La herencia del Hijo de Dios. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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[Podéis mirar en la página de índices de este autor para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.
Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló desde la personalidad de Jesús.

La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para esta parte del texto principal del curso de milagros: [T-11.III-IV] (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

La herencia del Hijo de Dios [T-11.III-IV]

Saludos en este día. Soy Jeshua,
y he venido hoy a hablar contigo
sobre la herencia del Hijo de Dios.

Porque en tu mundo, ¿no es verdad
que si tú eres un hijo
piensas en estos términos:
“¿qué voy a heredar de mi padre,
qué es lo que recibiré
por el solo hecho de ser ‘hijo’?”.

Muchas veces, en tu mundo,
piensas en recibir gran parte de tu herencia
tras la muerte de tu padre o de un pariente.
¡Ah! Pero Dios… Dios como sabes, es eterno e inmutable,
y no puede morir.
Entonces, si tú eres Hijo de Dios, ¿cuándo,
(¿escuchas esta expresión temporal?)…
CUÁNDO recibirás tu herencia?

Mas solo puedes pensar en términos de “cuándo”
si crees en el estado de separación
que llamas ‘tiempo’.
Es cierto que el tiempo es el gran fabricante
de lo que tú crees que es la separación.
Pero, escúchame bien, tú eres Hijo de Dios,
en ausencia del tiempo y más allá del tiempo
—también más allá del espacio.
Tú eres Hijo de Dios, independientemente y más allá del tiempo.

Así que la pregunta no es,
¿CUÁNDO, como Hijo de Dios, recibo mi herencia?
Pues la pregunta no tiene absolutamente ningún sentido.
Más bien podrías podrías desear preguntar: “¿CUÁL es mi herencia?”.

Recuerda que te he dicho que en el mundo del espíritu
tener y ser son lo mismo.
Por tanto, ¿puedes TENER una herencia sin que tú SEAS eso mismo?
Y la respuesta es: por supuesto que no,
pues son lo mismo.

Así que, en esencia, ¿cuál es tu herencia?
Es simplemente el innegable e inmutable hecho
de que, COMO HIJO DE DIOS, TÚ ERES DIOS.

Pero también te he dicho
que tu herencia como Hijo de Dios es la gloria,
esa gloria que ha sido guardada por Dios para ti,
esa gloria que es tu derecho en virtud del hecho
de que tú ERES Hijo de Dios.

Y bien, si la gloria es tu herencia, quizá te preguntarías:
“¿qué significa eso?
¿Significa acaso que TENGO gloria y que SOY gloria?
Y si es así, ¿qué significa?”.

Te he hablado de ir de la oscuridad a la luz.
Y te he dicho que el camino de la oscuridad
no es el camino del Hijo de Dios,
y que los compañeros de la oscuridad
no le convienen al Hijo de Dios.

Y en algún nivel, ¿no crees
que si entraras a la Luz,
si llegaras a entender lo que eres
—si te iluminaras, tal y como tú lo expresas,
si alcanzaras tu salvación—,
no llegarías a creer que eso conlleva
esfuerzo, fatiga, sufrimiento e incluso lágrimas?
Porque, ¿no pareces creer
que a lo largo del camino tú vas a tener que SUPERAR o VENCER algo?

Y “superar” parece exigir una lucha contra algo,
y, ciertamente, ¿no sientes que vas a tener que sobreponerte a
la presencia de esos compañeros de oscuridad?
Por tanto, crees que necesitas pelear contra tu miseria,
tu sufrimiento y tus lágrimas,
y crees que debes vencer
aquello que hace que todo eso esté presente.

Pero recuerda que, como te dije,
si te sientes fatigado, solo te has dañado a ti mismo.
Porque el dolor no es la Voluntad de Dios para su Hijo.
El dolor está lejos del discernimiento de Dios.

Así que si crees que necesitas
VENCER A LOS compañeros de la oscuridad,
date cuenta de que esto es así solo en tu imaginación.
La Voluntad de Dios no los tiene presentes.
La Voluntad de Dios para ti es la Luz.
Y te he dicho
que con solo conocer la Voluntad de Dios para ti,
tu gozo sería completo.

Pero también te dije honestamente
que no puedes conocer ese gozo ahora, en esta vida,
porque está más allá de ti.
Pues TÚ no sabes como quitarte tus fatigas.
Necesitas el Confortador, el Confortador de Dios,
para que te enseñe el camino.

Así que si quieres emprender el camino de la oscuridad a la luz,
que no es nada más que la travesía
hacia el discernimiento de lo que tú eres
—un viaje al simple discernimiento de que la Voluntad de Dios es la tuya—
si emprendieras ese viaje,
no puedes descubrirlo por tu cuenta.
No puedes cumplir esa meta a través de la lucha,
la fatiga, las lágrimas y el dolor.
No puedes encontrar la Luz peleando contra
los compañeros de la oscuridad.
Escúchame bien en este día.

