El juicio final. Haskell en comunión con Jeshua. «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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[Podéis mirar en la página de índices de este autor para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.

Esta transmisión maravillosa aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.

El siguiente capítulo sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 309 a 315 del libro de ejercicios de Un curso de milagros (UCDM), según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado.]

El juicio final [lecciones 309 a 315]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Vengo hoy
a seguir contigo mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Hoy me gustaría hablaros del final del tiempo.
El final del tiempo es algo que podrías querer
llamar de otro modo.
Te puedes referir a él, si lo deseas,
como la Segunda Venida de Cristo.
Puedes referirte a él, si lo deseas, como el Juicio Final de Dios.
Pero, verdaderamente, solo se trata del final del tiempo.

Te he dicho anteriormente
que el tiempo es realmente el producto de tu juicio.
Pues tomas una decisión sobre lo que quieres ver,
sobre lo que es, sobre lo que debería ser,
y siempre valorando,
y creyendo que la decisión que tomas
de alguna manera determina lo que tú eres.

Las decisiones, los pensamientos, acerca de lo que eres,
y sobre lo que debería ser,
siempre están basados en el pasado.
Siempre están basados en lo que crees que son
las cosas que ya han sucedido,
que te han traído a este punto,
y que pueden ahora afectar a lo que pasará en el futuro.

¿Y que es eso sino la creencia en el tiempo?
Entonces, tu propio juicio es el creador del tiempo mismo.
Tu propio juicio, cuando decides para ti mismo
qué es lo que quieres experimentar, y la forma que debe tomar,
ese juicio crea tu tiempo,
crea tus valores,
y por tanto crea tu creencia acerca de lo que eres.

Mas te aseguro, una vez más,
que las creencias acerca de lo que eres,
que están basadas en tus pensamientos, en tus juicios,
en tu creencia en el tiempo y en el pasado…
ninguna de esas creencias es verdadera.
Tú no eres una criatura del tiempo.
No eres una criatura de limitación,
como te dije la última vez.
Cada momento es nuevo, libre y claro,
y no lleva asociado nada, sea lo que fuera,
excepto la libertad que tú TIENES y que tú ERES,
como el hijo de Dios.

Así es como tus juicios,
momento a momento, hora tras hora, año tras año, vida tras vida,
crean todo esto, y su tiempo.
Ellos lo crean, aunque en tu imaginación.
A pesar de que lo crean,
no es real.

No te olvides de que tu juicio nace
de tu poder creativo como el Hijo de Dios.
Y PARECE tan real como si Dios Mismo lo hubiera hecho,
aunque sea una ilusión.

Así que te hablaré hoy del final del tiempo.
¿Cómo llegará el final del tiempo?
El final del tiempo es el final de tus juicios,
y de tu valorar.
Cuando hablo de la Segunda Venida de Cristo,
de lo que hablo es del discernimiento, dentro de tu Ser,
y dentro de todos los seres que son Uno contigo,
de qué es lo que tú verdaderamente ERES como el Hijo de Dios.
Esto, escúchame bien, OCURRIRÁ en tu tiempo.
Sobre esto no tienes elección.

Tú eres el Hijo de Dios.
Eres Espíritu.
Eres libre.
Dios te hizo así,
y ningún poder en toda la Creación, incluyendo el tuyo propio,
puede cambiar eso.
NECESARIAMENTE el discernimiento vendrá.
Escucha aquí las palabras temporales:
el discernimiento “VENDRÁ”,
al constatar que eres, ciertamente,
libre, Espíritu, el Hijo de Dios.
Y de eso va esta constatación: la Segunda Venida de Cristo.

El Cristo, la naturaleza real de lo que eres,
ha sido siempre, y es independiente del tiempo,
no puede ser cambiado,
y permanecerá mucho después de que tu tiempo haya pasado.
Entonces, decir, la “Segunda Venida de Cristo” es redundante.
Pues la Segunda Venida Es.
Y la Primera Venida Es.
Y ellas son lo mismo.
Porque no hay separación.

La Segunda Venida de Cristo,
de la cual he hablado en Un curso de milagros,
es una frase que uso para referirme a tus pensamientos y tus fantasías.
No creáis que se trata de algo real.
No es más real que el pecado y la culpa
que se convertirán en nada,
junto con este mundo y sus cuerpos, su sombra y su dolor.

Ese inevitable discernimiento de la Verdad
es lo que llamo la Segunda Venida de Cristo.
La Segunda Venida, entonces,
es solo el momento en el cual constatas,
profundamente dentro de tu ser, más allá de tus pensamientos,
más allá del analizar, más allá de la lucha y del pensar…
se trata solo del momento en que te das cuenta de que…
“¡Ah!, es verdad. Yo SOY el Hijo de Dios.
Yo SOY Espíritu. Y yo SOY libre”.
Y el instante cuando eso ocurra,
profundamente dentro de tu ser, como experiencia,
en ese instante…
el tiempo terminará para ti.

