8. Encarnación y resurrección. Los Tratados de Un curso de amor (I)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver el índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. I. Un tratado sobre el arte del pensamiento.

Capítulo 8. Encarnación y resurrección

8.1 Yo fui proclamado como el Verbo hecho carne, la unión de lo humano y lo divino, la manifestación de la Voluntad de Dios. Te he dicho que tú no eres distinto de lo que yo fui. Ahora te pido que no seas distinto de lo que yo soy.

8.2 Como hombre, sufrí, morí y fui enterrado. Como quien Yo Soy, resucité. “yo soy la resurrección y la vida”. Lo que yo era, en vida, era la manifestación, en la forma, de la Voluntad de Dios. Tú también lo has sido. Dios es el dador de la vida, así que la vida es la Voluntad de Dios. Pero, con mi resurrección, que fue lograda para todos, el significado de la vida, la realidad de la vida, cambió, aunque tú no lo hayas reconocido. El gran experimento de la separación acabó con la resurrección, aunque tú no lo hayas reconocido. Esto se debe a que la resurrección y la vida son ahora una sola y la misma cosa.

8.3 El hecho de que sean lo mismo no ha supuesto la constatación automática de este cambio de tan enormes proporciones. La propia naturaleza de este cambio conlleva una lenta constatación. El cambio ocurre a tu alrededor todos los días sin que tú te des cuenta. Solo en retrospectiva pueden verse los cambios mayores. El entendimiento de la realidad de un acontecimiento histórico cambia con el tiempo, y pueden pasar cien años, mil, o incluso dos mil, antes de constatar la verdad real. Aunque anteriormente se hayan aceptado muchas versiones de la verdad, solo existe una. Solo existió una verdad en el momento en que el acontecimiento o el cambio tuvo lugar, y solo existe una verdad en el tiempo o en la eternidad, a pesar de toda la variedad de interpretaciones que se le dan.

8.4 Yo he venido a ti ahora para revelarte la única verdad que ha existido durante los últimos dos mil años sin que tú la comprendieras. La naturaleza de la vida cambió con la resurrección. Yo soy la resurrección y la vida. Tú también lo eres.

8.5 Como yo ya no sufro la separación, tú ya no necesitas sufrir la separación. A pesar de que la resurrección no devolvió la vida a la forma que una vez ocupé, me devolvió a ti en la forma del Cristo resucitado que existe en todos vosotros, trayendo así la resurrección incluso a vuestras formas. Me convertí en el Verbo hecho carne con mi resurrección en vez de con mi nacimiento. Esto parecerá confuso dada tu definición de la encarnación como Verbo hecho carne. Para ti, esto significa que la carne recibió la definición del Verbo o del todopoderoso cuando me convertí en carne y hueso por medio de mi nacimiento. Pero ni mi nacimiento ni mi muerte eran consecuentes con el Verbo, ya que el Verbo es el Yo Soy, es la Vida Eterna. Mi resurrección provocó que el Verbo se hiciese carne en cada uno de vosotros. Tú, que has venido después de mí, no eres como yo era, sino como Yo Soy. ¿No tiene esto sentido, aunque sea en vuestros términos, en los términos humanos de la evolución? Tú eres el resucitado y la vida.

8.6 ¿Qué relación tiene esto con tu pensamiento? Has renacido como hombre-dios, como Dios y hombre unidos. La resurrección es la causa y el efecto de la unión de lo humano y lo divino. Esto se ha logrado. Esta es, de hecho, la manera en la que el hombre, Jesús, se convirtió en el Cristo. Este es, de hecho, el camino.

8.7 Pues bien, ¿cómo podría ser la resurrección de un hombre el camino, o incluso un camino? ¿Cómo puede la resurrección proporcionar una ruta o un ejemplo para que tú lo sigas? Debes entender el vínculo entre la resurrección y la encarnación, el vínculo entre la resurrección y el nacimiento del hombre-dios.

