16. Voluntad, tentación y creencia. Los Tratados de Un curso de amor (III)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Tratados de Un curso de amor. III. Un tratado sobre el yo personal

Capítulo 16. Voluntad, tentación y creencia

16.1 Estar dispuesto a vivir según la verdad es la única ofrenda que se te pide que le hagas a Dios. No necesitas hacer ninguna otra ofrenda. No se necesita hacer ningún sacrificio y, de hecho, los sacrificios son inaceptables para Dios. A lo único que se te pide que renuncies es a la falta de disposición.

16.2 Decir que tu voluntad es la única ofrenda que requiere de ti, es lo mismo que decir que no necesitas dar nada más ni nada menos, y que en realidad no puedes dar nada más ni nada menos. No necesitas dedicarle esfuerzo a este llamamiento. No necesitas luchar para crear el nuevo mundo que estás llamado a crear. No necesitas tener un plan, y no necesitas conocer con precisión cómo va a ser este nuevo mundo. Simplemente necesitas estar dispuesto a vivir según la verdad.

16.3 Debes olvidarte de la idea de que puedas crear lo nuevo a partir de lo viejo. Si esto fuese posible, estarías llamado a esforzarte y a luchar, a planear, y a una situación donde conozcas aquello por lo que estás planeando. Estos han sido los métodos de la creación en el sistema de pensamiento del ego, unos métodos que han provocado muchos avances en las formas que ocupáis, pero sin cambiar su naturaleza en lo más mínimo. Todo el esfuerzo del ego no ha acabado con el sufrimiento ni con la lucha, ni ha hecho que esta ilusión fuese un sueño feliz.

16.4 Aunque es posible que aún te sientas confundido y sin la capacidad de hacer lo que te estoy pidiendo que hagas, también estoy seguro de que te sientes más conforme y feliz, más tranquilo y más libre de miedo de lo que te hayas sentido jamás. Aunque puede que tu vida no haya cambiado como a ti te habría gustado que lo hiciera, y aunque sus limitaciones puedan parecer aún más frustrantes que antes, me siento seguro si digo que se te ha infundido cierta esperanza, cierta confianza en esos mismos cambios que sientes que necesitas para poder reflejar en tu vida diaria el nuevo Yo en que te has convertido.

16.5 En Un curso de amor hemos hablado ya de tu impaciencia, y de que este Curso actuaría como desencadenante que liberaría toda esa impaciencia por lo que está por llegar. La impaciencia por lo que está por llegar solo puede ser satisfecha por lo que es.

16.6 Lo que es, es, a pesar de la demora en el tiempo que hace que todo lo que decimos aquí parezca un esbozo de alguna realidad futura. Todo lo que haría que esta demora fuese una constante, y lo que haría que pareciese como si lo que ahora es aún esperase a ser reemplazado con lo que está por llegar, es un cambio que debe ocurrir en el interior. Como ya se ha dicho, este cambio tiene que ver con las tentaciones de la experiencia humana asociadas al tiempo. Todas esas tentaciones se ven reflejadas en las creencias planteadas en el Tratado sobre la Unidad.

16.7 Tú ya estás realizado.

16.8 Al decir que tú no solo estás realizado, sino que eres El Realizado, se te está diciendo que tú ya eres lo que has buscado ser. Por tanto, para vivir según la verdad, debes vivir en el mundo como El Realizado, y dejar de luchar por ser alguien distinto de quien en realidad eres. Esta lucha por ser alguien distinto de quien tú realmente eres, es una tentación de la experiencia humana. Viene de muchas formas, y todas ellas se ven reflejadas en un viejo patrón de insatisfacción contigo mismo. Esas tentaciones están relacionadas con la intriga del desafío, se ven reflejadas en la sensación de misterio de los retos, y se ven efectivamente formuladas en patrones que hacen que intentes “cumplir” con unos objetivos prefijados en la vida. La clave para resistirse a esas tentaciones no es de ninguna manera la resistencia, sino la idea de que tú ya estás realizado. Mantener esta idea en el primer plano de tu mente y de tu corazón te ayudará con la traducción de este aspecto del sistema de pensamiento del ego al sistema de pensamiento de la verdad.

