Día 3. Acepta la abundancia. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para revisar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 3. Acepta la abundancia

3.1 Acepta tu ira, pues es el próximo paso en el continuo por el que vamos. Cuando una persona está muriéndose, igual que cuando alguien experimenta su rendición final, hay ciertas etapas por las que pasa. La primera es la negación, la segunda la ira. Ya hemos hablado de la negación, aunque de una nueva manera. Ahora hablaremos de la ira, tanto de una vieja manera como de una nueva. Permíteme plantearte de qué es de lo que se trata realmente en todo esto. Se trata de la manera en la que has aprendido, y de tu falta de comprensión sobre lo que ello te provocó.


3.2 ¿Hacia qué se dirigían las “enseñanzas” en el tiempo del aprendizaje? Hacia la mente. Tu mente ha sido entrenada para el aprendizaje, y estás predispuesto a que a través de ella entren nuevos puntos de vista, nueva información e incluso nuevos descubrimientos —porque esto es lo que conoces y a lo que estás acostumbrado. En el área de la mente estabas predispuesto a aceptar los maestros, los líderes, los guías, las autoridades, porque aprendías solamente a través de ellos. Ahora empiezas a ver que este aprendizaje no fue una elección, sino tan solo la manera mediante la cual conocías lo que la vida era. Aunque la libertad, en la etapa del aprendizaje infantil, podría haberse considerado como la manera idónea de ser a la que estaba destinado el aprendizaje, el tiempo de este aprendizaje puro se ha hecho cada vez más breve, mientras que el tiempo de aprendizaje obligatorio se ha alargado más.

3.3 En el ámbito del cuerpo llegó otra forma de aprendizaje ante la cual considerabas que tenías poca elección. Cuando el cuerpo tenía algo que enseñarte, ¿qué otra elección tenías sino escuchar? Así que tanto la mente como el cuerpo estaban condicionados a aceptar la imposición del aprendizaje. Hace mucho tiempo que dejaste de resistirte a la mayor parte de este tipo de aprendizaje, y lo aceptaste diciéndote: “así son las cosas”. Este tipo de aceptación es lo que estamos revirtiendo para ir hacia una nueva aceptación.

3.4 Con vuestro corazón empezasteis a aceptar cada vez menos estos intentos de influir “exteriormente” en vosotros. Vosotros, que como individuos y como especie habéis estado condicionados durante miles de años por el aprendizaje realizado a través de la mente, aprendiendo de unas formas a menudo dolorosas, dijisteis “no” al aprendizaje a través del corazón. Muchos admitiréis haberos enfadado un poco con el comienzo de este curso y con el desafío que plantea a tus ideas sobre el amor. Muchos de vosotros acogisteis el aprendizaje a través del corazón con una mayor apertura que la que mostrabais ante las nuevas ideas sobre el amor, sin constatar que son una sola y la misma cosa.

3.5 Así que nuestro primer punto a tratar en el ámbito de la ira es que, sin importar dónde parezca surgir, la ira es siempre el producto de la condición del aprendizaje. Siempre lo fue, pero ahora esto te está siendo revelado no solo a través de mis palabras, sino también al experimentar la ira de nuevas maneras. Puede que aún no hayas sentido mucha de esta ira, pero está ahí, y hablaremos de su función aquí.

3.6 Hay un solo ámbito que se recibe incluso con mayor ira y mayor resistencia que el amor en lo que respecta al aprendizaje en todos sus tipos —es decir, respecto al aprendizaje tanto viejo como nuevo. Se trata del área que llamas dinero, y que yo llamo abundancia. Siente la reacción de tu cuerpo ante esta declaración. Algunos os sentiréis emocionados ante la idea de que finalmente se hable de este tema; pero sé consciente de tus sentimientos a medida que seguimos, pues sinceramente te digo que es aquí donde reside tu mayor ira y tu mayor falta de confianza y de aceptación.

