Un curso de amor. 26. La vida plena   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver en el índice, los puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de hacerlas o de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Capítulo 26. La vida plena

26.1 A menudo se dice con asombro que yo viví una vida breve, prediqué solamente durante una pequeña parte de ella, no viajé muy lejos, y tuve pocas posesiones y pocos amigos influyentes. Hemos hablado antes del sentimiento de tragedia que sientes cuando alguien muere joven. Cada cual tiene su propia noción de lo que cree que es una vida plena. Para algunos conlleva casarse y tener hijos, para otros una carrera, un compromiso religioso o empresas creativas. Algunos piensan en viajes y aventuras, amistades o seguridad financiera. La mayoría piensa que se trata de tener una larga vida.

26.2 Muchos se preguntan por la línea que separa el destino del logro. ¿Acaso algunos son elegidos para la grandeza y otros para la mediocridad?

26.3 Pocos reconocen la tragedia en la vida de una persona, excepto en casos con grandes dicotomías, que quedan quizá mejor representados por las vidas de los héroes trágicos. Esta observación de la tragedia en vida tiene lugar solo cuando también se observan la grandeza y la gloria en la vida. Sin el reconocimiento de la gloria de la vida, tampoco hay reconocimiento de la tragedia hasta que la vida acaba. En contraste con esto, en la vida del héroe trágico, y excluyendo a quienes reciben este título de manera póstuma, la tragedia suele ser considerada como una caída de la grandeza. Esto puede verse en ese estilo de mito donde quienes se asocian demasiado estrechamente con los dioses acaban siendo castigados por semejante insensatez. Este miedo a la grandeza y a la gloria, que es miedo a la posibilidad de una caída desde la grandeza y la gloria, termina dando lugar a muchas vidas carentes de toda tragedia. “Nada arriesgado, nada ganado” parece ser el lema de esas vidas. El miedo a la “caída” es un miedo primario, el primer miedo, el miedo tras todos esos lemas.

26.4 Una vez más ofrezco mi vida como ejemplo y reitero el mensaje expresado en Un curso de milagros. El verdadero significado de la crucifixión es que fue el final de todos esos miedos y mitos. Me llevé todos esos miedos conmigo a la cruz, y fueron desterrados en la resurrección de la gloria que es nuestra.

26.5 No tengáis miedo. Hermanos y hermanas míos en Cristo, comprended que no hay motivo para el miedo. No podéis volar demasiado cerca del sol. Ya no podréis ser engañados con historias de infortunio y héroes caídos. Vuestra historia es una historia de gloria. Vuestra grandeza ya no puede ser negada, a menos que vosotros la neguéis.

26.6 ¿Te sientes hermoso, apreciado y digno de merecimiento? Entonces, así serás.

26.7 No hay mayor miedo que el miedo a la falta de sentido. Y, como hemos dicho antes, has definido tu propósito en este mundo como la búsqueda del sentido. Carecer de un sentido que dar a tu vida es la tragedia que ves en ella e intentas ocultar de ti. Este miedo va de la mano con el miedo a la caída, pues si fueras a darle a tu vida el sentido que crees que debería tener, te aguardaría una caída, por lo menos en tu imaginación. Quedas entonces atrapado en un dilema, viviendo una vida que sientes vacía de significado, y permitiendo que el miedo te impida buscar el sentido que le darías. No vislumbras una sensación de propósito inherente, ni de gracia, ni de sentido más allá del que le darías a tus propios empeños.

26.8 Esto es lo que ahora dejamos atrás a medida que procuramos involucrarnos en la vida. Hablo en plural, de nosotros, porque yo estoy contigo y no me apartaré de tu lado. Digo nosotros porque tu primer compromiso es el compromiso con Cristo, un compromiso que nos vuelve a vincular en unidad y gloria una vez más. Digo nosotros porque nosotros somos la vida. Digo nosotros porque no podemos vivir el amor apartados el uno del otro.

26.9 Aún no te das cuenta de la felicidad que es nuestra, pero pronto lo harás. Tu mente no puede aceptar simplemente que esa felicidad, así como el sentido, surgen debidamente sin esfuerzo por tu parte. Por tu mente pasan escenas de tu vida que “demuestran” que intrínsecamente no eres feliz, y que tienes una vida que en sí no tiene sentido. Tu confianza en estas escenas y recuerdos debe ceder antes de que mis palabras puedan llegar a tu mente y comiencen a reemplazar esas escenas con otras nuevas. Hasta que llegue ese momento, deja que mis palabras toquen tu corazón.

