12. El cuerpo y tus pensamientos. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para revisar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor.

Capítulo 12. El cuerpo y tus pensamientos

12.1 En los términos en los que estás acostumbrado a pensar, términos que han puesto al cuerpo en el centro de tu universo y de ti mismo, no existe ningún mecanismo por el cual el pensamiento pueda entrar en tu mente. Crees que los pensamientos existen en tu mente y que son el producto de tu cerebro, que se encuentra dentro de tu cuerpo. Como se cree que el cese de la actividad cerebral es equivalente al final del pensamiento, eso lo aceptas como prueba de que tus pensamientos se originan dentro de tu cerebro.

12.2 Puede que te hayas representado a la primera persona que recibió estas palabras como si las hubiese recibido a través de sus pensamientos o a través de sus oídos, como en la idea de “escuchar” voces. La receptora de estas palabras, de hecho, “oye” estas palabras como pensamientos. No son “sus” pensamientos, pero no están separados de ella. ¿Cómo es posible?

12.3 Simplemente ocurre que no son los pensamientos separados del sistema de pensamiento separado.

12.4 Hemos llamado a esta obra un diálogo. Un diálogo es a menudo considerado un discurso entre dos o más personas, y como tal, se asocia con la palabra hablada. Cuando formas parte de un diálogo con otra persona, oyes, escuchas, y respondes. Esto es exactamente lo que ocurre aquí. Has “entrado dentro” de este diálogo. Aunque pienses que estas palabras llegan a través de las palabras escritas de este libro, por medio de tus ojos y el mecanismo descodificador de tu cerebro, no lo hacen, ni lo hicieron las palabras del curso. Durante el curso se te dijo, y se te recuerda ahora, que estas palabras entran a través de tu corazón. Cuando tu mente y tu corazón se reunieron en la unidad y fueron capaces de escuchar el mismo lenguaje, comenzaste verdaderamente a entrar en el lugar de la unidad, a dar un paso fuera del punto del cuerpo.

12.5 Puede que ahora no “pienses” que has estado haciendo esto, sin embargo, pocos de vosotros defenderían que han estado leyendo estas palabras solamente tal y como han leído las palabras de los demás libros. Aunque puedas ser consciente de que está ocurriendo algo distinto, también podrías decir que tu cuerpo no ha sentido el “paso” hacia la esfera de la unidad, y podrías preguntarte ahora con todo derecho si ese paso se podría dar sin ser consciente de él ni del valor que tiene para ti.

12.6 Por esta razón ahora trabajamos con tu discernimiento y con la aceptación de tu cambio de estado, ya que sin discernimiento, el valor de lo que hacemos aquí se mantiene al mínimo, y eso es algo que no puedo permitir. La necesidad urgente de tu regreso a la unidad ya se ha mencionado, y te la recuerdo una vez más.

12.7 Permite entonces que la recepción de estas palabras se convierta en un signo para ti, ya que es una recepción distinta a la que se da cuando lees las palabras no solo de la mayoría, sino de todos los demás libros que has leído. Ten esto en mente mientras consideras cómo es posible que la primera receptora de estas palabras puede “oírlas” como pensamientos. Ten en mente por tanto que ella tiene pensamientos que no está pensando.

12.8 Ya hemos hablado de “entrar en” diálogo. Cuando entras en diálogo con otra persona, “escuchas” lo que tiene que decir. “Escuchas” sus pensamientos en forma de palabra hablada. No se convierten en “tus” pensamientos, pero sí que “entran” en ti. Sus palabras deben entrar en ti para poder proporcionarte la fuente de tu respuesta –para poder convertirse en un medio de comunicación e intercambio. Lo mismo ocurre con los “pensamientos” que estas palabras simbolizan. Por tanto, continuamos expandiendo el territorio de tu discernimiento consciente a través de tu constatación de que la capacidad que tienen los “pensamientos” que no son tuyos para entrar en ti, ya es algo normal.

