Un curso de amor. 6. Perdón/unión   Leave a comment

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imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Capítulo 6. Perdón/unión

6.1 La unión descansa en el perdón. Ya has oído esto antes, sin entender qué es lo que perdonarías. Debes perdonar a la realidad por ser como es. La realidad, lo auténticamente real, es relación. Debes perdonar a Dios por crear un mundo en el que no puedes estar solo. Debes perdonar a Dios por crear una realidad que se comparte, antes de estar en condiciones de comprender que esta es la única realidad que desearías tener. Debes perdonar a esta realidad por ser diferente de lo que siempre imaginaste que era. Debes perdonarte a ti mismo por no poder hacerlo por tu cuenta, al haber constatado la imposibilidad de hacerlo así. Debes perdonarte a ti mismo por ser lo que eres, un ser que solo existe en relación. Debes perdonar a todos los demás por ser como tú. Ellos tampoco pueden estar separados, sin importar lo duramente que se esfuercen por ello. Perdónales. Perdónate. Perdona a Dios. Y entonces estarás preparado para comenzar simplemente a comprender lo diferente que es vivir en la realidad de la relación.

6.2 Tu hermano no existe aparte de ti, ni tú de tu hermano. Esta es la realidad. Tu mente no está contenida dentro de tu cuerpo, sino que es una con Dios, y la compartes con todos tus semejantes. Esto es la realidad. El corazón, que es el centro de tu ser, es el centro de todo lo que existe. Esto es la realidad. Ninguna de estas cosas te hace menos de lo que habías percibido ser, pero sí hace que te sea imposible estar separado. Puedes desear lo imposible hasta el final de tus días, pero no puedes convertirlo en posible. ¿Por qué no perdonas al mundo por ser distinto de lo que pensabas que es, y comienzas a aprender cómo es en realidad? Para eso está aquí el mundo, y cuando hayas aprendido lo que tiene para enseñarte, ya no lo necesitarás más, lo dejarás ir con alegría, y en su lugar hallarás el cielo.

6.3 Todas las palabras, símbolos, formas y estructuras de tu mundo, existen para enseñarte esto, y de la manera más simple y directa posible. No estás solo ni separado, nunca lo estuviste y nunca lo puedes estar. Todas las ilusiones fueron creadas para poder nublar este hecho sobre tu existencia, pues preferirías que no fuera así. Solo cuando dejes de desear lo que no puede ser, podrás comenzar a ver lo que es.

6.4 Quienes menos me aceptaron como profeta y salvador fueron quienes más se parecían a mí: los que me vieron crecer, trabajaron junto a mis padres y vivieron en el mismo pueblo. Esto fue así porque sabían que yo no era diferente de ellos, y no podían aceptar que eran lo mismo que yo. Tanto ellos en su tiempo como vosotros ahora, no sois diferentes de mí. Todos somos lo mismo porque no estamos separados. Dios creó el universo como un todo interrelacionado. El hecho de que el universo sea un todo interrelacionado es algo que ni siquiera es discutido por la ciencia. Aquello que has construido para ocultar tu realidad se ha convertido, con la ayuda del Espíritu Santo, en lo que te ayudará a aprender lo que realmente es tu realidad. Pero, aun así, te rehúsas a escuchar y a aprender. Todavía prefieres que las cosas sean distintas de como son, y, mediante tu preferencia, decides mantenerlas así.

6.5 ¡Haz una nueva elección! La elección que tu corazón anhela hacer y que tu mente encuentra cada vez más difícil negar. Cuando te decides por la unión antes que por la separación, eliges la realidad antes que la ilusión. Acabas con la oposición eligiendo la armonía. Acabas con el conflicto, eligiendo la paz.

6.6 Todo esto es lo que el perdón puede hacer por ti. El perdón del error original: la elección de creer que eres un ser separado a pesar de que no es así ni lo podrá ser jamás. ¿Qué creador amoroso podría crear un universo donde tal cosa fuese posible? Un ser aparte sería un ser creado sin amor, pues el amor crea a su semejanza y es uno con aquello que ha creado. Esta simple constatación te iniciará en el camino del aprendizaje de lo que tu corazón te querría enseñar.

