12. Un preludio para los Diálogos. Los Tratados de Un curso de amor (IV)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elegimos publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.]

Los Tratados de Un curso de amor. IV. Un tratado sobre lo nuevo

Capítulo 12. Un preludio para los Diálogos

12.1 Bienvenidos, mis nuevos hermanos y hermanas en Cristo, a la creación del futuro por medio de la sostenibilidad de la consciencia-de-Cristo. Hoy, nos unimos para dar nacimiento a lo nuevo.

12.2 A partir de este momento te responderé por medio de la comunicación directa, o diálogo, en vez de por medio de la enseñanza. Al igual que con todos los nuevos medios para hacer cualquier cosa, este diálogo debe tener un punto de partida. Este es ese punto.

12.3 En este momento, ya existe un grupo de pioneros de lo nuevo. Están empezando a entender que aprenden como uno solo. Están empezando a ver que sus cuestiones son las mismas. Están empezando a entender que comparten por medios no limitados a los sentidos físicos.

12.4 Este preludio se dirigirá a ellos individual y colectivamente y, mientras tú te unes a ellos en la unidad, constatarás que también se dirige a ti individualmente y como parte de la colectividad total. Este diálogo será continuo, y esta es tu invitación a participar en él. Estés donde estés, y sean cuales sean las preocupaciones que aún albergues en tu corazón, sean cuales sean las cuestiones que surjan de tu mente, encontrarán una respuesta.

12.5 Están a punto de sucederte dos cambios de enormes proporciones. El primero es el final del aprendizaje, las ramificaciones del cual solo tendrán lugar lentamente en tu mente, y serán revelaciones sorprendentes para ella. El segundo es el comienzo del compartir en unidad, un cambio que tu corazón aceptará con mucho gusto pero que tu mente, una vez más, se sorprenderá continuamente al encontrarlo.

12.6 Disfruta de estas sorpresas. Ríe y alégrate. Ya no tienes más necesidad de entender las cosas. ¡Las sorpresas no pueden entenderse! Existen para ser regalos gozosos, que son revelados constantemente; regalos que solo hay que recibir y responder a ellos.

12.7 Una vez que estos diálogos se sostengan sin la necesidad de la palabra escrita, la palabra escrita será menos necesaria. Mientras tanto, permíteme que te explique por qué estas palabras escritas no son actos de un intermediario, y por qué representan un aprendizaje directo.

12.8 La más simple y más completa explicación de por qué la naturaleza de este diálogo es sin intermediarios, es que existe en la unidad. Es dado y recibido en unidad. Los pasos intermediarios solo eran necesarios para el estado separado. Todas las condiciones que tenían una naturaleza intermediaria durante el tiempo de aprendizaje son convertidas de forma natural en experiencias directas del compartir, durante el tiempo de compartir.

12.9 Por tanto, si has sido religioso, no abandones tu iglesia, ya que ahora encontrarás en ella experiencias directas del compartir. Si has encontrado orientación y comodidad en la palabra escrita, no abandones la palabra escrita, ya que la palabra escrita ahora provocará experiencias directas del compartir. Si has disfrutado del aprendizaje en reuniones de estudiantes, sigue reuniéndote y experimenta el compartir de forma directa. Si llega un momento en que ya no te sientes atraído por estos modos de compartir, comparte de nuevo usando configuraciones siempre más amplias.

12.10 Lo único que debes recordar ahora es que el tiempo del aprendizaje es parte del pasado. Aunque sigas teniendo preocupaciones y preguntas, serás propenso a continuar considerándote a ti mismo como un aprendiz. Mientras estos diálogos sigan tratando estas mismas preguntas y preocupaciones, serás propenso a pensar en ellos como diálogos de enseñanza, y a seguir considerándote un estudiante. Considerarte de esa manera es simplemente una condición de lo viejo, y de la cual necesitas estar alerta. Volverás a sorprenderte, sin embargo, cuando constates la enorme diferencia que marcará, en tu capacidad de expresar quien tú eres, el hecho de que te liberes de esta idea. Mientras sigas invitando al aprendizaje, seguirás invitando a las condiciones del aprendizaje. Estas son las condiciones que has experimentado a lo largo de tu vida y de las cuales has expresado la disposición a dejarlas atrás. Solo tú puedes dejar atrás estas condiciones. La única manera de hacerlo es estar alerta, durante un breve período de tiempo, de tus patrones de pensamiento, y de tal manera que erradiques la idea del aprendizaje en separación y la reemplaces con la idea de compartir en unidad. El aprendizaje es una condición del yo separado, razón por la cual ya no es necesario. No constatarás la unidad mientras sigas aferrándote a esta condición de la separación.

