7. La explosión de la creencia. Los Tratados de Un curso de amor (III)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF completos, y listado de entradas, ver índice.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando]

Los Tratados de Un curso de amor. III. Un tratado sobre el yo personal

Capítulo 7. La explosión de la creencia

7.1 Como ya habrás visto, hemos pasado de hablar de creencias, en el Tratado sobre la Unidad, a hablar ahora de ideas. El pensamiento de Dios sobre ti es una idea de absoluta verdad. Tu existencia deriva de esta idea y de esta verdad. La existencia del ego derivaba de tu idea de un yo separado, que es un pensamiento o una idea de absoluta falsedad. El sistema de pensamiento del ego formó entonces creencias que apoyaban la idea inicial de la separación. ¿Dónde está el sistema correspondiente de creencias formado en torno a la idea de Dios?

7.2 No se necesita un sistema de creencias para la verdad. Por tanto, puedes ver que si las creencias planteadas en el Tratado sobre la Unidad son necesarias, lo son solo para poder devolverte a la verdad. Como no existe ninguna creencia que represente la verdad de quien tú eres y de quien Dios es, hablamos ahora de ideas o de pensamientos. Si crees que Dios te creó con un pensamiento o con una idea, entonces podrás empezar a entender el poder del pensamiento. Si puedes creer que tú creaste el ego con un pensamiento o con una idea, puedes ver cómo el poder del pensamiento es tanto tuyo como de Dios.

7.3 Aunque no se necesite un sistema de creencias y ninguno pueda representar la verdad, se te ha dicho que puedes representar la verdad aquí. No puedes hacerlo con creencias, pero sí con ideas. Las ideas no abandonan su fuente y, por tanto, tus ideas inexactas sobre ti mismo tienen su causa en ti, al igual que la tiene tu capacidad de cambiar dicha causa y sus efectos.

7.4 Tú eres quien eres y permaneces siendo quien eres perpetuamente, incluso aquí, durante tu experiencia humana. Esta es la idea que está más allá de toda comparación, así como tú estás más allá de toda comparación y como la verdad es también incomparable. Esta es la única idea que tiene un significado verdadero, así que todo significado se encuentra en ella. Por tanto, empezamos con esta idea.

7.5 La única cosa en la experiencia humana que te hacía incapaz de representar quien verdaderamente eres era el ego. Lo único que había en la experiencia humana que la privara de sentido era el ego. Por tanto, habiéndose ido el ego, eres perfectamente capaz de representar la verdad de quien tú eres y de regresar a una existencia con sentido.

7.6 Anteriormente habías sido capaz de representar quien tú eres solamente en la ilusión, ya que esta era la morada en la que residías. La ilusión ha sido para ti como una casa con muchas puertas. Tú has decidido ponerle muchas puertas a la misma casa, y has creído que cada puerta te ofrecía cosas distintas, tan solo para averiguar que la casa en la que entrabas seguía siendo la misma, la casa de la ilusión. Entraste en todas esas habitaciones y en algunas eras incluso capaz de representar a tu verdadero Yo. Esta representación del verdadero Ser en la casa de la ilusión tuvo lugar como si fuese una explosión. Por momentos el suelo se agitaba, las paredes temblaban, las luces se atenuaban. Todos los que estaban en la casa se daban cuenta de que algo estaba ocurriendo. Toda la atención se dirigió hacia la explosión, pero su origen no podía ser encontrado.

7.7 En el período subsiguiente a la explosión, la representación del verdadero Yo se asentó como el polvo, y toda la atención se dirigió a ella. Un gran barullo siguió cuando los que miraban se daban cuenta de lo que ocurría: que ahí podían encontrar tesoros. Uno encontró arte y otro religión, uno encontró poesía y otro música, uno se concentró en un único pensamiento, y a través de su extrapolación encontró una ciencia u otra. Con toda la excitación del momento, el tema de la fuente de la explosión fue descartado.

7.8 Así ha sido lo mejor de lo que llamas “vida” en la ilusión.

7.9 Ahora te has concentrado incluso en esta idea, y no la has llamado “tesoro”, sino “teoría”, y la has relacionado con el origen del universo, y todavía no ves la fuente. Hay una razón para ello. La razón es que la Fuente no puede ser encontrada en la casa de la ilusión. La Fuente solo puede ser encontrada desde dentro de la casa de la verdad.

7.10 La casa de la verdad está dentro de ti, y acabamos de quitar los cerrojos de sus puertas.

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