1.p. La vía del corazón. Preguntas y respuestas de la Lección 1. Jayem – Jeshua   Leave a comment

imagen corazón en círculo[- Para más información, ver índice.
– El audio con la lectura de esta sección de preguntas y respuestas, está al final de la lectura de la lección 1 (es el mismo audio enlazado en la lección 1). (Y este es, por cierto, el enlace a todos los audios de estas lecciones en ivoox.)
– En diciembre 2015 terminé una revisión detallada de la traducción.
Aunque la traducción había quedado bastante bien en el 2014, aún había algunas cosas más o menos claramente mejorables en cuanto a la transmisión del significado del texto en inglés (dentro de que el objetivo es fundamentalmente transmitir el sentido lo mejor posible).
– Para descargar el PDF entero actualizado ver el índice enlazado arriba.]

La vía del corazón. Lección 1. Preguntas y respuestas.

Pregunta: ¿qué es lo que te motiva? ¿Cómo transcurre el día de una persona iluminada? Aparentemente te has movido hacia un estado de Unicidad con la Fuente, mientras todavía mantienes una personalidad distinta, única. Aún eres un Yo, y sin embargo también eres Uno con Dios. ¿Puedes intentar describirnos este estado?

Respuesta: querido amigo. ¿Que qué es lo que me motiva? Los honores mundanos que se me hacen. Estar colgado en tantas paredes de tantas iglesias por todo el mundo; mmm, todos esos sacerdotes y ministros que, en gran número, se ganan bien la vida diciendo que enseñan mis enseñanzas, aunque enseñen miedo, culpa y juicio. Mmm, ¿que qué me motiva? Las apuestas que he hecho con mis “compañeros de batalla”, que a menudo piensan que estoy perdiendo el tiempo con la humanidad. Pues, realmente, existen muchos Maestros, en muchas dimensiones, que no vendrían a pisar este plano ni con unos zancos de 10 kilómetros. Aunque te digo, querido amigo, que estoy hablando un poco en broma, como si fuera un deslenguado, aunque no posea una lengua.

Lo que me motiva es lo que te va a motivar a ti cuando la Mente de Cristo se despierte en tu ser, y su brillo haga palidecer cualquier otra posibilidad. Porque lo que te va a motivar a ti es la profunda apreciación de la Gracia que ha sanado tu mente, del gran Misterio del cual has surgido, que de cierto modo llega hasta aquí, hasta tus ilusiones, y te devuelve a Casa, y sin saber cómo. El Amor de tu Creador te motivará a medida que te conviertas cada vez más en un ser vaciado de yo, vaciado de miedo, de la necesidad de sobrevivir, de todo lo que no sea Amor… y te habitúas a ser cada vez más un instrumento de la paz.

Querido amigo, lo que me motiva es el mero hecho de que tú existas, y el que a veces, dentro de ti, tu alma pide a gritos regresar a Casa. Y, como mi Padre me ha traído a casa, y como entonces conozco cuán perfecta es, ¿cómo no voy a extenderme hacia ti? Así, les digo, a tantos de mis compañeros que parecen desear evitar tener jamás nada que ver con la experiencia humana, les digo, simple y educadamente, asintiendo con mi cabeza no-física,

Bien, sí, pero, ya veis…, sé que nadie regresa al Hogar hasta que todo el mundo lo hace.

Soy simplemente tu hermano. Y parezco estar algo más adelantado que tú, pero no obstante te digo que La vía del corazón debe cultivar en ti –y lo hará– el reconocimiento de que no existe nada ni nadie fuera de ti, y que solo el Amor tiene el poder de sanar. Y, por tanto, cada ser que llega a tu vida es un aspecto de tu salvador, enseñándote a cultivar el perdón, la paciencia, y la disposición a no escuchar la voz del ego en ti, sino a confiar en la guía del Espíritu Santo en todos los asuntos, sin tener en cuenta cuán loca pueda parecerle esta guía al mundo. Lo que me motiva es la Gracia que me liberó de las ilusiones, que al mismo tiempo es la Gracia que está ya trabajando en ti para llegar a lo mismo.

