Aprender en el Tiempo de Cristo (Adenda de Un curso de amor – indicaciones de Jeshua para la lectura del curso)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[Este texto, que pertenece a Un curso de amor, puede ser leído en cualquier momento durante la lectura del curso.
Da indicaciones sobre cómo entender el “estudio” y el aprendizaje en cuanto que ahora es tiempo de compartir en unidad y relación, y en realidad no tanto de “seguir aprendiendo”, alimentando la creencia en la escasez, en la carencia
]

Nota de la edición en un solo volumen conjunto, en inglés:
Este texto fue recibido en el año 2003, después de que se hubiera completado el dictado de los tres libros del curso. Está obviamente destinado a ser de ayuda para el lector “estudiante”. También anticipa la formación de grupos de estudio. Por claridad, se separan en I, II, y III las partes que corresponden al estudio de los tres Libros (respectivamente el Curso, los Tratados y los Diálogos).]

“Aprender en el Tiempo de Cristo” [enlace a texto original en inglés] fue recibido de la misma manera que los libros de Un curso de amor, y es una guía dada por Jesús para hacer y aprender este curso.

Aprender en el Tiempo de Cristo

I

A.1 Una diferencia principal entre Un curso de milagros y Un curso de amor tiene que ver con moverse hacia el Tiempo de Cristo, un tiempo de aprendizaje directo en unión y relación con Dios. La palabra “aprender” se usa aquí de forma figurada, puesto que estando en unión y relación no es necesario ningún aprendizaje.

A.2 Sin embargo, a medida que comienza tu trabajo con Un curso de amor, el aprendizaje y el desaprendizaje continúan. Y solo continúan con el propósito por el cual siempre ha existido el aprendizaje: el de llevarte desde la duda respecto a ti mismo, hacia el amor por ti mismo. Esto podría ser también expresado como devolverte desde tu percibido estado de separación, hacia tu verdadero estado de unión. Solo se necesita aprender hasta que la percepción es sanada. La percepción de tu estado separado fue la ilusión por la cual se necesitó una cura –que fue ofrecida en Un curso de milagros.

A.3 La percepción es el resultado del aprendizaje. La percepción es aprendizaje.


A.4 Como la mente es el ámbito de la percepción, hemos dado un paso atrás desde ese ámbito invocando al corazón y a su capacidad para aprender de una nueva manera. Así, para aprender este curso de amor se te dijo que no aplicaras tu pensamiento y tus esfuerzos, tus medios usuales de aprendizaje. Este Curso no es para la mente sino para el corazón. No es un modo de pensar ni de esforzarse, sino una forma de sentir, de descansar, y de relación directa. De nuevo te digo que no se requiere de ningún aprendizaje en la relación directa alcanzada con la unión. Hasta que no hayas reconocido verdaderamente la unidad, que puede llegar antes o tras completar el «Tratado sobre la naturaleza de la Unidad y su reconocimiento», continúas percibiéndote a ti mismo como un ser que aprende. Esta es la única razón para que se haya dado esta continuación para la tarea emprendida con Un curso de milagros. Mientras continúes esforzándote por aprender lo que no puede ser aprendido, y mientras continúes viéndote como un estudiante que intenta adquirir lo que aún no tiene, no puedes reconocer la unidad en la que existes y ser liberado para siempre de aprender.

A.5 No tratamos de decir que te vaya a resultar fácil este Curso o el final del aprendizaje. Pero lo que crea la percepción de la dificultad de este Curso es tu apego a aprender mediante la aplicación del pensamiento y del esfuerzo. Así, se ha dicho que tomes este Curso con el menor apego posible a tus viejas maneras de aprender. Si no entiendes, acepta que no entiendes, y sigue. Escucha las palabras como si estuvieran dirigidas a ti, porque lo están. Escucha como escucharías a un amigo en una conversación. Escucha simplemente para oír lo que se está diciendo. Simplemente permite que las palabras entren en ti.


A.6 Esto es recomendable en tu primera lectura del Curso.


A.7 Cuando tengas éxito al escuchar sin buscar comprensión, sin querer atrapar el significado, sin aplicar el esfuerzo que estás habituado a aplicar al estudio, comienza para ti esa transformación que consiste en el movimiento de la cabeza al corazón, y de su separación a su unión.