12.11 Otra cosa de la que tendréis que estar alerta, queridos hermanos y hermanas, es de la sabiduría aprendida del pasado. Deja que te dé un ejemplo que guarde relación con el estado de rebelión del que se habló durante el texto de este tratado.

12.12 Este ejemplo surgió de alguien que en una reunión ponía en duda el estado de satisfacción. Ella citaba a un sacerdote instruido y erudito, y este comentaba cómo y cuándo supo que era el momento de volver a formar parte del mundo: desde el momento en que estuvo satisfecho con la vida del monasterio. Lo que en realidad hacía este sacerdote era considerar que el amanecer de su satisfacción y contento era la señal de que un período de aprendizaje había terminado, y de que era el momento de moverse hacia el siguiente. Durante la época de aprendizaje, estas palabras concordaban con la sabiduría aprendida. Durante el nuevo tiempo de compartir, no existe una “fase siguiente” de aprendizaje a la que moverse. No existe ninguna razón para que tú no existas en un continuo estado de contento. La satisfacción continua no estorbará tu crecimiento ni evitará que compartas o que te expreses de nuevo.

12.13 ¿No es este un buen ejemplo de la sabiduría aprendida que necesita ser dejada atrás? Pero, ¿qué ocurre con las cuestiones que esto plantea? ¿Acaso no dudas ante la idea de una  satisfacción continua? ¿Acaso no solo dudas de que pueda ser continua, sino que dudas que tú desearas que lo fuera? Estas preguntas guardan relación con nuestros anteriores comentarios sobre las tentaciones de la experiencia humana. ¿Estás dispuesto a dejarlas atrás? ¿Estás dispuesto, por ejemplo, a dejar atrás la idea de que la satisfacción no puede y no debe durar… la idea de que la satisfacción duradera, así como la paz duradera, de alguna manera detendrían tu crecimiento? ¿Puedes entender que tu idea de crecimiento era sinónimo de tu idea de aprendizaje, y que siempre estabas esperando y temiendo tu próximo desafío de aprendizaje?

12.14 ¿Por qué ocurría esto? ¡Esperabas con impaciencia cada desafío de aprendizaje con la esperanza de que te llevase al estado en el que ahora resides! ¡Temías cada desafío de aprendizaje porque temías que no te trajese a este estado, y que siguieses necesitando aprender y, quizás, sufrir con las condiciones del aprendizaje!

12.15 ¡Has llegado! El largo viaje que te trajo hasta aquí ha terminado. ¡No te vuelvas impaciente o estés deseoso de volver a viajar antes de empezar a experimentar el gozo de compartir y los nuevos desafíos de crear lo nuevo! ¡Este será un viaje gozoso, y tus desafíos serán alegres!

12.16 El estado de rebelión fue el efecto de la causa de la sabiduría aprendida. Llegó a formar parte de la naturaleza de la experiencia humana al volverse tan consistente dentro de ti, que se convirtió, a través del legado de la sabiduría aprendida, en algo esencial para la experiencia humana. ¿Es que no se te ha hablado siempre, y no se han mostrado ejemplos, del hombre forzando sus propios límites? ¿No se ha llamado ‘progreso’ a este forzamiento de los límites? ¿No se han considerado, retrospectivamente, incluso a los abusos más devastadores del poder conseguido por medio de esta rebelión, como un avance en la causa de la evolución del hombre y del conocimiento de la sociedad?