¿Qué significa pasar el día en un estado iluminado? Me encantaría decírtelo, pero sucede que para mí no hay “días”, pues estos solo están en función del tiempo. El tiempo es algo de lo que ya no sé nada. No es algo que inunde mi ser. Solo moro en lo que es eterno. Y cuando el miedo haya sido completamente extirpado de tu ser, tú también conocerás la atemporalidad. Hay un mensaje dentro de esta respuesta. Espero que estés escuchando.

Querido amigo, ¿que cómo es ser Uno con la Fuente de toda la Creación, y aun así seguir manteniendo una consciencia individuada? ¿Por qué no te lo preguntas a ti mismo? Lo sabes perfectamente bien. Porque en Realidad, tú eres Uno con la Fuente. Y de nuevo, tal y como hemos dicho en el mensaje de esta Lección, estás actuando siempre desde tu infinita perfección para atraer cualidades de experiencia, de energía, hacia ti mismo. Y eso es exactamente lo que yo hago. Solo que la única diferencia es que he elegido atraer solo las vibraciones más elevadas posibles, mientras que tú estás eligiendo decirte a ti mismo y decirme a mí,

Bien, sí, sí. Todo este asunto tan extático está muy bien, pero yo todavía deseo probar un poco más de drama y de sufrimiento. Solo quiero estar seguro de que he probado todo esto a fondo antes de abandonar este plano.

El mecanismo de elección en ti es igual que en mí, en todos los aspectos. Por tanto, entiende bien que si deseas saber lo que significa conocerte a ti mismo siendo Uno con tu Creador, mientras todavía exhibes una individualidad, simplemente empieza a observar tu propia mente, tus propias elecciones, y tus experiencias con una perfecta inocencia, recordándote constantemente a ti mismo la Verdad que siempre es verdad: que, así como un rayo de luz solar nunca puede escapar del sol, o como una ola nunca puede salir del océano, sigues siendo tal y como fuiste creado. Y te ha sido otorgada una infinita y perfecta libertad, pues estás hecho a imagen de Dios.

Por tanto, querido amigo, considera bien lo que deseas y tus intenciones. Pregúntate a ti mismo en cada momento,

Realmente, ¿en qué estoy comprometido? Porque eso, aquello a lo que esté entregado, constituirá el foco de mi intención. Y la intención que enfoco me brinda la realización de mi deseo. Y lo que estoy experimentando, me guste o no, es siempre el efecto de mi deseo

Pregunta: ¿podrías comentar algo sobre el mundo de la sexualidad y de la expresión sexual para todos aquellos de nosotros comprometidos en un camino de evolución espiritual?

Respuesta: bien, querido amigo, realmente si deseas comprometerte en un rol de espiritualidad genuina, debes colocarte en el cuerpo una de esas cosas que, según creo, se llaman cinturones de castidad. Debes separarte a ti mismo de todos aquellos que parezcan despertar sensaciones de cosquilleo en tu cuerpo. Mmm, debes censurar en ti mismo todo pensamiento que trate de cuerpos que se aproximan al tuyo. Mmm, y si esas cosas surgen, entonces ¡latígate a ti mismo por todos los medios posibles! ¡mmm!

Querido amigo, he dicho muchas veces que todos los acontecimientos son neutrales, que todas las experiencias lo son. Por tanto, todo eso será precisamente lo que tú elijas que sea. “Sexualidad”… en tu mundo muchas mentes hacen que esto signifique la existencia de cierta yuxtaposición entre los cuerpos físicos, con un cierto tantear de las manos, los labios, las lenguas, y lo que sea que tengas. Pero, realmente, esto es solo el reflejo externo o la expresión simbólica de las energías que se encuentran en la mente.

