1. Tesoro. Los Tratados de Un curso de amor (II)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver el índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. II. Un tratado sobre la naturaleza de la unidad y su reconocimiento

Capítulo 1. Tesoro

1.1 Todos os dais cuenta, al menos a veces, de que hay tesoros dentro vuestro. A menudo sucede que lo que una vez se consideró un tesoro —como por ejemplo un talento que necesitaba desarrollarse—, a partir del momento en que se despliega, deja de verse como un tesoro, y pasa a considerarse una habilidad, y más adelante simplemente una parte de tu identidad. Esto es lo que vamos a explorar en este Tratado. Un tesoro que todavía no reconoces será reconocido. Una vez reconocido, comenzará a considerarse una habilidad. Y finalmente, mediante la experiencia, se convertirá en tu identidad. Comenzaremos discutiendo la naturaleza del tesoro.

1.2 El tesoro se suele ver de una de estas dos maneras: como algo valioso que hay que buscar y encontrar, o como algo encontrado, mantenido a resguardo y apreciado.

1.3 El tesoro, contemplado de la primera manera, es sobre todo algo que tú crees que existe y que has definido como valioso. Como este Tratado no trata de los tesoros materiales, no exploraremos las dimensiones del tesoro físico sino para decir que los sentimientos que hacen que uno piense que cualquier cosa física es capaz de ser un tesoro o de ser atesorada pertenecen al ego. Asumiremos que has avanzado más allá de estas preocupaciones del ego, y exploraremos el ámbito de los tesoros interiores.

1.4 Aquellos que habéis avanzado más allá del terreno del ego, al temer volver a él, a menudo os alejáis de los tesoros interiores que creéis que una vez realizados podrían alimentar al ego. A pesar de tantas observaciones en este Curso al respecto del deseo, puede que aún temas tus deseos. A pesar de muchas exhortaciones sobre que tu propósito aquí es ser quien eres, puede que hayas decidido que ya no es necesario explorar tu tesoro interior. Es muy probable que sientas una sensación de alivio al haber averiguado que ahora mismo ya eres un ser perfecto, y es probable que encuentres en ello un lugar de descanso de cierto modo tranquilo, en el que morar por algún tiempo. Puede que encuentres que, a pesar de haber aprendido mucho sobre la necesidad de dejar atrás los juicios, sigues juzgando tu deseo de ser otra persona diferente de la que ahora eres, incluyendo cualquier deseo relacionado con estos tesoros interiores que antes esperabas que se convirtieran en habilidades. Crees que este Curso te ha llevado hacia esta disposición a aceptar quien ahora eres, y piensas que esto es una evidencia de tu logro. Puede que consideres esto como un permiso para quedarte como estás y dejar de seguir esforzándote por más.

1.5 Este lugar de descanso es, de hecho, un terreno sagrado y un respiro merecido, incluso una demarcación entre la manera antigua y la nueva manera de vivir. Pero no es la meta buscada. A pesar de lo tranquilo que pueda parecer al principio este lugar de descanso, pronto se estancará y se tornará insatisfactorio. Abandonado en un lugar así, y sin más instrucciones, pronto volverías a tus antiguas ideas sobre el cielo, y considerarías la paz como un estado de ser que está destinado a aquellos que están demasiado agotados como para vivir plenamente. Habiendo dado por terminadas las aventuras de la vida, ya no te verías interesado en la caza del tesoro enterrado, y no lo verías.

1.6 Este lugar no es la vida, pero tampoco es la muerte, ya que ni siquiera la muerte se trata de ese lugar de descanso eterno en el sentido en que te lo has imaginado. Incluso el descanso, una vez que ha sido conocido verdaderamente, es simplemente descanso. No es un lugar de descanso, un lugar en el que parar durante el trayecto de la vida, al igual que no es un lugar en el que la vida se detiene y reina la muerte. No se trata de un punto al que llegues para nunca marcharte. El descanso, cuando se aprende verdaderamente, es un estado de ser en el que la lucha ha terminado y la paz ha triunfado sobre el caos, en el que el amor ha triunfado sobre el miedo.

