Un curso de amor. 30. Estar presente   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver el índice en los puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.]

Capítulo 30. Estar presente

30.1 ¿Cuál es la diferencia entre el “estar presente” y el “ser” que está siendo? ¿No son acaso lo mismo? ¿No deberían serlo? Y sin embargo, cuán pocas veces estás plenamente presente en tu propia vida, en tu propio ser, en tu propio Yo. Si fueras plenamente consciente de tu propio ser, del ser que está siendo, estarías en unicidad con Tu Padre.

30.2 ¿Cómo es posible que uno se distraiga de uno mismo? Y sin embargo, te distraes. Muchos van por la vida buscando una definición de sí mismos, buscando una auto-realización. ¿Dónde están mientras buscan? ¿Dónde está su ser, ese ser que está siendo? Si todo lo que se busca es alcanzar un destino particular, el viaje no es más que el medio para llegar allí. Todo aprendizaje es considerado una preparación para el futuro o para algún resultado final, en vez de para el ser que estás siendo. Es así como intentas aprender algo distinto que tu propio Yo, para algún propósito que no es tu Yo. Es así como el servicio se desvió de camino, separado del Yo y de tu función aquí. Cuando aprendes a fin de contribuir con algo en tu trabajo y en tu mundo, evitas a tu Yo.

30.3 Tu aprendizaje debe adoptar un nuevo enfoque. Sé como los niños pequeños e inhala el mundo que te rodea para poder hacerlo parte de ti Mismo, de tu Yo. Sé como los niños pequeños, y aprende para poder reclamar el aprendizaje de tu Yo. Aprende quién eres a través de cada experiencia, en vez de aprender para descubrir quién eres, o para ver cuál será tu contribución al final.

30.4 Estar en relación es estar presente, estar siendo presente. Estar presente no tiene nada que ver con el tiempo tal y como tú lo concibes. Crees que la indicación de estar presente es algo que tiene que ver con el tiempo. Piensas en tiempo presente, tiempo pasado, tiempo futuro. Hemos hablado también de esos modos de tener o de reservar tiempo, pero como las mismas palabras sugieren, no hay nada en el tiempo que pueda “tenerse” o “reservarse”. Lo único real sobre el tiempo es su esencia eterna.

30.5 Te encaminas hacia lo que puede llamarse consciencia universal, aunque cuando llegues, al principio no la reconocerás, pues la consciencia universal es el conocimiento del Yo, aunque tú crees que es el conocimiento de todo. Conocer el Yo sí es conocerlo todo, pero esto no lo comprendes todavía.

30.6 La consciencia universal es estar en relación. Es el verdadero Yo, el Yo reconocido, en toda su gloriosa relación con la vida. Toda materia nace y muere. Toda vida es para siempre. El Yo reconocido constata esto, y empieza a actuar de acuerdo con este conocimiento.

30.7 Este mundo, tal como lo percibes, se erige sobre el fundamento del miedo, un miedo surgido de la creencia en que la vida es finita, en que naces en un cuerpo y mueres en un cuerpo. La persona que conoce, que realmente reconoce la más simple verdad de la identidad del Yo, ya no vive con una actitud dualista con respecto a Dios, sino en un estado monista con respecto a Él. La diferencia reside en constatar la relación con el infinito en vez de lo finito, con la vida en contraposición a la materia.

30.8 Esta enorme diferencia suele soslayarse y rara vez es considerada como la llave que abre la puerta de la consciencia universal, del estar presente. No hay un “ser que esté siendo”, ni un “presente”, inherentes a la materia. En la materia, el ser que está siendo debe estar asociado a la forma. En el sentido temporal descrito por la palabra “presente” no hay infinitud, sino solo un vago concepto del ahora. Este es el concepto clave que no solo reconocí sino que también demostré. Es el legado, la herencia que os dejé.

30.9 Este discurso parece haberse desviado mucho de las palabras de amor, palabras prometidas y en verdad dadas. Pues ningún amor es finito en su naturaleza. El amor no tiene principio ni fin. El amor es una demostración y una descripción de la consciencia universal, del ser en relación.

30.10 Toda relación es relación con Dios, Quien Es Amor.

30.11 De lo que está hablando este Curso ahora es, en esencia, de ganancia sin pérdidas. Nunca percibirás ganancia sin pérdida mientras sigas confiando en lo que es de naturaleza finita. El ciclo de dar y recibir nunca quedará consumado, y la certeza que buscas seguirá a la espera de algo que no tienes todavía —alguna información, garantías, alguna prueba o validación. Podrías pensar que si eres “justo” tendrás éxito, si tienes “éxito” estarás seguro, si eres “bueno” prosperarás. No comprendes que estas formas de pensar son ideas que están vinculadas a la de ganancia y pérdida, como de hecho lo están. Todo pensamiento del tipo “si esto, entonces lo otro”, es un pensamiento de ganancia y pérdida. Por eso hemos trabajado para dejar atrás el pensamiento. Esta creencia en la ganancia y la pérdida es una piedra angular sobre la que se construye tu sistema de percepción con esa actitud de “si esto, entonces lo otro”. Esta creencia rige la naturaleza de tu existencia porque has permitido que la rija, al abandonar las leyes de Dios.

30.12 Las leyes de Dios son leyes de amor. Dentro de las leyes del amor no hay pérdida, sino solo ganancia.

30.13 La fuente del amor y su localización es tu propio corazón. Piensa ahora en la forma creada, en el cuerpo. Cuando el corazón deja de latir se considera que la vida ha cesado. ¿Eres entonces tu corazón? ¿O acaso no puedes ver que la forma creada fue hecha a imagen de Dios, como lo fue toda la creación? Eres una imagen de Dios a la que se le ha dado forma, así como lo es toda la creación. Nosotros, todos nosotros juntos, somos el latido del mundo. Sin la unidad no existiríamos. Sin nuestra Fuente, que es Dios, no existiríamos.

30.14 Las leyes de la unidad son las leyes de Dios, y son ciertamente simples: dar y recibir son una misma cosa. Y por tanto dar y recibir como una sola cosa es la única manera en la cual las leyes de Dios se cumplen. Puesto que las leyes de Dios son las que rigen el universo, no pueden dejar de cumplirse. Dar y recibir son en verdad una sola cosa. Las leyes de Dios son generalizables y no cambian, por lo que las leyes del hombre no han desbancado a las de Dios. Solo en tu percepción las leyes del hombre prevalecen sobre las leyes de Dios. Y como la percepción procede de la mente, ahora debemos hablar de ella.

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