El juicio del Espíritu Santo. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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[Podéis mirar en la página de índices de este autor para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.
– Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló desde la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte de este texto sirve como acompañamiento —más o menos— para esta parte del texto principal del curso de milagros: [T-12.I-III] (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

El juicio del Espíritu Santo [T-12.I-III]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
He venido hoy a hablar contigo
un poco más sobre el viaje de regreso a tu Ser.

Al empezar a hablar contigo hoy,
te sugiero recordar nuestras conversaciones anteriores.
Porque hemos hablado de una elección que debes hacer,
y que siempre es entre Dios o el ego.
De hecho, no hay otro propósito para este curso
que el de ayudarte a constatar que tu elección es Dios.

Es muy importante que recuerdes
que la elección por Dios no requiere esfuerzo ni lucha.
Te pregunté qué elegirías,
si la crucifixión o la resurrección.
Y te he dicho que la resurrección es el camino de la alegría.
Y como la crucifixión es lo opuesto a la alegría,
entonces la crucifixión del Hijo de Dios, el camino del ego,
no puede ser uno de alegría.

Es tan usual que te olvides del mensaje que te di,
que hice por ti el último viaje inútil.
En mi crucifixión y en mi resurrección
te liberé de que tuvieras que crucificar
al Hijo de Dios o crucificarte a ti mismo.
¿Qué forma adopta la crucifixión más comúnmente
en tu vida, aquí, en este mundo?
Toma la forma de la creencia
de que debes padecer luchas, dolor, cansancio y lágrimas
para poder alcanzar la salvación,
para poder encontrar la paz de Dios,
que es, como siempre, la simple meta, la meta final
y la única meta de este curso.

Cuando buscas la paz, tu búsqueda exige
que elijas a Dios y no al ego,
porque dentro del sistema de pensamiento de ego,
no puedes encontrar la paz.

Recuerda lo que te he dicho antes, que
la percepción siempre conlleva interpretación.
No es posible de otra forma.
Incluso la percepción verdadera conlleva interpretación.

La percepción surge a partir de
aquello que ha parecido poder estructurar al ego
y a la creencia en la separación.
Y, debido a tu creencia en la separación,
tiendes a creer que, de cierta forma,
los pensamientos del ego tienen poder creativo,
que los pensamientos de los que eres consciente
tienen poder creativo.
Pero nada de eso es cierto.

El sistema de pensamiento del ego,
los pensamientos de los cuales eres consciente,
son aquellos que han sido proyectados sobre la consciencia
por la mente.
Y el propósito de esa proyección es liberar la mente
del discernimiento inmediato de aquello que
ella no puede tolerar —que es el conflicto.
Pero te he dicho que TODO está en tu mente,
que toda la verdad está en tu mente.
Y al tratar de albergar dentro de tu mente
lo que está en conflicto con la verdad,
encuentras la situación de inmediato intolerable.
Y entonces, tomas eso que no es verdad y lo proyectas fuera.
Lo proyectas sobre la pantalla blanca de la consciencia.
Y es esa proyección la que te hace creer que piensas.

Bien, ¿a qué da lugar esta colección de pensamientos,
qué es lo que ella forma en tu consciencia?
En tanto que esos pensamientos contestan a la pregunta
“¿quién soy?” —y eso es todo lo que hacen—
entonces, esa colección de pensamientos
forma el ego y su sistema de pensamiento.

Y cualquier experiencia, cualquier pensamiento que es proyectado
desde la mente sobre la pantalla de la consciencia,
debe pasar a través del filtro de la colección de pensamientos,
que definen quién eres tú.
Y en eso consiste la interpretación, expresado de la forma más simple.

Tú no puedes percibir sin interpretar.
No puedes percibir algo sin que ello sea
condimentado por, modificado por, pasado a través de ese filtro
que te dice quién eres
—este filtro que es el ego.

Ahora, ¿qué sucede si quieres interpretar la motivación egoica en ti mismo,
o quizá, más importante aún, en algún otro?
¿Qué sucede si decides interpretar, percibir
la motivación egoica de alguno de tus hermanos?
Esa percepción en sí misma debe haber pasado a través
del filtro de tu propio ego.
Así pues, no es posible, escúchame bien,
no es NUNCA posible que puedas analizar, pensar sobre,
o hacerte consciente de la motivación del ego de otro,
sin que tu propio ego y su motivación se vean involucrados.