A.8 En la incondicionalidad, en el todo corazón, estás entonces preparado para regresar a una segunda lectura del Curso. En incondicionalidad encontrarás que la dificultad se va, y que surge la comprensión. Estás comenzando a conocerte a ti mismo de una nueva manera. Estás comenzando a conocerte a ti mismo sin las percepciones y los juicios de la mente. Estás comenzando a conocerte a ti mismo tal y como eres, y comenzarás a entender que el lenguaje del Curso es el lenguaje de tu propio corazón.


A.9 Ahora puedes verte bastante impelido a compartir tu experiencia del Curso con otros. ¿Qué puedes esperar que pase entonces?

A.10 Te encontrarás a menudo con un deseo de volver a leer el Curso de nuevo, en alto, para poder escucharlo así. Este es un deseo natural: permitir que las palabras del Curso entren en ti todavía de otra manera más, bajo la forma de una voz. De nuevo, ni se requiere ni es recomendable que tales lecturas se vean interrumpidas por la búsqueda del significado. Escucha. Responde. Permite que te sea revelado el sentido.

A.11 Con este método te vas a encontrar a ti mismo aceptando precisamente lo que no puede ser enseñado. Lo que estás aprendiendo mediante este método es justo aquello tras lo que no puedes ir, aquello que no puede ser conseguido por tu actividad de búsqueda. Lo que encontrarás es receptividad. Estás volviendo a casa por el camino del corazón. Lo que ganas compartiendo con otros es una situación en la que “aprendes” en unidad por medio de la receptividad del corazón.


A.12 ¿Te estoy pidiendo que no cuestiones, que no comentes? No. Solo te pido que recibas antes de intentar percibir. Te pido no recibir como alguien que no tiene lo que otro sí tiene, pues esto no se trata de pasar una información que no poseas. Te pido meramente recibir para poder aprender receptividad, la manera del corazón. Te pido solo detenerte, darle un descanso a la mente, entrar en un ámbito extraño para ella y no obstante querido para el corazón. Solo te pido que te des la oportunidad de permitir el respiro de no tener que realizar otra tarea más a la cual aplicarle tu esfuerzo para que te llene. Te pido solo que te des a ti mismo la oportunidad de olvidarte de pensar en esto como un ejercicio más de automejora, o como un objetivo más a conseguir. Solo así llegas a constatar que ya estás realizado.


A.13 Mediante la receptividad, lo que tu mente encuentra difícil de aceptar, tu corazón lo acepta con facilidad. Ahora estás listo para plantear todo lo que tengas que plantear. Ahora estás listo para escuchar la respuesta que surge en tu propio corazón o en el del hombre o la mujer sentados cerca de ti. Ahora estás listo para escuchar todas las voces a tu alrededor sin juicio, para entrar en la conversación sin una agenda que seguir, para no estar ansioso por decir ya lo que estás pensando, no vaya a ser que lo olvides. Ahora estás preparado para permitir que llegue la comprensión sin la agresividad de ir a por ella.

A.14 Eres paciente, amoroso, amable. Has entrado en el tiempo de la ternura. Comienzas a escuchar lo que tus sentimientos están diciéndote sin las interferencias y las reservas de tu mente pensante. Comienzas a confiar, y a medida que lo haces comienzas a extender quien tú eres. El verdadero dar y recibir como uno solo, comienza a tener lugar. Has entrado en la Relación Santa.

A.15 La tarea de los facilitadores de estos encuentros de corazones abiertos es dirigir al lector fuera de la mente del ego y de regreso a la incondicionalidad de la mente Crística. “¿Cómo te sientes?” es una pregunta más apropiada que “¿qué piensas?”. Compartir la experiencia es más apropiado que compartir la interpretación. Compartir el proceso es más apropiado que compartir el resultado. Los facilitadores alejarán a los lectores de intentar buscar una sola interpretación correcta, puesto que la que vale es aquella que procede del sistema interior de guía de cada cual. Los que vayan a los grupos se encontrarán a sí mismos sintiéndose menos en competencia, o menos interesados en afirmar sus creencias a medida que se vuelve claro para ellos que, a diferencia de otras situaciones de aprendizaje, no existe una respuesta correcta o un conjunto específico de creencias a ser adoptado. El estudiante comienza a desplazarse más allá de la necesidad de compartir creencias, hacia la convicción personal y la autoridad.

