Un curso de amor. 31. La naturaleza de la mente   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver el índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Capítulo 31. La naturaleza de la mente

31.1 Hay una sola Mente, así como hay una sola Voluntad. A esto le tienes miedo, pues crees que semejante afirmación amenaza tu independencia, un estado de ser que tienes en alta estima. Sin embargo, esa afirmación confirma más bien tu interdependencia y tu plenitud.

31.2 La idea de compartir un solo corazón, un solo latido, un solo amor, no te resulta tan inaceptable como la de compartir una sola mente. Sientes que tus pensamientos son tuyos, privados y sacrosantos. Estos pensamientos tan reservados y que guardas con tanta consideración son los que Un curso de milagros llama “pensamientos corporales”. Muchas religiones y filosofías separan el pensamiento tal y como lo dicta el cuerpo, del pensamiento de orden superior o espiritual. Los pensamientos relacionados con tu ser personal y las “leyes” del cuerpo, como aquellos relativos a la supervivencia física, no son los pensamientos del verdadero Yo. Esta aclaración es necesaria para que algunos podáis abandonar por completo vuestro miedo al sistema de pensamiento compartido de la unidad.

31.3 ¿Cuán absurdo es tenerle miedo a la verdad? El miedo a la verdad es como un miedo a que lo imposible se vuelva posible. Al igual que el miedo a la muerte, ese miedo es producto de un pensamiento que lo entiende todo al revés.

31.4 Te cuesta entender que algo pueda ser inseparable y al mismo tiempo no ser lo mismo. El milagro de la conversión del agua en vino ilustra, como lo hacen todos los milagros, la falacia de esta idea. Si quieres ser un obrador de milagros debes comprender de forma correcta esto último, así como todos los milagros. Lo que es inseparable no puede ser diferente, pero esto no significa que deba ser lo mismo. Inseparable no significa reemplazable. El agua no reemplaza al vino ni el vino reemplaza al agua, pero ambos provienen de la misma Fuente, por lo que no son diferentes aun cuando no sean lo mismo.

31.5 Tu miedo a la igualdad, a la mismidad, es tu miedo a la unicidad, y es un miedo infundado aunque comprensible dada tu concepción sobre lo mismo y lo diferente. Sin embargo, como tan fácilmente queda ilustrado por vuestras formas, a la vez que todos los cuerpos son el mismo, también son diferentes. La forma no hace más que imitar al contenido.

31.6 Esta es la dificultad que se presenta al estudiar la mente. La mente es tu ser, y por tanto no la puedes estudiar, del mismo modo en que nunca puedes ver la totalidad de tu cuerpo sin ayuda, ni puedes quitarte el cerebro para mirarlo con un microscopio. Sin embargo, dices que tu cuerpo te pertenece y lo identificas como tu ser, como tú mismo. Tu cuerpo se mueve y respira, tu corazón late y bombea la sangre sin ayuda de tu yo consciente. Sabes que si tuvieses que encargarte conscientemente de estas funciones ciertamente morirías, pues dirigir el funcionamiento del cuerpo es más de lo que tu mente consciente podría manejar. No podrías dar todas las órdenes necesarias si eso fuera necesario. Pero afortunadamente tienes un cerebro que cumple esta función, y este cerebro también es tú. ¿Funciona independientemente de ti? ¿Está separado? ¿Es lo mismo?

31.7 De igual manera ocurre con la mente. La mente es tu ser. No es casualidad que para muchos haya llegado a ser sinónimo de cerebro, como una palabra intercambiable para transmitir la misma idea. La mente es el centro de control, es quien recuerda y almacena el conocimiento, es algo que es tú,  y al mismo tiempo está más allá de tu comprensión sobre ti mismo. La forma imita al contenido. La forma imita a la verdad, pero no la reemplaza.

31.8 El resto de tu mundo también imita a la verdad. Vives en un solo mundo, un solo planeta, una sola Tierra. Puedes vivir en diferentes continentes, diferentes países, distintas ciudades, pero todos contáis con una única Tierra como parte de una mismidad y de una interdependencia que aceptáis. Sois conscientes de que esta Tierra está inmersa en un cosmos que está más allá de vuestra comprensión, y también de que la Tierra y todo lo que hay en ella forma parte de ese cosmos. Crees plenamente que eres inseparable de la Tierra, del cosmos, de la gravedad y de las leyes que rigen el universo, así como crees que tu cerebro, y erróneamente tu mente, son inseparables de tu cuerpo.