3.7 Puede que creas que un contexto espiritual para tu vida puede cambiarla, que puede hacer que te sientas más en paz, darte un confort de una naturaleza no física. Estas ideas, seas o no consciente de ellas, están todas relacionadas con la mente. Es a través de tu mente como estas nuevas ideas cambiarán tus acciones y tu vida. Será mediante tu mente como esas ideas cambiarán tus acciones y tu vida, una mente que, a través de una creciente calma, te dará más paz, una mente que aceptará cierto tipo de confort, que incluso pueda extenderse hasta convertirse en una nueva cualidad de confortabilidad del ser. Dicho de otro modo, crees que tener un contexto espiritual para tu vida puede cambiar tu vida interior, pero eres más escéptico a la hora de pensar que podría afectar al ámbito del dinero o abundancia. En el área del dinero, o abundancia, es donde el aprendizaje más te engañó y más fracasó.

3.8 Puede que pienses que tener un contexto espiritual para tu vida te ayudará a sentirte más amado, y que incluso podría ayudarte a encontrar alguien a quien amar. Puede que creas que esta espiritualidad puede ayudar a remendar un corazón roto, que puede hacer que extiendas el perdón a aquellos que te hirieron, disculparte con aquellos a los que heriste, o simplemente dejar de sentirte culpable o amargado, avergonzado o rechazado por ellos. Pero no crees que este contexto espiritual sea capaz de brindarte esa ausencia de escasez que sobre todo relacionas con el dinero.

3.9 Basta con plantear la idea de que tener un contexto espiritual para tu vida te ayudaría a vivir en la abundancia, y dirás “lo dudo”, o bien “lo creeré cuando lo vea”. Podrías pensar que la espiritualidad puede ayudarte a vivir una vida más simple, y por tanto una vida cuyos límites puedas tolerar mejor. Pero, si te dedicas por un tiempo a considerar una idea como esta, es probable que te vuelvas más y más agitado, que vayas y vengas entre lo general y lo específico, pensando tanto en tu propia carencia en la vida como en la de aquellos cuya carencia es más pronunciada que la tuya. En términos de quién “tiene” y quién “no tiene”, la equidad no parece existir, y el mundo parece estar compuesto por “teneres” y “no teneres”, y parece también funcionar de forma demencial en gran medida debido a esta discrepancia.

3.10 En ese caso, ¿tendría sentido que no tratemos este tema, esta flagrante causa de tanta demencia, esto que provoca tanta ira?

3.11 Volvamos por un momento a la idea básica que está tras el asunto del dinero o la abundancia: la manera en la que has aprendido. La mente te diría que no se te ha dado nada, que nada debe darse por sentado, y que todo debe aprenderse o ganarse, y la mayoría de las veces ambas cosas, ya que si has aprendido es para ganar, para poder progresar en el mundo de una manera u otra. Debido a que el dinero o la abundancia no es algo que todos dan por sentado, como no es algo “dado” a todos sino solo a unos cuantos, piensas sobre ello de forma parecida a como piensas sobre la concesión de talentos o de dones naturales, sobre los “regalos” de ideas frescas e inspiradas. Sin embargo, no ves que en realidad todas estas cosas están vinculadas en tanto que dones, porque no ves que todos estamos dotados.

3.12 Piensas que solo debido a que algunos son más talentosos que otros pueden usar los dones de su talento y las ideas inspiradas para obtener riqueza. Esta es la idea de trueque, de la que hemos hablado antes, o de regateo, del que hablaremos más aquí. Es la idea básica que se encuentra tras todas las ideas de carencia, una idea que aprendiste con tanta profundidad durante el tiempo del aprendizaje que incluso ahora solo el pensamiento de dejarla marchar te atormenta con preocupaciones e ira. Es la idea de un mundo de “si esto, entonces lo otro”. Es una idea de un mundo en el que las creencias planteadas en este curso no se consideran, ni se vive de ellas.

3.13 Se trata de la falacia básica sostenida por el tiempo del aprendizaje. La idea de “si esto, entonces lo otro”. La idea de la abundancia ganada. La idea de que nada es realmente gratis —no para ti, no respecto a tus dones. La idea de que todo viene con un precio, de que la abundancia solo les llega, incluso a aquellos con talento, mediante la explotación de los dones. Es la idea de que la abundancia solo permanece, incluso para aquellos que han nacido con ella, mediante la explotación de los demás. Solo si algunos tienen menos, otros pueden tener más.

