9. Dar y recibir. Los Tratados de Un curso de amor (I)   2 comments

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información y listado de entradas —también con los PDF’s completos— ver el índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. I. Un tratado sobre el arte del pensamiento.

Capítulo 9. Dar y recibir

9.1 El arte del pensamiento no es posible sin un regreso al yo virgen o inalterado. La práctica del arte del pensamiento es lo que completará el regreso que comenzó mediante el trabajo de Un curso de amor. Esto provocará la unión de lo masculino y lo femenino, de la concepción y la acción, de la inspiración y la manifestación. Esto es de lo que hemos estado hablando cuando hablábamos de estar preparados para los milagros, o mentalidad milagrosa. Esto es la incondicionalidad, y es lograda mediante la atención plena.

9.2 El que seas hombre o mujer no importa, ya que verdaderamente eres la unión de cada uno de ellos. El final de la separación que trajo consigo la resurrección es lo que provocó esta unión, y la separación entre masculino y femenino ya solo sigue existiendo en las formas.

9.3 Sin embargo ahora, en cierto sentido, estamos hablando de una elevación de la forma. Aunque se trate en realidad de una elevación más allá de la forma, debe comenzar en la realidad en la que crees encontrarte. En otras palabras, debe comenzar con la forma. No puedes simplemente esperar un cierto cambio de estado, sino que debes de crear el cambio de estado que esperas.

9.4 Estás acostumbrada a crear exteriormente. Una de las pocas excepciones a esta creación exterior es el acto de dar a luz. Pero el nacimiento, como todas las manifestaciones exteriores, refleja un cambio interior. El crecimiento de un nuevo ser en la matriz de otro es una manifestación visible de la gestación, que es el preludio de la resurrección. Lo que una vez fue parte de la madre y el padre, lo que habría fallecido sin la unión que ocurrió en el interior, se convierte en una nueva vida.

9.5 Ahora se te pide que lleves una nueva vida, mas no en la matriz, sino en la mente y el corazón reunidos.

9.6 Consideremos por qué el nacimiento ha sido competencia de la mujer, y por qué los hombres han sido incapaces de dar a luz. Esto se debe a que, en tu versión de la creación, debía haber un dador y un receptor. Tú sabías que dar y recibir forman una sola cosa en realidad. Esta es tu recreación de esta verdad universal. Recordabas que algo no proviene de la nada, y que la nada es lo único que existe sin relación.

9.7 No has recordado que la primera unión es la de mente y corazón. La primera unión es la unión contigo Mismo, con el Ser, con el Yo. La unión con el Yo es la resurrección o el renacimiento. Todos sois capaces de esta unión dadora de vida. Todos sois capaces de dar a luz al Ser.

9.8 Pero, ¿qué ocurre entonces con el acto necesario de dar y recibir? En este nacimiento del Yo, ¿quién es el dador y quién el receptor? Para que el Yo sea dado a luz, dar y recibir deben verdaderamente ser uno solo. Sin embargo, parece que debe haber uno que da y otro que recibe. Has esperado mucho tiempo para recibir lo que has creído que solo podía provenir de algún otro. Las distintas iglesias son la prueba de esto, ya que buscas un intercesor en la religión, alguien que te facilite esta recepción o comunión. Mas solo a través del Cristo dentro de ti este dar y recibir llegan a ser uno solo en verdad.

9.9 Mientras yo esperaba mi muerte recibí el regalo de saber lo que vendría con mi resurrección. Intenté hacer llegar esto a otros en términos muy simples. Intenté hacer saber que, aunque yo moriría y resucitaría en una nueva forma, vosotros también lo haríais. Hice saber que esta nueva forma existiría en vosotros, que os convertiríais en el Cuerpo de Cristo, y que el dar y recibir sería consumado.

9.10 Sois el Cuerpo de Cristo.

9.11 ¿Qué conlleva provocar la unión de masculino y femenino, de la concepción y la acción, de la inspiración y la manifestación? Conlleva la unión y una época de milagros. Conlleva que tú eres el Cuerpo viviente de Cristo.