26.10 A ti, que te esfuerzas por comprender lo que dicen estas palabras y cuál puede ser su sentido; a ti, que te debates por hallar las claves de lo que te piden que hagas, te resultará difícil dejar la lucha y el esfuerzo. Todavía te parece imposible creer que el esfuerzo no haga falta, y que aquello que tu corazón desea puede volverse realidad simplemente por tu aceptación de estas palabras. Pero estoy preparado para que te resulte fácil.

26.11 Tú, que tanto has buscado la felicidad sin encontrarla, regocíjate. No se ha perdido. No requiere que la definas ni que le pongas nombre antes de que pueda ser tuya. ¿Acaso esto no te ha llevado a gritar de frustración? ¿Acaso no has buscado durante largo tiempo ponerle nombre a la felicidad? ¿Acaso no has lamentado que, si supieras lo que te daría la felicidad, hace tiempo que lo habrías buscado? ¿Acaso no has dicho que si supieras qué le daría sentido a tu vida, lo harías? ¿No has deseado, desde hace mucho tiempo, conocer tu propósito… o que se te dé una meta que satisfaga el anhelo que sientes? ¿No has orado pidiendo señales? ¿No has leído libros que prometían decirte los pasos que debías dar para llegar adonde quieres llegar, solo para constatar que no sabes dónde está eso?

26.12 ¿No te has vuelto impaciente con los consejos, los maestros y los cursos de estudio? ¿No has tenido la impresión de que las instrucciones te han llevado al borde de la exasperación? ¿Acaso no has sentido la llamada de la vida cada día más fuerte dentro de ti? ¿No estás ansioso por decir: “dime qué debo hacer y lo haré”? ¿No estás lista para la certeza por encima de todo? ¿Estás preparado para terminar de estudiar y comenzar a vivir? ¿No estás cada vez más convencida de que no has estado viviendo y te preguntas qué has estado haciendo? ¿No te sientes cansado de eso que se hace pasar por vida en tu mundo? ¿No has deseado poder arrojar todos los pensamientos y preocupaciones que llenan tu mente y empezar de nuevo?

26.13 ¿No estás simplemente preparada para dar por terminado el modo en que las cosas han sido hasta ahora, para emprender un nuevo camino? ¿No estás listo para escuchar una nueva voz?

26.14 Toda esta frustración e impaciencia han venido acumulándose. Y esa acumulación ha sido necesaria. Ahora, como si se esperara una explosión, solo se necesita un detonante para que eso se libere de una vez. Y tras ello, lo nuevo puede comenzar.

26.15 Este Curso no es más que un detonante. Estas palabras son el preludio de la explosión. Es como si hubieses estado esperando que alguien te susurrara: ¡ahora! El susurro ha llegado. El momento es ahora.

26.16 ¿Puedes dejar que las preocupaciones de hoy abandonen tu mente? ¿Puedes dejar que las desilusiones de ayer se vayan para no volver? ¿Puedes permitirte dejar de planificar el futuro? ¿Puedes estar en calma y reconocerte a ti Mismo, a tu Ser?

26.17 Tal vez esto te resulte decepcionante, pero es todo lo que se requiere. Si pudieras verdaderamente tener éxito en hacer esto por un solo instante, experimentarías todo lo que es sagrado y serías nuevo para siempre.

26.18 Tal vez te sientas decepcionada por estas palabras y te sientas como si hubieses esperado que se te invitara a una fiesta y la invitación nunca llegó. Esto se debe a que estás listo para dar el próximo paso, el paso de comprometerte con la vida, el paso de vivir desde el amor. Y te aseguro que no hay necesidad de quedarte sentada a la espera de la celebración por venir. Esta es la invitación a la celebración. Esta es la invitación a acoger este día sin preocupaciones, decepciones ni planes. Esta es la invitación a dar la bienvenida a tu Ser, y a encontrarte contigo Mismo, en este día.

26.19 No se requieren nuevos planes. No se te pide tomar decisión alguna. No te pide hacer nada nuevo. Es una invitación del amor al amor. Solo te pide que permanezcas abierto para que dar y recibir tengan lugar como una sola cosa. Solo te pide que dejes de ocuparte de lo viejo para que pueda llegar lo nuevo. Solo te pide que atiendas a tu corazón y dejes que tu Yo sea escuchado.