8.8 El corazón y la mente confluyendo en unidad lograron la reunión del yo separado con Dios. La resurrección fue la prueba de este logro. Dejó a un lado la llamada de la muerte, y con ella, toda reivindicación de lo temporal. La resurrección fue presenciada como la prueba requerida, de forma muy parecida a como ahora se te ha ofrecido la prueba en forma de milagros. ¿Cómo podría alguien resurgir de entre los muertos y no seguirle los demás?

8.9 La ilusión es la única muerte de la cual necesitas resurgir. ¡Resurge y despierta a tu yo resucitado! Ya no existe un líder divino al que seguir al paraíso. No aceptes el ejemplo de ninguno de ellos y, toma el ejemplo de la mujer, de María, Madre de Dios.

8.10 ¿Qué es una madre sino la que encarna, la que transforma el espíritu en carne mediante su propia carne, la que transforma el espíritu en carne mediante la unión? El hecho de que en tu versión de la creación hayas hecho necesario que la mujer se una con el hombre para que surja una nueva vida, no es sino otro ejemplo de cómo tu memoria de la creación fue usada para servir a quien habrías de llegar a ser. El yo separado no podía existir por sí solo, así que creó un método para que otras formas separadas pudiesen existir y vivir con él en la separación. Este reconocimiento de la unión como prerrequisito para la creación es la prueba de la tenacidad de tu memoria, y de cómo la ilusión fracasa al querer deshacerse completamente de lo que sabes.

8.11 Nacer de una virgen fue, por tanto, un paso necesario para reclamar el acto real de la creación, el nacimiento de lo nuevo a través de la unión con el Yo divino. No importa si crees que es real o crees que es un mito el que una virgen diera a luz, ya que el mito y lo real no se distinguen de ninguna manera efectiva en la ilusión en la que tú vives. En otras palabras, subsistes tanto gracias al mito como gracias a lo verdadero, y hay ocasiones en que el mito refleja la verdad de forma más exacta que aquello que llamarías “real”. Sin embargo, este no es un llamamiento para que aceptes el mito, sino para que aceptes la verdad.

8.12 María está llamada ahora a ser el mito que acaba con todos los mitos, pues solo en esta vida ejemplar está la clave del enigma proporcionado.

8.13 A cada uno de vosotros se le está pidiendo regresar a su estado virginal, a un estado inalterado por la separación, a un estado en el que lo que es engendrado, es engendrado mediante la unión con Dios. Es desde este estado inalterado que eres libre de resucitar, tal y como yo resucité. Es mediante la resurrección de la Bendita Virgen María en la forma, como se revela el nuevo patrón de la vida.

8.14 El nuevo patrón de la vida es la capacidad de resucitar en la forma. La capacidad de resucitar en vida. La capacidad de resucitar, ahora.

8.15 Así es como te es devuelta la gloria que es tuya, que te es devuelta en vida en vez de en la muerte.

8.16 En el nacimiento virginal, el varón provocó la manifestación o el efecto de la causa creada por la mujer. Mi madre, María, fue responsable de la encarnación del Cristo en mí, al igual que yo soy responsable de la encarnación del Cristo en ti. Esta unión de varón y mujer no es sino una unión de partes de ti mismo que es expresada bajo una forma y una historia; es decir, en otras palabras, que es expresada con un patrón visual que facilita tu comprensión de lo invisible. Se trata de otra demostración de la unión que te devuelve a tu estado natural. Se trata de otra demostración de que causa y efecto son una sola cosa en realidad. Se trata de otra demostración más de lo que necesita ocurrir ahora, en esta época, para que la verdad de la resurrección sea revelada y vivida.

8.17 Hasta ahora hemos hablado de la unión de corazón y mente. Para que no creas que esta unión deja algo sin incluir, ahora reflexionaremos por un momento acerca de cómo el arte del pensamiento toma todo lo que has considerado como partes del yo —como puedan ser varón y hembra, concepción y acción, inspiración y manifestación—, y los reúne en la plenitud de corazón, en la incondicionalidad.

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