Día 1. Acéptame. Los Diálogos de Un curso de amor   2 comments

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para revisar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Los cuarenta días y las cuarenta noches

Día 1. Acéptame

1.1 Aceptarme significa aceptarte a Ti Mismo, a tu Ser, a tu Yo. Aceptarme significa aceptar tu herencia. Esto no es nada nuevo para quienes pertenecéis a la fe cristiana. Para los demás, parecerá una aceptación que está más allá de lo que son capaces de aceptar, una aceptación cuya petición no atiende a ningún motivo real. ¿Por qué debe aceptarse a Jesús? ¿Por qué no se puede aceptar la verdad? ¿Por qué no puede cada uno mantener sus creencias particulares, siempre y cuando se basen en la verdad?

1.2 Aquí no hablamos de creencias. Hablamos de aceptación. La aceptación no es creencia, no es una oración. No me importa en qué forma de la verdad crees, ni a qué dios crees que envías tus plegarias; aunque si no crees en tu Yo por encima de cualquier otra forma de verdad, y si continúas enviando tus plegarias a un dios diferente de ti mismo, no cruzarás el umbral.

1.3 Nos encontramos aquí en la cima de la montaña juntos, comenzando nuestro trabajo juntos. Yo ya no soy tu maestro, pero existe una razón por la que estás aquí conmigo. Has estado prestando atención a mis palabras, y esas palabras son lo que te ha traído hasta aquí, y no a un lugar, sino a un estado ascendido. Si no aceptas quien yo soy, no podrás aceptar plenamente quien tú eres. Sin tu voluntad de lograr esta aceptación, no recibirás el secreto de la sucesión que aquí se te presenta. Aun así, puedes leer esto, pero no te transmitirá lo que sí le transmitirá a quienes me hayan aceptado. Volverás al nivel del suelo sin haber abierto los ojos, y volverás a escuchar las parábolas y a aprender de los relatos de otros.

1.4 ¿Por qué debería ser esto tan importante? ¿Por qué no dejar las cosas como están? Si la aceptación de Jesús es un escollo para muchos, ¿por qué debería requerirse? Una educación universitaria tiene requisitos. Si las matemáticas son un escollo para algunos y la lengua extranjera lo es para otros, ¿deberían abandonarse esos requisitos? Simplemente aceptemos que los requisitos son prerrequisitos para muchos estados que valoras. Para casarte con un hombre, debes elegir dejar atrás a otros. Es un requisito. Esto no significa que una mujer casada no se relacione con muchos hombres de muchas maneras, que tenga muchos amigos, maestros, guías masculinos. Significa que se elige uno como pareja, y se excluye a otros que no se eligen como pareja.

1.5 En estos ejemplos, hablamos de requisitos simples, requisitos de la vida diaria en vez de los de la vida eterna. Lo que aquí se te pide no es que excluyas a otros en los que creas, y con los que has encontrado una conexión para la vida eterna, sino simplemente que me aceptes a mí como quien yo soy.

1.6 Ahora que has avanzado más allá del sistema de pensamiento del yo del ego, miras atrás, y comprendes por qué no podías conocer a tu Ser mientras el ego era tu guía. Se te pidió que hicieses una elección entre el sistema de pensamiento del ego y el sistema de pensamiento de la unidad. Esta elección se hizo y has llegado hasta aquí. Has dejado atrás el estado del iniciado, el tiempo de la espera. Has elegido. Simplemente se te pide que contemples lo que has elegido, y entiendas qué es lo que heredas a través del secreto de la sucesión.

1.7 Si vas a sucederme, debes aceptarme, tanto como debes aceptar tu ascensión a la cima de esta montaña y este diálogo que está teniendo lugar. Si crees que esta cima de la montaña es meramente metafórica, no constatarás que has ascendido o que has dejado atrás las condiciones del iniciado. Si crees que estas son palabras sabias y que puedes permanecer ambivalente al respecto de su fuente, no me conocerás, no me aceptarás, y no conocerás ni aceptarás a tu Yo.

1.8 ¿Cómo es que podemos llegar a estar tan relacionados que tu capacidad de conocer a tu Yo depende de tu capacidad para conocerme a mí? Porque yo soy. Y esto es como decir que el Amor es. Yo soy lo que es. Soy el camino, la verdad y la vida.