¿Y qué sucede si por un instante creyeras en mis palabras
acerca de que no es posible que encuentres la Luz
luchando contra la oscuridad?
¿Qué harías si creyeras eso?
Dejarías de luchar. ¿No es cierto?
Pues si la lucha no sirve a ningún propósito,
y si solo parece brindarte dolor y descontento,
entonces, ya solo sería algo que dejarías ir.
Así, si quieres emprender el viaje de la oscuridad a la Luz,
simplemente LIBERA a los compañeros de la oscuridad.

¿Y cómo haces eso?
Constatando que la Voluntad de Dios para ti
es la felicidad perfecta.

La Voluntad de Dios para ti es el gozo.
La Voluntad de Dios para ti es libertad perfecta.
La Voluntad de Dios para ti es que seas co-creador de Todo Lo Que Es.
La Voluntad de Dios es que no haya nada en toda la Existencia
que no lleve sobre sí mismo
la marca de tu amor y de tu gozo.
La Voluntad de Dios para ti es que la Luz que tú eres,
brille, brille, y brille hasta el infinito,
sin límites de ninguna clase.
Y eso, te lo aseguro, es la gloria del Hijo de Dios.

Vas a ser glorificado.
¿Y por qué?
Porque tú, el verdadero y Único Hijo de Dios,
ERES co-creador con Dios,
co-creador de Todo Lo Que Es, sin excepción.
¿Y si pudieras, en tu discernimiento humano, estar ante
un Ser Cuyo Poder, Cuya Magnitud, Cuyo Amor,
fueran los del Creador de Todo Lo Que Es,
no desearías caer de rodillas
y cantar himnos de alabanza a ese Ser?
Mas te aseguro que ese Ser es TÚ.
Pues tú eres el Hijo de Dios.

¿Y qué sucede si te parece que no puedes tocar ese discernimiento?
¿Y si te parece que hay obstáculos en tu vida
que te impiden poder entender realmente esas palabras?
Puedes escuchar con oídos humanos
esos sonidos de tu espacio y tiempo,
pero entender es algo que está mucho más allá de las palabras.
El verdadero escuchar es lo que toca
el centro de tu ser, en el nivel de la experiencia.
Esto ya te lo he explicado a fondo.

¿Y qué sucede si hoy no puedes entender mis palabras?
¿Qué pasa si ellas no tocan tu corazón
y no te cantan esa canción que te prometo que está ahí?
Entonces, recuerda mis palabras:
“solo tú te puedes privar de algo a ti mismo”.

Si parece haber carencia de algo en tu vida,
pero sobre todo carencia de paz,
carencia del discernimiento de lo que tú eres…
si eso parece estar presente en tu vida,
te aseguro que jamás ningún hermano, ninguna circunstancia,
ni Dios Mismo, han hecho o han imaginado algo
que te lo quitara.
Porque la Voluntad de Dios para ti permanece siendo
la plenitud perfecta, felicidad, gozo y libertad.
Entonces, si en tu vida parece haber carencia,
DEBE TRATARSE de tu propia elección.

Y así, dices, “entonces, muéstrame como dejarla ir,
por favor; querría aprender a liberar los obstáculos
y abrir mi ser a la Luz”.

El primer paso para poder entender la verdad
de que solo tú te puedes privar a ti mismo de algo,
es darte cuenta de que DIOS NO TE HIZO ESO A TI.
Y, más allá de eso, constatar
que tu hermano tampoco te hizo eso a ti.
Tu hermano, o Dios, no te harían, ni podrían hacerte,
nada a ti.

Te he dicho que las leyes de Dios están para tu protección,
y aun cuando pareces negar la Luz,
las leyes siguen estando ahí para tu protección.
Pues si Dios te quitara
eso que te permite imaginar que estás en la oscuridad,
te verías limitado, y no serías libre.
Pero las leyes de Dios son preservadas, aun en tu imaginaria oscuridad.
Las leyes te protegen en tu libertad absoluta,
y esa libertad nunca te puede ser quitada
por ningún ser, o ninguna circunstancia, incluyendo a Dios.
Esa es la medida del Amor de Dios.
Esa es la medida de la creación.

Ahora bien, en un primer momento en que te das cuenta de que Dios no te lo hizo a ti,
y de que tu hermano tampoco te hizo nada,
entonces, es lógico y natural que asumas que tú te lo hiciste a ti mismo.
Por consiguiente, tiendes a colocar la culpa adentro.
Y lo que te digo ahora es de la mayor importancia:
LA CULPABILIDAD DEBE SER ELIMINADA COMPLETAMENTE.
Pues si culpas a tu hermano
y tu hermano es Uno contigo,
entonces debes estar acusando al Hijo de Dios por atacar,
y por estar fuera de ti.
Acusas al Hijo de Dios de haber destruido
la Unicidad que es Dios.