3.14 Pensar en estos términos, y además considerar que dichos pensamientos podrían ser capaces de tener algún valor espiritual, es algo que consideras demencial. Y como no parece haber remedio, preferirías no ponerte ni siquiera a intentar entender cómo las cosas podrían ser diferentes. Por lejos que hayáis llegado, estas ideas aún permanecen hasta cierto punto con muchos de vosotros. Aunque sabes que son ideas falsas, y aunque aun sabiéndolo puede que incluso te digas a ti mismo, mientras las lees, que ya no piensas así, esas ideas están ahí, en el patrón aprendido, y esto también lo sabes. Son lo que impide que creas que cuando se llevan a la práctica las ideas planteadas en este curso, son capaces de hacer que las cosas sean diferentes, especialmente en lo que respecta a la abundancia monetaria. Esta es una de esas situaciones en las que sabes, pero no tienes ni idea de qué hacer con lo que sabes. Así que al ser incapaz de aplicar el reemplazo de lo falso con lo verdadero, entonces el patrón de lo falso permanece.

3.15 ¿Cómo entonces puedes aceptarte a ti mismo cuando tienes sentimientos de este tipo? ¿Cómo puedes aceptar la idea de herencia teniendo ideas como esas? ¿Cómo puedes aceptarme cuando me ves como un símbolo de una vida de pobreza “devota” y llamando a mis seguidores a que abandonen sus bienes materiales?

3.16 Por tanto, esta fuente de tu ira y tu descontento, esta fuente de tu no-aceptación, debe ser revelada bajo una nueva luz.

3.17 Volvamos a la idea del dinero cuando se da por sentado, cuando es un “don”. Se considera algo así solamente en un caso: en el caso de la herencia, en el caso de los que han “nacido” con dinero. Por tanto, este es un buen punto de partida, ya que de herencia es de lo que hablamos. Aclaremos que no solemos hablar del dinero o de la abundancia como algo “que se da por sentado” cuando es difícil de conseguir, y ni siquiera cuando parece provenir de algún evento fortuito o del destino. Aquí hablamos específicamente del dinero adquirido por medio de la herencia, del dinero con el que algunos afortunados nacen.

3.18 Se trata de aquellos contra los que hay más resentimiento en tu mundo, y que no obstante son los más envidiados. Este resentimiento y esta envidia te llenan de ira. Si ahora sientes ira, presta atención al efecto que tiene en ti. Quizá puedas sentir la tensión en tu estómago, la espalda y el cuello.

3.19 Podría suceder fácilmente que el grado de incomodidad que sientes respecto a este asunto sea mayor en tu caso que en el de tus hermanos y hermanas. Solo unos pocos no os sentiréis así, y si te encuentras entre ellos no te saltes este diálogo, únete a todos aquellos a los que va dirigido para que puedas entender la fuerza que tiene este aspecto de las vidas de tus hermanos y hermanas, y la fuerza y la función de la ira.

3.20 La intensidad con la que te ves afectado por el dinero es negada, raramente se reconoce, muy pocas veces se habla de ello. No creas que la vergüenza que surge de las angustias o de las acciones equivocadas es para nada mayor que la que tienen los que no sienten ninguna abundancia, los que sufren la carencia de dinero. Aún es común la creencia de que la abundancia es un regalo de Dios y, como tal, aquellos que no la experimentan deben haber hecho algo malo. Volveremos sobre esto, pero primero continuemos con la negación del efecto del dinero.

3.21 Se habla más a menudo y con mayor facilidad de la vergüenza y del dolor que provocan las angustias y los errores, que de la vergüenza del fracaso económico. Es cierto que sobre este fracaso hay muchas quejas y mucha agitación en general, pero solo hasta el grado en que sientes que te encuentras en las mismas circunstancias que aquellos con los que te quejas. Hablar de cuestiones monetarias con alguien que podría tener más que tú es algo que considerarías un acto vergonzoso. Temerías que pudiesen pensar que quieres algo de ellos, y sentirías vergüenza. Hablar de dinero con alguien que tiene menos podría dar lugar a una petición de lo que no crees que tengas que dar. Alcanzar una posición en la que sientes que necesitas pedir dinero a alguien, aunque sea a un banco, se considera de hecho una situación desesperada. Esta petición probablemente conllevaría una dura prueba con ciertas consecuencias. Incluso los que son considerados por algunos como “pedigüeños” constantes, como gente que no teme pedir “limosna” o comida gratis, experimentan estas emociones de creciente ira, resentimiento y vergüenza.