26.20 Aquí no puedo decirte lo que vas a oír. ¿Cómo podría hacerlo, cuando cada cual escuchará la respuesta de su corazón, el llamamiento del amor al amor inmaculado? Es la respuesta que solo tú puedes oír. No hay molde, ni forma, ni respuesta predeterminada. Por eso todas las respuestas te han decepcionado en el pasado. Tu respuesta no es la misma que la de cualquier otra persona. No importa cuán llena de sabiduría esté la respuesta de esa persona, su respuesta no es la tuya.

26.21 Tú eres un pensamiento de Dios. Una idea. Este pensamiento, o idea, es lo que buscas. Solo puede ser hallada en su Fuente, su Origen. Su Fuente es el amor, y su ubicación es tu propio corazón.

26.22 Piensa por un instante en una novela o película sin argumento. Sería como decir que ninguna idea se llevó a término en sus páginas o en la película. En la idea de Dios acerca de ti se halla todo lo que es conocido de ti. La idea que Dios tiene de ti es perfecta, y hasta ahora tu forma no ha sido más que una representación imperfecta de la idea de Dios. En la idea de Dios acerca de ti se encuentra el modelo o arquetipo del universo, de modo similar a como ocurre con una novela, película, pieza musical, invención o idea artística, que se transforman en obras maestras al llevar a término un modelo o patrón. Una idea es algo irrevocablemente ligado a su fuente, y es uno con su fuente. En consecuencia, no fue un Dios separado de ti quien tuvo esa idea de ti. Naciste al unísono con la idea de Dios acerca de ti.

26.23 No es necesario que esto sea comprendido, sino solo que lo aceptes hasta donde puedas. Por ahora es necesario porque confías en un Dios que es “distinto” de ti para obtener respuestas. Aceptar que naciste al unísono con la idea de Dios acerca de ti, equivale a aceptar que tu Yo es cocreador del modelo del universo, equivale a aceptar la idea o la historia que eres tú. ¿Acaso no puedes ver que fuiste concebido en un lugar dentro del modelo de la creación de Dios? ¿O que no solo puedes conocerlo, sino que siempre has sabido de la existencia de ese lugar?

26.24 No es un lugar con forma física sino un lugar de santidad, un lugar esencial en el modelo que es la unicidad con Dios. Es un lugar que nunca dejaste pero que anhelas, creyendo que no lo conoces. Tu vida aquí se parece a una búsqueda de tu historia. ¿Hasta dónde llegará este capítulo? ¿Cómo será el final? ¿Será este acontecimiento un error, y este otro una bendición disfrazada? Pareces conocer el índice de tu historia, o al menos un breve bosquejo. ¿Dónde encaja tu vida dentro de la trama mayor? Aun así constatas —como al leer un relato— que cuando llega el final y todo se conoce, la historia termina excepto en la memoria, la reflexión y tal vez la especulación. ¿Qué podría revelarte una secuela?

26.25 Ver tu vida como una historia es lo que haces. Pasas cada día repasando y especulando. ¿Qué pasó y qué pasará después? Intentas reescribir capítulos anteriores y planificar todos los sucesos y los personajes del próximo. Es, en efecto, un intento de controlar lo que no crees haber creado y lo que te sientes imposibilitada para crear. Como un ser concebido por un pensamiento de Dios, creciste simultáneamente con ese pensamiento de Dios. Desde el mismo inicio conocías tu lugar en el modelo de la creación. Una vida plena es simplemente un cumplimiento de ese pensamiento y ese modelo. La única manera de conocerlo es pensarlo una vez más. La única manera de pensarlo una vez más es siendo incondicional, puesto que una mente y un corazón separados no pueden pensar con claridad.

26.26 Ser pleno es estar presente. Ser pleno es ser, siendo todo lo que eres. Ser pleno es estar presente como todo lo que eres. Cuando esto ocurre eres Todo en Todo, eres Uno en el ser con tu Padre.

26.27 Yo cumplí mi historia, mi modelo, la idea de mí que provino del pensamiento de Dios. Al hacerlo, restauré la unidad, la unicidad con Dios. Marqué el inicio de la nueva vía que ahora anhelas adoptar. Marqué el inicio de un tiempo de ser.

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