31.9 De este modo tu confusión es también la clave de tu comprensión. Solo necesitas observar la proyección de la creación para comprender la naturaleza de la perfección y a tu propio Yo como Creador y Creado. Formar parte de la totalidad que es tu universo conocido no ha hecho que tú, ni ningún otro ser, sea menos importante. Por todo el mundo las personas de buena fe luchan por salvar incluso una vida. Cada vida es irreemplazable, y nadie discute este punto, pero os resistís a la verdadera idea de Dios porque creéis que lo que es único no puede también ser muchos.

31.10 Abandona esta idea de que al entregarte a Dios pierdes tu Yo, y tu resistencia a Dios cesará para siempre. Solo en Dios puedes encontrarte a ti Mismo, a tu Yo. Esto lo sabes, y es la razón de que los seres humanos hayan buscado a Dios a lo largo de los siglos. El ser humano puede pensar que acude a Dios en busca de respuestas, de liberación del sufrimiento, de recompensa o de una vida tras la muerte. Pero en realidad siempre ha acudido a Dios en busca de su propio Ser. No recurrir a Dios para poder encontrar a tu propio Yo, sería semejante a buscar a la humanidad en cualquier parte menos en la Tierra. Si no miras allá donde pueda encontrarse lo que deseas, tu búsqueda será en vano.

31.11 El propósito de la mente es la extensión. Así, la percepción invertida que te lleva a proteger tus pensamientos privados y verlos como el fundamento de ti mismo, llama justo a lo opuesto de la extensión. Es la única verdadera fuente de conflicto. Y sin embargo, una vez más, percibir que tus pensamientos son tú, es la respuesta más cercana a la verdad de la que fuiste capaz dentro de la limitada visión que tienes de ti mismo. Una parte de ti sabe que tienes pensamientos más elevados, y sabe que estos pensamientos más elevados son tú Mismo, tu Yo. Pero en vez de distinguir entre pensamientos inferiores y superiores, has exaltado todos tus pensamientos y les has dado una identidad que hemos llamado “ego”. Si no desmontas tu creencia en que tú eres el ego, nunca constatarás tu verdadera identidad.

31.12 Para algunos, este proceso de deshacer llega mediante una mejor comprensión de la mente, para otros llega mediante una mejor comprensión del corazón, o del amor. Poco importa la manera en que el ego llega a ser deshecho. Lo que importa es dónde colocas tu devoción.

31.13 La devoción no puede estar dividida, tiene que ser total o no ser en absoluto. Por tanto, mientras sigas confiando tu devoción a los pensamientos de una mente dividida, tu devoción está puesta en nada. Por eso fracasan tantos intentos de comprender. Tratar de llegar a comprender con una mente dividida es imposible. Los objetivos de aprendizaje imposibles conducen a la depresión. Este es el motivo por el que necesitamos aprender de nuevo con la mente y el corazón unidos en incondicionalidad.

31.14 El ego es esa parte de ti que se aferra a la idea de separación, por lo que no puede captar la verdad básica de tu existencia: que dar y recibir son una misma cosa en la verdad. Dicho de otro modo, para poder ser tú Mismo, tu Ser, tu Yo, tienes que compartir tu Ser. Lo que retienes, lo pierdes. Este es el principio del dar y recibir que, cuando sea por fin totalmente comprendido, te liberará para poder ser incondicional.

31.15 Todo lo que guardas en privado y sin compartir es, esencialmente, lo que crees que eres. Digo “lo que crees que eres” porque es importante distinguir entre lo que crees ser y quien realmente eres. Por un lado, crees ser tu pasado, tu miedo, tu culpa; por el otro, crees ser tu futuro, tu gloria, tu potencial. No quieres compartir ni tus pensamientos más negativos ni tus pensamientos más positivos acerca de ti. Estos son tus grandes secretos, los secretos que ocupan tu mente día tras día con pensamientos que te apartan de ti Mismo.

31.16 Entonces, solo compartes una pequeña porción de ti mismo, la porción que tu ego estima segura, aceptable, presentable. Esta es la porción que tu ego estima que no te va a poner en riesgo. Es el ego el que pregunta: ¿estás seguro de que si compartes ese sentimiento seguirás siendo amado? ¿Estás seguro de que si revelas ese secreto estarás aún a salvo? ¿Estás seguro de que si intentas algo nuevo serás aún aceptado? Es el ego el que considera que la honestidad es un juego, y a él le dejas decidir sobre tu verdad. Pues lo que vives es lo que crees que es la verdad acerca de ti. Mientras sigas viviendo de forma deshonesta, tu noción acerca de cuál es tu verdadera identidad no podrá mejorar.

