La negación de Dios. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

Texto para escuchar desde aquí:
Ir a descargar el audio

imagen corazón en círculo[Podéis mirar en la página de índices para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.

Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.

Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló desde la personalidad de Jesús.

La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para esta parte del texto principal del curso de milagros: [T-10.V] (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

La negación de Dios [T-10.V]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Hoy deseo hablar contigo
sobre la negación de Dios.

Quizá recuerdas que te dije
que niegas a Dios porque Lo amas.
Lo niegas porque Lo amas.
Y tú sabes que Él te ama.
Y quizá vayas a preguntar,
¿qué sentido tiene esto?

Recuerda, te dije que
no te puedes disociar
a menos que primero conozcas.
Tampoco podrías negar una cosa,
que antes no hubieras conocido.
Y todo este mundo de ilusión,
como te dije la última vez,
fue fabricado con el pleno discernimiento
de que eso era justo lo que estabas haciendo.
Bien, si fueras plenamente consciente del
infinito Amor que Dios te tiene,
¿podrías jamás negar a Dios?
La respuesta es que por supuesto que no.

Así, para poder fabricar un mundo de ilusión,
por tu propia decisión y diseño
—con el propósito de creer que estás separado,
con el propósito de creer que no eres Uno
y que Dios no es Uno—,
para poder fabricar todo este mundo de ilusión,
fue necesario poner de alguna manera fuera de tu mente
tu discernimiento de Dios y del amor de Dios.
Pero te he dicho que Dios ES Uno,
y que tú no puedes estar aparte de Él.
Dios está en tu mente, y no puede ser de otra manera.

Así que la única manera de poder fabricar este mundo de ilusión
fue dividir tu mente, y mantener una de sus partes
de forma tal que PARECIERA estar inconsciente de Dios, tu Creador.
Y esa es la esencia de la mente dividida.
Cuando dividiste tu mente, fue con el propósito
de no ser consciente de Dios en tu mente,
con el objetivo de no ser consciente de que
Dios es el Creador de lo que tú eres.
Y eso es lo que es negar a Dios.

Ahora, también te dije
que la negación de Dios debe conducir a la proyección.
Y, ¿cómo es eso? -podrías preguntarte.
No, no es posible que puedas sacar totalmente de tu mente
el discernimiento de que fuiste creado. Porque es un hecho.
Dios es el Creador. Nosotros somos las creaciones.
Y la creación fluye hacia fuera,
como te he dicho, en una sola dirección.
Tú, nosotros, yo, tenemos el mismo poder creativo que Dios.
Pero seguimos siendo lo creado, las criaturas, el Hijo de Dios.
Así que tú no puedes sacar totalmente de tu mente
el discernimiento de que eres creado.

Una vez que has negado a Dios
para poder, de entrada, llegar hasta aquí —
una vez que ya has negado a Dios—,
NECESARIAMENTE vas a intentar descubrir dónde está tú creador,
pues SABES que tu creador existe.
Pero, dentro de la ilusión, no crees que ese ser sea Dios.
Pero, y he aquí el problema, Dios es Uno;
no hay nada fuera de Dios.

Así que habiendo negado a Dios, y habiendo intentado
sacar el discernimiento de Dios fuera de tu mente,
luego, cuando buscas a tu creador,
¿qué es lo que encuentras al mirar en un lugar
donde no está el discernimiento de Dios?
No encuentras nada, por supuesto.
Porque eso es lo que hay allí, absolutamente nada.

Pero tú, en tu ilusión, demandas a un dios o a unos dioses
que sean quienes determinen
quién y qué eres, y lo que haces.
Así que cuando buscas y no encuentras nada allí,
¿qué haces?
Tomas una imagen del dios que quieres que sea tuyo,
y la colocas sobre la nada.
Y esa es la exacta definición de la proyección.
Haces la elección de lo que quieres ver
y lo proyectas sobre la nada imaginaria
que parece existir fuera de Dios.

Y entonces, en un abrir y cerrar de ojos,
miras de nuevo para ver lo que pusiste allí.
Y lo percibes como tu dios,
el creador de lo que tú eres.
Así es que, por supuesto, vas a ver exactamente
lo que pusiste en la nada.
Y así, justo como te he dicho,
siempre ves lo que procede de dentro de ti mismo.
Y en tanto que elijas creer
que eso que ves en tu mundo proyectado
es verdaderamente lo que determina lo que eres,
entonces, esa imagen, se convierte en el dios que fabricaste.
Así es como niegas al verdadero Dios,
sacando tu discernimiento de la realidad de Dios,
y poniéndolo fuera de tu mente,
y entonces mirando hacia lo que has proyectado
sobre una nada imaginaria.
Miras para ver lo que has puesto allí,
y lo llamas ‘dios’.

