4. El llamamiento a quien tú eres. Los Tratados de Un curso de amor (II)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver el índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. II. Un tratado sobre la naturaleza de la unidad y su reconocimiento

Capítulo 4. El llamamiento a quien tú eres

4.1 La creación no es solo un aspecto de este mundo. La creación es un aspecto de todo, del todo de todo, el alfa y el omega, la eternidad y el infinito. No se trata solo de la vida tal y como la conoces ahora, sino de la vida en todos sus aspectos. Se trata de la vida más allá de la muerte, además de la vida antes del nacimiento, y de la vida durante tu tiempo aquí. Todo es una sola cosa porque todo proviene del mismo Origen.

4.2 Tú no solo eres parte de la creación, sino que, como se ha dicho muchas veces, eres un creador y, como tal, un continuo acto de creación. Esto no significa que la creación esté representándote, sino que tú representas la creación. La idea de la creación como algo estático sería completamente contraria al significado de la creación. Sin embargo, sigues pensando que puedes apartarte de ella y no tener ningún efecto sobre ella. Esto concuerda con el pensamiento que te diría que estás a merced del destino. El destino y la creación no son para nada la misma cosa. Tú solamente estás a merced de tu propio ego, y solo hasta que voluntariamente lo dejes marchar.

4.3 Un curso de milagros y Un curso de amor se complementan entre sí porque el cambio de mentalidad enseñado en Un curso de milagros supuso un cambio en el pensamiento sobre ti mismo. Intentó desplazar a la mente egoica, que te ha proporcionado una identidad que crees ser. Un curso de amor siguió para revelarte quién eres en realidad. Sin embargo, al seguir actuando en el mundo como quien tú crees que eres en vez de como quien eres, no has integrado estas dos piezas del aprendizaje.

4.4 Esta es la fase del aprendizaje en la que te encuentras, y de lo que trata este Tratado. Este Tratado intenta mostrarte cómo vivir como quien tú eres, cómo actuar en el mundo como el nuevo Ser, el nuevo Yo que has identificado. Al igual que cuando se aprende a nadar, se trata de una nueva forma de movimiento. Al igual que desplazarse por el agua es una forma de moverse distinta a hacerlo por la tierra, la nueva manera de actuar o de expresar quien tú eres es muy distinta a la manera en la que has actuado o has expresado quien tú eres anteriormente. Esto se debe a que, por supuesto, solías actuar según un conjunto de condiciones que se correspondían con quien tú crees que eres, en vez de con quien realmente eres.

4.5 Casi literalmente sigues “chocándote” con quien crees que eres a medida que completas el proceso de desaprendizaje. Lo podremos explicar mejor si continuamos con la metáfora de la natación. Si actuar en el mundo como quien tú realmente eres es como nadar, chocarte con quien tú crees que eres podría compararse con intentar moverte por el agua como lo harías por la tierra. ¿Por qué, mientras te mueves libremente por el agua, intentarías desplazarte de repente como si estuvieses en la tierra? La explicación podría ser tan simple como que se debe a que te olvidas de dónde estás, o podría ser tan compleja como decir que se debe a que sufres pánico o miedo, repentinamente provocado por cierto conjunto de factores. De cualquier manera, el resultado siempre sería el mismo: un cambio repentino que pasa de un movimiento fácil al que se realiza con esfuerzo… de ir con la corriente, a una resistencia.

4.6 Una primera etapa en el proceso de aprender a reconocer cuándo estás actuando según las ideas sobre quien crees ser, en vez de según quien tú realmente eres, es la aparición del esfuerzo o de la resistencia. Y la única manera de volver a conseguir que el movimiento sea más fácil, es dejar de luchar o de resistirse, como rápidamente se da cuenta cualquier nadador. La capacidad de deshacerse del esfuerzo es algo que el nadador aprende, y ahora es una capacidad aprendida por ti a medida que viajas de regreso a tu verdadero Ser. Esto requiere remembranza, confianza y un enfoque incondicional que permita al cuerpo, a la mente y al corazón, actuar al unísono. Este enfoque incondicional es la condición desde la cual se reconoce la unidad. El agua no se da por sentada, pero siempre se reconoce como la condición del entorno del nadador. Ya no estáis confinados a las condiciones de la separación, queridos hermanos y hermanas, y esto es lo que ya es hora que aprendáis.

4.7 Esto se aplica directamente a tu reacción ante todo lo que ocurre en tu vida. Fijémonos ahora en tu reacción ante la idea planteada anteriormente, la de tener una vocación, sentir una llamada.

4.8 Cualquiera que sea la manera particular en que hayas reconocido personalmente el llamamiento, hay pocos de entre vosotros que no hayan reaccionado ante esa idea con dos tipos de sentimientos y pensamientos. Un tipo de pensamientos y sentimientos contiene todo lo que se podría caracterizar como una feliz aceptación de un regalo de gran valor o, en otras palabras, de un tesoro. Con el otro tipo de pensamientos y sentimientos entenderíais que la vocación es el comienzo, más o menos pesado, de otra responsabilidad más, de otra obligación. Un grupo de pensamientos reconoce que algo se ha dado. El otro grupo reconoce que se ha pedido algo. La respuesta incondicional es una que reconoce que dar y recibir son en verdad lo mismo.