31.17 Mis queridos hermanos y hermanas, lo que verdaderamente sois no puede ser mejorado. Pero debido al estado de olvido, debes aprender de nuevo quién eres. Solo puedes aprender de nuevo quién eres siendo quien tú eres. Y solo puedes ser quien tú eres compartiendo quien tú eres.

31.18 La verdad es tu identidad. La honestidad es estar libre de engaño. Tú, que ya te sientes preocupado acerca de si la honestidad y el compartir van a tener algo que ver con la confesión, piensa por un momento por qué estás preocupado. La idea de confesar es la idea de compartir. En vez de pensar en ti como alguien lleno de pecados y necesitado de perdón, piensa que se trata simplemente de una necesidad de compartir. Esto puede sonar contradictorio con lo que dije —que aquello que te guardas, lo pierdes, y que lo que compartes, lo ganas. Piensas en la confesión como un desahogo y una acción para deshacerte de aquello que no quieres. Algunos de vosotros creéis que esto es posible, y otros que no. Quienes creen que es posible creen en el pecado, y que este puede ser reemplazado por el perdón. Quienes no creen que es posible, no creen que el pecado pueda ser perdonado y no buscan perdón, pues creen que el perdón es algo que no merecen. Realmente pocos creen en el deshacimiento o reconciliación. Realmente pocos creen que no hay pecado. Realmente pocos creen que no son la suma de sus conductas. ¿Cómo es, entonces, que la confesión es buena para el alma?

31.19 No puedes ser honesto mientras no conozcas la verdad acerca de ti. Si recordaras a tu Yo, nociones como la de que la confesión es buena para el alma dejarían de existir. Pero para poder recordarte a ti Mismo necesitas un medio para aprender quien tú eres. Todo aquello que alguna vez te haya sucedido en la vida sucedió como un instrumento de aprendizaje para ayudarte a recordar quién eres. Todas aquellas cosas de las que te sientes culpable y avergonzado son simplemente restos de lecciones que quedaron sin aprender. Mientras sigas aferrándote a ellas manteniéndolas ocultas, el aprendizaje no tiene lugar.

31.20 Amor es lo que eres; y todas las cosas, llevadas al amor, son contempladas bajo una nueva luz, una luz que preserva lo que aprendes para ayudarte a recordar quién eres, y con ese recuerdo transforma lo demás, dejándote sin nada de lo que avergonzarte, nada que ocultar, nada excepto la verdad acerca de quien tú eres. De esta manera, lo que das mediante el compartir lo ganas en la verdad. Ningún otro tipo de ganancia es posible.

31.21 Lo mismo vale para tus potenciales. Cuando los llevas al amor se realizan, y simplemente se convierten en la verdad que siempre ha existido, la verdad sobre quien tú eres.

31.22 El compartir no es entonces acerca de quien tú crees ser, sino de quien verdaderamente eres. Y es también la forma de aprender la diferencia mientras el aprendizaje todavía es necesario.

31.23 Compartir es el medio por el cual la relación santa que tienes con todo es revelada en la verdad. Esta verdad mora dentro de todo lo que existe, así como mora dentro de ti. Cuando aprendes que tú eres amor, no queda lugar para engaños y solo puedes ser quien eres en la verdad.

31.24 Aquello que ganas en la verdad, jamás vuelve a perderse o a olvidarse, porque devuelve el recuerdo a tu mente. Y lo que tu mente recuerda no puede dejar de ser compartido.

31.25 Los pensamientos de tu ego jamás pueden compartir la verdad contigo ni con nadie. El ego inventó la idea de “decir” la verdad, y la usó como lo opuesto a decir algo que no es verdad, una mentira. De allí nació la idea de que se puede mantener la verdad en secreto, una de las ideas más ridículas del sistema de pensamiento del ego.

31.26 Tu pasado no tiene nada que ver con la verdad acerca de quien tú eres, salvo por el grado en que te haya o no te haya ayudado a recordar quién eres. Lo que  hayas aprendido en la verdad reside en tu mente como parte de ti. Aquellas cosas de las cuales todavía no hayas podido aprender algo, esperan a que aprendas o, en otras palabras, esperan a que tus sentimientos y experiencias se transfieran a la verdad, y por tanto a tu mente. Solo la verdad mora dentro de tu mente, pues solo ella puede entrar en el santo altar que compartes conmigo.

31.27 Este altar no es una cosa, sino una devoción a la única verdad, la verdad plena. Ser de una sola mente es ser de una sola verdad, y ¿cómo podrías ser algo menos? Solo el ego brotó de una mentira, la mentira de la separación, que creó la ilusión de que hay mentes separadas y diversos grados de verdad.

