2. El arte del pensamiento. Los Tratados de Un curso de amor (I)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor: I. Un tratado sobre el arte del pensamiento.

Capítulo 2. El arte del pensamiento

2.1 Las páginas finales de Un curso de amor te pedían que dejases de pensar. Se necesitaba un corte en el tiempo para que desconectases la mente del ego que producía el tipo de pensamiento que necesita llegar a su fin. Este final es en realidad tan solo un comienzo, y te ha llevado a estar preparado para aprender el arte del pensamiento.

2.2 En las páginas de Un curso de amor hemos identificado muchas de las cosas que vamos a dejar atrás. Todas estas cosas, que parecían tan distintas y separadas, y que iban desde el miedo hasta el control y la posesión, pasando por la lucha y el esfuerzo, pueden ahora ser consideradas como productos de los pensamientos de tu mente del ego.

2.3 Experimentar la verdad y aplicar a esa experiencia los pensamientos de la mente del ego, los mismos que se aplicaron en anteriores experiencias de la verdad, supondría responder al amor de la misma forma otra vez. Aquí tienes las respuestas a las cuestiones que te has estado planteando al respecto de cómo es que el amor podría ser la solución, cuando ya ha sido predicado por tanta gente y durante tanto tiempo. La solución radica en tu manera de responder al amor. Responder conlleva dar una solución. Tú has buscado tu “solución” por todas partes, pero aquí es donde yace. Te pertenece para que la des, y al amor solo le puede ser dada desde el amor. Solo es recibida al ser dada.

2.4 Por tanto, hemos procurado descubrir tu Fuente, proporcionarte un acceso a tu corazón, desde el cual fluyen todas las respuestas. Debido a que tu corazón es la Fuente de tu verdadero Yo, tus pensamientos, una vez separados de los de la mente del ego, tratan de la expresión y de la extensión de tu verdadero Yo. Son la respuesta del Creado al Creador, la respuesta del Yo a Dios.

2.5 Los pensamientos que estaban bajo la custodia de la mente del ego necesitaban ser liberados. Apelar a tu corazón era el medio o la causa de que fuese lograda esta liberación en ti. Aquello que en Un curso de amor se llamaba “desaprendizaje” ha comenzado, y continúa aquí. Aquello que en Un curso de amor se llamaba “un nuevo aprendizaje” ha comenzado, y también continúa aquí. La diferencia es que ahora estás preparado para aprender un nuevo medio de responder al desaprendizaje y al aprendizaje. Esa respuesta es el arte del pensamiento.

2.6 El así llamado pensamiento de la mente del ego era tan tiránico que su uso a lo largo de tu vida amortiguó muchos de tus sentimientos. Te alejó tanto de la verdad que ya no confías en ella. Provocó tal confusión, hasta en los asuntos más insignificantes, que te dejó incapaz de responder de forma pura a nada. El así llamado pensamiento de la mente del ego podría compararse con la cháchara, el ruido de fondo, las interferencias. Tenía tan poco significado que todo significado se volvió confuso.

2.7 En el pasado, tu único recurso ante esa situación era el de enfocarte. Por tanto, te dedicaste con tus pensamientos a aprender a fondo temas de una naturaleza específica. Por medio de este enfoque creíste lograr muchas cosas. Te felicitabas a ti mismo por tener la disciplina requerida para poder entrenar tu mente para enfocarse y aprender, o bien te avergonzabas cuando te veías incapaz de conseguirlo. Aquellos con una mayor habilidad en este entrenamiento de la mente del ego, han recibido durante mucho tiempo las recompensas mundanas. Estas personas alcanzan ciertos niveles y desarrollan ciertas habilidades, y luego siguen aplicando la disciplina que han aprendido, usando sus destrezas y su conocimiento en el mundo a fin de obtener recompensas aún mayores. Estas recompensas han puesto aún más de relieve la relevancia de dichos pensamientos enfocados, y así, han consolidado aún más la mente del ego. Pensar que podías aprender la verdad sobre quien tú eres a través de estos mismos medios era la falacia que las más tempranas enseñanzas de Un curso de amor buscaban desvanecer.

2.8 Pero repito, tal y como se dijo a menudo a lo largo de Un curso de amor, existe una alternativa. No existía cuando no la conocías, así que tus intentos por aprender han sido valientes y no son motivo de preocupación ahora. Pero ahora te está siendo revelada esta alternativa, y requiere un cambio en el pensamiento tan extenso, que todos los pensamientos, tal y como solías conocerlos, necesitan cesar.

2.9 Tú ya has tenido éxito en aprender de esta nueva manera alguna vez, pues si no, no estarías aquí. Esta es la demostración de que puedes volver a hacerlo una y otra vez hasta que la nueva manera reemplace plenamente a la antigua, y el arte del pensamiento deje atrás para siempre la necesidad de aquello que la mente del ego parecía ofrecerte.

