Día 11. Consciencia de Cristo. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido por Jeshua en comunión con Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres volúmenes, fue publicado en uno solo, en inglés, en el año 2014.
— Para encontrar más información, libros en PDF, y un listado de entradas… ver el índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una revisión de esta traducción que sea lo mejor posible (de este maravilloso “nuevo curso de milagros”).
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 11. Consciencia de Cristo

11.1 Somos un solo Ser. ¿De qué otra manera podríamos ser capaces de recibir lo que damos? ¿De qué otra manera podrían nuestras vidas ser capaces de no experimentar ninguna pérdida sino solo ganancias? ¿Por qué otra razón tendríamos que compartirnos a nosotros mismos para conocernos a nosotros mismos?

11.2 Debido a que somos un solo corazón, una sola mente, un único Yo o Ser, podemos conocernos solamente si compartimos en unidad y relación. Y solo podríamos compartir en unidad y relación por medio de una separación aparente de la unicidad en la que existimos. Esta es la gran paradoja que unifica el mundo de la forma con el mundo del espíritu, el mundo de la separación con el mundo de la unión, al tiempo que esto no unifica el mundo de la ilusión con el de la verdad. Compartir en unidad y relación es el método y el medio para poder ver más allá del mundo de la ilusión hacia la verdad de la unión de la forma y del espíritu, de la unión entre los yoes separados y el Único Ser.

11.3 La elevación del yo de la forma no es otra cosa que el reconocimiento del Ser Único dentro del Ser.

11.4 El Ser Único existe dentro de los muchos para poder conocerse a Sí Mismo a través del compartir en unión y relación.

11.5 Todos los beneficios que podrías querer traer al mundo los traes por una sola vía: la de compartir en unión y relación. Solo en la relación, la unicidad del yo, del ser, se separa de la unicidad, y así reconoce la unicidad. Es solo por medio de las relaciones separadas confluyendo en la unión, como el Yo Único es capaz de ser o bien el observador o bien el observado. Esto es tan cierto al respecto de Dios como lo es al respecto del yo de la forma. Dios es la unicidad y la separación. La vida es la relación. Dios es lo que es. La vida es la relación de lo que es conSigo Mismo, con su Yo, con su Ser.

11.6 La separación, por sí misma, no es nada. Lo que está separado y unido en relación, lo es Todo, porque es todo lo que es conocible. El Todo de Toda Cosa no puede ser conocido, no más de lo que se pueda conocer la nada. El Todo de Toda Cosa es incognoscible. Por tanto, tú eres lo conocible de Dios. Eres lo conocible porque eres la relación del Todo con Su Yo o Ser, del Todo ConSigo Mismo. La separación es tan incognoscible como el Todo de Toda Cosa. Estar separado en realidad significaría no existir. Ser el Todo de Toda Cosa significaría no conocer la existencia. Solo lo que existe en relación sabe que existe. Por tanto, la relación lo es todo. La relación es la verdad. La relación es consciencia.

11.7 La consciencia-de-Cristo es el discernimiento de la existencia por medio de la relación. No es Dios. No es el hombre. Es la relación que nos permite tomar conciencia de que Dios lo es todo. Se la ha llamado sabiduría, Sofía, espíritu. Es aquello sin lo cual Dios no conocería a Dios. Es aquello que distingue el todo de la nada. Debido a que es aquello que distingue, es también aquello que ha tomado forma, además de ser aquello de lo cual surgió la forma. Es la expresión de la unicidad en relación ConSigo Misma, con Su Ser, con Su Yo.

11.8 La vida es el tejido que conecta la telaraña de la forma con el Todo divino. La vida es consciencia. La consciencia-de-Cristo es discernimiento de lo que es. Es el discernimiento de la conexión y de la relación de Todo con Todo. Es el confluir de lo incognoscible y de lo conocible por medio del movimiento, la expresión, y el ser.

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