¿Y cuál es la única y simple motivación del ego?
Preservarse a sí mismo en su creencia de que está aislado y solo.
Así que tú, en tu imaginaria soledad,
NO PUEDES juzgar a tu hermano.
Te dije, siglos atrás, que no juzgues para no ser juzgado.
Y eso es lo que quise decir.
No te es posible percibir
la motivación del ego de otro, esto es, juzgarlo,
sin ver tu propio ego y su motivación,
y así, ser juzgado en ese mismo instante.

Y por tanto, te hablo del juicio del Espíritu Santo.
Porque solo hay un juicio, y tan simple…
solo existe un juicio del Espíritu Santo.
Y es este: no hay opuestos en toda la creación.
Todo lo que existe es Amor.
Dios es Todo Lo Que Es. Dios es Amor.
Y eso es todo.

Ahora bien, te he dicho que si dejaras
que el Espíritu Santo interpretara por ti,
lo cual conlleva estar en calma y escuchar,
y si dejaras que se marchara tu deseo de interpretar o de obtener resultado…
si quisieras dejar ir y estar en calma,
entonces, el Espíritu Santo interpretará por ti.
Y Él discernirá que todo es Amor.

Es cierto que, en tanto que estés aquí, vas a percibir.
¿Y cómo se expresa eso en tu discernimiento?
Cuando dejes que el Espíritu Santo interprete por ti,
Él verá todo como Amor.
Si eres incapaz, debido a tu miedo,
de ver cualquier parte de la vida aquí,
de ver cualquier acción que tu hermano pareciera hacer…
si eres incapaz de ver algo, sea lo que sea, como Amor,
entonces, el Espíritu Santo simplemente te sugiere
que lo veas como un petición de Amor.

Es muy importante lo que te digo hoy.
EL ESPÍRITU SANTO VE SOLO AMOR.
PUES AMOR ES TODO LO QUE EXISTE.
Si alguna vez no puedes ver Amor, puedes estar seguro de que,
en alguna medida, quizá levemente,
tu ego y su motivación están involucrados.

Ahora, si eligieras defender a tu ego,
lo haces porque crees en el ataque.
Y te aseguro hoy que el ataque siempre tiene, sin excepciones,
el único propósito de defender la existencia del ego.
Si quieres elegir entre Dios y el ego,
si quieres elegir la paz de Dios,
entonces debe ocurrir que nunca, nunca te defiendas.
Pues siempre que te defiendes estás eligiendo al ego.
Esto es, te lo aseguro, verdad, sin excepciones.

Pero, ¿qué sucede si no eres capaz de abrirte lo suficiente,
debido a tu ego, para ver amor?
Entonces el Espíritu Santo, en Su sabiduría, te dice:
considéralo una petición de amor.

Si quieres, piénsalo de esta manera:
el Amor es tu estado natural.
El Amor es el estado de paz y armonía,
y de Unicidad con toda la vida y con Dios.
Y todos vosotros sabéis, aun en vuestros estados de máxima motivación egoica,
que vosotros, profundamente adentro, deseáis Unicidad y paz.
Eso es obvio, incluso para vuestros egos.
Entonces, si no puedes ver Amor en alguna circunstancia dada,
ábrete a la guía y a la interpretación del Espíritu Santo,
y descubrirás una petición de amor.
Pero lo que realmente estás escuchando adentro de ti mismo
es el discernimiento de que el amor es tu estado natural,
y eso es lo que es deseado,
y lo que deseas experimentar.

Así es como una petición de amor se convierte en tu prueba
de que en alguna parte, profundamente adentro,
sabes que el Amor existe, y que es lo que tú quieres.
Y eso es igualmente verdadero para tu hermano
—y es verdad para todos sin excepción.

Te aseguro esto: que toda persona, en el espacio y el tiempo,
toda persona que camina por esta tierra,
está siempre siendo tan amoroso como él sabe serlo en ese momento.
Esto es así, te lo aseguro.
Pues tu estado natural de amor se encuentra profundamente adentro de ti,
y no puede ser borrado.
Y sin importar la forma,
sin importar qué forma PAREZCAN tomar las acciones de tu hermano,
siempre, siempre, él está siendo tan amoroso como sabe serlo.
Y él está persiguiendo la meta del amor
lo mejor que puede en ese momento.

