5. El propósito original. Los Tratados de Un curso de amor (III)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. III. Un tratado sobre el yo personal

Capítulo 5. El propósito original

5.1 Aunque se te acaba de decir que ahora existes en un estado de vacío, no se trata de un estado al que debas temer. Sin embargo, es este estado de vacío el que ha provocado que en el pasado, aquellos que lo han experimentado, se apresurasen a encontrar el reemplazo más fácil y más disponible (es decir, con el ego, o con aquello que se haya hecho familiar, o incluso con lo ya conocido). Aunque pocos hayáis alcanzado antes el vacío causado por la ausencia completa de ego, igualmente pocos de entre vosotros no habéis sentido algún tipo de ausencia. Todas las lecciones que te has dado a ti mismo a lo largo de tu vida han estado dirigidas a lograr esta ausencia, con la esperanza de llenar el vacío con la plenitud de la verdad.

5.2 Al igual que con el gentil aprendizaje de este Curso, no todo el vacío te ha llegado de manos del sufrimiento. Cada vez que te has “enamorado”, ha sido vaciado un espacio para que el amor lo llenara. Cada vez que has sentido verdadera devoción, ha sido vaciado un espacio para que el amor lo llenara. Has sido vaciado del yo del ego, del yo egoico, cuando te llenaban ciertos momentos creativos de inspiración, y has sido vaciado del yo egoico en los momentos de conexión con Dios.

5.3 A la inversa, has sido vaciado por las lecciones de la desgracia en tanto que la pérdida del amor te ha llevado a una pérdida de ser. Has sido vaciado con una pérdida de ser, o de yo, debido a la enfermedad, a la adicción, a la depresión, o incluso por agotamiento físico. Todas estas cosas las has atraído hacia ti mismo porque han sido la única manera de atravesar la puerta que el ego vigilaba.

5.4 Has intentado vivir en una casa construida sobre una base defectuosa, intentando seguir adelante con lo que tienes. Todo tu tiempo lo pasabas haciendo reparaciones, y este tiempo te tenía demasiado ocupado como para poder ver la luz que siempre era visible a través de los muros agrietados y descascarillados que tú construiste. El hecho de que acabases atrayendo hacia ti un fuego que redujese estos muros a ceniza, o una inundación que los arrastrase, formaba parte del mecanismo de supervivencia de tu Yo verdadero, así como las prisas por reconstruirlos formaban parte del mecanismo de supervivencia del yo egoico.

5.5 Todo esto es algo que ya has intentado hacer; estas son lecciones que ya has intentado aprender. Este Curso ha llegado para que estas cosas que has intentado no necesiten repetirse, al igual que la crucifixión llegó para acabar con la necesidad de aprender a través del sufrimiento y la muerte.

5.6 La historia que yo viví era apropiada para la época en que la viví, e incluso ahora tiene algo de apropiada. Caminé por la tierra para revelar a un Dios de amor. La cuestión de aquella época, una cuestión que hoy es todavía muy visible, era cuán poderoso podría ser el amor de Dios cuando se le daba a un pueblo que sufría. La respuesta era que el amor de Dios era tan poderoso, que incluso permitiría la muerte de su único hijo para redimir al mundo.

5.7 La muerte de un hijo único, en aquel momento igual que ahora, podría ser considerada como un sacrificio de enormes proporciones, el mayor de todos los sacrificios. Pero la historia no iba de sacrificios, sino de dar regalos. Se dio el mayor regalo de todos, el regalo de la redención. El regalo de la redención fue el regalo del final del dolor y del sufrimiento, y del comienzo de la resurrección y la nueva vida. Se trataba de un regalo dirigido a vaciar el mundo del yo egoico, y a permitir que el yo personal siguiese viviendo como el único Yo verdadero, el único verdadero Hijo de Dios. El regalo de la redención se dio de una vez y para siempre. Se trata del regalo de la restauración del propósito original. Si no hubiese sido un propósito original digno del hijo de Dios, la crucifixión habría acabado con la vida en la forma y habría devuelto a los hijos del hombre a lo que no tiene forma. En vez de eso, los hijos del hombre fueron liberados para que persiguiesen su propósito original.

5.8 Esta historia se ha repetido interminablemente en el tiempo, en el tiempo que se extiende tanto hacia delante como hacia atrás. El hijo de cada padre morirá. Sin embargo, esto no significa lo que tú has dado por hecho que significaba –una serie infinita de generaciones que fallecen. Lo que esto significa es que, en cada cual, el ego morirá y el Yo renacerá a la vida eterna. Sin el renacimiento del Yo, el propósito original se queda sin cumplir. Como Dios es el propósito original, la causa original, el origen del yo y de la relación, el propósito original no puede no cumplirse. Lo que esto significa es que la ilusión dejará de existir y la verdad reinará. Ese es el reinado de Dios.

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