16.9 Dar y recibir son uno solo en verdad.

16.10 Al decir que dar y recibir son en realidad una sola cosa, se está diciendo que solo careces de lo que no das. La creencia en la carencia es una tentación de la experiencia humana. Esta tentación se ve reflejada en todas las situaciones en las que sientes que tienes algo que ganar de algún “otro”. Una vez más, esto se ve reflejado en los viejos patrones de insatisfacción con el yo. Tiene que ver con cualquier idea que quizá sigas teniendo al respecto de que los demás tienen más que tú, o respecto a los deseos que puedas sentir que todavía no has cumplido. Aunque puedas pensar que esto significa que se te pide que prescindas de algo, no es el caso. Simplemente se te está pidiendo que des lo que puedas recibir, y que recibas lo que puedas dar.

16.11 No hay pérdidas, sino solo ganancias, dentro de las leyes del amor.

16.12 Al decir que no hay pérdidas sino solo ganancias en las leyes del amor, se te está diciendo que no tengas miedo. El miedo a la pérdida es una gran tentación de la experiencia humana. Si no fuera por este miedo a perder, no te resultaría difícil vivir según el sistema de pensamiento de la verdad. Este miedo queda fuertemente reflejado en tus ideas sobre el cambio y, como tal, es el mayor detrimento para tu nuevo comienzo. Estas tentaciones se reflejan en todo aquello que temes hacer debido a las consecuencias que tus acciones podrían acarrear. Estos temores te roban tu certeza, y tienen como resultado la falta de confianza. La clave para resistirse a esta tentación no es la resistencia, sino la idea de que dentro de las leyes del amor no existe ninguna pérdida, sino solo ganancias.

16.13 Las relaciones especiales han sido reemplazadas por la relación santa.

16.14 Al decir que las relaciones especiales han sido reemplazadas por la relación santa, se está diciendo que tu única relación es con la verdad, y que ya no tienes una relación con la ilusión. Todos tus miedos en lo que respecta a las relaciones especiales son tentaciones de la experiencia humana. Esas tentaciones se ven reflejadas en cualquier asunto que consideres que tiene que ver con las relaciones. Todos tus deseos, miedos, esperanzas y expectativas sobre los demás son tentaciones que surgen de tu vieja idea sobre las relaciones especiales. Todos tus planes de hacer el bien y de ser bueno, de ayudar a los demás y de luchar por convertir el mundo en un lugar mejor, entran en esta categoría. Tus nociones de querer proteger o controlar también son nociones basadas en la necesidad que has sentido de continuar con las relaciones especiales.

16.15 Ahora debes olvidar la idea de que necesitas mantener el especialismo. Una ayuda clave para dejar esta tentación atrás es la idea de la relación santa en la que todo existe en unidad y bajo la protección del abrazo del amor. Si vives según la idea de que representar quien en realidad tú eres va a crear un nuevo cielo en la tierra, podrás dejar a un lado cualquier miedo a que los demás sufran debido a los cambios que crea tu nuevo Yo. Al vivir con el discernimiento del amor de Dios dentro de ti, verás que no necesitas relaciones amorosas especiales. Constatarás que el amor y el Yo que ahora tienes a tu disposición para poderlos compartir en la relación, son todo lo que en realidad querrías compartir. Reconocerás que nadie tiene la necesidad de que tú le hagas especial, ya que verás la verdad de quienes son, en vez de la ilusión de quienes te gustaría que fuesen.

16.16 Todas esas tentaciones funcionaban juntas en el sistema de pensamiento del ego, y creaban patrones que solo conseguían hacer que pareciese que estaban interrelacionadas y que lo abarcaban todo. Pero solo la verdad lo abarca todo. La ilusión está hecha de partes que no forman verdaderas conexiones, sino que solo parecen tener la capacidad de encajar unas con otras. Deja que se vaya una parte, y el resto de las partes que queden pronto se vendrá abajo y se convertirá en el polvo del que todo salió. El cemento que se usó para mantener en pie y cohesionada la casa de la ilusión era solo tu miedo.

16.17 Acepta una “parte” o un principio de la verdad, y comprueba que ocurre justo lo contrario. Mira qué rápido se levanta sobre sí mismo el sistema de pensamiento de la verdad, formando un todo realmente interrelacionado. Lo que constituye la casa de la verdad es el amor eterno, y siempre te ha incluido a ti, abarcando incluso la casa de la ilusión que tú fabricaste para apartarlo de ti mismo y ocultarlo.

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