Y entonces, ¿qué sucede si respondes
con el deseo de atacar?
Entonces lo que estás haciendo es
negar más aún la presencia del amor
dentro de tu hermano y dentro de ti mismo.
¿Lo ves?
Entonces, si atacas, siempre se trata de una negación del amor en tu hermano,
y, más importante aún, de una negación del amor en y para ti mismo.
Y no obstante te resulta perfectamente obvio
que tu meta ES el amor y la Unicidad.

Y así, si atacar es negar el amor,
¿por qué siempre atacas?
Y la respuesta es que en cualquier momento de cordura,
nunca querrías atacar en absoluto.
Y así, el juicio del Espíritu Santo,
que está más allá del ataque, es simplemente este:
todo ES Amor.

Pero si no puedes ver una circunstancia como amor,
entonces mírala como una petición de amor.
Y constata que cuando haces eso,
la petición de amor no está solo en tu hermano,
sino también en ti mismo.
Cuando llegue el día, en tu tiempo, (y vendrá)
en que veas todo con
la percepción verdadera del Espíritu Santo,
entonces, todo lo que verás será Amor.
Y las peticiones de amor de las que te hablo
parecerán haberse desvanecido en la nada,
porque esa es la Visión exacta del Espíritu Santo
—que todo, sin excepción, ES Amor.

La manera de recordar a Dios es ser consciente de esa verdad.
Y cuando VES Amor
estás SIENDO el Amor mismo.
Pues eso es lo que tú eres.
Cuando ves una PETICIÓN de amor,
eso es lo que ves en tu hermano
Y en ti mismo.
Esto es necesariamente verdadero, sin excepciones.

Así que si quieres recordar a Dios,
si quieres elegir a Dios en lugar de al ego,
solo date cuenta de esto:
la sanación de tu hermano
es igual a la sanación de ti mismo.
Y las dos deben ir juntas.

Ahora bien, una vez te dije que vendieras todo lo que tienes
y se lo dieras a los pobres.
Y también te dije que lo que quise decir
era que te demostraras a ti mismo y a tus hermanos,
que si no tienes inversiones en este mundo,
no puedes ser pobre en absoluto.
Más bien eres libre.

También te sugerí que no hay mejor manera
de conocer tu propia libertad y tu propia salvación,
que no ver y no participar en
la pobreza de tu hermano.
¿Qué significa eso?

La manera de no participar en la pobreza de tu hermano,
la manera de no ponerte de parte de la enfermedad de un Hijo de Dios,
aun si él mismo cree en ella (y ambas cosas son lo mismo)…
la manera de hacer eso es no involucrándote en este mundo.

Este mundo es solo una colección de pensamientos
proyectados a partir de tu mente,
y que parecen decirte lo que tú eres.
Esta colección de pensamientos es, por definición, el ego.
Así que no invertir en este mundo es no permitir al ego
que te diga quién eres tú,
lo cual supone negar al ego.

También te dije que si tu hermano te hace una petición excesiva,
debes hacer lo que él te pide.
¿Y tiene eso sentido para ti?
¿Acaso no imaginas en seguida que si tú realmente hicieras
lo que cada hermano te pide que hagas,
tu vida aquí sería un caos?
Y tú en gran medida reconoces
que honrar cada petición excesiva no sería lo mejor.
Entonces, no te estoy diciendo que literalmente
honres cada petición descabellada de tu hermano.
Lo que te estoy diciendo es esto: en la misma medida en que puedes ver
que la petición de amor de tu hermano es también tu PROPIA petición de amor,
cuando percibes que una petición es descabellada,
Y QUE POR TANTO NO LA DESEAS SATISFACER,
lo que estás viendo es la medida de
tu inversión en este mundo.
Lo que estás contemplando es la cara de TU PROPIO EGO.

Y, si quieres elegir a Dios,
entiende que lo que estás viendo es aquello a lo que necesitas renunciar,
lo que necesitas dejar ir.
Por eso es que te he dicho
que si tu hermano te pide algo exagerado,
hazlo, porque si lo haces será en aras de permitirle a él y a ti mismo
constatar que eso no importa. ¿Lo ves?