9.12 En términos muy amplios, esto ya está ocurriendo. Al verse el ego amenazado y al haberse permitido la llegada de la guía, hombres y mujeres han comenzado a trabajar con las partes de ellos mismos sobre las cuales el ego tiene menos control. Para los varones la mayoría de las veces esto ha significado apartarse del terreno intelectual, que estaba gobernado por el ego, y entrar en el terreno del sentimiento. Para las mujeres la mayoría de las veces esto ha significado apartarse del terreno sentimental, en el que sus egos prevalecían más, y entrar en el terreno intelectual. Esta desviación instintiva hacia lo opuesto se ha realizado para servirte a través de la intercesión del Espíritu Santo. Al dirigiros hacia el interior en vez de hacia el exterior para encontrar lo que necesitáis a fin de liberaros del reinado del ego, os habéis dirigido hacia la plenitud. De la misma manera que abrazar en vosotros tanto los atributos masculinos como los femeninos ocasiona una confluencia de ambos y puede ser lograda una cierta plenitud, así, también se da la plenitud cuando abrazas la concepción y la acción, la inspiración y la manifestación.

9.13 Por si te resistes a estas ideas, por ser estereotipadas, simplemente te daré algunos ejemplos sencillos. Te pido que los selecciones de tu propia experiencia reciente. ¿Qué ha hecho que el ego se vuelva más patente para ti a medida que has aprendido este Curso? ¿No ha parecido estar latente durante períodos de tiempo y luego, de repente, volver a la vida por medio de algún acontecimiento o problema? ¿Cuál ha sido ese acontecimiento o ese problema? ¿No ha amenazado tu imagen de ti mismo? ¿Ocurrió esta amenaza en lo que llamarías el nivel del sentir, o bien en el nivel intelectual? ¿Hirió tus sentimientos o hirió tu orgullo? ¿Se cuestionaron tus sentimientos o bien tus ideas? Y, ¿qué forma tomó el ego cuando volvió en tu ayuda? ¿Requirió que te retirases o que avanzases? ¿Hizo surgir emociones o intentó acallarlas?

9.14 Puede que estas sean preguntas complicadas de contestar, ya que tu reacción inicial y tu manera de responder probablemente habrán tomado distintas formas. Por ejemplo, podrías haber reaccionado sintiéndote herido o enfadado. Tu manera de responder, entonces, podría haber sido emocional o intelectual. Lo importante aquí es que aquella manera con la que te sientas más cómodo y que probablemente sea tu primera reacción, es la que tiene que ver con tu patrón antiguo, o patrón del ego. Lo que romperá el agarre del ego será la segunda reacción, o apartarte de lo antiguo.

9.15 Una primera reacción podría ser hincharse de orgullo, reafirmar la posición propia, planear detenidamente los propios movimientos, discutir, manipular o castigar a otros de tal manera que te sientas mejor en relación con el otro en esa situación o acontecimiento. La primera reacción de otra persona podría ser de autocompasión, de hacerse sentir a sí misma o a otros culpables, o de experimentar una sensación de disminución en la autoestima o el propio valor. En el primer caso, la persona se sentiría como en una actitud intelectual. En el segundo, se sentiría como en una actitud sentimental. La persona del primer caso podría resolverlo lo más rápidamente posible si se apartara de esa actitud intelectual, y fuera hacia una relativa a los sentimientos. La del segundo caso lo haría haciendo el giro inverso, hacia la razón o el intelecto. El ataque habrá sido percibido allá donde tú hayas situado tu mayor valor y, por tanto, donde seas más vulnerable. En el pasado, tu manera de responder habría sido la de proteger y emplear aquello que más has valorado. Ahora, tu respuesta habrá sido cambiante. No considerarás de tanto valor aquello que ha puesto a tu ego en acción, y te alejarás de ello.

9.16 Lo que “era” está siendo eliminado, y el primer paso es abrazar aquello que hasta este momento no has abrazado. Estás sacando a la luz partes de ti que anteriormente estaban infravaloradas, en vez de buscar a otro para que te proporcione aquello de lo que careces. Esto es importante y es universal en su impacto. Parecería que se trata de equilibrio, pero se trata de plenitud. Lo masculino y lo femenino son etiquetas cargadas de atributos. Cuando se fusionen los distintos atributos, lo masculino y lo femenino dejarán de existir y la plenitud reinará.

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2 Respuestas a “9. Dar y recibir. Los Tratados de Un curso de amor (I)

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  1. Esto me suena….! Lo hemos estado hablando recientemente. 😉
    Gracias Qadistu x tu labor
    Un abrazo

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