Te he dicho que el dios de la enfermedad
parece determinar lo que tú eres,
lo que puedes hacer,
adónde puedes ir,
con tantas y tantas limitaciones y restricciones —
y todas ellas aparentando funcionar
a través de esta imagen imaginaria que llamas ‘tu cuerpo’.
Pero ese Dios en quien tienes una gran fe,
el dios de la enfermedad, no hubiera aparecido
si no hubieras negado la presencia de Dios
dentro de tu mente.

La proyección funciona igual
cuando culpas a tu hermano
por determinar lo que tú eres.
Si crees que tu hermano te PROVOCA molestias,
o que él es CAUSA de tu enfado,
o que él TE QUITA tu paz,
o también, si él parece ser el que te hace sentir feliz,
entonces, siempre se trata de tu proyección.
No ves a tu hermano.
Solo ves lo que quieres ver,
proyectado sobre la nada imaginaria
de la cual hemos hablado.
Y eso que proyectas lo llamas ‘tu hermano’.
Y nada de eso podría ser así si antes no hubieras negado a Dios.
Siempre que creas que estás enfermo,
siempre que creas que tu hermano
o que algo de este mundo puede quitarte la paz,
nada de eso podría ser así si no hubieras negado a Dios.

Te he hablado de la magia,
y te he dicho que la magia es el intento
de reconciliar lo irreconciliable.
La magia es el intento de unir
dos cosas que no pueden coexistir.
La magia es el intento de instalar en tu sistema de pensamiento
la creencia de que tales dos cosas sí PUEDEN coexistir.
Como ejemplo, puedes concebir la magia de la situación donde debes tomarte
una píldora para corregir aparentemente una enfermedad dentro de tu cuerpo,
mientras que sabes muy bien que todo viene de la mente.

Pero la mayor forma de magia es tu creencia
en que siquiera puedes estar enfermo de entrada.
Porque Dios te hizo perfecto.
Y la perfección de lo que tú eres y la enfermedad misma
no pueden coexistir, no pueden ser reconciliadas.
Y la creencia de que el Hijo de Dios, completo, total y perfecto,
puede estar enfermo, es una creencia total en la magia,
de primer orden.

Te he dicho también que
la verdad y la ilusión son irreconciliables.
Creer que puedes entender la verdad
mientras crees en un fragmento de la ilusión,
es la creencia en la magia.
También te he dicho que
la libertad y el aprisionamiento son irreconciliables.
Decir que Dios te ha dado el libre albedrío,
y luego suponer que hay algo en tu vida
que podría imponerte experiencias,
es simplemente el intento de reconciliar la libertad
y la ausencia de libertad.
Y eso es, también, la creencia en la magia.

Eres absolutamente libre.
No puedes quitarte tu propia libertad.
Lo único que puedes hacer es negarla,
de la misma manera en que has negado a Dios.
Puedes pretender que no eres libre.
Puedes pretender que tu vida
es algo impuesto sobre ti por algo que está fuera de ti mismo,
ya sea la enfermedad de tu cuerpo,
o las acciones de tu hermano,
o cualquier otra cosa que desees imaginar.
Pero todo lo que ves cuando crees que no eres libre,
es tu deseo de no ser libre
proyectado sobre tu nada imaginaria,
esa nada que crees que existe fuera de Dios.
Y, mientras tanto, siempre sabes
que lo que existe fuera de Dios es nada.

Y contigo sucede lo mismo.
Fuera de ti no existe nada en absoluto.
Así, un dios de la enfermedad es un dios que te hablaría
y te aseguraría que HAY algo fuera de ti
que puede imponerte una experiencia;
que hay algo fuera de ti
que puede hacer que no seas libre.
Has imaginado la enfermedad de tu cuerpo
como la prueba principal de que no eres libre.
Mientras que lo que ves es la proyección de esa creencia
sobre la nada.

Y ahora, ¿qué ocurre si deseas que una enfermedad termine?
¿Qué debes hacer?
¿Qué es lo que PUEDES hacer?
Estás aquí, dentro de este mundo imaginario de ilusión,
teniendo pensamientos que no son tus pensamientos reales,
pensamientos que son del pasado,
y que no tienen poder creativo.
¿Qué puedes hacer para terminar con una enfermedad,
en ti mismo o en tu hermano?
Es absolutamente simple.
Si quieres terminar la enfermedad,
ENTONCES DEJA DE UNA VEZ DE NEGAR A DIOS.

Negar a Dios es negarte también a ti.
Porque Dios te hizo parte de Él.
Y eso que es Dios, es lo que tú eres.
Así, si pusiste el discernimiento de Dios fuera de tu mente
al imaginártela dividida,
con ello se marchó el discernimiento de lo que tú eres.
Para terminar con una enfermedad, debes dejar de negar a Dios,
y al mismo tiempo dejar de negar
también lo que tú eres.