12.17 Este es tan solo un punto de partida para tu capacidad de entender lo que la sabiduría aprendida ha ocasionado. Y este es un punto final necesario para tu repaso de tu experiencia aquí, de tal manera que no sigas adelante con la sabiduría aprendida. La sabiduría aprendida te dirá que trabajes duro. La sabiduría aprendida te dirá que los fuertes sobreviven, los poderosos prevalecen y los débiles perecerán. Yo traté de desalojar gran parte de esta sabiduría aprendida durante mi tiempo en la Tierra, y el hombre sigue dándole vueltas al significado de mis palabras. El tiempo del desconcierto se ha acabado. No sigas legando la sabiduría aprendida preponderante. ¡Una vez te dije que crearíamos un nuevo lenguaje y lo haremos! Nosotros somos creadores de lo nuevo y debemos empezar con algo. ¿Por qué no con esto?

12.18 Deja de pensar y de hablar del sufrimiento del pasado. ¡Difunde la buena nueva! Cuenta solo historias alegres. Haz avanzar la idea de desafíos alegres que acepten toda esa creatividad que has puesto en los desafíos del pasado, pero sin la lucha. No permitas que la idea de lucha eche raíces en lo nuevo. No permitas que la idea del miedo eche raíces en lo nuevo. No permitas que la idea del juicio eche raíces en lo nuevo. Anuncia a lo largo y a lo ancho del mundo la liberación de las viejas ideas y de la sabiduría aprendida de lo viejo. ¿Qué podría ser más tonificante, más desafiante, más estimulante para tu enriquecimiento, que echar lo viejo y comenzar de nuevo? Y hacerlo sin esfuerzos, sin luchar. ¿Qué podrías desear más que la oportunidad de crear lo nuevo compartiendo en unidad y relación con tus hermanos y hermanas en Cristo?

12.19 Sé que aún tenéis preguntas, queridos hermanos y hermanas. Sé que experimentaréis momentos en los que no sabréis cómo seguir. Sé que, ocasionalmente, sufriréis contratiempos, y elegiréis las condiciones del aprendizaje en vez de compartir en unidad, para así tomar conciencia de alguna pizca de conocimiento que sintáis que es necesario antes de seguir adelante. Pero te pido que trates de recordar dirigirte a lo nuevo en vez de a lo viejo cada vez que pienses que estás experimentando la inseguridad o la carencia.

12.20 Lo único que te frenará en tu capacidad de sostener la consciencia-de-Cristo serán las dudas sobre ti mismo. Debes recordar constantemente que las dudas sobre ti mismo significan miedo, y debes rechazar ese instinto tan asentado en tu consciencia particular que permite que las dudas sobre ti mismo se apoderen de ti. Incluso aunque ahora mores en el estado de la consciencia-de-Cristo, el patrón de los viejos pensamientos continuará hasta que estos pensamientos sean reemplazados por un nuevo patrón. El que surjan dudas sobre ti mismo en tus patrones de pensamiento no significará, sin embargo, que tengas motivos para dudar de ti mismo. No tienes ningún motivo para dudar de ti mismo porque no tienes ningún motivo para temer. Morar en el miedo acabará con tu capacidad de residir en el amor que es la consciencia-de-Cristo. Al no existir ya un motivo para dudar de uno mismo, no existen razones para dudar de uno mismo. No te examines buscando razones para las dudas sobre ti mismo cuando surjan. El periodo de estar centrado en el yo de la fase final del aprendizaje se ha acabado.

12.21 Ahora, tu “centramiento” debe estar enfocado en compartir en unidad y relación, creando así nuevamente en unidad y relación. Junto con la creación de un nuevo lenguaje, otra creación imprescindible con la que comenzar nuestra nueva obra es la de los nuevos patrones. Los patrones antiguos eran patrones diseñados para el beneficiar de forma óptima al aprendizaje. Estos patrones fueron creados por la unidad de mente y corazón que compartes en unidad con Dios. Los nuevos patrones del compartir en unidad y relación, y por tanto de crear unidad y relación, están siendo creados justo ahora por esa unidad de mente y corazón que compartes en unidad con Dios. Tú serás el co-creador del nuevo patrón o arquetipo de consciencia que es el compartir en unidad y relación, al igual que una vez fuiste el co-creador del patrón de consciencia que fue el aprendizaje.

