15. El devenir y los principios de la creación. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para revisar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor.

Devenir

Capítulo 15. El devenir y los principios de la creación

15.1 Antes de que pueda comenzar la creación de lo nuevo, debes llegar a conocer la vía o método de la creación tal y como es. No siempre ha sido de la misma manera, y en el futuro no será como es ahora. Pero existen ciertos principios que gobiernan la creación. Estos principios son como los patrones que se crearon para tu tiempo de aprendizaje, y se aplicarán de nuevo a la creación de nuevos patrones para la nueva era que ya está aquí.

15.2 El primer principio de la creación es el del movimiento. El rigor mortis o la rigidez de la muerte no es otra cosa que la falta de movimiento, la falta de movimiento de la sangre por las venas y la consiguiente rigidez de los músculos. Al Mar Muerto se le llama así por la falta de movimiento. Por tanto, estos son ejemplos excelentes para ilustrar el principio del movimiento como la misma vida, la idea de la falta de movimiento como la falta de vida.

15.3 La vida, y el movimiento del ser hacia la forma, es lo que ocurrió cuando Dios “habló” y el Verbo llegó a ser. El movimiento es energía, la fuerza vital de la creación y del ser, tanto en la unidad como en el tiempo. Siendo, estás en movimiento. Siendo, eres una expresión del ser.

15.4 El segundo principio de la creación es entonces que el ser es. Es lo que es, y es la expresión de lo que es.

15.5 La vida es movimiento a través de la fuerza de la expresión. El tercer principio de la creación es la expresión.

15.6 Esos principios sin embargo no van por separado, sino que son un único principio unificador de plenitud. Movimiento, ser, expresión. Ninguno se dio antes que el resto, puesto que no están separados. Hubo un movimiento hacia el ser, y una expresión del ser. ¿Pero qué había que mover antes de que hubiese ser siendo? Así es como la mente considera estos principios; uno después del otro, y construyendo sobre la base del anterior. Esa no es la vía o el método de la creación, razón por la cual estos principios de la creación deben ser entendidos como la plenitud indivisa del principio de la unidad, antes de que la creación de lo nuevo pueda comenzar.

15.7 Déjame utilizar como ejemplo el relato de la creación que se encuentra en lo que una vez fue mi tradición. Antes de que Dios “dijese” nada, un poderoso viento sopló sobre los terrenos yermos y las aguas. El viento, que representa el movimiento así como el rigor mortis representa la falta de movimiento, es el primer elemento que se menciona en este relato de la creación en particular. Esta primera mención del movimiento está literalmente presente en todos los relatos de la creación, pues no existe ninguna historia sin movimiento. Ninguna historia se podría narrar sin movimiento. Nada ocurriría. Así que el movimiento podría equivaler a algo ocurriendo: el comienzo, el comienzo del relato y el comienzo de la creación.

15.8 Entonces, Dios, un ser, habló. Aquí tenemos tanto la introducción de un ser siendo, así como la continuación del movimiento. Hablar no solo denota un hablante, el ser, sino también el movimiento del sonido. Y luego se nos habla del contenido de las palabras. Se dijo, “hágase la luz”, es decir, más movimiento. Y solamente cuando se reunieron movimiento, ser y expresión, se hizo la luz. La luz puede entenderse, en este ejemplo, como el primer acto de la creación.

15.9 Repito esta narración no como un hecho, ni para solventar alguna duda sobre estos principios de la creación, sino para darte un ejemplo que se entienda con facilidad, un ejemplo de la manera en que estos principios trabajan juntos. Lo que he omitido en esta historia, el terreno yermo y sin forma, la tierra y el agua sobre los que el viento sopló al principio, y sobre los cuales la luz descendió por vez primera, es una omisión interesante que muchos hacen. ¿Qué eran la tierra y el agua si no eran forma?

15.10 Eran forma yerma. Forma incapaz de crear o dar fruto. La forma era simplemente forma yerma antes de que el movimiento llegase y la animase con la atención y el discernimiento del espíritu —con el sonido, la luz y la expresión. ¿No podrían compararse estas formas yermas con las formas de lo que aún no se ha elevado? ¿Y si se considerase que la existencia de la forma precede a la animación de esa forma con vida y espíritu? ¿No sería esto coherente con lo que intentamos hacer aquí, con nuestro continuo trabajo de creación? ¿No sería esto incluso coherente con el hecho de que haya espíritu en toda forma viviente desde el principio de los tiempos hasta el final de los tiempos?

15.11 El tiempo es lo que empieza y termina. El tiempo es lo que comenzó cuando la vida cobró existencia en la forma y el espacio. Es temporal en vez de eterno. Junto a él, en el estado de la unidad, descansa todo lo que es eterno, todo lo que es real. Lo que es real no es más que otra manera de decir lo que es verdad. Lo que es verdad es la vida eterna, no la vida temporal. No hay grados de vida. Una forma no está más viva que otra. Todo lo que vive contiene el aliento o el viento del espíritu, que es eterno y completo.