6.7 El hecho de que no estés solo en el mundo demuestra que no estás hecho para la soledad. Todo lo que hay a tu alrededor te ayuda a percibir de manera correcta, y desde ahí te ayuda a ir más allá de la percepción hacia la verdad.

6.8 ¿Qué es lo opuesto de la separación sino estar unido en relación? Todo lo que se une contigo en relación es sagrado, debido a lo que tú eres. Cualquiera de los contrastes que ves aquí apunta hacia esta verdad. El mal solo se entiende con respecto al bien. El caos solo se percibes con respecto a la paz. Mientras consideres que cada una de estas cosas es una entidad aparte, no ves lo que te mostraría la relación. El contraste pone en evidencia, por eso es una de las herramientas favoritas del Espíritu Santo. El contraste pone en evidencia solo para poder revelar la relación que existe entre la verdad y la ilusión. Cuando elegiste negar esta relación, optaste por un sistema de pensamiento basado en lo contrario de tu realidad. Así pues, cada negación de la unión revela su opuesto. Lo que está separado de la paz es caos. Lo que está separado del bien es maldad. Lo que está separado de la verdad es locura. Y como no puedes estar separado, todos estos factores que se oponen a tu realidad solo existen en contraste con ella. Esto es lo que elegiste crear cuando elegiste simular que puedes ser lo que no puedes ser. Elegiste vivir en oposición a la verdad, y la oposición es algo que tú fabricas.

6.9 ¡Vuelve a elegir! Y abandona el temor a lo que la verdad desea brindarte. ¿Qué podría ser más demente que aquello que ahora llamas cordura? ¿Qué pérdida puede haber cuando te unes a aquello que es tan semejante a ti? Está a solo un paso de donde te encuentras ahora, tan desamparado y solo.

6.10 Sin embargo, temes. Y mantener el temor te tiene muy ocupado. Avivas su fuego para que no se apague y te deje inmerso en una calidez que no es de este mundo. Esta es la calidez que tendrías, una calidez tan abarcadora que nunca más volvería a aparecer ningún escalofrío invernal. Pero aun así, eliges el fuego. Eliges el fuego del infierno antes que la luz del cielo. Solo tú puedes atizar ese fuego, y por eso te resulta deseable. Una calidez que no es de este mundo, que se ofrece gratuitamente sin que tengas que trabajar por ella, te provoca desconfianza. ¿Cómo puede ser para ti si no tienes que invertir ningún esfuerzo para ganártela? Y aun si fuese verdad, ¿qué pasa entonces? Algunos –te dices– podrían elegir vivir cerca del ecuador, donde el sol brilla todos los días, dejando atrás la necesidad de avivar el fuego. Pero tú… tú no. Tú –te dices– prefieres las cuatro estaciones, el frío y el calor, la nieve y la lluvia, la oscuridad de la noche y las nubes que ocultan el sol. ¿Qué sería de la vida sin ellas? El sol perpetuo sería demasiado fácil, demasiado carente de imaginación, estéril. Tener todos los días lo mismo no sería interesante por ahora. Tal vez más adelante, cuando seas viejo y te hayas cansado del mundo. Tal vez entonces te pongas al sol.

6.11 Este es el cielo de tu mente, el significado que le das a la unión, el rostro que le pones a la paz eterna. Con semejante visión en tu mente, no es ninguna sorpresa que la rechaces o que la postergues hasta el final de tus días. Un cielo como este es para los ancianos y desvalidos, para aquellos prestos a abandonar el mundo, para quienes ya se han cansado de él. ¿Qué tendría de divertido un cielo así para los que todavía son jóvenes y están llenos de vigor? ¿Para los que están dispuestos a afrontar otra batalla, o todavía no han probado todos los desafíos? Si todavía queda una montaña por escalar, ¿por qué elegir el cielo? Es innegable que puede ser elegido más tarde, cuando la enfermedad haya tomado el control de tus miembros y tu mente ya no corra en pos de lo que viene después.

