Un curso de amor. 22. La intersección   1 comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Capítulo 22. La intersección

22.1 Hablaremos ahora mucho más sobre la imaginación, y al principio es posible que te resistas a esta instrucción. Demasiado a menudo se asocia la imaginación con soñar despierto, con la ficción o la sugestión, y todas estas funciones están prescritas solo para ciertas partes de tu vida y ciertos momentos que consideras apropiados. Ten por seguro, pues yo te lo garantizo, que ahora es el momento apropiado, un momento esencial para esta actividad. Los pensamientos que tienes sobre la imaginación y el acto de imaginar cambiarán al cambiar tu perspectiva acerca del uso. Ya no usarás más tu imaginación, sino que permitirás que se ponga a tu servicio.

22.2 Permitiremos que las imágenes sirvan como instrumentos de aprendizaje. Mejorarán nuestro empleo del lenguaje de manera tal que este llegue a ser el mismo para la cabeza que para el corazón. Comenzaremos tratando sobre el concepto de intersección, y considerándola como un pasar a través que establece una asociación o una relación. Aunque ya hemos dicho que la relación entre dos cosas no es ni una cosa ni la otra, sino una tercera, todavía no hemos hablado de cómo esta relación es dispuesta en la forma. Lo haremos ahora.

22.3 Una imagen perfecta para esta idea es la de un eje. Una línea atraviesa un círculo y el círculo gira alrededor de ella, del eje. Imagina un globo terráqueo que gira en torno a su eje. Sabes que ese globo representa al planeta Tierra, pero pocas veces te imaginas la relación entre el globo terráqueo y el eje, aun cuando sabes que el eje permite que el globo gire.

22.4 Una segunda imagen, de igual valor, es la de una aguja que atraviesa un material. Ya la aguja por sí sola es capaz de mantener unidas dos piezas de ese material, pero si se hace pasar un hilo por el ojo de la aguja, se pueden unir muchas partes en muchas configuraciones diferentes.

22.5 Una aguja también puede atravesar algo como una cebolla, traspasando varias capas. Aun cuando este traspasar no tenga un valor intrínseco desde el punto de vista del propósito, nos proporciona la imagen de una línea recta atravesando no solo una, sino muchas capas de otra sustancia.

22.6 La intersección suele considerarse como una división en vez de como una relación. Las ilustraciones que acabamos de utilizar, en cambio, se concentran sobre la idea de atravesar en vez de partir, y ayudan a mostrar que incluso aquello que es partido por la intersección permanece entero.

22.7 La imagen de la intersección tiene simplemente la función de representar el punto en el cual el mundo se entrecruza contigo —donde tu camino se cruza con el de otros, donde las situaciones convergen contigo en la vida diaria, donde experimentas aquellas cosas que te hacen sentir o creer de una determinada manera. Y es en este punto de intersección donde no solo encuentras la relación, sino también la colaboración o la asociación. La colaboración entre el eje y el globo terráqueo, o entre la aguja y el hilo con el material, puede verse con facilidad. En estos dos ejemplos, la colaboración crea algo que antes no existía, proveyendo con una función y con un propósito a cada uno de los participantes. En el caso de la aguja y la cebolla, la colaboración es menos evidente porque la función y el propósito no son patentes. La colaboración, la asociación colaborativa, equivale entonces a una intersección productiva, antes que a una mera intersección.

22.8 El significado recibe una interpretación similar. Las intersecciones que crean función y propósito son estimadas como significativas. Las intersecciones que no parecen tener ninguna función o propósito son desestimadas como carentes de significado: la acción de pasar a través, por sí misma, parece tener pocas consecuencias.

22.9 Sin embargo, lo que crea la intersección es este pasar a través. Todas las cosas que hay en tu mundo y transcurren por tus días deben pasar a través de ti para adquirir realidad. Aunque puedas pensar en esas cosas como todo aquello que está fuera de ti, por favor, cuando pienses en esto, utiliza las palabras que acabo de darte: todas las cosas que hay en tu mundo. En el acto de pasar a través, tú le asignas el significado a todo lo que hay en tu mundo. El significado que le asignes se convierte en la realidad del objeto al que se lo has asignado. Has considerado que tu objetivo era el de darle significado a todo aquello que se cruzara contigo de una manera tal que estimaras que tenía sentido. Sin embargo, es en el pasar a través donde el sentido se da por sí solo.