Es más apropiado decir que toda la Creación es un acto sexual. Es una expresión de la energía que desea hacer nacer, dar a luz, con gran pasión – ¡Creación! Y cualquier relación… entre dos cuerpos, entre la luna y el sol, entre la Tierra y el cielo… toda forma de relación es inherentemente la misma. Todas contienen en sí mismas la promesa, y el propósito, y el desafío de descubrir la unidad entre dos, o tres o diez. No importa.

Por tanto, la sexualidad, tal y como la entiendes en tu mundo, es solo lo que elijas que sea. No va a acelerar necesariamente tu despertar. Y tampoco necesariamente lo va a impedir. En todo lo que enfoques con santidad y pureza de corazón, lo que enfoques en cada relación desde el reconocimiento de que la Creación fluye solo a partir de la Mente de Dios y, por tanto, de la Luz del Amor, estará presente la presencia de Cristo –en aquel ante quien estés, o quizás, con quien te acuestes. Lo que enfocas con santidad es santificado. Aquello que enfocas con secretismo, lo que enfoques con necesidad, es desmoralizado y destruido.

Me gustaría decirte, querido amigo, que no puedes trascender lo que antes no hayas abrazado. Por tanto, busca bien en el alma para ver si le tienes algún miedo a la gran intimidad y vulnerabilidad que puede experimentarse en la sexualidad. ¿Hay algo dentro de ti en conflicto, que no te esté permitiendo beber verdaderamente en la belleza de la forma física de otro, detenerte en cada curva y cada hoyuelo, e incluso cada pelo del cuerpo? ¿Puedes ver en ello este gran Misterio? ¿Puedes detenerte lo suficiente como para perder el falso yo? ¿Puedes santificar el toque de la carne? Porque te digo que eres el creador de lo que experimentas.

¡La sexualidad es una gran cosa! No permitas que nadie te diga que la evité cuando yo era un hombre. Después de todo, esta es toda la cuestión. Yo fui, después de todo, un hombre. Pero la santifiqué, para conservarla sagrada. Y la sexualidad puede ser experimentada en su totalidad meramente mirando a los ojos de otro y apartándote tú a un lado, pidiendo ver solo la Faz de Cristo. Porque en la sexualidad, el gran anhelo de la humanidad, se trata de encontrar algún método, alguna manera de trascender el miedo, la culpa, la profunda opresión que es el ego, encontrando alguna manera de deslizarse entre las grietas y experimentar algún momentáneo éxtasis de unidad con la Unicidad.

Pero lo que te digo es que cultives la Realidad de la Unicidad en ti mismo, pues realmente encontrarás que todas las relaciones, ya sea con un cuerpo, con una brizna de hierba, o con el viento que acaricia tu piel, todas, serán sentidas como experiencias sexuales en tanto que dure el cuerpo. Permite entonces que esta energía te inunde. Siente la bendición y el placer y el gozo de la sensualidad y la sexualidad. Míralas cómo suceden por todos lados en tu planeta, pues sin ellas, el planeta ni siquiera existiría.

Querido amigo, ¿acaso no has visto nunca a los niños pequeños corriendo desnudos por el campo y jugando con sus genitales sin el más mínimo remilgo? Ellos extraen de ahí un momento de placer, y ocasionalmente pueden llegar a tocar a otro. No hay juicio ahí, solo inocencia; y algunos adultos miran y dicen,

Oh ¿no es lindo?

Y otros van y dicen,

¡Oh! ¡Oh Dios mío! Carlitos, por favor, ¡cúbrete eso!, ¡no puedes hacer eso!

Mmm,

¡María! ¡Bájate el vestido!

¿Por qué? ¿De qué tiene miedo el adulto, si no es de la Vida misma?

