7. El tiempo y la experiencia de la transformación. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver algunas notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor.

Capítulo 7. El tiempo y la experiencia de la transformación

7.1 Cuando eras un ser que existía en la consciencia compartida de la unidad, no podías saber cómo sería la experiencia de la forma a menos que entraras en ella. Del mismo modo, tampoco puedes conocer la experiencia de la unidad si no entras en ella. Entrar en la experiencia de la forma es algo que puedes imaginarte, y algo para cuya representación tienes un lenguaje, ya que eres consciente del yo de la forma. “Entrar” en la experiencia de la unidad es algo más difícil de imaginar, y algo para lo cual tienes poco lenguaje.

7.2 En este curso se te dijo que lo que aprendes en unidad es compartido. Este fue el lenguaje usado porque en aquel momento aún eras un aprendiz. Ahora ajustaremos de cierto modo nuestro lenguaje para representar lo nuevo y replantear lo antes dicho de la siguiente manera: “lo que descubres en la unidad, es compartido”. El aprendizaje no ocurre en la unidad, pero el descubrimiento es un aspecto continuo de la creación, y por tanto del estado de unión en el que verdaderamente resides.

7.3 También se te dijo en el curso que, debido a que aprendías en la separación, tenías que experimentar la unidad de forma individual antes de que el aprendizaje pudiera ser compartido en otro nivel, y también se te dijo que los niveles son una función del tiempo. Luego hablamos de la integración de niveles, que colapsa el tiempo. Esta integración de niveles es la integración de la forma y de la unidad. Cuando la consciencia-de-Cristo sea sostenida, el tiempo colapsará, y es posible que el sol no tenga que salir o ponerse para separar el día de la noche. El descanso y la vigilia formarán parte del mismo continuo del ser.

7.4 Las experiencias de la forma tienen lugar en el tiempo porque la experiencia también fue diseñada para el aprendizaje. Ahora se necesita la ayuda de la experiencia temporal para que puedas aceptar totalmente lo que has aprendido. Para poder experimentar lo nuevo debes responder a la llamada para permitir que la revelación y el descubrimiento, en vez del aprendizaje, sean lo que consigas con la experiencia.

7.5 Lo que fue creado no puede ser des-creado. Por tanto, la transformación es necesaria. El milagro te hace ser completamente consciente del abrazo y de la consciencia de la unidad, y te sitúa fuera del tiempo. En este estado, no existe dualidad alguna. Hacer y ser son uno solo.

7.6 La acción es el puente entre la forma y lo sin forma, porque la acción es la expresión del yo en la forma. La acción “correcta” procede de la unidad, en la cual el hacer y el ser son una sola cosa, o, en otras palabras, procede del estado donde no existe división alguna entre quien tú eres y lo que haces. La acción “correcta” se deriva del estado de plenitud. Estar pleno es estar siendo todo lo que eres. Ser todo lo que eres es lo que representa el Yo elevado de la forma.

7.7 Se te ha dicho que estás limitado por el tiempo solo en tanto que un yo particular, un yo que existe como hombre o como mujer en una determinada época de la historia. Ahora se te pide que descubras cómo existir en la forma sin estar definido por esta particularidad de la limitación temporal.

7.8 El hecho de que seas una forma viva no requiere que estés definido por la particularidad. Ahora puedes aceptar el cuerpo como lo que es, en todas sus manifestaciones, y no considerarlo “limitado” por la particularidad del tiempo y del espacio. Es posible que aún exista en un tiempo y un espacio determinados, pero esta es simplemente la naturaleza de un aspecto de lo que eres. La naturaleza de la forma es que existe como materia, ocupa espacio y se percibe por los sentidos. Previamente has considerado este aspecto separado de la forma distinguiéndolo de la mente, del corazón y del espíritu —esos aspectos que no son perceptibles por los sentidos. Pero deja que repita que todo lo que vive procede del mismo Origen, y que no hay nada más vivo que la mente y el corazón combinados en el espíritu de la incondicionalidad, o plenitud de corazón.

7.9 “Materia” es tan solo otra forma de decir “contenido”, y no es preciso menospreciarla. El contenido de todas las cosas vivientes es la energía del espíritu de la incondicionalidad. El contenido de todo lo viviente es, en otras palabras, pleno. Al ver solo aspectos de la plenitud, no has visto verdaderamente ni el contenido ni la materia. No has sido consciente de todo lo que eres. Ahora eres llamado a descubrir y a hacerte consciente de todo lo que eres. El cuerpo, más que ayudarte a aprender tal y como una vez lo hizo, te ayudará ahora en este descubrimiento.

7.10 Date cuenta de que esta es una llamada para que te ames por entero a ti mismo. Tú, que antes podías amar al espíritu o bien a la mente, a la mente o bien al cuerpo —debido a la naturaleza dualista asociada con ellos—, ahora puedes amar a todo tu Yo, a Dios por entero, a toda la creación. Puedes responder al amor con amor.