6.12 El entusiasmo por la vida y el entusiasmo por el cielo parecen ser cosas opuestas. El cielo y su ambiente de paz eterna pueden esperar, piensas, para el final de la vida, y clamas por la injusticia que supone el que alguien abandone la vida siendo aún joven. El cielo no es para los jóvenes, dices. Es injusto que los que mueren jóvenes no hayan tenido la oportunidad de vivir, la oportunidad de afrontar luchas y desafíos, la llegada del nuevo día y el ocaso de lo viejo. Qué pena que no hayan tenido la oportunidad de ser independientes y de convertirse en lo que podrían haber sido. Lo que ellos son, ya no es tan valorado como lo que tú eres. Tú vives para lo que está por venir, con la esperanza constante de que no sea como lo anterior, pues cada reto que afrontas es una llamada a afrontar el siguiente. Y cada uno de ellos llega para reemplazar al anterior, con la esperanza de que, ahora sí, este sea el bueno, y, al mismo tiempo, con la esperanza de que no lo sea.

6.13 Tener éxito no es sino una pequeña muerte, un duelo del que debes escaparte rápidamente, hacia donde te espere un nuevo desafío y una nueva razón para existir. Devoras rápidamente la zanahoria que sostienes ante ti, y la vida se vuelve a alimentar de sí misma una vez más. Al igual que comes para saciar tu hambre y poco después sientes hambre de nuevo, tu vida necesita un círculo perpetuo similar para mantener la realidad que le has dado. “Luchar por el éxito y tener éxito en la lucha otro día más”, es la vida que te has fabricado, y la que temes que sea reemplazada por el cielo. Abandonar la idea de que en ese tipo de vida reside el sentido, se logra la satisfacción, y la felicidad nace de entre las penas, se considera una rendición. Es entonces en estos momentos cuando invocas la ayuda del cielo, cuando pareces estar cerca de rendirte, pues nunca sientes tanta necesidad de ayuda como cuando todos tus proyectos han fracasado y la resignación se transforma en una alternativa más tentadora que la perseverancia.

6.14 Muy pocos piden la gracia de abandonar lo que ha sido por lo que podría ser, pues consideras que rendirte es un fracaso, y esto es lo que más temes. No tener éxito en la vida sería en verdad un fracaso, siempre y cuando fuese posible. Sin embargo te aferras a esta posibilidad, pues crees que sin posibilidad de fracaso no existe posibilidad de éxito. Los contrastes que ves en tu estado de separación crean situaciones en las que sientes que solo hay lugar para una cosa “o” la otra, y que debes optar por una “o” por otra. En tanto que la opción por el cielo es en realidad la opción de renunciar al infierno, y la verdad es en realidad la opción de renunciar a las ilusiones, estas son las únicas opciones reales que existen, y no se despliegan en tus ilusiones, sino solo en la verdad. Pues en la verdad, todas las ilusiones se desvanecen, y en el cielo queda para siempre derrotada toda consideración sobre el infierno.

6.15 ¿Cómo puedo convencerte de que deseas la paz si no la conoces? Quienes una vez adoraron becerros de oro lo hacían porque no conocían otra opción. Para ellos, la idea de un dios de amor era tan extraña como extraña es para ti la idea de una vida de paz. Ha cambiado lo que es extraño para el mundo, pero no ha cambiado el mundo. Los que conviven con la guerra buscan paz. Los que viven un fracaso buscan el éxito. Dicho de otro modo, ambos están diciendo esto: buscas hacer que un mundo demente tenga sentido, buscas el significado en lo que no tiene sentido, buscas un propósito entre el despropósito.

6.16 ¿Cómo puedo hacer que la paz sea atractiva para ti, que no la conoces? La Biblia dice: “el sol brilla y la lluvia cae sobre malos y buenos por igual”. ¿Por qué crees, entonces, que la paz es un sol perpetuo? La paz es simplemente disfrutar tanto del sol como de la lluvia, de la noche como del día. Cuando no juzgas, la paz brilla sobre todo lo que miras, así como sobre cada situación que afrontes.

