti mismo, tu libertad,
que tú eres cocreador con Dios y,
en tanto que puedas comprenderlo,
para que conozcas lo absolutamente ilimitado que eres.
Pues eres tan libre y tan ilimitado que,
verdaderamente,
no puedes comprenderlo.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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