3.22 En el ámbito del dinero es donde se encuentran tus mayores fracasos, tus mayores temores, los riesgos que has aceptado o no has aceptado afrontar, tus esperanzas de éxito. El hecho de desear algo depende de si tienes o no los “medios” para conseguirlo, y la mayoría de vosotros piensa que el dinero realmente resolvería la mayoría de sus problemas. Incluso los que se encuentran en este sendero espiritual creen que el dinero es una de las mayores limitaciones a la hora de conseguir algo, a la hora de poder vivir la vida que elegirían vivir. Puede que hayas dejado atrás aspiraciones de riqueza, y que las hayas reemplazado por las ideas de tener más tiempo, un trabajo más satisfactorio, placeres más simples, y sin embargo sigues considerando tu nuevo estado como algo que no tiene que ver con este aspecto de la “realidad”. La vida mejorada que podrías conseguir se vería como un subproducto, en vez de como el efecto de la Causa.

3.23 He aquí lo que la antigua “realidad” tiene de real, de más firme e implacablemente real. No tener “suficiente” es la “realidad” de tu vida, pues fue la realidad de la vida del aprendizaje. Incluso si eres uno de los considerados como afortunados, uno de los que siempre ha tenido “lo suficiente”, los demás no saben que tu temor es tan grande como el suyo, y que aunque admitas que tienes “bastante”, estás seguro de que no bastará para todo lo que te depare el futuro. Y si alguna vez necesitas pruebas de esta actitud, te llegan con rapidez. Tan pronto como tienes una posición algo ventajosa, surge una necesidad. El techo gotea, el automóvil se rompe, y aparece una serie interminable de necesidades. Estas “evidencias” son exactamente lo que has buscado.

3.24 Así es como operan los miedos. Operan en el patrón del ego, un patrón que ha sido aprendido, un patrón que ha sido enfatizado y re-enfatizado a través de eventos externos de manera tal que no se olvidase, y de tal manera que reforzase las carencias hasta que esta actitud de carencia pareciera imposible de desaprender. Se trata de un patrón de supervivencia, pero no de tu supervivencia. Es el patrón de la supervivencia del ego y, aunque el ego ya no te acompañe, el patrón permanece, pues aún permanece aquello que aprendiste y la manera en que lo aprendiste.

3.25 Recuerda que has aprendido que nada te es “dado”, pues si lo fuera, ¿para qué serviría el aprendizaje? En nuestro diálogo hemos comenzado a usar ejemplos de lo que no aprendiste, para poder demostrar que lo que aprendiste no es verdad. Lo que aprendiste es demencial. Pero ahora, para constatar la verdad, debes rechazar completamente las falsedades que aprendiste. Debes rechazar completamente las ideas que te enseñaron que no tienes suficiente, que solo obtendrás lo que puedas ganar o aprender, que solo ganarás por medio del esfuerzo, y que tu ganancia conllevará la pérdida de otro. Es ahora cuando debes aceptar las enseñanzas de este curso.

3.26 No te sientas abatido por no haber aprendido estas cosas. Fueron aprendidas hasta el grado en que podías aprenderlas a lo largo de las enseñanzas de Un curso de amor. Pero ahora nos encontramos más allá del aprendizaje. Ahora nos encontramos en el lugar del rechazo del aprendizaje —el rechazo de todo lo que aprendiste.

3.27 Permíteme que te tranquilice, pues no se te pide que te sacrifiques, tal y como se te ha dicho una vez tras otra. No te pido que abandones lo que deseas, sino que esperes y aceptes una respuesta a lo que deseas. Recuerda que nos dirigimos incluso más allá del deseo, y reconoce que el deseo debe primero ser encontrado antes de que puedas ir más allá de él.

