«¿Qué soy yo?». Haskell en comunión con Jeshua. «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   1 comment

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[Podéis mirar en la página de índices de este autor para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.

Esta transmisión maravillosa aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.

El siguiente capítulo sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 351 a 357 del libro de ejercicios de Un curso de milagros (UCDM), según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado.]

¿Qué soy yo? [lecciones 351 a 357]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Vengo hoy
a seguir contigo mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Estamos llegando cerca del final de este año
que has dedicado a Dios y, en definitiva, a Ti Mismo, a tu Ser.
Date cuenta de que esto no será un final, sino un comienzo,
pues lo que tú eres no tiene un comienzo ni un final,
pues simplemente ERES.

La pregunta en el Libro de ejercicios
que puede que estés revisando ahora es
“¿Qué soy yo?”.
Al final, esta es la cuestión que ha sido planteada
de muchas maneras, bajo muchas formas,
a través de todo este año,
a través del Libro de ejercicios, a través del Texto.
Porque una vez que constates plenamente, dentro de tu ser,
lo que tú ERES,
este Curso se desvanecerá,
y no será necesario.

Date perfecta cuenta de que este curso de milagros,
este camino que te he descrito
y que he tratado de ayudarte a experimentar
es solo una herramienta de transición.
No sientas que lo que has hecho aquí
y lo que yo he compartido contigo,
es un final,
pues no hay final.
No sientas que este curso es un fin en sí mismo,
porque nada tiene su fin nunca en sí mismo.
No sientas que habiendo terminado este curso
has concluido,
pues eso alteraría lo que tú eres.

Así que hoy hablaré contigo
sobre posibles respuestas a la pregunta “¿Qué soy yo?”.
Escúchame bien.
Tú no eres lo que pareces.
Esto te lo he dicho aquí de muchas formas,
durante muchas semanas.
Esta tierra, este mundo, no te habla apropiadamente
sobre lo que tú eres.
Eso que ves con tus ojos, escuchas con tus oídos y tocas con tu tacto
no es una representación de TI.
Lo que percibes basándote en esos sentidos
no te habla de lo que tú eres.

Tú tienes una opinión, un concepto sobre lo que tú eres.
Y ese concepto es incorrecto si se basa en este mundo,
en sus pensamientos, sus sentidos, sus experiencias.
No solo no estás en lo correcto cuando haces eso,
sino que estás contemplando lo opuesto a la verdad.
Porque realmente este mundo, tal y como es imaginado por ti
en tu deseo de experimentar tu libertad,
es un espejo invertido de tu realidad.
Y viendo en un espejo invertido no puedes ver nada claramente
lo que tú eres.

Entonces, el mundo, cuando es percibido verdaderamente,
te conduce a destellos precisos de tu naturaleza real,
pero realmente no a mucho más que eso.
El poder aprender lo que tú eres no es algo que dependa de este mundo.

Este mundo parece empeñado en contestar a las preguntas
“¿Qué soy yo?” o “¿Quién soy yo?”.
Y lo que resulta en el proceso de contestarlas
es tu autoconcepto,
tu patrón de creencias que te dice lo que tú eres.
Y como tú, en tu tiempo,
has empezado a creer que
esos pensamientos, esos conceptos, son verdaderos,
entonces, los has igualado contigo mismo.
Y así ha surgido el pensamiento de separación.

Todo lo que harías para poder formarte, para mantener,
y, horror de horrores, para DEFENDER, tu concepto sobre lo que tú eres…
todo eso sirve meramente para separarte de Ti Mismo, de tu propio Ser,
de tu hermano, y de Dios.
Al final tú, tu hermano, y Dios, sois lo mismo.
Pues todos nosotros somos Uno.

Así, ciertamente, tu concepto de lo que tú eres
es una ilusión principal en este mundo.
Y una vez formado te parece
que si ese concepto cambiara,
entonces TÚ, al menos en parte, morirías.
Así, te enganchas a esos pocos pensamientos sin sentido
sobre lo que tú eres,
como si los defendieras con tu propia vida.

Si supieras cuán absurdo era tal comportamiento
te reirías, tomarías el pequeño concepto de ti mismo,
lo arrojarías detrás de ti sin echar la vista atrás,
y marcharías hacia tu libertad.

¿Qué eres tú?
Eres Uno.
Eres Uno con cada uno de tus hermanos.
Tú eres Uno conmigo.
Tú eres Uno con Dios mismo.
No hay nada y no puede haber nada, cualquier cosa que sea,
que esté fuera de ti; no puede haber nada QUE NO SEA tú.
Todo lo que te imagines y que experimentes es,
definitivamente, tu Ser.
Tú ERES eso que experimentas.
Hasta en sus más mínimos detalles,
ERES cada experiencia.

Y toda la Creación participa, de buen talante,
en tu deseo de experimentar cualquier cosa que elijas.
Esa es tu libertad, esa es tu bendición,
como cocreador con Dios.
Todo lo que experimentas, de hecho, no es otra cosa que tu Ser, Tú Mismo.