15.12 Expresión, movimiento y ser, tienen que ver con lo eterno pasando a través de lo temporal. Por tanto, te devuelvo a la lección sobre “pasar a través” que formaba parte del curso. El curso pretendía enseñarte a desarrollar una relación con todo lo que pasa a través tuyo. Ahora es el momento de cosechar el fruto de todos esos esfuerzos, puesto que lo que ahora pasa a través tuyo es una relación sin fin. Lo que pasa ahora a través de ti es lo eterno que viene a reemplazar a lo temporal.

15.13 Intentar capturar lo eterno sería como intentar atrapar el viento. Pero, al igual que el viento puede servir de energía a muchas máquinas de forma continua cuando se le permite pasar a través, el espíritu también puede dar poder a la forma continuamente si se le permite pasar a través.

15.14 Podrías decir que el viento viene y va, que sopla en fuertes vendavales y en suaves brisas. Todo marinero sabe que el viento es caprichoso, pero también que el viento nunca muere.

15.15 Todos habéis sido marineros aquí, animados por el viento del espíritu, y navegando unas veces raudos, con el viento a la espalda, y otras veces detenidos en calma, o meciéndoos aparentemente sin dirección. Habéis intentado fabricar velas mejores para capturar el viento, o motores para reemplazarlo, sin nunca constatar que su presencia constante y continua solo necesita que se le permita pasar a través tuyo para poder relacionarse contigo; sin constatar nunca que esto es, en realidad, lo que te anima, que esto es aquello sin lo cual dejarías de existir. Lo que ahora consideraremos es un pasar a través continuo y consciente, sin obstrucción.

15.16 Has sido preparado para esto al constatar que tu mente pensante ya no será necesaria cuando tengas acceso a la unidad, o cuando la consciencia-de-Cristo sea sostenida y conservada. Comencemos con la idea de mantener, y sigamos hacia la idea de sostener o conservar.

15.17 Mantener algo se suele considerar como seguir teniendo eso que tienes, y seguirlo teniendo en buen estado. Sin embargo, a menudo no se la considera una medida duradera, que es la principal diferencia entre la idea de mantenimiento y la idea de sostenimiento o conservación.

15.18 El mantenimiento asume que ya tienes algo que valorar, y que deseas cuidarlo para que continúe sirviéndote. El mantenimiento implica una cierta actitud, una actitud de cuidado, de vigilancia, de anticipación, y de saber que sin este cuidado, vigilancia y anticipación, el valor de lo que intentas mantener se perdería. Por tanto, consideramos el mantenimiento como un trabajo o una relación con el servicio útil deseado. En este ejemplo, el mantenimiento es lo que das para poder recibir la mayor conexión con la unidad que sea posible en este momento. Te das cuenta de que aún ocurrirán algunas detenciones en el servicio, que el mantenimiento no conseguirá la conexión perfecta, pero que hará que siga sirviéndote.

15.19 Así pues, comenzamos con la idea del mantenimiento de tu relación con la unidad. Has experimentado la unidad ahora y deseas que siga sirviéndote. Por eso debes esforzarte para mantener las condiciones que le permitan seguir haciéndolo. Esto es, como todo mantenimiento, una medida temporal, pero es una de la que deseas hablar, al igual que hablábamos de los parámetros de tu estado de discernimiento consciente.

15.20 Ir del mantenimiento a la conservación es nuestra meta. Conservar es seguir existiendo. Reconocer a la unidad como una conservación sostenida, significa reconocer que ella es lo que sostiene la vida. Conservar o sostener la unidad o la consciencia-de-Cristo se consigue al mantener las condiciones que permiten que esté presente. El mantenimiento llevará a la conservación.

15.21 Deja que esta idea entre en ti ahora. Has dejado atrás las condiciones del aprendizaje. ¿Por qué? Porque ya no las necesitas. El tiempo del aprendizaje ha terminado. Cuando este tiempo de devenir o de conversión haya terminado, las condiciones que permiten tu aceptación y tu descubrimiento de todo aquello que está disponible en la unidad, o consciencia-de-Cristo, dejarán de ser necesarias. Este paso será tan grande como el paso de dejar atrás las condiciones del aprendizaje, un paso con el cual a veces aún te sientes vacilante.

15.22 Este paso fue como el último paso tras tu ascensión a la montaña más alta. Estos diálogos pueden verse como si tuviesen lugar allí, con el guía y el equipo de escaladores que te acompañaron en tu ascensión. Y en este punto más alto del más elevado pico de la montaña más alta, te detienes, y te acostumbras al aire más escaso, a mirar desde arriba, a todo lo que ahora puedes ver. Recobras tu aliento, y dejas que el viento del espíritu llene tus pulmones una vez más.

15.23 Aquí es donde tú trabajas en relación para mantener lo que has aprendido, porque sabes que cuando vuelvas al nivel de suelo desde el que subiste, serás distinto como resultado de haber ascendido. El trabajo duro está hecho. Lo que ganas aquí lo ganas con lo que está más allá del esfuerzo y del aprendizaje, y con el mantenimiento del estado en el cual rechazas las condiciones del aprendizaje. Aquí mantienes, en pocas palabras, todas las condiciones necesarias para alcanzar tu meta.

15.24 Lo que habrá ganado al regreso será la meta en sí —el sostenimiento, la conservación—, ya que lo que habrás ganado nunca te abandonará, sino que te sostendrá por siempre jamás.

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