Día 18. El camino al paraíso. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés en sus primeras ediciones, fue transmitido a Mari Perron y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres libros, fue publicado en un solo volumen en inglés en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
— Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 18. El camino al paraíso

18.1 Te has estado preparando para esta fase final del cumplimiento de la vía de Jesús. También te has estado preparando para el comienzo del cumplimiento de la vía de María. Muchos de vosotros seguiréis la vía de Jesús hasta completarla, comenzando con una fase de interacción con el mundo, una interacción con los milagros que ayudarán a desmantelar lo viejo y a preparar el camino para el nacimiento de lo nuevo. Otros seguiréis vuestros corazones hasta traspasar la etapa final de lo viejo, para anclar lo nuevo dentro de la red de la realidad. Y otros incluso participarán de ambas vías, al seguir su deseo innato de facilitar la creación del cambio mediante una función específica, mientras a la vez avanzan hacia lo nuevo. Cada vía es tan necesaria ahora como lo fue hace dos mil años.

18.2 Una vía es activa, y otra receptiva. Sin embargo, las vías no están más separadas de lo que Jesús lo estuvo de María —o cualquier madre de su hijo. Las vías son bastante complementarias y simbióticas. Juntas, devuelven la plenitud, y traerán la completitud del tiempo de Cristo. Este trabajo conjunto simbiótico será esencial para el nacimiento de lo nuevo y, en verdad, lo simboliza en la forma y el proceso. Como es adentro, es afuera. María representa la relación que ocurre dentro, y Jesús la relación que tiene lugar con el mundo. Lo mismo representa cada uno de vosotros. Estas dos vías también representan a Dios y a la consciencia-de-Cristo, la extensión de Dios. Dios lo es todo en el cielo y en la tierra, y está en todo lo que existe en el cielo y la tierra. Por tanto, Dios representa el mundo exterior. La consciencia-de-Cristo es Dios dentro de ti, es tu manifestación particular de Dios y la relación con el Dios interior.

18.3 Como se ha dicho, el tiempo para la enseñanza y el aprendizaje se ha acabado. Si la vía de Jesús era una de aceptación, enseñanza, aprendizaje, y de llevar una vida ejemplar, entonces, las vías de Jesús que quedan, que aún pueden aplicarse y que son apropiadas en este periodo final, son las de la aceptación y ser una vida ejemplar.

18.4 Solo son capaces de ser vidas ejemplares quienes hayan aceptado plenamente quienes son. Estas vidas ejemplares se evidencian gracias a la individuación del Ser Uno entre los muchos. En otras palabras, elegir ser una vida ejemplar significa elegir ser conocido por y para los muchos. Se trata de la aceptación plena del Yo, del Ser, bajo una forma que puede ser distinguida, o individuada, por el resto. Se trata de la aceptación plena de la diferencia además de la mismidad, aceptando la necesidad de ambas. Se trata de una elección a la que muchos serán llamados para que la mismidad sea vista en la diferencia, para que el uno sea visto entre los muchos, y los muchos en el uno. Se trata de una vía de servicio a través de la acción. Se trata de una vía de alegría y armonía, ya que solo gracias a la alegría y a la armonía el auténtico servicio puede llegar a convertirse en auténtica acción. Es la vía para aquellos que desean darle expresión a una llamada que sienten dentro, y que les llama a “hacer” algo. Es la vía para aquellos cuyo cumplimiento y completitud están ligados a llevar esta expresión a su cumplimiento. Si la llamada está ahí, también lo está la necesidad. No tengas ninguna duda sobre esto. El universo no se compone de elementos superfluos. Aquello hacia lo que te sientes llamado es necesario.

18.5 Ser una vida ejemplar significa ser lo que representas en la verdad. Los seguidores de todas las religiones son llamados a llevar vidas ejemplares y a la representación de la misma verdad. Toda fe es fe en lo desconocido por medio del conocimiento, tal y como el atisbo de una luz fugaz en la oscuridad proporciona un conocimiento de la luz. Aquellos que aceptan llevar a término el camino de Jesús aceptan su poder de ser generadores de luz en la oscuridad sin juzgar o expulsar la oscuridad. Aceptan su poder de representar tanto lo conocido como lo desconocido, y de revelar lo desconocido por medio de lo conocido. Aceptan la muerte del yo y la resurrección del Ser Uno, el fin del individuo y la individuación del Ser Uno entre los muchos. Encuentran un renovado placer en ser quienes son porque han sido renovados a través de la resurrección. Siguen la llamada de sus corazones sin apegarse a las preocupaciones previas, ya que en su renovación, son plenamente conscientes de la necesidad de lo que solo puede darse por medio de la expresión de lo que está dentro de ellos. Constatan que lo que se necesita ahora se necesita para renovar o resucitar el mundo y a todos los que moran en él.