A.16 ¿Pueden los estudiantes ser guiados mal? ¿Existen, en otras palabras, quizá unas respuestas o interpretaciones “incorrectas”, y otras “correctas”? Esto se trata en realidad de la cuestión de la unidad versus la separación, antes que de la cuestión de lo “correcto” y lo “equivocado”. En unidad y relación, cada cual no es solo capaz de recibir, sino que inevitablemente recibe la respuesta, y llega a la comprensión o interpretación que sea “correcta” para él.


A.17 Aquellos que no entran en unidad y relación no pueden ser ayudados ni arreglados… no se les puede mostrar la inexactitud de sus percepciones. Sus percepciones seguirán siendo verdaderas para ellos porque sus mentes les han dicho que son ciertas, y su creencia en la supremacía de la mente ha eclipsado temporalmente la apertura de sus corazones. Algunos experimentarán una fuerte necesidad de permanecer en una situación de aprendizaje de ese tipo, donde hay respuestas “correctas” e “incorrectas”. Muchos no serán disuadidos de la lógica que les dice que deben trabajar duro para alcanzar algo valioso.

A.18 Permíteme ser claro. Donde reside la dificultad de este Curso es en su aparente falta de dificultad. Abandonar la dificultad por la facilidad es más de lo que algunos egos están dispuestos a aceptar. Abandonar el esfuerzo por la receptividad es más de lo que algunos pueden aceptar. ¿Por qué? Porque es demasiado difícil. Va contra todo lo que habéis aprendido y contra la naturaleza de la realidad en la cual la mente ha funcionado. Al volver al corazón, buscamos intentar salvar esta dificultad todo lo posible, pero cada cual sentirá el grado, el preciso grado en el cual será capaz de abandonar su dependencia de todo aquello que creyó que funcionó para él o ella, en el pasado.

A.19 El camino del corazón es el camino del Tiempo de Cristo. El tiempo del Espíritu Santo ha pasado. El tiempo del intermediario terminó. El principal intermediario de todos ha sido la mente. Se ha interpuesto entre ti y tu propio conocimiento interior, atrapado en un sueño de percepción.

A.20 Individual y colectivamente has alcanzado un nivel de frustración tal con lo que puede ser enseñado, que ya ha excedido sus límites. El hecho de estar listo lo percibes como impaciencia. Muchos pueden cabalgar sobre la ola de esta impaciencia hacia una nueva manera, una nueva vía. Otros necesitan batallar de nuevo con ella un poco más.


A.21 Para aquellos preparados para una nueva manera, el tiempo de las batallas ha terminado. Se cuidan de no entrar en más debates, de no verse probados como teniendo la razón o no teniéndola, se cuidan de no escuchar evidencias para adoptar este enfoque o tal otro. Se han cansado de las maneras de la mente. Están listos para llegar a casa a la manera del corazón.


A.22 La manera de aprender en el Tiempo de Cristo llega con un nuevo tipo de evidencia, una evidencia demostrada clara y simplemente mediante cualquier disposición que se tenga a dejar de depositar la confianza en la mente del ego, y dejar atrás el infierno del yo separado. Lo que será demostrado y compartido es la perfecta lógica del corazón, y que abandonar la manera antigua no traerá la ruina, sino la sabiduría que cada cual sabe que siempre ha tenido.


A.23 Los facilitadores pueden confiar en esta demostración incluso cuando haya muchos en el grupo que sigan apegados a las maneras de la mente pensante. La demostración funcionará para aquellos que observen desde un lugar de unidad, aunque no funcione en absoluto para el lector que no se encuentre en la tesitura de aceptar unión. No hay motivo para retrasar el movimiento del grupo o sentir otra cosa sino amabilidad hacia aquellos que ahora no puedan aceptar la nueva manera. No se le hará ningún daño a nadie al ver la demostración de lo poco que ganan aquellos que no pueden recibir.