7.11 Pero de nuevo comenzamos con el cuerpo, devolviéndole el amor ahora. Es lo que es, y nada lo que él es merece otra cosa que amor. Esta llamada a amar a todo tu Ser es una llamada a un amor incondicional y sin juicios. No es solo una llamada para abandonar todo juicio, sino para un amor sin juicios. Este amor sin juicios es la condición sobre la que descansa tu descubrimiento de todo lo que aún no conoces.

7.12 El descubrimiento no es lo mismo que el recuerdo, la remembranza. El recuerdo fue necesario para que volvieras a tu verdadera identidad, al Yo tal y como fue creado. El recuerdo no tenía que ver con lo que no conocías, sino con lo que conocías pero habías olvidado. La memoria te ha devuelto a ti Mismo, a tu Ser. El descubrimiento permitirá que el nuevo tú llegue a ser, al revelarte lo que aún no conoces sobre cómo vivir como el Yo elevado de la forma.

7.13 Este descubrimiento solo puede tener lugar en la realidad del amor.

7.14 Estar enamorado es una definición de lo que eres, ahora que aceptas el amor incondicional y sin juicio de todas las cosas. Es una transferencia de amor de lo particular a lo universal. Amar todo lo que eres, incluido tu cuerpo, no es amor por lo particular, sino amor universal. La vieja manera en que te relacionabas con tu cuerpo, ya fuera de amor o fuera de odio, era una relación particular con el recipiente que solo en apariencia te contenía. Era una relación con el yo separado. Ahora, debido a que tu relación es con la plenitud, al amarlo todo puedes transferir amor de lo particular a lo universal. Somos un solo cuerpo, un solo Cristo.

7.15 La observación, la imaginación, y el deseo que has estado practicando a fin de poder estar preparado para aceptar la revelación, trabajan codo con codo con el nuevo patrón de descubrimiento, pero el descubrimiento está menos limitado por el tiempo. Permíteme explicarlo.

7.16 La observación tiene lugar en el tiempo. A la vez que se te ha pedido que observes lo que es, lo que estás observando en la forma son las representaciones de lo que es, en el tiempo. Tu imaginación también está limitada por el tiempo, razón por la cual muchos de vosotros pensáis que la imaginación es prever el futuro. La imaginación está menos limitada por el tiempo que la observación, porque no se trata de lo que tus ojos ven, y se unirá cada vez más con lo que observas hasta que tu visión se libere de los viejos patrones y te guíe más verdaderamente.

7.17 El deseo es el reconocimiento de la singularidad de cada Yo, de su cualidad de ser único, y es una demostración de que el medio y el fin son lo mismo. El deseo te mantiene centrado en tu propio camino y te hace no juzgar los caminos de los demás. Sin embargo, el deseo, al igual que la observación y la visión, sigue estando relacionado con el yo de la forma. Es un paso hacia la plena aceptación y el pleno discernimiento de quien tú ahora eres, y hacia lo que esto significa a medida que te conviertes en el Yo elevado de la forma.

7.18 La revelación proviene de Dios. La observación, la visión y el deseo son pasos que te llevan más allá de lo que ve el yo individual y separado, hacia la revelación de lo que es. Estos pasos que te llevan a la revelación no son aspectos continuos de la creación, ya que están relacionados con formas particulares, tal y como ellas existen en el tiempo. El tiempo no es un aspecto de la eternidad o de la unidad. El tiempo es lo que ha separado el yo que existe en la forma del Yo que existe en unión —en el estado de la consciencia-de-Cristo. Al convertirte en un solo cuerpo, un solo Cristo, has aceptado la existencia como un ser no particular en un estado fuera del tiempo —has aceptado la existencia como un nuevo Yo, el Yo de la forma elevada, solo que aún no entiendes lo que esto significa.

7.19 El descubrimiento no está limitado por el tiempo en tanto que es un aspecto continuo de la creación. Tal y como se te dijo en Un Tratado sobre lo nuevo, el futuro aún tiene que ser creado. Aunque esto parezca una afirmación limitada por el tiempo, no lo es. Es simplemente una manera de afirmar que la creación es continua en vez de estática, de afirmar que, aunque la creación es, y es tal y como fue creada, se creó para expandirse eternamente y expresarse de nuevas maneras.

7.20 Con tu nuevo discernimiento, ahora te encuentras vinculado, a través de la consciencia de la unidad, con todo el campo de la creación en vez de solo con el campo de la creación de la forma limitado temporalmente. A medida que tu consciencia crece, empezarás a expandirte y a expresarte de nuevas maneras. Esas maneras ahora incluyen la forma de tu cuerpo sin estar limitadas a la creación de la forma, ni a la creación en la forma. El cuerpo, por tanto, se ha unido a la creación de una manera no limitada por el tiempo.

7.21 La evolución es la manera limitada por el tiempo en la que el cuerpo ha participado en la creación. Es por esto que se te ha dicho que no se te llama a la evolución. La evolución limitada por el tiempo es la manera de la criatura, la respuesta natural que da el organismo al estímulo de la materia sobre la materia, y la respuesta natural que da la percepción de la criatura sobre su propia experiencia en el tiempo. Esta evolución limitada por el tiempo es en realidad adaptación. Ocurre como reacción a lo que se percibe como necesario para la supervivencia.