12.9 Ya hemos establecido que los pensamientos que surgen de la unidad no son los mismos que los que surgen del sistema de pensamiento del yo separado. Podríamos hacer de esto un tema de discusión más sencillo si distinguiéramos entre pensar [thinking] y reflexión [thought]. Esta distinción, aunque no concuerde con la definición del diccionario de estas palabras, sigue siendo una distinción útil, ya que “pensar” es lo que “haces”. Incluso en la definición del diccionario, estar “pensativo”, estar en un estado “reflexivo” [thoughtful] es considerado como una condición para la consciencia plena [mindfulness], y la consciencia plena está mucho más cercana a la idea de incondicionalidad, del compartir en unidad —del estado del que hablamos. Constata también que no consideras que lo que se comparta contigo en el diálogo sea el “pensar” de otra persona, sino sus reflexiones, sus pensamientos. Por tanto, esta distinción bastará para el resto de nuestra discusión en este capítulo.

12.10 Consideremos que el “pensar” es como esa voz activa y a menudo inoportuna “que oyes en tu cabeza”; la voz de fondo. Y consideremos que tus “reflexiones” o tus “consideraciones” son la versión más meditativa de tu “pensar”, que a menudo dan lugar a una conclusión para tu pensar, a un resumen de los puntos principales, tal y como te podría suceder durante un momento reflexivo al acabar el día. Una vez más consideraremos la idea de las reflexiones que “te llegan” en ciertos momentos. Este no es el “pensar” de una mente en conflicto y luchando, sino las “consideraciones” de una mente en reposo.

12.11 Pensar describe mejor la mente del ego, las consideraciones o reflexiones describen más bien la mente verdadera. No estoy diciendo que tu ego todavía funciona porque sigues pensando igual que lo hacías antes. Estoy a punto de formular los dos puntos principales de este planteamiento: el primero es que pensar, con o sin el ego, es un patrón del yo separado, y no te sirve. La manera en la que piensas puede parecer enormemente mejorada desde que el ego gobernaba, o puede parecer tan solo mínimamente mejorada, pero lo que aún sigue contigo es el patrón, no el ego. El segundo punto es que aunque pensar no te sirva, ahora mismo tienes y siempre has tenido verdaderas reflexiones, consideraciones que te vienen de tu Yo, del Ser reunido en unidad. Estos son pensamientos que no has “pensado”, al igual que la primera receptora de estas palabras las recibió como pensamientos que no había “pensado”.

12.12 Lo que estoy intentando ayudarte a ver, otra vez, es que la unión no se consigue con un destello de luz que viene de arriba, sino que se infiltra silenciosamente en el punto del yo cuando este está desprevenido. Estoy intentando ayudarte a ser consciente y a sentirte cómodo con la idea de que, una vez que son liberados los viejos patrones, el yo se reunirá con la unidad cada vez más frecuentemente hasta que, al final, sostendrás la consciencia-de-Cristo y vivirás en el mundo como el Yo elevado de la forma.

12.13 Una de las principales ideas que te ayudarán a dejar atrás los patrones del pensar, es la idea de que eso que hemos llamado “reflexiones”, esos pensamientos, tal y como los estamos describiendo, esas consideraciones que no son realmente pensamiento, sino la manera de llegar a conocer al Yo reunido en unidad, entran en ti a través del lugar en el que la mente y el corazón están reunidos en incondicionalidad en el centro de ti mismo, un lugar que no tiene nada que ver con el cuerpo. El hecho de que oigas, escuches y respondas puede a veces ser del cuerpo, pero a veces puede no serlo. La principal idea que hay que tener en mente es la idea de entrar, y la idea de que lo que viene de la unidad no necesita acceder a través de tus ojos u oídos, o de lo que consideres como tus sentidos. Junto con esta idea principal, es fundamental que constates que esto no es tan extraño ni tan inusual como puede sonarte en principio, ya que este acceso o portal ya existe dentro de ti, y ya te has beneficiado de momentos de interacción con el estado de unidad, o incluso de discernimiento del mismo.