6.17 Las situaciones problemáticas también son relaciones. Cuando la paz entra en tus relaciones, tales situaciones también se revelan tal como son, y puedes verlas bajo la luz del cielo. Los problemas ya no chocan entre sí, haciendo imposible que alguien consiga lo que querría conseguir. El desafío reside ahora en crear antes que en lograr. Con la paz, el logro se traslada al ámbito donde realmente vale la pena desearlo. Con tu logro, llega la libertad y el desafío de crear. La creación se convierte en la nueva frontera, la ocupación de quienes son demasiado jóvenes como para descansar, de quienes están demasiado interesados en vivir como para darle la bienvenida a la paz de la muerte. Aquellos que mediante su constante esfuerzo no pudieron cambiar el mundo ni un ápice, en paz, crean el mundo de nuevo.

6.18 Aquí encuentran la más amable de las respuestas a sus preguntas. No se requiere de tiempo ni de dinero, ni del sudor de su frente, para poder cambiar el mundo: solo se requiere amor. Un mundo perdonado es un todo completo, y en su plenitud es una sola cosa contigo. Es aquí, en la plenitud, donde mora la paz y se encuentra el cielo. El cielo, como plenitud, te espera.

6.19 Piensa ahora en esto: ¿cómo podría el cielo ser un lugar diferente? ¿Un pedazo de geografía distinto del resto? ¿Cómo podría no abarcarlo todo y aun así ser lo que es: hogar del hijo amado de Dios y morada de Dios Mismo? Es porque Dios no está separado de nada que tú tampoco lo estás. Es porque Dios no está separado de nada que el cielo está donde tú estés. Es porque Dios es amor que todas tus relaciones son sagradas y que, a partir de ellas, puedes encontrar el camino a Él y a tu santo Ser.

6.20 ¿Acaso tus relaciones con tus seres queridos quedan truncadas cuando abandonan este mundo? ¿Acaso no piensas todavía en ellos? ¿Y no piensas en ellos como los que eran en vida? ¿Cuál es la diferencia, en tu mente, entre lo que fueron y lo que son tras la muerte? Si eres honesto admitirás una cierta envidia, un cierto reconocimiento de que ellos todavía existen, pero sin el peso del cuerpo, sin los límites que imperan sobre los que se quedan. Tal vez todavía te los imagines con una forma corporal, pero te los imaginas felices y en paz. Incluso cuando se pide autenticidad a quienes reivindican no creer en Dios o en una vida tras la muerte, estas personas admiten que esta es una idea que ilumina sus mentes con paz y esperanza. Esta idea es tan antigua como el cielo, la tierra y todo lo que está más allá. No surgió de la fantasía ni pasó de una mente a otra como suelen hacerlo los cuentos. Forma parte de tu reconocimiento acerca de quien tú eres, un discernimiento que querrías negar para dar paso a pensamientos de muerte tan sombríos que convierten la vida en una pesadilla.

6.21 Lo que te ha llevado a una vida de tal infelicidad es tu negación de todos tus pensamientos felices. Adoptas pensamientos de terror y pecado, pero los pensamientos de resurrección y vida nueva los acallas antes de que tengan la oportunidad de nacer, y los llamas ingenuos. ¿Qué daño crees que te pueden hacer los pensamientos felices? A lo sumo puedes creer que son engañosos. Y a lo que le temes es a la decepción. Todo aquello que alguna vez has deseado en la vida y no hayas podido conseguir, lo utilizas como prueba para negarte las esperanzas de cualquier clase. No entiendes la diferencia entre desear lo que nunca puede ser y aceptar lo que es.

6.22 El mundo te decepciona sin remedio, pues tu concepto del mismo se basa en la decepción, en el engaño. Mas solamente te has engañado a ti mismo, y tu engaño no ha cambiado lo que es ni logrará hacerlo jamás. Solo Dios y Sus colaboradores designados pueden llevarte desde este autoengaño hacia la verdad. Has tenido tanto éxito al engañarte que ya no puedes ver la luz sin ayuda. Pero únete a tu hermano y la luz comenzará a brillar, pues aquí todos están para ayudarte. Este es el propósito del mundo y del amor más amable: poner fin a tu autoengaño y devolverte a la luz.

 

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