4.9 Mientras sigan existiendo dos grupos de pensamientos y sentimientos así, la única manera de llegar a estar en paz con ellos es mediante una aceptación de la ambigüedad. Aunque una aceptación de la ambigüedad podría parecer preferible al conflicto, la aceptación de la ambigüedad supone el rechazo de tu poder. Lo que se requiere para reclamar tu poder es estar dispuesto a atravesar el conflicto entre dos grupos de pensamientos y sentimientos encontrados, hacia el lugar de la unidad.

4.10 Por tanto, el primer paso en la tarea con respecto a la vocación, al llamamiento, es reconocer la naturaleza dualista de tus pensamientos y sentimientos. El segundo paso es la disposición a avanzar más allá de la ambigüedad y del conflicto hacia la unión.

4.11 Esto requiere que examines tus ideas concretas en lo que respecta al llamamiento a medida que te las aplicas a ti mismo. El que sientas una llamada concreta, ninguna, o muchas llamadas, no importa en este momento. Lo que importa es que tú crees que importa. Tú crees que importa porque comparas y juzgas en vez de aceptar.

4.12 A ti, que tan recientemente has sentido la paz de la verdadera aceptación, no se te pide que abandones esa paz para ir en busca del llamamiento, sino que se te pide que escuches desde el interior de esa paz para ver qué te sientes llamado a hacer. Esto no se trata del pasado ni de todas esas cosas que en un momento u otro pensaste que te traerían la plenitud. Esto se trata de reconocer quién eres ahora. Esto no es un arreglo rápido; no es que se te esté llamando a ser lo que podrías haber sido; no estamos diciendo que si hubieras actuado antes, habrías tenido la vida con la que soñabas, y que puede que aún no sea demasiado tarde. Esto no se trata de examinar adónde te han llevado las distintas llamadas a las que respondiste con anterioridad. Todas estas nociones tienen que ver con quien has creído que eras, no con quien eres. No reconocen la diferencia entre pensar y conocer.

4.13 Lo que estás llamado a hacer es ser quien eres. Aquí se te pide que vivas una vida tan fluida como la de los pájaros que surcan el aire. Se te pide que vivas una vida donde no existe división entre quien tú eres, y lo que haces. Este lugar sin divisiones es el lugar de la unidad.

4.14 Puede que ahora te sientas como si este Tratado te hubiese estado llevando en círculos, trayéndote de vuelta solo para considerar de nuevo la aceptación del lugar donde ahora te hallas. Sin embargo, aceptar el lugar donde te encuentras ahora no es lo mismo que aceptar quien tú eres. Aceptar dónde te encuentras, como si fuese un lugar estático al que has llegado, no es el objetivo que nos hemos propuesto. Aceptar quien tú eres conlleva la aceptación de la creación. La aceptación de la creación significa la aceptación del cambio y del crecimiento, aunque realmente no entiendes ninguno de estos dos conceptos. El cambio no es negativo y el crecimiento no implica carencia.

4.15 Debes estar empezando a comprobar que tus procesos mentales, esos mismos procesos mentales que te dicen cada hora y cada minuto cómo percibir y vivir en tu mundo, a menudo siguen estando basados en viejos conceptos. Pero esto no implica que no hayas cambiado, ni que necesites algún logro en vez de verte como ya realizado, logrado. Lo que esto significa es que aún necesitas desaprender, deshacer viejos patrones de pensamiento. Esto es la reconciliación o expiación, y es continua hasta que deja de ser necesaria. Cualquier cosa en curso y continua forma parte de la creación. Por tanto, el acto mismo de deshacer los viejos patrones es un acto de creación. Cuando se deshace lo viejo no se crea un vacío. Se crea lo nuevo.

4.16 Tú te encuentras en el proceso de deshacer lo que has hecho. La antigua estructura se viene abajo para que la nueva, que podría compararse con un edificio sin armazón, pueda ser erigida.

4.17 Este proceso también es unión, pues se trata de dar y recibir como una sola cosa, aunque no lo reconozcas como tal. No se trata de un proceso de esperar hasta que se haya conseguido una cosa para empezar con la siguiente. Lo que ocurre ahora ocurre al unísono. A medida que lo antiguo se marcha, lo nuevo llega. No existe ningún intervalo de tiempo en este aprendizaje, por lo cual, se trata de una condición del estado de estar dispuesto para los milagros. Lo viejo es reemplazado por lo nuevo de manera simultánea.

4.18 Esta es la razón por la cual no tienes que “esperar” a escuchar tu llamamiento a pesar de que algunos os podríais sentir como si os encontraseis en un tiempo de espera debido a que no oís esa llamada. El llamamiento es a que seas quien tú eres, y esto ocurre a la velocidad del rayo, a una velocidad que no puede medirse debido a su naturaleza simultánea. Tal y como se dijo en Un curso de amor, el tiempo no es otra cosa que la medida del “tiempo” que te lleva aprender. Cuando esta noción de tiempo desaparece, el estado de estar dispuesto para los milagros se convierte en tu estado natural.

4.19 Aunque este ajuste en tus pensamientos pueda no parecer el milagro que en realidad es, a medida que te hagas más consciente de él, se elevará a un nivel en el que llegarás a considerarlo como una habilidad. A medida que tu antigua forma de responder a la vida hacía que lucharas o te resistieras, y que la nueva manera de pensar reemplaza ese antiguo patrón con un nuevo patrón de respuesta, empezarás a ver que cada nueva respuesta es la respuesta a un llamamiento que solo tu corazón puede oír. Tu corazón se ha convertido en tus ojos y tus oídos. Tu corazón solo escucha una llamada, una sola voz, solo entiende el lenguaje de una única Fuente… la unidad.

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