A.24 Mediante la receptividad se ve revelada la sabiduría inherente al ser que tú realmente eres. Ser quien verdaderamente eres, aceptar tu verdadera identidad, es la meta de este Curso y de este nivel inicial de eso que he llamado “plan de estudios”, por así decirlo. En este nivel es apropiado recordar y que te recuerden que ser auténtico contigo Mismo no es alcanzar un estado ideal, o una identidad que sea la misma que la de otro. Tampoco se trata de quedarte sin yo. Esas ideas también forman parte del desaprendizaje de este Curso, y debe promoverse su abandono.


A.25 Los lectores pueden entonces naturalmente preguntarse qué es lo que queda aún por lo que uno se pueda esforzar, y, al hacerlo, poder alcanzar a cambio esa misma difícil transición hacia el más allá del esfuerzo. En unidad, la perfección es la realidad. Tu realidad es la unión. Por tanto, no es necesario ningún esfuerzo por alcanzar la unidad o la perfección. La “respuesta”, para aquellos que necesiten desafíos, es el desafío que presenta la llamada a residir en unidad y a expresar la divinidad de su naturaleza compartiendo en unión y relación. Esta llamada es realizada más intensamente durante Los Tratados.

II

Los lectores que no hayan ido más allá de su deseo de aprender algo que llene sus mentes o egos, difícilmente continuarán hacia este siguiente nivel. El siguiente nivel conlleva la misma situación que el lector encontró al recibir el Curso, pero el lector ahora encontrará esas situaciones en la vida. El lector ya no es solo un lector. Su experiencia de este Curso se ha extendido más allá de la lectura y de la situación de clase. Ahora llega un tiempo donde el estudio realmente parece imponerse. La guía provista por su lectura puede parecer que viene y va, y así, crecerá el deseo de poder contar con lo que se ha “aprendido”. Pueden desear volver atrás, revisar, o comenzar a subrayar pasajes para regresar a ellos de nuevo una y otra vez. Pueden surgir nuevas cuestiones y mayores deseos de retroalimentación y de comentario. Este también puede ser precisamente el tiempo en que el lector está tan capturado en la experimentación y el aprendizaje “de la vida”, que el regreso a un grupo o una clase se siente como algo cercano a lo imposible.


A.27 Más que estar en una situación de aprendizaje estándar, lo que está haciendo el lector que está ahora experimentando la vida de una nueva manera, es intentar reforzar lo que él o ella ya sabe, y que ya ha aceptado. El “lenguaje” ha vuelto, como un amigo amable al que se recurre para conseguir un consejo que no contenga juicios. Lo que aquellos que comienzan a experimentar la vida de una nueva manera comienzan a descubrir, son los patrones de pensamiento y comportamiento que están más profundamente arraigados en ellos. ¡Sienten que necesitan ayuda!

A.28 En este punto, los grupos pueden necesitar convertirse en algo más flexible, encontrándose menos frecuentemente, o incluso pueden darse a la desbandada, teniendo encuentros más casuales y espontáneos con sus antiguos “compañeros de clase”. Sigue siendo importante para los facilitadores y los miembros de los grupos estar disponibles unos para otros, si es posible, durante todo este tiempo, porque todavía se necesita compartir lo que está siendo adquirido con la experiencia. Este compartir puede ofrecer una rica y fructífera oportunidad para que sean reveladas las diferencias y se dé la bienvenida a la constatación de que las diferencias no fabrican separación.

A.29 El siguiente movimiento, aparte de la configuración de cada grupo, es todavía el mismo, y es alejarse del aprendizaje hacia la aceptación de lo que es. Aunque las diferencias puedan verse con más claridad en este momento, lo que será revelado mediante el compartir es que, aunque las experiencias podrían diferir mucho y podría parecer que plantean situaciones de “aprendizaje” muy diferentes, los individuos estarán realmente llegando a muchas y muy similares nuevas intuiciones y verdades.

A.30 La impaciencia del primer nivel puede parecer incrementarse a medida que las experiencias van a hacer avanzar a cada individuo a su propio ritmo. Pueden surgir comparaciones y alguno puede sentir que no está avanzando tan rápido como los demás, mientras que aquellos que se muevan más rápido, ¡pueden sentir la necesidad de tomarse un cierto respiro!