Pero, ciertamente, tú ERES Uno con toda la Vida, y toda la Creación.
Y si el tiempo termina para ti,
entonces terminará para tus hermanos.
Ellos todavía serán libres, si así lo desean, de imaginar un poco más,
que ese tiempo no ha terminado para ellos,
pues esa es su libertad.
Pero, cuando el tiempo termine para ti,
también terminará para ellos.

Escúchame bien.
Así es como tú, en tu Unicidad,
eres el Salvador del Mundo.

La Segunda Venida LLEGARÁ.
Nada puede detener su llegada.
Sin embargo, tú eres el Hijo de Dios,
y por tanto el Hijo que ha elegido esta tierra y su ilusión.
Y te insto a que TÚ aceleres su venida.
Parece quizá una contradicción,
pero no lo es.
Siempre que tengas una sensación de contradicción,
puedes estar seguro de que estás creyendo en el tiempo.
Y recuerda que el tiempo es la gran ilusión, y no existe.

Así es como la Segunda Venida no existe,
no es necesaria y sin embargo llegará.
Así es también que te insto
a abrir tu ser a la Voz de Dios,
ya que al hacerlo serás capaz de ESCUCHAR.
Ya que, cuando ESCUCHES verdaderamente, tus juicios se irán.
Cuando escuches profundamente adentro, con ello vendrá el conocimiento
de qué hacer, qué decir, adónde ir, y a quién hablarle.
Sabrás todos los detalles.
En ese conocimiento habrá certeza y quietud.
Encontrarás que el juicio ya no es algo importante,
y lo dejarás ir.

Así, te insto, dentro de tu ilusión del tiempo,
a ser diligente y vigilante,
para seguir renunciando a tus valores y tus juicios,
para que puedas ser libre,
para que puedas convertirte en el Salvador del mundo.
Dentro de la ilusión del tiempo, eso es totalmente apropiado,
aunque esa ilusión del tiempo no tenga en realidad ningún efecto sobre nada.

Si lo deseas, puedes referirte al final del tiempo
como el Juicio Final,
pues te he dicho que, cuando dejes de juzgar,
es decir, cuando dejes de decidir POR TU CUENTA
aquello que experimentarás,
durante todo el tiempo en que crees estar separado…
cuando dejes de decidir, de juzgar,
y por tanto de valorar…
el tiempo pasará.
Y tu NECESIDAD de decidir se irá con él.

El Juicio Final NO es el juicio de Dios.
Realmente nunca llegará ese tiempo
de lo que a menudo has sentido como siendo uno de “responsabilidad”.
Porque el Juicio de Dios sobre ti
fue creado inicialmente, ya es ahora, y permanecerá siendo este:
TÚ ERES LIBRE.
Y eso es todo.
El Juicio de Dios para ti es Su Amor.
Su Amor es sin límites.
Su Amor es el regalo de la libertad total,
y nunca cambiará.
La libertad total no puede contener dentro de ella,
en ningún sentido,
castigo, revisión de acontecimientos,
y ni siquiera la más leve reprimenda.

Todo esto, todo este mundo,
con su pecado y su culpa,
su dolor y sus imaginarios asesinatos,
su muerte y enfermedad,
es solo ilusión.
Y nunca Dios, o cualquier aspecto del universo,
te castigará, en ningún sentido,
por crear y experimentar esta ilusión.

En ausencia del tiempo,
todo esto vino y se fue, en solo un instante
—una sonrisilla, y el discernimiento de la libertad.
Y eso es todo.

Así es que Dios nunca llegará a juzgar lo que tú eres.
Pues lo que tú ERES nunca cambia.
Y Dios nunca llegará a juzgar
lo que DEBERÍAS HABER SIDO,
porque, momento a momento, y para siempre,
no existe tal cosa como “lo que debería haber sido”.
Y en ausencia de “lo que debería haber sido”,
nunca puede haber revisión de sucesos, o de “pecados”.
Por tanto, “la culpa”, por así decirlo, no puede existir,
excepto en tu imaginación.

El Juicio Final, por tanto, es un juicio que TÚ harás.
Como te he dicho,
TU juicio es el creador de tu tiempo,
el creador de tus valores,
el creador de tu creencia en lo que tú eres,
y por tanto, el creador de todas las limitaciones
que pareces experimentar aquí, en este mundo.
El Juicio Final es tuyo, está para que lo hagas tú.
Y lo HARÁS.
Y cuando lo hagas,
y lo SIENTAS,
cuando lo conozcas dentro de tu ser,
cuando hagas el Juicio Final…
el tiempo terminará para ti y tus hermanos.

Este va a ser el Juicio Final, el que tú harás,
y el Juicio Final que el mundo entero recibirá.
Y será así:
te asentarás, como el Hijo de Dios,
sobre el trono del universo.
Mirarás hacia dentro, con certeza y paz,
y sí, riendo.
Sentirás, surgiendo de tu ser,
una apertura, una suave ligereza sin límites,
que no puede ser contenida.
Y tú, ciertamente, juzgarás por última vez.
Y dirás lo siguiente,
y diciéndolo, lo CONOCERÁS.
Este será tu Juicio Final:
VERDADERAMENTE, YO SOY LIBRE. ALABADO SEA DIOS.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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