3.28 La condición de carencia, como todas las condiciones del aprendizaje, terminó al finalizar el aprendizaje. La condición de carecer era un dispositivo de aprendizaje, y no uno de diseño divino, sino del sistema de pensamiento del ego. Era un truco para mantenerte luchando constantemente por más, un truco para garantizar la supervivencia del yo egoico, un truco que proporcionaba las pequeñas recompensas de una evolución limitada por el tiempo, las pequeñas recompensas que te mantendrían asegurado en la idea de poder progresar mediante el esfuerzo, e igualmente asegurado en la idea de que la ruina llega si el esfuerzo decae.

3.29 Pensáis que la abundancia es la cosa más difícil de demostrar, cuando en realidad es la más fácil. Pensáis que podríais aprender aquello que para vosotros sea el tipo de aprendizaje más complicado, ya sea la filosofía, las matemáticas o alguna lengua extranjera, antes de poder aprender cómo hacer dinero o tener abundancia. Pensáis que os resultaría más fácil encontrar amor que dinero, incluso si habéis sentido la falta de amor durante muchísimo tiempo. Y aquellos que os burláis de estos comentarios porque sentís que ya habéis aprendido el secreto del dinero, el secreto del éxito: responded sinceramente si realmente creéis esto, o si simplemente estáis tapando vuestros temores de no tener suficiente con un incesante impulso para demostrar que no es así.

3.30 Al igual que en el caso de tantos de vosotros, que están agradecidos por su buena salud, mientras que al mismo tiempo tienen pavor ante la enfermedad que en algún momento podría quitarles esa salud, quienes tienen dinero lo ven de la misma forma. Puede que vayas bien durante semanas o meses, o años, sin preocuparte por tu salud, hasta que el más mínimo dolor te hace pensar en el cáncer. De la misma manera, no hay nadie, ni entre aquellos que tienen dinero ni entre los que no, que sienta que su “salud” económica está más asegurada que la “salud” de su cuerpo.

3.31 ¿Cómo puedes vivir así? ¿Cómo puedes tener paz cuando vives así? ¿Qué alivio te dará tu herencia si pensamientos como estos la acompañan? Si se tratase de una herencia económica, ¿acaso no la ahorrarías para cuando llegaran tiempos difíciles, o la gastarías solo con miedo y con un ojo siempre puesto sobre tu cuenta bancaria? Incluso aquellos de vosotros que se sentirían preparados para permitir que les trajese alegría, se equivocarían al pensar que podría hacerlo. ¿Cuántas veces lo que has pensado que te daría una razón para estar alegre ha fracasado una vez adquirido?

3.32 Y así, ahora podrías pensar en qué es lo que te ha dado alegría. Una casa, un jardín, un instrumento musical, el equipo que permitió que desarrollases un hobby o un talento, un libro favorito, una cena con un amigo, un auto nuevo, una mascota nueva, la capacidad de darle una buena educación a un niño.

3.33 También podrías pensar que el dinero que has ganado con lo que te gusta hacer es de una calidad distinta al ganado con trabajo duro. Podrías pensar que el dinero ganado con lo que te gusta hacer es la respuesta, al igual que podrías pensar que el dinero gastado en placeres más duraderos, como las cosas descritas antes, es el secreto.

3.34 Esto es porque estás muy seguro de que existe un secreto que no conoces. Existe, y es un secreto que intentaré compartir contigo aquí si puedes dejar que tu incredulidad y tu ira se desvanezcan ante esta sugerencia. Sé que esperas una respuesta florida y también, desde luego, que no sea una respuesta del tipo “un, dos, tres pasos hacia la abundancia”; pero intentaré dirigirme a ti en un tono intermedio, uno que no te haga sentirte degradado ni te incite a la hostilidad. Uno que no solo sea sincero, sino tan práctico como tú necesitas que sea.

3.35 Se te ha dicho que el tiempo del Espíritu Santo, el tiempo de necesitar un intermediario entre tú y Dios, se ha terminado. Se te ha invitado a conocer a Dios directamente y a desarrollar una relación con Dios. Solo al conocer a Dios se te aclarará la relación de abundancia y romperás para siempre las cadenas de la carencia.