1.7 Puede que todavía contemples solo dos opciones: paz o lucha. Pero con esa actitud pronto te verías luchando por conservar tu paz. Existe otra opción, y se encuentra en el interior.

1.8 El tesoro que se encuentra en el interior y que todavía no reconoces del todo es el de la unidad. Aun con todo lo que has aprendido sobre la unidad en el contexto de este Curso, la unidad, como el descanso, puede haber llegado a ser considerada como un lugar al que se puede llegar. Como la paz, puede que la sientas como una burbuja protectora, algo que te aparta de la vida y del caos que parece reinar en ella. Debes constatar que la ves como un “lugar” porque piensas en ella en los términos de las formas. Incluso yo he usado a menudo la idea de lugar como un instrumento para la enseñanza. Pero ya estás preparado para comenzar a pensar sin la necesidad de la forma.

1.9 Incluso los deseos que podrías haber identificado alguna vez con la esperanza de que se conviertan en habilidades tienen una estructura y una forma cuando piensas en ellos. Un deseo de pintar, en tu mente, se convierte en un cuadro terminado y que cuelgas en tu pared. El tiempo de pintar se convierte en un lugar. Se ve una habitación o un estudio en el que los instrumentos del artista están disponibles. Un aspirante a pianista imagina un piano de cola y actuaciones en una sala de conciertos magnífica, o una pequeña espineta que adornará un salón e invitará a los amigos y la familia a reunirse a su alrededor. Un escritor ve un libro impreso, un corredor gana una carrera, un tenista se convierte en un campeón. Todas son escenas de cosas y lugares o, en otras palabras, de lo exterior, de la forma.

1.10 Pensar sin la forma es un precursor de la unidad. La forma es producto de la separación. Las “formas” de pensamiento son el producto de la separación. La unidad no es un lugar ni una cosa, sino el ámbito del corazón único y de la mente única: el ámbito de lo informe y lo atemporal, pero también el ámbito de la conexión, de lo que vincula a todo lo que vive en la creación con el Creador.

1.11 Tú eres un creador, pero un creador que crea con un pensamiento distinto de cualquier otro pensamiento que hayas tenido antes. Tus pensamientos sobre un piano de cola nunca crearán un piano de cola. ¿Qué tipo de pensamientos crearían un pianista?

1.12 Los pensamientos que confluyen en la unidad. Estos pensamientos que confluyen en la unidad equivalen a pensar sin pensamientos. Son comparables a la imaginación, son comparables al amor.

1.13 Los deseos del ego nos hacen pensar en un piano de cola. Los pensamientos que confluyen en la unidad oyen la música. Los deseos del ego nos hacen pensar en un cuadro con un marco elaborado. Los pensamientos que confluyen en la unidad ven la belleza. Sueles pensar que si no tienes un objetivo tangible, como tomar lecciones de música o comprar un piano, nunca alcanzarás los objetivos asociados con esos pasos tangibles. Los pensamientos que confluyen en la unidad crean sin necesidad de objetivos ni de planes, sin necesidad de esfuerzo o de lucha. Esto no hace que se vuelva innecesario un instrumento para un músico, ni tampoco significa que un pintor no termine pasando un pincel por un lienzo, pero sí que significa que el tesoro existe sin estas “cosas”, y que el tesoro es ya una creación plenamente realizada. El tesoro ya es, ya es valioso y ya está disponible.

1.14 Este es un primer paso hacia el cambio de mentalidad que debe ocurrir. Se trata de un paso elemental que se logra fácilmente tan solo con estar mínimamente dispuesto. Este cambio de mentalidad en lo que respecta a los tesoros que reconoces preparará el terreno para el reconocimiento de tesoros que hasta ahora no has reconocido.

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