2.10 Los pensamientos de tu mente del ego estaban regidos por la naturaleza del cuerpo. Existir como criaturas cuyos únicos pensamientos son los de la supervivencia del cuerpo significa existir en un orden inferior. Las leyes del cuerpo te han sometido por tanto a condiciones que invitaban a la mente del ego a dirigir su atención a la existencia en este orden inferior. Solo puedes reconocer e invitar al nivel superior, o someterte por ti mismo a sus condiciones. Solo tu atención a la existencia de este orden superior te revelará sus leyes. Se trata de las leyes de Dios o las leyes del amor.

2.11 Las leyes de Dios o las leyes del amor pueden resumirse con la simple afirmación de que dar y recibir son en verdad una sola cosa. Sin embargo, las implicaciones de estas palabras son mucho más amplias de lo que en un principio podría parecer. Todas ellas se han tratado en Un curso de amor. La más fundamental es la de la relación, ya que dar y recibir no pueden ocurrir sin esta.

2.12 Toda relación no es otra cosa que una relación entre Creador y Creado. El nuevo método de pensar al que aquí nos referimos como “arte” lo llamamos así para atraer tu atención incondicional al acto continuo de creación que es la relación entre Creador y Creado. La Creación no es otra cosa que un diálogo al que no has respondido. El arte del pensamiento te liberará para que puedas responder.

2.13 Al principio necesitamos considerar que esta respuesta tiene dos partes. Un ejemplo lo ilustra. Fijarse en una puesta de sol es ver un objeto: el sol. También es ver el cielo, la variedad de colores desplegada, el horizonte. Es ver el área que la enmarca, o puede que la luz de los rayos que descienden atravesando las nubes, o puede que cierta calidez, o la frescura al llegar la noche. El conjunto global de la experiencia podría incluir el sonido de los pájaros o del tráfico, el ritmo del océano, o el latir de tu propio corazón. Podría ser una experiencia compartida, una en la cual compartes con algún ser querido el sobrecogimiento inspirado por esta visión. Podrías verla mientras caminas o conduces, mientras rastrillas las hojas o mientras observas desde la ventana de una oficina. Puede tratarse de una visión desde el lecho de muerte, o de la primera puesta de sol de la que un niño pequeño es consciente. Puede tratarse de una escena que das totalmente por sentada, mientras participas en lo que sea que te tenga ocupado, ocupada, en ese momento.

2.14 La puesta de sol es un regalo de Dios. Es lo que es. Esta es la primera parte de este ejemplo.

2.15 La segunda parte es su recepción. Se te ha dado un regalo, ¿cómo responderás?

2.16 La puesta de sol forma parte de tu experiencia humana. En el orden inferior de esa experiencia, le habla a tu necesidad de supervivencia. Puede que señale muchas cosas, desde un deseo de llegar a casa sano y salvo antes de que oscurezca, hasta un deseo de cenar. Señala un cambio en el mundo natural que te rodea. Los pájaros, las ardillas y las flores también tienen una reacción ante la puesta de sol. Reaccionan a lo que es. Esta es su manera, completamente preciosa, de responder como creado al Creador.

2.17 Elevarse por encima de este orden inferior de la experiencia significa recibir y dar a cambio. Primero, la puesta de sol es experimentada por lo que es. Es reconocida. Se trata de un hecho de tu existencia como ser humano, una parte del mundo natural, un regalo del Creador. En segundo lugar, es experimentada de forma relacional. Ella te habla y tú le hablas a ella. Te enlaza con el mundo natural y con el presente, pero también con el mundo superior y lo eterno. Te enlaza a todos aquellos que la han experimentado y que la experimentarán, al ser una experiencia compartida. No está allí solamente para ti, sino que, al atender al llamamiento que hace pidiendo una respuesta, se convierte en un regalo para ti que de ninguna manera se ve disminuido por el hecho de ser también un regalo para todos.

2.18 Finalmente la puesta de sol se convierte, mediante tu experiencia, en una oportunidad para aplicar el arte del pensamiento.

2.19 Así pues, estas son las reglas básicas del arte del pensamiento: primero, experimentar lo que es, y reconocer lo que es, como un hecho de tu existencia como ser humano y como un regalo del Creador. Segundo, reconocer la relación inherente a la experiencia, la llamada que espera respuesta, y la naturaleza de todos los regalos como siendo regalos para todos.

2.20 Aunque esto podría parecer algo muy sencillo de aplicar a una puesta de sol, su aplicación en todas las áreas de la vida será al principio una tarea muy exigente. Pero lo elemental sigue siendo fundamental una vez que se ha aprendido.

2.21 Para experimentar y reconocer lo que es, uno debe estar presente, presente como ser humano. Experimentar lo que es y reconocer lo que es como un regalo de Dios, significa estar presente como un ser divino que tiene una experiencia humana. Ninguna parte del ser es negada. Todas las sensaciones y sentimientos del ser humano son invocados a la consciencia, y no obstante, también hay un reconocimiento del Creador tras lo Creado.

2.22 Aceptar la relación y la naturaleza del regalo es constatar la unidad. Reconocer la llamada a responder significa escuchar la llamada a crear tal como lo hace el Creador. Y esto, crear como lo hace el Creador, puede ser empleado como definición del arte del pensamiento.

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