22.10 Más aún, lo que determina el sentido que les das es esa parte de ti a través de la cual pasan todas las cosas que hay en tu mundo, y tu discernimiento de ello. Te pareces mucho más a las capas de la cebolla que al globo, pues todo lo que hay en tu mundo necesita atravesar capas con una aparente falta de propósito al atravesarlas.

22.11 Por un momento puedes pensar en el eje como un canal por donde se derrama la eternidad, y en un corazón pleno como aquel que permite el paso libre de todo aquello que es provisto.

22.12 En contraposición a esa imagen, la imagen de la intersección por capas te hace sentir como si te estuvieran bombardeando unas fuerzas exteriores. Estas fuerzas deben pasar por uno u otro de tus cinco sentidos, y sin tener otra vía de acceso que estos sentidos, que puedes imaginar colectivamente como capas. Estas fuerzas deben entonces ser dirigidas. Con frecuencia derrochas mucho esfuerzo en evitar que esas fuerzas penetren en tu corazón, en el centro de tu ser. Las desvías utilizando tu mente, que puede ser considerada otra capa, para enviarlas a diversos compartimentos o —siguiendo con el tema de la cebolla— a una de las diversas capas de ti mismo. Estas capas protegen tu corazón, y un alto porcentaje de ellas se dedica a la negación, a crear lugares donde las cosas entran y simplemente se quedan estancadas. Esas “cosas” no son realmente cosas, sino todo aquello a lo que no le encuentras sentido. Como crees que tu función es asignar el significado en vez de recibirlo, todo lo que consideras carente de significado se queda estancado, así como todo lo que consideras más allá de todo significado, que queda también postergado. Puedes imaginarte como el creador de un diccionario sin terminar, donde todo aquello que dejas pendiente de tener algún significado se queda estancado hasta que algún día encuentres el tiempo para dárselo.

22.13 La categoría de “sin sentido”, “sin significado”, podría incluir cosas como los sucesos de tu rutina diaria, encuentros casuales, enfermedades o accidentes; mientras que en la categoría de “más allá del sentido” tendríamos aquella relación que rompió tu corazón, o el dolor, la pobreza, la guerra, los hechos que parecen alterar tu destino, la búsqueda de Dios. Cuando uso la expresión “quedarse estancado”, “asentarse”, me refiero a que estas cosas no han pasado a través de ti, y así, sin este acto de pasar a través, no se ha formado una relación ni una asociación colaborativa contigo.

22.14 Aunque pasar a través parecería implicar la existencia de un punto de entrada y otro de salida, la relación establecida durante ese pasar a través permanece. Así como el viento y el agua que pasan a través de un punto de entrada y otro de salida tienen impacto y dan movimiento, también lo que pasa a través de ti le proporciona movimiento a tu caminar, a tu viaje. Lo que pasa a través de ti es transformado por la relación contigo tan indudablemente como tú eres transformado por la relación con ello.

22.15 Cuando abandonas esa actitud que te has dado a ti mismo, la de “dador de sentido”, permites que las cosas sean lo que son, y una vez que se les permite que sean lo que son, su significado se revela de forma natural. Lo que se requiere para ello es este enfoque del “pasar a través”, y renunciar a la idea de atrapar las cosas para retenerlas allí donde puedan ser examinadas bajo un microscopio, separadas de su relación contigo o con cualquier otra cosa.

22.16 Imagina que algo te apartase y te retuviera de tal modo que pudieras ser examinado aparte de todo el resto de las cosas que hay en tu mundo. Quien deseara saber algo de ti actuaría con más sensatez si te observara tal como eres dentro de tu mundo. ¿Serías la misma persona en un laboratorio? ¿Sigues siendo quien tú eres cuando otra persona te toma en consideración para asignarte el significado en su mente?

22.17 Has hecho de ti un laboratorio donde traer todas las cosas para examinarlas, someterlas a prueba, categorizarlas y archivarlas. Este es el escenario que te separa de todo lo que existe en tu mundo. Todo tiene significado solo de acuerdo a lo que signifique para ti, y no de acuerdo a lo que es.

22.18 Obviamente estamos hablando de dos clases de significado o de sentido. La primera clase la hemos caracterizado antes como la de encontrar la verdad. Y de lo que estamos tratando aquí es de la segunda, donde se trata del significado personal, de encontrar una definición personal. ¿Puedes ver la diferencia?