7.22 La evolución limitada por el tiempo aún continúa, ciertamente, y a medida que el planeta se ve abarrotado, a medida que el progreso deja insatisfechos a tantos, a medida que los problemas medioambientales aumentan, incluso lo que se percibe como necesario para la supervivencia te lleva a dar nuevas respuestas a la cuestión del sentido de la supervivencia.

7.23 En este tiempo de Cristo todos saben que el final de la manera vieja está cerca, y que lo nuevo está llegando. Por tanto todos se mueven hacia la anticipación en vez de hacia la adaptación, y la evolución se mueve con ellos. Pero la evolución en el tiempo forma parte de lo viejo que necesita ser dejado atrás. Es un recurso del tiempo del aprendizaje que le permite al aprendiz aprender a su propio ritmo y pasarle a otros lo que ha aprendido con el tiempo.

7.24 Todo el mundo sabe que esto no ha servido para mejorar el destino del hombre. Todos temen en secreto que la evolución no se adecue al paso de este mundo cambiante, y que el reinado del hombre sobre su medio llegue a un final brusco y doloroso. Algunos temen incluso que se dé una involución, y consideran que cualquier amenaza contra la civilización tal y como la conocen supone regresar a los tiempos bárbaros.

7.25 Dejamos atrás estos escenarios de temor al abandonar las ideas de evolución en el tiempo, y al avanzar hacia un discernimiento de cómo el Yo elevado de la forma puede reemplazar las leyes de la evolución en el tiempo con las leyes de la transformación fuera del tiempo.

7.26 Para poder facilitar tu comprensión, te pido ahora que imagines tu cuerpo como un punto en el centro de un círculo, y que el círculo representa todo lo que eres. Solo el punto de tu cuerpo está limitado por el tiempo. Lo que la transformación fuera del tiempo te pide que hagas es ver el cuerpo como solamente ese único y pequeño aspecto de lo que eres. Al observarte tanto a ti mismo como a los demás, has aprendido a visualizar tu cuerpo en un marco temporal. Esto te será de ayuda ahora que empiezas a imaginar ese “algo más” que tú eres, ese “algo más” que existe más allá de los límites corporales y más allá de los límites del tiempo y de la particularidad.

7.27 Este círculo en el que has colocado tu cuerpo no es un círculo de espacio y de tiempo. No es un círculo que pueda trazarse alrededor del lugar donde estás para determinar quizás un kilómetro de espacio y decir que eso es todo lo que eres. No, el círculo que existe a tu alrededor es el círculo de la consciencia compartida, el círculo de la unidad. En realidad, este círculo lo es todo, el Todo de Todo, el universo, Dios. Pero al igual que la Tierra puede ser considerada como tu hogar aunque apenas seas consciente de existir en este hogar “mayor” terrestre, no siempre serás consciente de que este círculo del Yo es el Todo de Toda cosa, así que para empezar nos ayudará imaginarlo a una escala menor.

7.28 Podrías empezar imaginando primero tu hogar físico, real, y luego tu vecindario, tu comunidad, tu ciudad, tu región, tu país. Te consideras a ti mismo como más “tú mismo” sobre todo en tu hogar, en tu vecindario, en tu comunidad. Te identificas con los ciudadanos de la ciudad, de la región y del país que ocupas. Tienes una dirección, quizás un jardín o una granja, o quizás un lugar público que se ha convertido en tu parque, tu lago, o tu playa favoritos y que consideras en parte tuyo. Tienes una ruta para ir y volver del trabajo o de otros lugares a los que vayas, en la que ves monumentos, estructuras y caras familiares. Visitas las casas de tus amigos y familiares, tu iglesia, quizás una escuela o una biblioteca, algunos restaurantes o lugares de encuentro social para el compromiso o el deber cívico. Puede que hayas expandido este pequeño territorio que llamas “tuyo” con viajes de negocios o vacaciones, teniendo más de un espacio donde te sientes como en casa; o es posible que nunca vayas muy lejos del edificio en el que vives. Lo que te pido que hagas es que pienses en estas áreas como en el territorio de tu cuerpo, y que recuerdes que, aunque este sea tu territorio, es un territorio compartido, y un territorio dentro del territorio del planeta Tierra.

7.29 Por tanto, comenzaremos una vez más con parámetros, con un territorio de consciencia compartida, antes que con la consciencia del Todo de Toda cosa. Llamaremos a este territorio el territorio de tu discernimiento consciente. Este territorio del discernimiento consciente es algo compartido con la consciencia más amplia de la unidad, al igual que el territorio de tu cuerpo es compartido con aquellos que viven y trabajan cerca de ti. Este territorio del discernimiento consciente existe dentro de la consciencia mayor de la unidad, al igual que el territorio de tu cuerpo existe dentro del territorio mayor del planeta Tierra. Aquí es donde comenzaremos, con el territorio del discernimiento consciente, sabiendo que el descubrimiento y la revelación expandirán este territorio, y constatando que, sin importar lo pequeño que pueda ser este territorio cósmico, a veces dará paso al discernimiento del Todo de Toda cosa.

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