31.28 Así como acudes a Dios en busca de ti Mismo sin saber qué es lo que buscas, acudes a tus hermanos y hermanas y a todo lo que vive junto contigo del mismo modo. Pero cuando buscas sin saber lo que buscas, lo que encuentras varía. Puesto que hay una sola verdad, encontrar una variedad de respuestas no significa nada. Pero si cambias lo que buscas, también cambiará lo que ves y lo que aprendes.

31.29 Si puedes encontrarte a ti Mismo en tus hermanos y hermanas, ellos también deben poder encontrarse a Sí Mismos en ti. Si todo el tiempo te dedicas a reflejar lo que crees que tus hermanos y hermanas quieren ver, ellos no podrán aprender nada de ti. Si tu verdad acerca de quien tú crees ser cambia cada día, reflejas la misma variedad de respuestas que ellos esperan encontrar y que han encontrado en otra parte.

31.30 Tú no crees que estés buscándote a ti mismo en otros, sino que estás buscando alguien o algo diferente de ti. En ciertos momentos de tu vida expresas esta búsqueda con claridad, y es siempre algo específico. Buscas amistad, buscas pareja, buscas mentor. Crees que buscas algo distinto de ti para que te complete, porque estás buscando completarte. Buscas plenitud. E incluso aciertas al buscarla en tus hermanos y hermanas —mas no de la manera en la que la percibes.

31.31 Cuando encuentras la verdad de cualquier hermano o hermana, encuentras la verdad acerca de ti Mismo, puesto que la verdad no cambia. Y si quien realmente eres es la verdad, ¿cómo podrías ser diferente? Por eso puede decirse que la verdad y la mente son una sola cosa en verdad. La verdad es lo que es. Lo que no es verdad es ilusión. ¿Acaso esto no tiene perfecto sentido?

31.32 Es en este perfecto sentido, el de la perfecta cordura de la verdad, donde reside la salvación. La salvación es simplemente tu regreso a ti Mismo, a tu Ser.

31.33 Si tu hermana y tu hermano buscan la verdad o la salvación en ti, y tú buscas la verdad o la salvación en ellos, ¿qué ocurre en realidad? ¿Cómo puede funcionar? Esto no es nada más que otro aspecto del hecho de que dar y recibir son en verdad una sola cosa. Una vez que te percatas de qué es lo que buscas, tanto dar como recibir tienen lugar al mismo tiempo, al igual que el buscar y el encontrar.

31.34 Este aspecto de dar y recibir como uno solo es llamado relación. Te permite experimentar quién eres, y por tanto reconocer o recordar quién eres. Es en tu reconocimiento de la verdad acerca de tu hermano y hermana donde reconoces la verdad acerca de ti Mismo. Esto solo ocurre en la relación, porque solo en relación experimentas algo.

31.35 Tú no existes fuera de la relación, así como tu mente no existe fuera de la unicidad. Tu experiencia aquí no es sino una extensión de la mente hacia un ámbito donde la experiencia puede ocurrir. Tu ego ha hecho de esto algo distinto de lo que es. En vez de una extensión de la mente, tu experiencia se convirtió en una proyección del ego. Esto puede cambiar.

31.36 Cuando interactúas con tus hermanos y hermanas intentas llegar a conocerles. Lo haces a fin de hallar qué tienen en común contigo, para luego pasar a vivir experiencias compartidas. También buscas conocer a tus hermanos y hermanas para poder saber qué puedes esperar de ellos. Una vez que has determinado la conducta habitual de un hermano o hermana, cualquier desviación de esa conducta habitual te preocupa. Puedes decidir que alguien está de cierto “ánimo”, y que los efectos de ese ánimo son buenos o malos para ti, para él o para ambos. Debido a que vives en un mundo de incertidumbre extrema, uno de tus más importantes requisitos respecto de aquellos con quienes tienes relación es que se conduzcan de un modo que te permita saber qué puedes esperar de ellos. Cuando entonces pasas de una relación superficial a una de mayor profundidad, rápidamente determinas la naturaleza de la relación e inviertes en que la otra persona permanezca igual. Y como lo normal es que también ellos hagan lo mismo, tú también te quedas encerrado en sus expectativas de que tú permanezcas igual.

31.37 Una relación en la que esto no ocurre es la relación entre maestro y alumno. Otra relación que espera cambio y crecimiento es la de padres e hijos. Esas dos relaciones incluyen tus ideas sobre tu Padre y sobre mí, ya que has constatado que estás aquí para aprender. Ahora, con un objetivo de aprendizaje claro en tu mente, estas relaciones idealizadas deben ampliar su alcance para ser vistas en todos en vez de en unos pocos, de tal manera que puedan ser vistas claramente como lo que realmente son.

Publicado 8 mayo, 2014 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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