22.19 Eso que decimos “personal”, o “individual”, es el “yo” que estamos diluyendo. Piensa por un momento en cómo cuentas una historia o informas sobre los hechos que han tenido lugar en tu vida. Lo personalizas. Es muy probable que informes acerca de lo que un determinado conjunto de circunstancias ha significado “para ti”. Esta clase de pensamiento es el que se hace con el pequeño “yo”: “yo vi”, “yo sentí”, “yo pensé”, “yo hice”. El yo separado, personal, individual, está en el centro de todos estos relatos. Y literalmente ni se podría concebir el relato sin ese “yo”. Y sin embargo, esto es lo que debes aprender a hacer, y por eso lo proponemos como ejercicio.

22.20 Comienza a imaginar que tu vida pasa a través de ti en vez de quedarse detenida en la intersección para que la examines. Comienza a imaginar que ves el mundo sin el énfasis en tu yo personal. Comienza a formar frases y finalmente a contar historias sin usar los pronombres “yo”, “me”, “mi”… Al principio esto parecerá que despersonaliza tu mundo y lo hace menos íntimo. Te parecerá que eludes cierta responsabilidad primordial, la de asignarle significado a todo. En vez de resistirte a esto, esfuérzate por dejar de asignar significados. Comienza de forma simple. Ve de lo general a lo específico. Por ejemplo, cuando sales de tu casa por la mañana sueles pensar: qué día tan lindo. Lo que esta expresión indica es que has interiorizado inmediatamente lo que te rodea y lo has juzgado. Es un día lindo “para ti”. El día tiene todos o casi todos los requisitos que consideras que lo convierten en un día placentero. Reemplaza dicho pensamiento por otros como: “la hierba es verde; los pájaros cantan; el sol es cálido”, como en un simple informe.

22.21 Cuando te pregunten: “¿cómo te fue hoy?”, responde hasta donde sea posible sin usar la palabra “yo” o “mi”. Deja de referirte a las cosas o a las personas desde el punto de vista de la posesión, como “mi jefe”, “mi marido”, “mi coche”.

22.22 Esta retirada del “yo” personal no es más que un primer paso para regresar a tu consciencia de la unidad, un primer paso para pasar del sentido como definición al sentido como verdad. Aunque al principio te parezca extraño e impersonal, te aseguro que la sensación de impersonalidad será muy pronto reemplazada por una intimidad con el entorno como nunca antes la habías sentido.

22.23 Esta intimidad te permitirá percibir a tu “yo” como una parte esencial de todo lo que existe dentro de tu mundo, en vez de como el pequeño e insignificante “yo” personal que sueles aceptar como tu “ser”. Al eliminar lo personal, lo universal se hace disponible. Y al tener lo universal a tu disposición, ya no tendrás ningún deseo por lo personal. No obstante, descubrirás que aquello que consideras tu individualidad o tu singularidad única queda intacto, pero es diferente de lo que siempre habías imaginado. Descubrirás que cumples un gran propósito y que tienes un maravilloso papel que representar en un gran plan. Al perder tu yo separado no te sentirás defraudado; te sentirás libre.

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Una respuesta a “Un curso de amor. 22. La intersección

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  1. ¿Qué imágenes usamos para nosotros mismos… que adornan el cuento que nos contemos sobre nosotros mismos, que lo adornan o lo impulsan, lo motivan…?

    Si vemos, la voz va a hacer hincapié en la imaginación… en su importancia.

    Vemos la cita de La vía del corazón, donde Yeshua en comunión con Jayem utiliza un estanque transparente.

    Así que para empezar todo es quizá simplemente una invitación a que dejemos fluir la imaginación…

    En esto, las palabras pueden o no ser de ayuda a la hora de alentar la imaginación… o de permitir que esta facilite que el espíritu nos llene… el poder del estar llenos de espíritu… en vez del poder falso de las ilusiones.

    En el cap. 22 del curso de amor, la voz nos da imágenes muy graciosas, equivalentes a la del estanque.

    Las podemos incluso intentar invocar cuando estemos en la vida “normal”…, y a ver qué pasa 🙂 .

    Podemos pedir sentirnos así… sentirnos como un eje… como una cebolla… 🙂 qe son algunas de las imágenes propuestas en este capítulo sobre la intersección.

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