3.36 Aprender ya no es la vía, ya no es el camino, y por una buena razón. Esto ejemplifica la diferencia entre la información y la sabiduría, entre encontrar una respuesta y encontrar un camino o una vía. Muchos han leído las palabras de la Biblia, de Lao-Tsé, de Buda. Enseñar significa transmitir lo conocido. Hablar de una vía significa invitar al diálogo y al viaje. Esto es lo que todos los maestros “profesionales” enseñaban, devolviendo a menudo las respuestas planteadas por el interrogador para decirle: no me uses como un intermediario, solo en la relación con el Dios interior se aclarará la vía.

3.37 Leer la sabiduría inspirada de profesores como estos para así poder “aprender” es lo que ha evitado la misma relación que estos profesores buscaban impartir.

3.38 Lo que has “aprendido”, y porque te lo reveló la época de aprendizaje, es una nueva vía, la vía de la relación directa con Dios, la vía del conocimiento por medio del descubrimiento. Recuerda siempre que conocer por medio del descubrimiento significa conocer lo que no se conocía previamente, y ten esto en mente mientras consideramos el conocimiento de la abundancia.

3.39 Cuando has sentido la realidad de la unión, has sentido el lugar en el que no existe carencia, ningún deseo relativo a carencia. Sentiste esto por medio de la receptividad que posee esa relación que es la unidad. Quizá deseabas una respuesta que “te llegara” mediante un proceso para ti desconocido. Ya hablamos de esto como pensamientos que no pensaste, y que te llegaban con autoridad y certeza, con una certeza de la que antes carecías. Cuando dije antes en este capítulo que te sientes cómodo aprendiendo a través de la mente debido a tu familiaridad con el patrón del aprendizaje mediante la mente, quizás veas ahora por qué estas primeras revelaciones de la unión te iban a llegar de una manera relacionada con la mente.

3.40 Ya has aceptado, debido a las experiencias de la unidad que hayas podido tener, que el conocimiento de la unidad está disponible para ti. Puede que no hayas considerado demasiado el acceso por medio del cual surgió esa disponibilidad, pero, debido a que para la mayoría de vosotros ha surgido como pensamientos que no pensasteis, si fuerais a vincularlos con algo que tenga que ver con una entrada, probablemente diríais que el punto de entrada fue la mente. Esto es verdad, en cierto sentido, ya que la incondicionalidad se entiende como mente y corazón reunidos en unidad. Sería más preciso pensar en esta reunión como la creación de un portal de acceso, una nueva fuente de entrada. Pero estos asuntos no harán avanzar nuestra discusión ahora, y podemos volver a ellos más tarde. La cuestión aquí es tu concepto o idea que dice que lo que has obtenido de la unidad, hasta ahora, es lo que puede obtenerse a través de la mente. A medida que avanzas, y a medida que te abres más a otros medios de acceso a la sabiduría que una vez buscaste mediante el aprendizaje o mediante la mente, se te abrirán otros medios. Puede que veas, o que realmente escuches e interactúes con lo que te llega desde la unión.

3.41 La idea a la que intento que te abras aquí es la idea de una relación receptiva con la unidad que no existe solamente en la mente del incondicional.

3.42 Es a través del mundo visible, del mundo exterior, como tus carencias encuentran su provisión. Es a través del mundo de la unidad, de la verdadera realidad, como tus deseos encuentran una respuesta. Esto no significa que la unidad no interactúe con la forma. Está interactuando con el mundo de la forma a través de ti.

3.43 ¿Es que no lo ves? Tú eres el punto de entrada, el único canal a través del cual todo lo que está disponible en la unidad puede fluir.

3.44 La abundancia es el estado natural de la unidad, al igual que la certeza y no la incertidumbre es tu estado natural, al igual que la alegría y no la tristeza es tu estado natural. Lo que se te pide que hagas ahora es que abras el yo de la forma al lugar de la unidad, permitiendo así que se dé este flujo divino de la unión hacia el Yo elevado de la forma.