Cuando albergas un concepto sobre lo que tú eres,
entonces, tienes un concepto sobre
QUIÉN está experimentando tu experiencia.
Y eso te separa de la experiencia misma.
Y tal separación no es real.

¿Qué eres tú?
Tú eres Espíritu.
Tú podrías, en el sentido de este mundo, decir que eres energía…
energía de la cual está compuesta la vida…
energía que no sabe de ataduras, ni de tiempo ni de espacio
—energía que no puede estar separada de sí misma,
que es la suma total de toda la energía del universo.

Tú eres Espíritu.
Eres parte de todo lo que es,
no puedes dejar de estar plena y completamente mezclado con toda la Vida.
Aun cuando te imagines, como ocurre en este mundo,
que hay separación,
verdaderamente no la hay.
Es justo la imagen que contemplas en el espejo invertido
lo que te permite pensar que podrías estar separado.
Pero no lo estás.

Tú eres Espíritu. Eres Uno. Y eres Libre.
De tu libertad hemos hablado durante todas estas semanas.
Eres libre en un sentido absoluto,
más allá de lo que te puedes imaginar con tus pensamientos,
más allá de los poderes de la imaginación
que llevas contigo aquí, en este mundo.
Eres tan libre que solo podemos expresarlo
diciendo que la más pequeña parte, que el último detalle de tu vida,
es el producto de tu propia elección, de tu propio deseo,
y ES, de hecho, Tú Mismo, tu Ser.

Pero tu libertad es de una magnitud muchísimo más grande que eso.
Es de una magnitud tan grande que es incomprensible para ti.
Conténtate con celebrar la constatación de que en tu libertad
no existen LÍMITES DE NINGUNA CLASE.
Si eres capaz de imaginar
cualquier limitación, de cualquier forma,
estás en un error.
NO HAY EXCEPCIONES A ESE HECHO.
Porque al imaginarte la más leve limitación sobre tu Ser,
sobre tu hermano, sobre Dios Mismo…
al imaginarte cualquiera de tales limitaciones no haces otra cosa
que crear un muro, una barrera, un obstáculo
que te separa de tu discernimiento de lo que eres,
como la Criatura de Dios.

Tú eres Espíritu. Tú eres Uno. Eres absolutamente libre.
No hay nada aparte de Ti,
fuera de Ti, o separado de Ti.
Definitivamente, entonces, TÚ ERES DIOS.
Verdaderamente, Dios es Creador.
Y nosotros somos, como el Hijo de Dios, las creaciones.
Pero en la creación, Dios se extendió plenamente a sí mismo en nosotros.
Así, en verdad tú ERES Dios.
Y, como Dios, eres libre de hacer y ser cualquier cosa que desees,
EXCEPTO cambiar a Dios
o cambiar, por tanto, lo que tú eres.

Como Dios, eres creador, cocreador de Todo Lo Que Es.
Verdaderamente, escúchame bien.
Es tu poder creativo, dado a ti por Dios,
lo que ha creado este mundo, s
u tiempo, su espacio, su inmensidad,
esta tierra, su Sistema Solar y su Sol,
esta galaxia, la multitud de galaxias,
la aparente infinitud del espacio mismo,
la complejidad de tu ilusión corporal,
las interrelaciones en la ecología de este mundo por entero…
todo, todo esto… tú lo has creado.
Escúchame bien
pues esto es cierto.

Si piensas por un momento sobre esa verdad,
sabrás que no hay una manera concebible
de que tu mente y su pensamiento pudieran haber creado tal mundo.
El hecho de que tú HAYAS creado el mundo por entero
te da una idea de lo ilimitado que eres en tu poder creativo.
Tú has creado el universo por entero,
y esto no requirió de ti
NINGÚN ESFUERZO DE NINGUNA CLASE.
Este mundo no es sino una leve medida
de tu poder creativo como el Hijo de Dios.

¿Qué eres tú?
Tú eres un ser ejerciendo tu libertad.
Tú has venido a esta tierra, como en un juego,
en un juego en el cual te imaginas a ti mismo separado,
por inútil que pueda ser el intento.
Has venido a este mundo a un juego
cuyo decorado te habla de miedo,
y de dolor, muerte, miseria y aislamiento.
Nada de eso es verdad.

Porque, en tu verdadera naturaleza como el Hijo de Dios,
si todo eso fuera verdadero para ti,
TAMBIÉN SERÍA VERDADERO PARA DIOS.
Pero tú no tienes el poder de crear miedo dentro de Dios Mismo,
o de crear la muerte de Dios,
o de provocar que Dios se encuentre
separado de Sus creaciones, en ningún sentido.