Y no hagas de la sexualidad algo especial, sino más bien cultiva en ella el estado santificado de consciencia en el que tú deliberadamente eliges apartarte a ti mismo, para permitir que Cristo ame a Cristo. La sexualidad es una muy buena cosa si eliges usar el poder de tu ser para santificarla, para que pueda hacerse sagrada. Porque lo que es sagrado da lugar a la plenitud. Lo que está fragmentado por el miedo, la culpa, la necesidad, o la mera lascivia, lo que está fragmentado así, conduce a la fragmentación en la propia consciencia de uno mismo.

Bendice la sexualidad. Permite que sea santificada. Y aparta todas esas encarnaciones que tuviste como monja en monasterios, escuchando las falsas ideas de alguien con miedo al cuerpo. Este es solo un instrumento de comunicación. ¿Qué quieres elegir comunicar, entonces, a través de tu experiencia de la sexualidad?

Ten paz, querido amigo; y mientras el cuerpo dure mi sugerencia sería: ¡disfrútalo!

Pregunta: entiendo que la sanación es lo que dice Jeshua en Un curso de milagros, aunque, ¿qué se necesita que suceda para que los síntomas del cuerpo no estén ya en nuestra experiencia?

Respuesta: querido amigo, la definición fundamental de sanación es tal como he dicho en ese texto que conoces como Un curso de milagros. Al considerar la sanación, deberían ser barridas de ti todas esas esperanzas profundamente albergadas, esas oraciones y creencias, y esa necesidad de tener una sanación que esté de acuerdo con tus preferencias y deseos sobre el tipo de perfección que la función corporal debería manifestar.

¿Qué es entonces necesario para quitar los síntomas? El milagro. Pero el milagro no es algo que esté bajo tu control. Escucha bien el mensaje de esta primera Lección, la que ya hemos dado, porque ahí te he señalado ya, y deliberadamente, la respuesta a esta cuestión; en ella la encontrarás. Porque tened por seguro, queridos amigos, que cuando en la mente surge la esperanza o el deseo de que un síntoma físico desaparezca del cuerpo, entonces en ello estás notando una vieja creencia: está surgiendo en ti la representación de algún aspecto de la antigua creencia en que el cuerpo es lo que tú eres. Y estás viendo también surgir por tanto la creencia de que un malestar de cualquier tipo podría limitar tu capacidad de extender Amor, de comunicarte con toda la Creación, y de estar en paz.

Puedes estar seguro de que cuando mis muchos amigos me vieron con una corona de espinas sobre mi cabeza, pensaron,

Oh, pobre, Unigénito Amado,

desde la creencia en que la espiritualidad necesariamente conlleva que se pueda vencer todo aquello que la mente haya juzgado como mal-estar.

A lo que trato de llegar contigo es a escarbar tan profundamente en las profundidades de tu psique, como para poder traer a la superficie la antigua creencia de que la verdadera espiritualidad se reconoce por la ausencia de todo malestar, la creencia de que, si estuvieras verdaderamente en plenitud, nunca surgiría nada así en el cuerpo. Además, te digo esto: ¿qué sucede si en realidad cualquier instante en tu experiencia te hubiera sido literalmente traído por el Padre, que es el único que conoce el plan perfecto para la sanación de tu mente?

Recuerda: no es posible trascender lo que no haya sido plenamente amado. Por tanto, enfoca tu atención en profundizar el amor del Yo, al explorar la experiencia de todo aquello que haya sido atraído a tu consciencia, sea en la forma de un malestar, o en cualquier otra forma. Aprende a contemplarlo con esa perfecta inocencia que no querría ver ninguna otra cosa diferente. Y mira a través de ello para comprobar que a ti no te impide en ningún sentido ser la presencia ilimitada del Amor. No es una debilidad. Y no es algo que tenga que ser comparado con lo que te puede parecer que es “un cuerpo sano”. Porque los ojos del cuerpo no muestran lo que se encuentra en el alma de otro.

Querido amigo, hay una parte en ti que lleva un antiguo lamento. Permite que sea liberado, y la sanación llegará.

 

 

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