3.45 Estar abierto al flujo divino de la unión es exactamente lo contrario de la condición de ira. La ira podría compararse con una discusión, un debate, en el que tú estás en un lado y estás determinado a ser el que tiene la razón, a estar en el lado que ganará. Lo que tú esperas ganar en esta discusión demente sobre la abundancia, es un reconocimiento, aun de Dios, de que no tienes lo que necesitas, de que careces de algo y de que, debido a ello, no tienes otra elección que la de continuar luchando y esforzándote, ganando y aprendiendo, para, en pocas palabras, seguir en el mundo tal y como siempre lo has hecho.

3.46 Incluso aquellos que aseguraríais que no conocéis esta ira, que aseguraríais que estáis esperando la provisión de Dios con un silencio confiado, seguís esperando la provisión. Incluso aquellos que habéis pedido a Dios abundancia y que os habéis abierto a recibirla, incluso aquellos que habéis visto alguna mejora o evidencia que podríais citar como respuesta a vuestras peticiones, no veis la situación de forma verdadera.

3.47 Aún creéis que la verdad de una situación viene dada por la realidad de la forma física y por lo que se tiene o no se tiene dentro de los confines de esa forma. Esto sería como seguir considerando a la mente como la única fuente de aprendizaje, y al aprendizaje como la única fuente de conocimiento. Lo que has empezado a ver es que la mente no es la fuente de la certeza, obtenga el conocimiento que obtenga. Lo que quizás hayas empezado a ver en términos parecidos, es que el dinero tampoco es la fuente de la certeza, te permita obtener lo que te permita obtener. La certeza viene de otro lugar. Ese otro lugar es el que hemos definido como tu verdadera realidad, la realidad de la unión. Vivir en esta realidad, en la realidad de la certeza, es la única clave para la abundancia.

3.48 Estas palabras quizá sean justo las que esperabas oír, y puede que ahora sientas que vuelven los sentimientos de ira. Pero hemos dicho que existe una función para tu ira. La función de la ira es dirigirte un paso más allá hasta dar el paso de la acción y de las ideas, un paso que a menudo se llama regatear.

3.49 Muchos ya habréis entrado en esta etapa, en la de considerar cómo afectaría a la respuesta de Dios lo que tú puedas hacer en un momento dado. Das este paso sin darte cuenta de que aún estás actuando según la idea de que sigues en un mundo de: “si esto, entonces lo otro”. Intentas adivinar lo que Dios podría querer que hicieses, ya sea quedarte quieto y no preocuparte por el dinero, o bien actuar y esta vez realizar las acciones adecuadas en oposición a las que crees que en el pasado fueron inadecuadas, y todo ello para hacer que el dinero o la abundancia fluyan hacia ti. Todo lo que representa este período de regateo es otra fase más en tu movimiento hacia la aceptación. Aún se basa en la creencia de que tú eres responsable de la abundancia o de la falta de ella en tu vida. De que eres quien, al cambiar tus creencias o tus acciones, puedes cambiar tu realidad.

3.50 Este es a menudo un período de esperanza y, además, no carece de valor. Puede que tengas muchas ideas buenas e incluso geniales durante este tiempo. Puede que sientas que estás yendo por el buen camino, como si gracias a planear la estrategia y la acción, gracias a poner en práctica todo lo que has aprendido, tuvieses la certeza de poder empezar a ver los beneficios que se te han prometido. Pero muchas de tus ideas y de tus acciones en esta fase estarán teñidas con la ira que les precedió. Es aquí donde puede que claméis contra la injusticia, contra los beneficios aún no vistos de todo lo asimilado con este aprendizaje, contra las promesas aparentemente hechas pero no cumplidas. ¿Dónde, puede que te preguntes, está la ausencia de esfuerzo y lucha que se te ha prometido? ¿Por qué todavía tienes que esforzarte tanto, trabajar durante tanto tiempo, y soportar tantas cosas? ¿Por qué el final no está ya a la vista?

3.51 La fase final de este proceso, de este movimiento hacia la aceptación, es la depresión, un abatimiento del ánimo y de la energía, una falta de deseo, una falta de actividad, un sentido penetrante de estar hundiéndote, de sumirte en las profundidades de la tristeza y la desesperación.