El propósito de todo este Curso ha sido el de recordarte,
el de mostrarte un camino que seguir
y que te guiara hacia tu liberación de la ilusión,
que te guiara a liberarte de las elecciones que hiciste,
que te guiara a la liberación
de este juego que juegas con tanta seriedad.
Y una vez que comprendas que verdaderamente es un juego,
que es un sueño,
una ilusión,
y que no es real,
que no es tú, y que no puede cambiar lo que tú eres…
cuando constates eso,
más allá de tus pensamientos,
y especialmente más allá del concepto sobre quién eres tú…
entonces, tu concepto sobre quien tú eres se desvanecerá,
y serás libre.

Cuando tu concepto sobre quién eres se desvanezca,
sabrás de tu Unicidad como Espíritu,
sabrás de tu libertad.
Y, en ese momento, en ese Instante Santo,
serás llenado con el pleno discernimiento de la Vida Misma.
No serás capaz de medirla con tu pensamiento.
No podrás describirla con tus palabras.
No podrás enseñarle a otro lo que es, con precisión.
Solo podrás experimentarla para ti mismo.
Pero, en ese momento, todos tus hermanos sabrán como tú sabes,
porque sois Uno.

En ese instante, sin esfuerzo,
sin lucha, sin pensamiento,
simplemente serás consciente de aquello que tú deseas.
Y cualquiera que sea tu deseo,
en eso te CONVERTIRÁS.
Y toda la creación celebrará ese SER contigo.

Tú eres Espíritu.
Tú eres Uno.
Tú eres Dios.
Y eres absolutamente libre,
más allá de lo que pueda alcanzar tu imaginación.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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Una respuesta a “«¿Qué soy yo?». Haskell en comunión con Jeshua. «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. conservo aquí un comentario:

    El “yo separado” no es el “yo personal”:

    alguien que te provoca algo…, que te enfada… es tú mismo, tú misma.

    No hay separación… somos literalmente una unidad.

    Como sabemos, todo es mensaje, todo es símbolo.

    Y usamos los cuerpos para, por medio de la mente-Una… transmitirnos lo que queremos sentir…

    Y una vez visto… siempre podemos volver a elegir… y, por tanto, podemos usar el “circuito de comunicación” para lo que se estableció… y no para quedarnos “mudos en elecciones”, siguiendo en la elección inercial del “miedo”…

    Inmediatamente nos sale un resentimiento contra algo que nos enfada: “eh, si eso cambiara… o hubiera sido de otro modo… entonces yo sería mejor”…, o entonces “aquello estaría mejor”…

    Ahí vemos toda la “mente intelectual”… adorando el tiempo… todo el análisis que a menudo no nos deja ni respirar… con el “patrón de causalidad”… del que se habla tan clara y simplemente en el curso de amor…

    Ahí vemos el patrón a trascender, este “querer cambiar lo de fuera”… el resentimiento… la queja.

    Pero… como vemos… también vemos cómo muchas veces nos dejamos “torear” por el patrón de la “causalidad”…, el de la separación entre causa y efecto…:

    — “para que ocurra esto… debe estar esto otro”…

    Con ello nos olvidamos de que somos la causa…, de que somos “mente” que proyecta universos… un ser enorme jugando a pequeñitos… jugando a distorsiones… junto con los demás… para volver al original… a la integración… a la certeza… al anti-plan… al todo.

    Y también cuando nos enfadamos nos mandamos a nosotros mismos la siguiente “tentación”:

    — “eh, sigue incubando en ti, profundamente, en tu mente… un concepto sobre quién está experimentando tu experiencia” (en vez de experimentarla y dejar que ella enseñe su sentido… y no asignarlo por nuestra cuenta… con nuestros patrones “personales” del pasado… con los que interpretamos ese “único instante” que hay…).

    Así que si estamos enfadados es porque hemos igualado, como comentaba Wapnick, algo que ocurrió en el pasado con algo que ocurre ahora.

    Y todo es aposta, todo es creación desde la unidad que somos, distorsionada… del doble… de los dobles que son un solo doble… desdoblados…
    … en armonía en el desdoblamiento, representando papeles… en este mundo que es un espejo invertido de nuestra realidad… la realidad de los “universos originales” como dice Alejandra Casado
    … todo es aposta… y en el fondo todo “amor”…
    … porque proyectamos nuestro amor sobre el hecho de “querer seguir siendo yo”…
    … de querer seguir idolatrando el tiempo y los cuerpos…
    … o “la historia personal”…
    … es decir, la “personalidad mal-entendida”… en el eje horizontal…
    … los observadores del pasado a solas…
    … entronizando el pasado…
    … enseñoreándose de nuestras energías siempre nuevas, del Ahora…

    … queremos seguir en nuestro yo separado, en el autoconcepto…

    PERO EL YO SEPARADO NO ES EL YO PERSONAL (que es siempre original… siempre nuevo… siempre virgen…)

    [El mito de “la Virgen”… 🙂 … la destrucción de todo mito…… la destrucción creativa de nuestra experiencia… de la experiencia de esta “realidad” de sueño… que la convirtió en un mito de sí misma…]

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