18.6 La resurrección aparta a un lado el reclamo de la muerte y junto a ello el reclamo de todo lo temporal. Esta es la razón de que hayamos pasado un tiempo con la idea de la enfermedad y con otros estados no deseados en tanto que manifestaciones temporales. Tu estado separado era una enfermedad, un estado no deseado, y, por tanto, una manifestación temporal. La confluencia de la mente y el corazón proporcionó la reunión de lo humano y lo divino, y así, se logró la resurrección de lo eterno en la forma. Tu estado virgen, el estado no alterado por la separación, ha sido devuelto.

18.7 La verdad representada por Jesús y María fue representada como un patrón visual que ayudaría a entender lo invisible. Esto es lo que ahora se te pide que hagas. Tanto si demuestras el mito de la dualidad o la verdad de la unión, estás demostrando la misma cosa. La manera en que lo hagas debe ser elegida, y para que se haga esta elección con una consciencia plena debes confiar en tus sentimientos.

18.8 Los sentimientos son tu discernimiento del presente y, por tanto, de la verdad. Son tu medio para llegar a conocer. Surgen de la consciencia-de-Cristo. No llegan como reacciones, sino como creaciones. A menudo la ciencia y la religión han especulado sobre el “comienzo” de la vida, sobre las causas de la formación de la vida, sobre qué es lo que le dice al cerebro lo que hay que hacer, sobre el factor organizador del ADN, sobre los tejidos y células que saben exactamente cómo interactuar. ¿De dónde proviene este conocimiento? Cuando algo parece ir mal, ¿cuál es el origen de la disfunción?

18.9 Se te ha dicho que, a pesar de que te considerabas separado, esta separación nunca ocurrió realmente, y que siempre has sido el realizado. Si esto no hubiese sido cierto, la causa de la vida no habría sido una causa de la verdad. Al igual que ni el cerebro ni el corazón por sí solos pueden bastar para el funcionamiento del cuerpo, la mente y el corazón por separado no podrían realmente existir así y seguir proporcionando el estado funcional de la vida o de la consciencia. Por tanto, solo fue capaz de darse un cierto grado de separación para con ello permitir un cierto tipo de experiencia. Ahora se da un nuevo grado de unión que permite un nuevo tipo de experiencia.

18.10 El nuevo patrón visual es el del espíritu resucitado en la forma. Se trata de la ascensión del cuerpo o elevación del yo de la forma. Se te llama a demostrar este patrón. La elección es demostrar este patrón por medio de la interacción con el mundo, o por medio de la encarnación a través de la relación. Ninguna de estas vías es exclusiva. Cada una está contenida en la otra. Pero la vía del descubrimiento y la demostración es diferente.

18.11 Se te llama a que demuestres este nuevo patrón visual. Lo que quiero decir con la palabra ‘demostrar’ es que muestres tus sentimientos, que los hagas visibles. Ellos son tus creaciones únicamente tuyas, gracias a tu interacción con la consciencia-de-Cristo que mora en ti. Una manera de hacer esto es a través de la individuación y el ser conocido. Otra manera de hacer esto es la encarnación a través de la relación, en la cual es la relación, en vez del yo individuado, lo que se convierte en lo conocido. Ambas vías son vías de creación. Cuando se muestran los sentimientos, o se hacen visibles, se crea lo nuevo. Esta siempre ha sido la vía de la creación. Cada brizna de hierba, cada flor, cada piedra, es una creación de sentimientos. Lo único que necesitas es mirar a tu alrededor para reconocer que los sentimientos de amor todavía abundan. La belleza aún reina.

18.12 Para que el paraíso que se ha reencontrado pueda recrearse para todos, deben convertirse en conocidos tanto el yo como la relación del yo con todo. ¿Para qué otra cosa podría ser la vida sino para hacer que el invisible paraíso del amor sea visible y habitable para todos?

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