3.52 Cada fase puede contener pistas para la siguiente, pero en lo que respecta al dinero o la abundancia, cada fase es experimentada y sentida. Y esta experiencia tiene solo un valor de conjunto, un propósito de conjunto que es el de poder ceder al final, el de la última rendición que es necesaria para que llegue a darse una aceptación final.

3.53 Al igual que se te dijo que las grandes ideas no son algo que se piense para poder luego ser llevadas al ser, o que pensar no es precisamente lo que hay que hacer para que un gran talento dé frutos; al igual que se te dijo que los dones no han de ser tratados por la mente consciente o pensante, lo mismo ocurre con la abundancia. La abundancia solo puede aceptarse y recibirse, al igual que las grandes ideas y el gran talento solo pueden aceptarse y recibirse.

3.54 Podrías alegar ahora que lo que haces con las grandes ideas y con un gran talento tiene consecuencias, y es cierto. Una gran idea o un gran talento que no se lleva a la forma, que no se expresa, que no se comparte, no es más grande que una semilla que no se planta. Pero el regalo de la gran idea, del gran talento, debe ser primero considerado y reconocido, comprendido y aceptado, antes de que pueda llevarse a la forma, expresarse y compartirse. ¿Qué bien te puede hacer el decir: si tuviese talento, lo aceptaría y lo recibiría, lo expresaría y lo compartiría; si tuviese una gran idea, la aceptaría y la recibiría, la expresaría y la compartiría? Y, sin embargo, sigues pensando que si tuvieses abundancia o dinero lo aceptarías y lo recibirías, lo expresarías y lo compartirías.

3.55 Este “si” es todo lo que se interpone entre vosotros y la abundancia.

3.56 Tú no crees que sea así, pero las funciones que tienen el rechazo, la ira, el regateo y la depresión, son las de llevarte hacia esta creencia y, finalmente, hacia esta aceptación. Primero a la aceptación del hecho de que no crees en esto, y luego a la aceptación en sí misma.

3.57 ¿Ves la diferencia aquí entre la creencia y la aceptación? ¿Puedes empezar a considerar la aceptación como una función activa, al igual que el aprendizaje era una función activa? La aceptación es una función activa. Es algo que te es dado para que lo hagas. Piensas que es difícil, pero solo lo es hasta que se te hace fácil.

3.58 Mientras piensas que la aceptación es simplemente otra palabra, otro concepto, otro truco de la mente, no la ves como el final del aprendizaje ni como un estado así de activo, un estado en el que empiezas a trabajar con lo que se encuentra más allá del aprendizaje, un estado en el que te relacionas con lo que está más allá del aprendizaje. En realidad, es un estado en el que entras en una realidad alternativa, la realidad de la unión —porque aceptas esa realidad.

3.59 Como todo lo que se enseñó en este curso, este es un asunto de todo o nada. No puedes aceptar parte de una realidad y parte de otra. No puedes aceptar, por ejemplo, la compasiva y amorosa benevolencia del universo, de Dios, del Todo de Todo, y seguir aceptando la realidad de la carencia. No puedes aceptar que en la realidad de la unidad todo te llega sin esfuerzo ni lucha, excepto el dinero. No puedes aceptar que ya no tienes que aprender, y aceptar la condición del aprendizaje, que es la carencia.

3.60 La aceptación activa es lo que permite que ocurra la gran transformación desde una vida tal y como la has conocido hasta ahora, hacia la muerte de esa vieja vida y el renacimiento de la nueva. Al aferrarte a una parte de lo viejo, evitas su muerte y evitas el renacimiento de lo nuevo. Evitas esa misma resurrección dadora de vida que esperas. Evitas la elevación del yo de la forma.

3.61 Esto no tiene por qué ser así. Has pedido algo que hacer para poder cambiar tus circunstancias en esta realidad terrestre. Esto es lo que tienes que hacer. Esta es la acción requerida. La aceptación activa de la abundancia es el camino hacia la abundancia. La aceptación activa es un modo de estar en relación con todo lo que fluye desde la unidad. Esto no lo puedes aprender, pero puedes practicarlo. Por tanto, tu práctica comienza.

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