A.31 Ahora, a pesar de la rapidez del movimiento o de la falta de rapidez, leer juntos los Tratados se sentirá casi como si fuera la pérdida de un valioso tiempo. Así, los encuentros de quienes trabajen con los Tratados incluirán de forma natural más momentos de compartir experiencias. La tarea del facilitador es ahora la de poner estas experiencias en contexto. Tras dar al grupo tiempo para hablar, el facilitador puede escoger un pasaje breve que encaje en el contenido de lo que se comparte. La tarea del facilitador es siempre la de guiar a los miembros del grupo para que se aparten de algo a lo que pueden verse fuertemente inclinados ahora: intentar ver los porqués, “averiguar”, ver el “cómo fue que…”, ver “las causas”. No se recomienda la resolución de problemas, y sí la confianza. A menudo se puede facilitar la discusión con la pregunta: “¿cómo podríamos ser capaces de mirar esta situación de una nueva manera?”. Siempre es de ayuda alentar la gentileza del Arte del Pensamiento por encima de las acuciantes estridencias de la mente pensante. El pensamiento obsesivo siempre es despiadado, juzgador, y cansa al pensador. Él o ella necesita ayuda para romper el agarre al que se ve sometido, y nunca se le debería permitir sufrir.

A.32 Ayudar a los individuos en el reconocimiento de patrones es también un servicio altamente valioso que los facilitadores y otros miembros pueden proporcionar. Los patrones anclados del pasado son difíciles de desactivar, incluso aunque hayan sido reconocidos. Los individuos pueden ser animados aquí a “contemplar cómo marcha el desfile” a medida que lo que estaba sin sanar es expuesto para su aceptación, perdón y abandono. Con el abandono de cada patrón antiguo o de cada situación que parezca cargada de peligro, se levantará una nube de desesperación, retrocederá un poco más de oscuridad, y estará disponible un poco más de luz para mostrar el camino.

A.33 Aquí a menudo el facilitador se encontrará también con evaluaciones individuales y dudas de los individuos sobre sí mismos. Los miembros pueden preguntarse si se están perdiendo algo. Pueden sentir como si no hubieran experimentado la unidad, o como si no estuvieran más cerca de conocerse a sí mismos o a Dios. Pueden sentir como si este Curso, cuyo estudio parecía estar funcionando tan bien por un tiempo, estuviera ahora dejándolos de lado. Pueden preguntarse dónde y cuándo llegarán esa paz, ese descanso, y esa abundancia prometidos. Entonces, necesitan ayuda para permanecer anclados en el presente, y necesitan recordar que ya no están buscando más. Necesitan que se les asegure que este tiempo de compromiso con la vida es lo único necesario para integrar lo que ha sido aprendido. Volver a las simples palabras con las que comienza el Tratado sobre la Unidad podría ser apropiado: “un tesoro que aún no reconoces va a ser reconocido. Una vez que lo sea, comenzará a ser considerado como una habilidad. Y finalmente, mediante la experiencia, se convertirá en tu identidad”.

A.34 Los logros del pasado, logros que esperaban premios, certificados, grados, admiración, respeto, estatus, son ahora cosa del pasado. Lo que ahora bien podrían estar buscando los individuos es una recompensa por la inversión que han hecho en el Curso. Mientras estén buscando que eso se les muestre a la manera antigua, se perderán las nuevas maneras que les están siendo reveladas. Recuérdales gentilmente que los logros del pasado no duraban, y que no son lo que realmente querrían ahora. Recuérdales que la meta es alcanzada al ser quienes ellos son, por fin. Ya está presente, no está en el futuro. Está con ellos, no más allá de ellos. El tesoro es ellos.

III


A.35 Más allá del trabajo con Los Tratados está la relación directa, la relación directa conmigo. Esto se expresa cuando decimos “entrar en diálogo”; no obstante, no trata de meramente entrar en un diálogo hablado. Como se dijo en el Tratado sobre el arte del pensamiento, “la Creación no es sino un diálogo al que no has respondido”.

A.36 La Creación es un diálogo.

A.37 La Creación es un acto interminable de dar y recibir como una sola cosa. Así es también el diálogo.

