22. El Yo verdadero en forma observable. Los Tratados de Un curso de amor (III)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elegimos publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.]

Los Tratados de Un curso de amor. III. Un tratado sobre el yo personal

Capítulo 22. El Yo verdadero en forma observable

22.1 Aunque todo el propósito de estos tratados es responder a la cuestión de qué hacer con lo que has aprendido, es posible que esta sea aún la cuestión fundamental en tu mente y en tu corazón. Aunque puede que estés empezando a formarte ideas de lo que significa vivir según la verdad, estas ideas pueden no parecer tener mucha relevancia ni relación con la vida que actualmente vives. Aunque puedas alegrarte de averiguar que no se te llama para que evangelices ni para que tengas siquiera un papel de líder, sabes que se te llama para algo, y crees que hasta este momento todavía no sabes qué es ese algo. Piensas que quizá no baste con simplemente “vivir” según la verdad. Te gustaría saber adónde te conducirá el vivir según la verdad, porque, desde luego, tu vida debe cambiar. Los mismos preceptos planteados en este curso, preceptos que dicen que lo interior afecta a lo exterior, parecen evidenciar que ya no se te permitirá la vida “separada” o privada que has vivido.

22.2 Cierto es que existen quienes han sido llamados a representar no solo sus Yoes reales, sino también este curso al mundo. Si este no hubiese sido el caso, tú no estarías tomando este curso. No estaría disponible y tú no lo conocerías. Así que, incluso aunque he dicho que no se llama a nadie para que lidere, y aunque lo he dicho en serio y no llamo a líderes para que acumulen seguidores, no quiero disuadir a ninguno de vosotros que sienta una llamada para representar este curso y las enseñanzas de este curso con sus vidas y su trabajo. Aquellos que sienten este llamamiento son verdaderamente necesarios. Y encontrarán que compartir este curso está entre las maneras más sencillas de compartir lo que han aprendido. Es más que probable que sientas ganas de compartirlo, y que sientas gozo allá donde seas capaz de hacerlo. Pero algunos necesitaréis simplemente mencionar este curso como aquel que os ha llevado a la verdad, o como una entre las muchas enseñanzas que os han llevado a la verdad.

22.3 Tú eres una hermosa representación de la verdad, y no puede ser de ninguna otra manera. Puedes llevar esta belleza por los innumerables caminos de la vida, en lo que actualmente haces, o en algo que siempre hayas soñado con hacer. Vayas donde vayas, hagas lo que hagas, la verdad irá contigo. No necesitas ni uniforme, ni título, ni ningún papel específico para que este sea el caso.

22.4 Como el propósito de tu yo personal siempre ha sido representar la verdad de quien tú eres, las semillas de quien tú eres están plantadas en él, justo en el yo que siempre has sido. Sin embargo, siempre ha existido en ti una tensión creativa entre aceptar quien tú eres y convertirte en quien quieres ser. Esta tensión continuará si no eres capaz de integrar en tu nueva realidad dos preceptos de este curso de aprendizaje. Uno de ellos es el requerimiento tan repetido de dimitir como tu propio maestro. El otro es la capacidad de terminar con todos los actos de comparación.

22.5 El requerimiento de que dimitas como tu propio maestro se originó en Un curso de milagros y se continuó aquí. Junto con esta dimisión se encuentra el concepto de recibir en vez de planear. Tu sensación de que se requiere un papel específico para ti, o de que hay algo específico de lo que necesitas ser consciente, son funciones del patrón del proceso de planificación que antes gobernaba tanto tu mente. Estar dispuesto a recibir en vez de planear significa romper el patrón de la planificación.

22.6 Recibir no es un estado inactivo, ni resulta familiar para la mayoría de ustedes. No puedes “trabajar” para ser receptivo. Y aunque tampoco te pido que “trabajes” para romper el patrón de la planificación, sí que te pido que lo dejes marchar y que lo reemplaces con la observación.

22.7 La observación es el estado activo de la recepción; es un estado que no está limitado a recibir, sino que es un estado donde dar y recibir son una sola cosa. La observación, tal y como yo hablo de ella y la muestro, te hace uno con lo que observas. Ser uno con lo que observas te lleva a conocer la respuesta apropiada. Y al responder apropiadamente sabrás lo que hacer.

22.8 Los planes solo interferirían con tu respuesta ante lo que se te da para que observes. El acto de la observación que puedes hacer con los ojos cerrados es la observación de lo que es. Esto se asociará al futuro patrón de crear, que es de lo que hablaremos más en el siguiente tratado.

22.9 Ahora estás impaciente por pasar al siguiente nivel, el nivel de algo nuevo, el nivel que te dará algo “que hacer”, el nivel que proporcionará una salida a la emoción que se ha ido acumulando en ti. Estás preparado para terminar con las preocupaciones acerca del yo personal, y tu atención ha empezado a darle vueltas a este tema aunque esté llegando a su conclusión.