1.9 No aceptarme sería como entrenarse para ser astronauta y, en el momento del despegue, rechazar el requisito de usar una nave espacial para poder llegar al espacio exterior. Sería parecido a no aceptar la vía que se te ha dado para hacer fructificar tu deseo. La nave espacial podría ser considerada como una respuesta a tu deseo. Y yo, también lo soy.

1.10 Esto sería como decir, “si soy astronauta, puedo llegar al espacio exterior sin una nave espacial; he sido entrenado, entiendo la realidad del espacio exterior, creo en mis capacidades; pero no acepto que la nave espacial sea necesaria”. Por si este ejemplo no ha tenido éxito, continuaré.

1.11 Muchas personas están descubriendo ahora el poder de la curación. Algunos piensan que este poder proviene de una fuente, y otros piensan que proviene de otra. Puedes pensar que todo proviene de la misma fuente, a pesar de cómo lo llame el que practica la curación, ya sea un sanador por la fe, o un médico. Puedes realizar una elección exclusiva para atender tus necesidades de curación, o puedes hacer muchas elecciones. Puede que pienses que estas elecciones no importan, sino que lo único que importa es el poder del sanador. Algunos podríais considerar que este ejemplo es un ejemplo de por qué no deberías necesitar aceptarme. Puede que afirmes que entiendes que este poder proviene de Dios, ya sea el poder que permite que la vida crezca en el útero, o el poder de dar una nueva vida a un miembro atrofiado o roto. Puede que te preguntes por qué debería importar si este poder se llama Buda o Alá, Mahoma o Dios.

1.12 No importa. De lo que se habla aquí no es del poder de Dios. De lo que se habla aquí es de nuestro poder, del poder del hombre divino, del poder de Dios llevado a la forma. Del poder de quienes nosotros somos, en vez de del poder de quien Dios es.

1.13 A Dios no le importa cómo Le llames. Dios sabe quién es. Eres tú quien no ha sabido quién es, y, a través de mí, se te podrá devolver este conocimiento. Así es simplemente como suceden las cosas. No se trata de tener la razón o no, ni de que unos sean más y otros menos. Esta es simplemente la vía hacia la igualdad del ser, hacia la reunión de todos, desde el más santo de los santos, al más bajo de los abajados.

1.14 Si alguno de los santos y santas que caminaron sobre el planeta desde mis tiempos hubiese aprendido y vivido las enseñanzas que te han traído hasta este punto más allá del cual me gustaría conducirte ahora, el mundo sería un lugar diferente. ¿No te he llamado a un tiempo nuevo en el cual ya no existen las condiciones del aprendizaje? ¿Un tiempo en el que se han desvanecido y se han rechazado tanto el sufrimiento como la muerte, que habían negado que el amor es la respuesta, y en su lugar ha sido aceptado un nuevo mundo de amor?

1.15 Todos sois los queridos hijos e hijas del amor mismo, y no importa cómo llames a ese amor. Todos sois amados de igual manera. Que entregues tu devoción a una tradición religiosa u otra no importa. Que aceptes que yo soy quien puede conducirte más allá de tu vida de miseria hacia una nueva vida, sí que es absolutamente importante.

1.16 Ni yo soy tu maestro, ni a ti se te pide que me sigas a ciegas. Pero sí que se te pide que me sigas o me sucedas. Solo así puede reemplazarse la vida vieja por una nueva vida.

1.17 Tu deseo de conocerme ha crecido a medida que has leído estas palabras y te has acercado más a tu Yo. Esto se debe a que somos Uno. Conocerme a mí significa conocerte a Ti Mismo, conocer a tu Ser.

1.18 Permite que regresemos por un momento al relato de la creación, y a mi reconocimiento de que esta historia de la creación está ocurriendo en todos y cada uno de nosotros. Permíteme que avance y que hable por un momento de Adán y Eva, y de la expulsión del paraíso. Extendamos nuestra idea del relato de la creación, e incluyamos la creación del hombre y de la mujer. Adán y Eva representan tu nacimiento en la forma. Yo represento tu nacimiento en lo que está más allá de la forma. Adán y Eva representan lo que ocurrió en ti al principio del relato de tu creación. Yo represento lo que ocurrió en ti recientemente, el relato de tu renacimiento a través de este curso.