A.38 “Atiende y escucharás”. Pero ¿a qué estás atendiendo? Entrar en diálogo es parecido a residir en el momento presente y escuchar todo lo que esté siendo hablado, y de todas las maneras en que lo esté siendo. Ahora es el momento de comenzar verdaderamente a escuchar mi voz en cada aspecto de la creación, y de responder con la tuya propia en todos tus propios actos de creación. Es el momento de constatar que eres un creador.

A.39 Ahora es momento para una gran intimidad. Este es un tiempo que se da entre tú y yo, más de lo que se daba en todo el anterior trabajo del curso hasta ahora. Es un tiempo de constatar que “yo” te estoy hablando a “ti” directamente, en cada momento de cada día, con todo lo que encuentras o sientes. Es el momento de una verdadera revelación, en la que tú eres revelado a ti Mismo.


A.40 Esto es lo que revela el diálogo, particularmente el diálogo que es un intercambio entre “dos o más reunidos juntos”. Revela Quien Tú Eres.

A.41 Esta relación entre el Yo y Otro, el Yo y la Vida, el Yo y Dios, la Humanidad y la Divinidad, es el diálogo del que hablamos. Puede parecer dualidad, pero sugiere relación. La idea de la unidad y la relación debe penetrar plenamente en ti ahora.

A.42 No eres un “estudiante” de Los Diálogos, sino un participante de pleno derecho. Has llegado a las etapas finales de la revelación de Quien Tú Eres. Cuando Quien Tú Eres se revele plenamente, constatarás que es el momento de abandonar la clase y vivir como Quien Tú Eres en el mundo. Constatarás que tu participación en el mundo como Quien Tú Eres es parte de un diálogo continuo, y que se trata de un aspecto continuo de la creación, y por el cual, lo nuevo será creado.

A.43 ¿Cómo será ahora tu relación con esta obra que te ha devuelto a Quien Tú Eres? Tu relación con esta obra continúa a medida que vives y expresas Quien Tú Estás siendo en el mundo. Para alguno de vosotros esto puede significar continuar implicándote en este Curso y compartiéndolo con otros. Para muchos más, ello no será así.

A.44 Para cada uno de vosotros, ser Quien Tú Eres será una expresión de unidad y unicidad que solo tú eres capaz de expresar. A medida que cada cual expresa quien él o ella está siendo en unidad y relación, la creación de lo nuevo surgirá, y la plenitud y la sanación renovarán el mundo en el que vives.


A.45 Este Curso se convierte en una querida alma mater a la que se regresa y se honra como dadora de nueva vida. No ofrece muros para confinarte. No se convierte en dogma para restringirte. Es la nueva vida que llega para extender la vía de la creación, la vía del amor, la vía de vivir, la nueva vía. Estará contigo en cada diálogo y no te dejará sin consuelo. Sus beneficios y asociaciones no tienen término.

A.46 Lo que continúa de este Curso es su diálogo. Este está en marcha.

A.47 Sí, habrá todavía reuniones con aquellos con quienes has aprendido, has crecido y te has convertido en algo nuevo, y serán reuniones en configuraciones cada vez más amplias. Este diálogo se da por todo a tu alrededor. Yo estoy contigo y nunca te dejaré sin consuelo. Llámame, porque estoy aquí. Háblame, y te escucharé. Atiende, y te responderé. Yo estoy en cada voz que te responde, y tu voz es la mía cuando respondes a otros.

A.48 Id en adelante no como obras de arte completas, sino como energía permeable, siempre cambiante, siempre creadora, siempre nueva. Id en adelante con apertura para que suceda la revelación a través vuestro y mediante todo lo que encontréis. Id en adelante gozosamente, en esta aventura de descubrimiento. Sed siempre nuevos, siempre uno, siempre el amado.

A.49 Dale voz a este diálogo continuo. Eso es todo lo que se te pide. Este es el regalo que te ha sido dado y el que tú le das al mundo: tu propia voz, la voz de Quien Tú Eres. No se trata de una voz de separación o del yo separado, sino de una voz de unión y del Único Ser. Así es como la unión es expresada y se hace reconocible en la forma. Esto es lo que conducirá hacia lo nuevo y lo que cambiará el mundo. No puede ser logrado sin ti —sin tu habilidad para permanecer en relación y unidad como El Realizado.

A.50 Queridos hermanos y hermanas, Vosotros sois Los Realizados.

 

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