Una vez más, cuando percibes una petición descabellada,
puedes estar seguro de que estás mirando
a través del filtro de tu propio ego.
Y al no querer satisfacer la petición,
estás viendo tu deseo de defender,
que es lo mismo que tu deseo de atacar,
que es tu deseo de negar la presencia del amor
en ti mismo y en tu hermano.
Pues a aquel que no tiene inversión en este mundo,
a aquel que ha elegido a Dios en vez de al ego,
ninguna petición le resultará ultrajante.

¿Qué significa eso?
Eso significa que dentro del estado de paz,
que está más allá de la inversión en este mundo,
ninguna petición te parecerá ultrajante.
Ello significa que no te verás ofendido
por ninguna petición que tu hermano te haga.
Y si no ves la petición como algo ultrajante,
no tendrás nada que defender.
Entonces, ¿lo ves ahora?
Y no es que literalmente te dijera que honres
cualquier petición que te haga tu hermano.
No, en absoluto.
Te estaba simplemente diciendo que
mires tus propias reacciones a la petición,
con el propósito de ver tu propio miedo
y tu deseo de negar la presencia del amor
en tu propia vida.

Y también te dije que cuando hablas de salvación,
la pregunta básica siempre es esta, “en primer lugar, ¿qué es lo que hay que salvar?
Y en segundo lugar, ¿cómo eso se puede salvar?”.
También te dije que lo único a salvar es la mente.
Y la mente se salva mediante la paz.
Si es solo la mente lo que hay que salvar,
entonces, lo que parece suceder en este mundo de formas
no tiene ninguna consecuencia en absoluto.
Y cuando estás ocupado con el mundo de la forma,
estás ocupado con el ego,
con la necesidad de defender y atacar,
y con la negación del Amor.

La mente debe ser salvada a través de la paz.
¿Y cómo encontrarás esa paz?
Al escuchar la Voz de Dios,
la Voz del Espíritu Santo,
y no al ego.
¿Ves que hoy te he dicho
que todo es Amor, y que no puede ser de otra manera?
Y cuando eliges ver más allá de este mundo,
cuando no te defines en los términos de este mundo,
cuando dejas que el ego se marche, cuando eliges a Dios,
estás abriéndote a la Voz del Espíritu Santo,
a la Voz del Amor.

Por tanto, el plan de estudios del Espíritu Santo
te hará hacer esto:
podrás contemplar cada circunstancia en la cual te encuentres,
ya sea en presencia o en ausencia de tus hermanos,
abriéndote a la presencia del Amor.
Y si encuentras el amor, la paz y la armonía
que te hablan de Dios, regocíjate.

Pero si no, entonces es momento de elegir.
Si eliges al ego, desearás defender y atacar.
Mas si eliges la Voz del Espíritu Santo,
te encontrarás guiado a ver una petición de amor.
Y te darás cuenta de que si percibes que tu hermano está pidiendo amor,
entonces, debe ser que TÚ deseas amor
en la misma forma en que él parece necesitarlo.

Entonces el Espíritu Santo te guiará
a dar amor a tu hermano.
El Espíritu Santo te guiará para reconocer la forma
que el amor tomará.
El ego no siempre considerará que esa forma es amorosa.
Y ciertamente habrá momentos en que el ego te dirá
que eso más bien parece separación, y que no es amor en absoluto.

Y en ese caso, la medida de tu guía
será la paz que encuentres en tu mente.
Cuando te abras al pedido de amor,
cuando te rehúses a defender o atacar,
cuando te abras a la Voz del Espíritu Santo
y sigas esa guía,
estarás llevando a tu mente por el camino de la salvación.
Estarás eligiendo el camino de la paz.
Y esa misma paz interior será la guía
que te dirá que estás, ciertamente,
escuchando la Voz del Espíritu Santo.

Y al actuar sin invertir en este mundo,
estarás representando tu inversión EN la realidad.
Y esa inversión te llevará
a la salvación de tu mente,
a la paz de Dios,
y al camino del Amor,
que es el único camino que existe,
y que es el mismo que tú, un día, VAS NECESARIAMENTE a encontrar.
Y en ese día te darás cuenta
de que lo que estás viendo es el rostro del Amor,
el rostro de Dios, el rostro del Espíritu Santo,
el rostro de tu hermano, y el rostro de ti Mismo, de tu Ser.
Y, con gran regocijo, constatarás
que todo ello es exactamente lo mismo.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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