Un curso de amor. 28. Dar testimonio   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Capítulo 28. Dar testimonio

28.1 Tenemos que hablar sobre dar testimonio acerca de lo que has aprendido. Así como este Curso da testimonio de la verdad, del mismo modo tienen que hacerlo vuestras vidas. Pero para que esto tampoco sea distorsionado, debemos hablar de ello.

28.2 No se trata de un concurso. Dar testimonio se ha vuelto un tipo de espectáculo, y no debiera ser así. ¿Cómo entonces, te preguntarás, se puede llevar la verdad a los que aún viven en la ilusión?

28.3 Como el conocimiento interior es tanto individual como colectivo, tanto personal como universal, es la fuente de toda prueba. Por ello crees que juntarse a compartir un testimonio común convalida la prueba de ese conocimiento interior y colectivo. Crees que las creencias compartidas provocan acumulaciones, como una congregación alrededor de un púlpito, e incluso crees en una teoría de masa crítica que dice que cuando la creencia alcanza una determinada magnitud se producen saltos evolutivos. Sin embargo, aquí no se trata de saltos evolutivos, por lo que no es nuestra pretensión crear un proceso que intente llevar a la conciencia colectiva hacia un punto crítico mediante el testimonio común.

28.4 Confiar y dar testimonio van juntos, así es que buscar la validación a través de dar testimonio es síntoma de desconfianza. Pocos son los elegidos para ser profetas, y la plétora de testimonios que tienen lugar proviene más de la inocencia que de la sabiduría. Esta forma de compartir el testimonio personal ha llegado a su cenit y ya no volverá a ser tan bien recibida o apreciada. Por tanto, aun si el propósito de este Curso fuese el de acumular testimonios en cantidad suficiente como para dar un salto evolutivo, no funcionaría. Debemos, entonces, concentrarnos en la sabiduría, la sabiduría del corazón.

28.5 Existe una confianza que está más allá de toda prueba y más allá de toda necesidad de testimonio. Es la confianza del conocimiento. El conocimiento es del corazón, y contiene un grado de consistencia y certeza que está ausente en el amanecer de la inocencia. El amanecer de la inocencia no es más que el reconocimiento del denominador más común de la existencia. Como tal, es solo el comienzo, el verdadero amanecer que, a medida que el sol se eleva, debe dar paso al día y al brillo y a la claridad de la sabiduría de la que hablamos.

28.6 Las horas diurnas de tu jornada se aproximan. Son las horas en que el sol disipa las brumas del amanecer. Es mediodía, un tiempo de enseñar y a la vez aprender. Es el tiempo de plantar y de cosechar, que precede al descanso. Es el tiempo de celebración que precede a la calma y a la resolución del crepúsculo.

28.7 Podrías pensar que es el tiempo en que la tarea ya está hecha. Lo está, pero sin conllevar la pesadez del tiempo gastado, del tiempo vacío. Es tu hora de brillar, de ser luz para quienes viven entre tinieblas.

28.8 Y sin embargo es un tiempo de gran humildad, de mostrar el rostro de Cristo para que sea visto por todos, pues ahora la sabiduría se obtiene y se comparte.

28.9 ¿Acaso no ves que cualquier intento de transformar el testimonio en un argumento convincente para sostener tu punto de vista, cualquiera que sea este, convierte en inútil lo que has conocido tanto para ti como para aquellos a quienes quieres convencer? Crees que cuando estás lo suficientemente iluminado como para conocer, también estás lo suficientemente iluminado como para saber qué hacer con lo que conoces. Mientras continúes pensando en la separación entre el hacer y el conocer, es obvio que ese no será el caso.

28.10 Así como el amanecer no detiene el avance de su fulgor, tampoco lo hace tu tiempo de inocencia. Pero no ocurre tanto así en el caso del transcurso del día, con la lenta ascensión del sol y su lenta caída. Es el momento de ser al mismo tiempo guiado y contenido. Es el momento de constatar que puedes conocer, aun cuando no sepas qué hacer, y que esto no constituye un error. Muchas personas llegan a esta etapa y al no saber qué hacer con lo que conocen, comienzan a dudar de su conocimiento. Esta es la respuesta humana ante un conocimiento que no es de origen humano, ante un conocimiento que te resulta extraño y para el que buscas validación. Cada validación es entonces considerada como una recompensa, un premio y una confirmación que crees que permite que tu convicción aumente. Puesto que lo crees, al principio es bastante cierto. Pero ya ha pasado el momento de buscar respaldo en la convicción que proviene de los testimonios que encuentras por el camino. Sirven a un propósito limitado por un tiempo limitado. Ha llegado el momento de dar un paso más allá de la validación que te puedan dar tus profesores. Si no das este paso, abundará la acumulación de testigos, pero sus testimonios se quedarán a las puertas de poder confirmar lo que quieren ver.

28.11 Los testimonios están dirigidos a la mente y se quedan cortos en devoción, que es la respuesta natural de quienes conocen y no se preocupan por lo que tienen que hacer. Es una etapa difícil en la que te sientes inspirado y obligado a actuar, y sin embargo torpe en tus acciones. Ya hemos mencionado el deseo de crear que suele surgir cuando empiezas a entrar en esta fase de tu viaje. También te hallarás preguntándote qué viene después mientras esperas una llamada de alguna clase, ya que estás seguro de que te espera un inminente desafío a actuar, y de que necesitas darle alguna forma a lo que llevas dentro.

28.12 De manera similar a cuando sientes la necesidad de convencer a otros de tus creencias, en la necesidad de dar forma a lo que no tiene forma se pierde lo esencial de lo que has ganado. Es probable que ahora te preguntes: “¿acaso me estás diciendo que no haga nada?”. Esta sola idea te deja pasmado y, peor aún, amargamente decepcionado. Una vez más, como al principio, buscas realizar una tarea y te olvidas de que solo tú puedes ser realizado.

28.13 Cuando uno piensa: “hay tanto que decir”, se olvida de escuchar. Déjate guiar cuando te exteriorices. Sé mesurado en lo que dices. Mantente atento al escuchar. Estás exactamente donde debes estar. Si te mantienes atento te será mostrado el camino a seguir, el camino hacia todos los cambios. Si sigues el camino que te es mostrado, toda incertidumbre cesará. La dificultad estriba en la incertidumbre. La certeza y la facilidad caminan juntas. No tienes que tomar más decisiones. Solo hay una llamada a una voluntad devota y dedicada, una voluntad dedicada al momento presente, a los que son enviados a ti, y a cómo eres guiado a responderles. Unos serán maestros, otros alumnos. La diferencia te resultará clara si escuchas con tu corazón.

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