1.19 El relato sobre Adán y Eva, y el de Jesús, se encuentran en ti. Como es adentro, es afuera. Adán y Eva están representados en la forma en cada uno de vosotros. En cada uno de vosotros yo estoy representado en la forma.

1.20 El Nuevo Testamento fue el comienzo de lo nuevo. Mi vida representó el cumplimiento de las escrituras, de todos los escritos sagrados, de toda la sabiduría instruida. En el cumplimiento se encuentran los finales y se crean los principios.

1.21 Este cumplimiento de las escrituras ha ocurrido ahora en ti. Cuando ocurrió en mí, ocurrió en todos. Se convirtió en parte de la continua historia de la creación, de la creación representada en lo creado.

1.22 La narración vino tras los hechos. Por tanto, el cumplimiento fue siempre parte del relato de la creación. Fue siempre parte de ti al igual que lo fue de mí.

1.23 No existe ningún relato que proyecte lo que viene después –ninguna historia acabada. Tan solo existen las escrituras que no han llegado al cumplimiento, la promesa de la herencia, o la amenaza de la destrucción. El mito también se queda corto en lo que respecta al cumplimiento, al regreso al paraíso.

1.24 El regreso al paraíso, a tu verdadero Yo y a tu verdadero hogar, está escrito en ti. Tan solo necesita ser vivido para convertirse en real. Debes aceptarme porque yo lo viví y lo convertí en realidad para ti. Debes aceptarme porque soy la parte de ti que puede llevarte más allá de lo que yo conseguí, hacia el logro de la creación, y más allá de la creación, hacia la historia que aún no se ha escrito, el futuro que todavía no se ha creado; hacia la constatación del paraíso, de tu verdadero Yo y de tu verdadero hogar, en una forma que te llevará más allá del tiempo hasta la eternidad.

1.25 Esto es lo que hemos llamado la segunda venida de Cristo, pues mi relato no está completo sin tu realización. Solo con tu cumplimiento del relato continuo de la creación, mi relato alcanza la compleción. Se trata de un relato cuyo cumplimiento no puede ocurrir de forma singular, sino, como ocurre con toda herencia verdadera, en una serie, y solo reuniendo todas las partes del relato de la creación para formar la plenitud del final del relato. Al igual que una narración avanza de un elemento al siguiente en una cadena de acontecimientos ininterrumpida, lo mismo pasa con el relato de la creación. Así como la historia sigue teniendo huecos, solo a la espera de ser rellenados en el tiempo actual, así pasa también con la narración de la creación.

1.26 Eres historia viviente. Estás viviendo lo que mañana será historia. Eres creación viviente. Estás viviendo lo que mañana constituirá el relato de la creación. Una cadena de acontecimientos no es más que otra manera de hablar de causa y efecto. La cadena de acontecimientos de la creación incluye, hasta ahora, el movimiento del ser hacia la forma, y el movimiento del ser más allá de la forma. Lo que será constatado y realizado a través del secreto de la sucesión es la elevación de la forma.

1.27 Solo puedes ayunar de la carencia al comprender cuál es tu deseo. Mis cuarenta días y cuarenta noches en la montaña siguieron a mi bautismo y a mi reconocimiento de ser Hijo de Dios, y precedieron a mi tiempo de vivir en el mundo como mi Ser, mi Yo. Lo mismo ocurre contigo. Tú me anhelas y me deseas porque nuestra historia es la misma. Tú estás viviendo mi relato al igual que yo viví el tuyo, pues son un único relato.

1.28 Deja a un lado tu necesidad de otras respuestas, de otras historias, y acepta el relato que compartimos. La Biblia y el resto de textos sagrados pueden ahora ser considerados claramente como relatos de la creación. Relatos de un comienzo, relatos que contienen muchas promesas, promesas de herencia y de cumplimiento, promesas que dan pistas sobre —pero que nunca revelan del todo— el secreto de la sucesión.

1.29 Yo soy el secreto de la sucesión, el camino y la vida, el comienzo del final del relato que ha de llevarse a cabo, que ha de llevarse a la compleción y a la plenitud en ti y en mí, de tal manera que juntos creamos la segunda venida de Cristo y la elevación del Yo de la forma.

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2 Respuestas a “Día 1. Acéptame. Los Diálogos de Un curso de amor

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  1. REGALO COMPLETO , GRACIAS POR TU AMOR Y GENEROSIDAD ¡,,,,,

    Carmen Melo Vega L.

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