12.22 Una vez más, permíteme que te recuerde que estamos hablando de lo nuevo. Siempre ha existido el estado consciente que estamos llamando “consciencia-de-Cristo”. Mas nunca ha habido una consciencia-de-Cristo sostenida en la forma. La consciencia-de-Cristo que siempre ha existido, una consciencia de lo que es, es una consciencia que lo incluye todo, la consciencia del abrazo. No se trata de un estado aprendido, como lo fue la consciencia particular de la forma humana. Se trata de tu consciencia innata, una consciencia demasiado amplia como para ser aprendida, pero que es fácilmente compartida por todos.

12.23 En otras palabras, tú, como ser con una consciencia particular, pudiste aprender los patrones de pensamiento de una consciencia particular porque era una consciencia finita, una consciencia con límites. Tú, como ser confluyendo en la consciencia-de-Cristo, debes compartir esta consciencia para poder reconocerla. No puede ser captada por la consciencia particular. Podrías pensar en ella como si fuera algo que, una vez integrado en los procesos de pensamiento de un cerebro concreto, provocaría daños cerebrales porque se daría una sobrecarga de información. La consciencia singular actuaría como un ordenador con el disco duro central lleno, y rechazaría la información o se vería sobrecargado por ella, si eso fuese posible. Eso no es posible porque la consciencia-de-Cristo no está disponible para el yo separado. La consciencia-de-Cristo es la consciencia de la unidad porque la unidad es lo que ella es.

12.24 Ahora existes en una consciencia compartida. El patrón de una consciencia compartida es un patrón de compartir en unidad y relación. No existe ningún patrón en ella para el aprendizaje (que es individual), ni para ganancias individuales o logros individuales.

12.25 Pero, aquellos que os lamentaríais por esto como si fuera una pérdida, constatad que ya habéis conseguido todo lo que era posible conseguir como individuos. ¡El propósito del aprendizaje individual era el regreso a la unidad! Detente aquí por un momento, ¡y celebra esta hazaña del yo personal! ¡El yo personal, mediante el enfoque sobre sí mismo durante las fases finales del aprendizaje, ha conseguido el último logro posible! Permítete estar agradecido por el aprendizaje que has logrado. Celebra esta graduación, esta unción, este pasaje. Y déjalo atrás. Constata que te ha hecho nuevo. Disfruta y alégrate, y dirige tu atención a lo nuevo. Asiste al amanecer de la consciencia de la unidad. Constata que este es un estado verdaderamente nuevo, un estado que no puede ser aprendido, un estado cuyo discernimiento solo puede serte revelado a través de la unidad y la relación.

12.26 Constata esto sin miedo, pues yo estoy contigo. Esto es parecido a estar perdido en una tierra extraña sin que ninguno de los métodos que aprendiste para adaptarte en el pasado te sirva de ayuda. Así de nuevo es esto, y más. Pero la diferencia es que no estás solo y que no te encuentras en tierra extraña, sino que has regresado a tu hogar de origen. Lo que no puedes aprender puedes recordarlo. Lo que no puedes aprender será simplemente reconocido al compartir.

12.27 Lo que ahora te preocupa, y de lo que hablamos cuando hablamos de patrones, es la manera en que llegarás a recordar y a compartir en la unidad. Había un patrón en el proceso del aprendizaje que fue compartido por todos los aprendices, y que era inherente a tu naturaleza como ser humano. Los medios eran distintos para cada uno, pero el patrón era el mismo. Había un diseño general que aseguraba el aprendizaje óptimo, y ese diseño lo conociste gracias al patrón de ese diseño, un patrón que formaba parte del patrón de tus pensamientos, incluso después de que el ego llegase para gobernar tu sistema de pensamiento. Sin este patrón, el ego podría haber tenido éxito llegando a ser el soberano del yo personal. Parte de este diseño y de este patrón era la libertad del libre albedrío.

12.28 El libre albedrío sigue estando en el patrón de la consciencia-de-Cristo. El amor continúa. La consciencia individual o singular que era apropiada en el tiempo del aprendizaje no continúa. El nuevo patrón es un patrón de creación en relación y unidad, en vez de un patrón de aprendizaje. Lo que esto significa te será revelado y será compartido por todos los que residen en la consciencia-de-Cristo, porque residís en una consciencia de unidad debido a vuestra elección.