12.14 Ahora que estás llegando a hacerte una idea más clara de cómo pueden ser los “pensamientos”, las “consideraciones” que te llegan desde la unidad, sin duda alguna constatarás lo siguiente: ya has tenido esos pensamientos antes, pensamientos que vinieron a ti con una autoridad a la cual no estás acostumbrado —pensamientos que sabes, más allá de cualquier sombra de duda, que son correctos o apropiados. Pueden ser simples pensamientos sobre una situación en la que te hayas visto envuelto, o bien sobre la situación de otras personas. O pueden ser profundas intuiciones sobre tu Ser, o sobre la naturaleza del mundo.

12.15 En esos momentos es posible que te hayas sentido frustrado por ser incapaz de compartir estos pensamientos, o de exponerlos con la autoridad de la verdad, simplemente porque has sabido que son verdad y porque constataste, tan pronto como la verdad llegó a tu mente, que en muy escasas ocasiones habías estado tan seguro de algo en el pasado. Puede que te hayas quedado alucinado por esta nueva autoridad, y puede que hayas deseado, más que cualquier otra cosa en el mundo, que los demás constataran que realmente sabes algo, que esta no era tu opinión usual o una idea más que sacar a discusión, ¡sino algo que sabías que era verdadero!

12.16 Asimismo es posible que muchos de vosotros también hayáis experimentado el desvanecimiento de la certeza sobre esta verdad a medida que pasaba el tiempo. Puede que se haya debido a una incapacidad para transmitir esta verdad, a la reacción de otros ante ella, o a la simple duda que surgió en tu pensar, pero, a pesar de este desvanecimiento de tu certeza, aún llevas en ti el momento de la constatación —el momento en el que la verdad se hizo conocida sin duda, sin incertidumbre. Y puede que comiences a constatar lo que se ha dicho a lo largo de este curso es verdad: que toda duda es una duda sobre ti mismo. Si otro te desafía, o si tu propio pensar te desafía, la duda surge con rapidez simplemente porque no esperas estar seguro de nada, y desde luego no esperas estar seguro de cuál es la dirección más “segura” o “correcta” de la acción que se requiere en una situación, o de algo que no ha ocurrido aún pero que se te ha dado la certeza de saber que ocurrirá. Mas una vez que has sentido esta certeza, nunca volverás a estar tan seguro de que no puedas conocer la verdad. La frase “más allá de cualquier sombra de duda” será algo que ya no necesitarás añadir a tu conocimiento de la verdad, pues constatarás que es redundante.

12.17 Conocer es conocer. Conocer es estar seguro. Puede que parezca imposible o una locura, y al constatar que te parece una locura o imposible puedes ser más consciente que nunca antes de que es cierto eso que te he dicho sobre tu manera de pensar: que es demencial. Piensas que es perfectamente cuerdo ir por la vida sin conocer nada “más allá de cualquier sombra de duda”, sin conocer nada con certeza, cuando lo contrario es la verdad. Es cuerdo conocer la verdad. Es demente no conocer la verdad.

12.18 Algunos de vosotros sí que habréis dado crédito a vuestro yo personal o separado cuando “imaginasteis” esa verdad. Otros habrán reconocido que esa “voz”, acompañada de esa autoridad con la que les llegó esa verdad, es algo distinto de sus pensamientos habituales, distinto de su “yo” habitual. De cualquier manera, sin embargo, sabes que tu yo estuvo involucrado de alguna manera en este llegar a conocer la verdad, incluso si este llegar a conocer la verdad no le pertenecía mucho a ese “tú” que es el “tú” de tu yo personal.

12.19 Los pensamientos que te llegan desde la unidad pueden por tanto ser considerados a la vez como tus propios pensamientos y como pensamientos que surgen de la unión. La unión no es distinta de ti, al igual que yo no soy distinto de ti. La unión te incluye a ti, al igual que te incluyen el Todo de Toda cosa, el pleno de la plenitud, la unidad de la unicidad. Somos, en unidad, un solo cuerpo. Somos, en la consciencia-de-Cristo, un único Cristo. Somos, en incondicionalidad, un solo corazón y una sola mente.

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