22.10 Esto ha sido necesario para que constates que estás preparado para dejar atrás el yo personal y las preocupaciones del yo personal. Has necesitado aburrirte con lo que ha sido, cansarte de cómo eran las cosas, desinteresarte de los asuntos de naturaleza personal. Esta misma disposición es a la que ahora te llamo que prestes atención mientras completo este tratado con lecciones que tienen que ver con la observación de tu nuevo Yo, tu nuevo Ser.

22.11 La capacidad de abandonar todos los actos de comparación surgirá de esta observación de tu nuevo Yo, ya que no puedes observar tu nuevo Yo sin observar la verdad que siempre ha existido. La verdad que siempre ha existido es nuestra unidad, y lo que tú observarás sobre tu nuevo Yo lo observarás sobre todos. Seremos un único cuerpo, un único Yo. Por tanto, no será posible ninguna comparación. Constatarás que las diferencias simplemente yacen en la expresión y la representación de la verdad, nunca en la verdad misma.

22.12 Ahora te remito de nuevo a aquello de lo que hablé antes, llamándolo “tensión creativa”, la tensión que existe entre aceptar lo que es y desear lo que será. El vínculo entre las palabras creativa y tensión está causado por el mundo dualista en el que has vivido, donde existe un retraso temporal entre lo que es y lo que será. Al leer esas palabras, puede que hayas pensado que abandonar esta tensión creativa no sería necesariamente algo bueno. Sin esta tensión, no sabes cómo llegar más allá de lo que era, hacia lo que será. Aún no crees en lo que es.

22.13 La observación, tanto de ti mismo como de lo que deseas, es un acto que tiene lugar en el aquí y ahora que es, y es un acto que lleva lo que es a la existencia. Tú crees que lo que parece no estar contigo en el aquí y ahora no existe, y, por tanto, lo colocas en una categoría aparte, una categoría que solo existe en el mundo dualista de la ilusión, donde el aquí y ahora está separado de lo que será. En el nuevo mundo, el mundo donde reina la verdad, no hay motivo para sentir la tensión, ya que no existe un mundo de la ilusión donde lo que es esté separado de lo que será.

22.14 La observación de lo que deseas, a lo que nos hemos referido como observación con los “ojos cerrados”, se parece a la oración y, por tanto, al milagro, al mismo milagro que cierra la puerta de la dualidad dejando afuera ese mundo en el cual lo que es está separado de lo que será —por medio de tu esfuerzo y del tiempo que te llevaría crear, a través de ese esfuerzo, el resultado deseado. La observación de lo que deseas es la observación de lo que es, ya que tu deseo proviene de Dios, y lo que ahora deseas, al contrario de lo que habrías deseado en las primeras fases del aprendizaje de este curso, es la Voluntad de Dios. Lo que tú deseas ahora es la Voluntad de Dios porque es tu verdadero deseo, tu voluntad y la de Dios unidas como una sola.

22.15 Por tanto, la tensión creativa puede ser retirada del acto creativo de la observación sin ningún tipo de pérdida. La tensión creativa existía no solo como un producto de la dualidad del tiempo, sino también como un producto de la desconfianza. Se trataba de una tensión que existía entre deseo y logro, la tensión que te decía que era posible que consiguieses lo que deseabas, pero que también era posible que no. Constata que este juego con las posibilidades es un patrón del antiguo sistema de pensamiento que necesita ser reemplazado por la certeza. Si has disfrutado de este juego, juega ahora a un juego real, y diviértete haciéndolo. No traigas esta actitud a tu nuevo sistema de pensamiento o a tu nueva vida. Si estás cansado de lo viejo, debes estar dispuesto a darlo por acabado.

22.16 Y por tanto terminamos con esta nota de impaciencia con lo viejo, y con la observación, la observación final, del yo personal. Tú has creado tu yo personal, y solo tú puedes mirar hacia este yo personal con la visión de la creación, creando el yo personal de nuevo, viendo en él todo lo que servirá a lo nuevo, y solamente aquello que servirá a lo nuevo.

22.17 Observa el yo personal con un último acto de amor y devoción y, al hacerlo, transforma el yo personal en una representación de la verdad. Constata que lo que hemos llamado observación con los “ojos cerrados” es de hecho la observación de un Yo más allá del yo personal. Convocar la observancia significa convocar la mirada de tu verdadero Yo. Convocar la mirada de tu verdadero Yo significa convocar a tu verdadero Yo en forma observable. Convocar a tu verdadero Yo hacia la forma observable es el final de lo viejo y el principio de lo nuevo.

22.18 Abraza lo nuevo al igual que lo nuevo te abraza a ti. Lo nuevo no es más que la verdad que siempre ha existido. Sigue adelante y vive la verdad con impaciencia solo por la verdad. Mantén esta impaciencia en tu Yo como un entusiasmo por las lecciones finales, lecciones sobre la creación de lo nuevo.

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