12.29 Tú no tienes que elegir compartir, porque no puedes no compartir. No tienes que elegir continuamente la unidad porque ya has elegido la unidad y resides en ella. Sin embargo, sí que tienes que abstenerte de elegir la separación. Sí tienes que abstenerte de elegir el aprendizaje y las condiciones del aprendizaje.

12.30 Lo que te ayudará a permanecer libre de dudas, y por tanto libre de miedos, y continuamente capaz de sostener la consciencia-de-Cristo, es el llegar a conocer el nuevo diseño y los nuevos patrones que revelan el diseño. Este nuevo diseño, y los nuevos patrones que te serán útiles en su sostenimiento, son lo que debe crearse mediante nuestro compartir en unidad, y son lo que debe comunicarse por medio de nuestros continuos diálogos entre nosotros.

12.31 Este preludio, es un preludio solo para una forma concreta de estos diálogos. Compartir en la unidad es automático. Es la naturaleza de la consciencia-de-Cristo. Una vez que te hayas adaptado a esta naturaleza, constatarás que lo que se comunica a través de nuestros diálogos, y de los que compartes con tus hermanos y hermanas, es simplemente la comunicación de lo que ya es. Esto te ayudará a adaptarte a las revelaciones que reemplazan al aprendizaje. Esto te ayudará a adaptarte a la verdad de un compartir que habrás recibido incluso antes de que sea comunicado a través de los medios a los que estás acostumbrado. Nos ayudará a establecer juntos los nuevos patrones por los que tú, y aquellos que vengan detrás de ti, llegarán más plenamente al discernimiento de todo lo que han heredado y de todo lo que tienen el poder de crear.

12.32 Yo no tengo las respuestas que seguirían haciendo de mí un maestro y de ti un aprendiz. Las respuestas a la elevación del yo personal, y a la vivencia de la consciencia-de-Cristo en la forma, están aún por ser reveladas y compartidas. Ese es el tiempo que se encuentra ante nosotros, el tiempo de la creación del futuro, el tiempo de la creación de un futuro que no está basado en el pasado.

12.33 Ese tiempo se encuentra ante nosotros. Debido a que eres un ser que aún existe en la forma, sigues existiendo en el ámbito del tiempo y del espacio. Sin embargo, el tiempo y el espacio ya no nos separan, y la creación del diseño o patrón que revela nuestra ausencia de separación es parte de la creación que se encuentra ante nosotros. Será mutuamente decidido a través de las futuras revelaciones y con nuestras respuestas ante las revelaciones de lo nuevo.

12.34 La creación de lo nuevo ha comenzado. Nosotros somos una parte interactiva de este acto creativo de un Creador amoroso. La creación es un diálogo. La creación —que es Dios y nosotros en unidad— responderá a nuestras respuestas, responderá a lo que nosotros preveamos, imaginemos y deseemos. La creación de lo nuevo no podría empezar sin ti. Tu disposición para lo nuevo, una disposición que incluía dejar atrás el miedo, los juicios y una voluntad separada, era necesaria para comenzar la creación de lo nuevo. Tu antigua predisposición a aceptar lo viejo simplemente mantuvo el poder de la creación enganchado a lo viejo. ¿No tiene esto perfecto sentido cuando constatas que la creación, como Dios, no es “algo distinto” de quien tú eres? ¿Cómo podría, la creación, seguir adelante hacia lo nuevo sin ti?

12.35 ¿Qué nos deparará el futuro? Depende de nosotros, queridos hermanos y hermanas. Depende de nosotros actuando como un solo cuerpo, una sola mente, un solo corazón. Depende de nosotros creando como un solo cuerpo, una sola mente, un solo corazón. Debido a que se trata del nuevo futuro para una nueva forma que confluye en unidad y relación, las únicas garantías que conocemos son que será un futuro lleno de amor, un futuro sin miedo, un futuro de libertad ilimitada. Pues, ¿qué más podríamos pedir? Y, ¿qué más se podría pedir de nosotros?

12.36 Os aseguro que lo que se nos pide es todo. Lo que se nos pide es nuestra disposición total a abandonar lo viejo, nuestra disposición total a abrazar lo nuevo. Pero también os aseguro que lo que se nos da es todo. Todo el poder de la creación es liberado sobre nosotros. Comencemos.

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Publicado 10 julio, 2014 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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