¿Y qué sucede si eliges acusarte a ti mismo?
Como eres Uno con tu hermano,
debes estar acusando a tu hermano de la misma manera.
Solo que, esta vez, constatarías que
eres tú quien está tratando de destruir
esa Unicidad que es el Hijo de Dios, y que Dios es,
y que toda la Creación es.

Y entonces, decir, en cualquier sentido, en cualquier circunstancia,
que esto me lo hizo Dios, mi hermano,
o me lo hice YO MISMO,
es no entender la creación.
Pues si tú, en cualquier sentido,
pensaras que un evento es algo que “te está pasando a ti”,
entonces, oculta tras esa creencia, está la creencia en la separación,
que es la base para construir todo este mundo por entero,
y que es verdaderamente la causa de todos tus problemas.
Por tanto, la razón de que la culpa deba ser eliminada
es porque debes ir más allá de la creencia
de que los eventos en tu vida TE PASAN A TI.
Pues, si crees que ellos te pasan a ti,
entonces, alguien o algo debe haber sido la causa.
Y esa creencia es la que tienes que trascender.

Y bien, ¿cómo puede haber eventos en tu vida
si ellos no te suceden “a ti”?
Escúchame muy bien.
Los eventos en tu vida no TE PASAN A TI.
Los eventos en tu vida SON tú.
Y ESA es la gloria del Hijo de Dios.
Toda la creación ES tú.
Y esa es la herencia del Hijo de Dios
—la verdad de que todo, sin excepción, ES tú.

Y, ¿qué sucede si tú, desde bien profundamente adentro,
pudieras EXPERIMENTAR la verdad de lo que te acabo de decir?
¿Cómo cambiaría tu vida?
¿Qué ocurre si pudieras abrirte a la simple constatación
de que todo lo que existe en la Creación
es la gran y gloriosa Unicidad que es Dios,
que ES Su Hijo y que ES toda la Creación?
¿Qué sucede si te abres a eso,
a la simple constatación de que NO HAY NADA fuera de ti,
de que NADA puede pasarte a ti,
de que no hay NADA más que tú, que Dios,
y que la creación misma?
¿Qué harías?

Tu vida cambiaría para ser una celebración de la Existencia,
y abrazarías cada experiencia sin excepción,
a partir de tu constatación de que no esta pasándote a ti,
sino que ES tú.
Y, con tu simple constatación de que
la Voluntad de Dios y la tuya son lo mismo,
sabrías, sin dudas,
que puedes CONFIAR en tu experiencia,
que puedes confiar en la perfecta seguridad que es tuya.
Y entonces, simplemente abrazarías la experiencia,
alegremente.

¿Qué pasaría si realmente hicieras eso?
Si miraras más allá de la creencia
en que te pueden quitar algo,
del origen que sea
—si miraras más allá de la creencia
en que ALGO pudiera pasarte a ti—,
si te abrieras a la constatación
de que tú ERES tu experiencia,
si te abrieras a todo eso alegremente,
¿qué encontrarías?

Esta es la medida de la gloria del Hijo de Dios.
Esta es la medida de la herencia de Dios para Su Hijo.

Lo que encontrarías cuando te abrieras
a la celebración de la experiencia de tu vida
es simplemente esto:
encontrarías Amor.
Y eso es todo.
Te aseguro, aun aquí en tu espacio y tiempo,
y en lo que tú llamas ‘la condición humana’,
que cuando te abras y abraces sin resistencia cada experiencia
—sin la creencia en que es algo que está aparte de ti—,
cuando verdaderamente te abras a cada experiencia,
lo único que encontrarás es Amor.

Es tu percepción la que parece decirte otra cosa.
Pero cuando dejes que se vayan los compañeros de la oscuridad
los que te cantan canciones de miseria,
sufrimiento, culpa y dolor,
cuando los dejes ir
y te abras a la Luz,
lo único que verás,
la única cosa que encontrarás, es Amor.

Recuerda que te dije que no puedes hacerlo por tu cuenta.
No puedes imaginártelo.
Necesitas el Confortador de Dios,
¿Y qué es eso?
Eso es, por supuesto, la Voz que te susurra
en el silencio de tu corazón,
la Voz del Espíritu Santo.
Porque la Voz del Espíritu Santo puede mediar entre la verdad y la ilusión.
Y eso significa, en parte, no ver otra cosa que Amor.

Así, cuando estés en calma adentro, cuando te abras sin resistencia,
cuando abraces cualquier cosa que te llegue,
y escuches,
el Confortador estará allí.
Él será la Voz del Espíritu Santo,
la Voz de Dios.
Y debido a que eres Uno,
Ello será la Voz de tu Único Ser,
cantándote, cantando una canción de belleza,
de Amor, de paz y de gozo.

Y cuando escuches esa canción,
alabarás a Dios en gratitud
por la herencia que se te ha dado,
por el solo hecho de ser Su Hijo,
y porque siempre lo serás.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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