¿Cómo puedes hacer eso aquí?
¿Puedes HACERTE UNA IDEA de lo que tú eres?
¿Puedes usar esos mismos pensamientos falsos
de los que hemos hablado,
para hacerte una idea sobre lo que tú eres,
y para así poder dejar de negarte a ti mismo
y por tanto dejar de negar a Dios?
La respuesta es esta: no, no puedes.

Entonces ¿cómo puedes dejar de negar a Dios y a ti mismo?
Debes hacerlo al quedarte en calma
y al escuchar la parte de tu mente
donde está el conocimiento de Dios,
el conocimiento de lo que tú eres.
En tu silencio, escucharás la Voz del Espíritu Santo
cantándote una canción de Dios y una canción de ti Mismo,
cantándote una canción sobre el hecho de que Dios es Uno,
y de que tú eres lo mismo.

Así, usa estas palabras, y usa tus pensamientos,
solamente para determinar qué es lo que permitirás que se encuentre en tu mente.
Si tienes pensamientos que hablan de separación,
si tienes pensamientos que te hablan
de algo externo a ti mismo,
y que podría imponer su existencia sobre ti
—sea tu cuerpo, tu hermano o alguna otra cosa—
entonces, no permitas más esos pensamientos en tu mente,
y dite a ti mismo,
“Sé que eso no es así, porque soy libre;
porque las leyes de Dios
son las leyes de la libertad
y del Amor”.
Y entonces, escucha.

Y escucharás al Espíritu Santo
cantándote la canción del amor y la libertad.
Al escuchar esa canción, cuando ella se convierta en ti,
profundamente adentro, más allá de las palabras, más allá del análisis,
te darás cuenta de la libertad
a la cual una vez pretendiste renunciar para venir aquí.
Y en el discernimiento de tu libertad,
la enfermedad se disolverá ante tus ojos
como la neblina ante el sol de la mañana.

Recuerda que te dije que no te pongas de parte de la enfermedad con un Hijo de Dios,
aun cuando él mismo crea en ella.
Eso es lo que quise decir.
Si tu hermano se cree enfermo,
entonces di para tus adentros estas palabras:
“yo sé que la enfermedad es una creencia en la magia;
y dejaré de creer en la magia;
me abriré al reconocimiento de quien yo verdaderamente soy.”
Y entonces, según te encuentres en calma adentro,
incluso ante la presencia de tu hermano,
el Espíritu Santo te cantará la misma canción.
Y tu hermano tendrá acceso a la misma Voz,
porque él es Uno contigo.

Él es libre. Y tú no puedes imponer
sobre él la canción de su libertad.
Porque si pudieras, él no sería libre.
Así, simplemente constata dentro de ti mismo que la enfermedad ES magia,
y que lo que tú ves es la libertad de tu hermano.
Entonces, ofrécele esa misma libertad a él,
A TRAVÉS DE TU TOMA DE CONCIENCIA.
Cuando se la ofreces a él, el regalo se hace tuyo.
Constatarás que la enfermedad es en verdad magia,
y que no tiene lugar en tu propia vida.
Y tu propia enfermedad,
si has creído en ella antes,
verdaderamente desaparecerá, justo como te he dicho.

Y así la verdad permanece:
nunca puedes estar enfermo sin negar a Dios;
nunca puedes estar enfermo sin fabricar un Dios de la enfermedad
que has proyectado sobre una nada
que parece, en tu mente, estar fuera de Dios.
No puedes estar enfermo, jamás, a menos que creas en la magia,
a menos que te niegues a creer en la perfección del Hijo de Dios,
y a menos que trates de reconciliar la enfermedad y la perfección
—cosa que, por supuesto, no puedes hacer.

No puedes estar enfermo en absoluto, ya sea del peor cáncer,
del más leve resfriado, del más leve soplo de cansancio.
No puedes estar enfermo en absoluto
si te vuelves consciente de Dios y de ti Mismo en tu interior.

Entonces, si deseas que la enfermedad
se vaya de tu vida y de tu mundo,
entonces, di estas palabras:
“ya no negaré a Dios ni a mí mismo”,
y luego quédate en calma.
Y en esa canción que escucharás
reverberando dentro de tu ser
—la canción del Espíritu Santo—,
escucharás la verdad.
Escucharás una canción sobre la verdad
que habla de libertad, no de servidumbre;
de verdad y no de ilusión;
de perfección, no de enfermedad;
de alegría, no de depresión.

Pero, por encima de todo, escucharás una canción
que habla, y canta, simplemente de Amor
—pues esa es la naturaleza de Dios,
y esa es, asimismo, la naturaleza de lo que tú eres.

Bendiciones para todos. Eso es todo..

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: