Día 19. La vía de María. Los Diálogos de Un curso de amor   1 comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido a Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres libros, fue publicado en un solo volumen, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice de entradas, puntos 4 y 5.
Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 19. La vía de María

19.1 Aquellos de vosotros que sois los precursores de la vía de María, podéis haber sentido confusión en cuanto a lo que se os pide. Sabéis que se os llama a algo, y que es algo importante, pero al no tener una forma en vuestra mente no se ve cómo puede manifestarse en el mundo. En otras palabras, no sabéis qué hacer. Quizás no veáis ningún logro “específico” en vuestro futuro, sino que, en vez de eso, consideréis que el logro definitivo sería una manera de vivir. Consideráis que el hecho de vivir como quien realmente sois, en el mundo, es el logro que se requiere de vosotros, y, sin embargo, a veces os comparáis a vosotros mismos con aquellos que son capaces de vivir como quienes son en el mundo, y además, de cumplir con ciertas funciones en el mundo. Puede que a veces os sintáis sin función ni propósito, mientras que otras veces os sentís como si estuvieseis siendo exactamente como se supone que tenéis que ser.

19.2 La clave aquí está en el discernimiento entre la satisfacción verdadera y la negación. Aunque estos ejemplos son demasiado esquemáticos, podrías considerar el ejemplo de un artista que está satisfecho al crear arte, o el del músico satisfecho al crear música, o un sanador creando salud. Quienes siguen la vía de María están satisfechos con una manera de vivir. Y no obstante, todo el mundo tiene una función que cumplir en la creación del mundo nuevo. Solo aquellos que se expresan a sí mismos están realmente satisfechos.

19.3 En seguida puedes entender, sin embargo, que si el artista, el músico o el sanador estuviesen satisfechos solo con su expresión de sus dones específicos, su satisfacción no estaría completa. Tampoco estaría completa sin esa expresión.

19.4 Estar satisfecho significa estar consumado por la manera en que expresas quien tú eres —por la manera en que expresas tu satisfacción, tu plenitud. Quienes usan sus dones para crear la verdad que ven, son aquellos que encuentran en el “hacer” su camino hacia la verdadera satisfacción y la verdadera creación. Se convierten en quienes tienen que ser por medio de sus actos de creación. Aquellos llamados a la vía de María son los llamados a ser aquello que quieren ver reflejado en el mundo, y son llamados a constatar que esta reflexión es la nueva vía de la creación. En su ser, en su mero estar siendo, se convierten en lo que quieren crear.

19.5 El logro definitivo es vivir como quien tú eres, en el mundo. ¿Pero en qué tipo de mundo? Esta es la trampa que provoca los sentimientos de falta de propósito en aquellos que están satisfechos viviendo como quienes son en el mundo. Si no se dan cuenta del poder de la reflexión, se preguntarán por qué ellos, al contrario que sus hermanos y hermanas a los que se les llama a “hacer”, no tienen ningún papel específico en el establecimiento de un mundo en el cual todos sean capaces de estar satisfechos con quienes son.

19.6 La respuesta reside en la simple declaración de que como es adentro, es afuera. Al vivir como quien tú eres en el mundo, creas el cambio en él. Creas el cambio en el mundo a través de la relación. Todo vive y crea en relación. Aquellos que son llamados a la vía de María son sin embargo llamados a la creación y al anclaje de la nueva relación en el nuevo mundo. Su relación de unión, en la cual se basa su satisfacción, es el lugar de nacimiento, el vientre para lo nuevo. Su expresión es expresión de esta unión.

19.7 Ser llamado a una función específica que crea el cambio significa en realidad ser llamado a una función de preparar a uno o a muchos para el cambio que debe ocurrir en el interior. La función de aquellos llamados a la vía de Jesús es llamar a otros a lo nuevo, a través de medios tan extendidos, tan variados y notables, que no pueden ser ignorados.

19.8 Al igual que Jesús no habría nacido literalmente sin María, la vía de María no puede renacer sin la vía de Jesús. Ambas vías surgieron de la conciencia-de-Cristo como demostraciones de vías. Aquellos que han considerado a María como una intermediaria están tan equivocados en esta creencia como aquellos que han considerado a Jesús de esa manera. Ninguno demostró funciones intermediarias, sino que demostraron la unión directa con Dios. Cada uno demostró el aspecto creativo de esa función de distinta manera. Pero la función siguió siendo una de unión directa con Dios. Esta es muy literalmente la función de todos en este tiempo nuevo. Cuando hablamos de funciones únicas para cada uno, hablamos de expresiones de esta única y definitiva función. Juntas, la vía de María y la de Jesús demostraron la verdad de que como es adentro, es afuera, y demostraron la relación entre el mundo interno y el externo.

19.9 La vía de María no es, sin embargo, ni un lugar ni un estado de no interacción. No es el estado ni el lugar de los monjes, las monjas o los contemplativos de antaño. No es solitario ni aislado, ni está confinado a una comunidad específica. Es una manera de existir en la cual lo primordial es la relación. No se trata de escuchar una llamada a “hacer” sino una llamada a “llegar a ser”, a “convertirse”, a “devenir”.

19.10 Todos son llamados a llegar a ser, pero algunos deben “hacer” para “llegar a ser”. A aquellos llamados a la vía de María no se les pide hacer, en el sentido de llevar a cabo una función específica que se manifieste en el mundo, sino que se requiere que hagan algo en el sentido de recibir, de compartir y de ser aquello en que se les pide que se conviertan. Se trata de un acto de encarnación, y es un nuevo patrón, un patrón de lo que puede imaginarse que se hace realidad, y no a través del hacer, sino por medio del acto creativo de la encarnación en unión con el espíritu. Se solapa con el final de la vía de Jesús ya que la vía de la encarnación es la de los milagros. Se solapa con el final de la vía de Jesús pues también se proporciona un ejemplo. Solo difiere en que el ejemplo ya no es el de una vida individualizada, sino un ejemplo de la unión y la relación que es toda la vida.

19.11 Esto no significa que aquellos a los que se llama a la vía de Jesús encontrarán aclamación, mientras que aquellos a los que se llama a la de María se encontrarán en la oscuridad. Muchos de los llamados a la vía de María “conseguirán” mucho de lo que se desea fervientemente en el mundo, pero lo que harán será un subproducto de su manera de ser, en vez de un medio de facilitar esa manera de ser. Muchos de los que sigan la vía de María encontrarán aclamación, pero ni esta, ni la oscuridad, les importarán a quienes sigan estos caminos. Ser fiel al yo y a la llamada del Ser Uno es lo único que importa. Y con el tiempo, todos seguirán la vía de María, e ideas como las de aclamación y oscuridad dejarán de existir. Pero en esta época de transición ambos caminos son necesarios para demostrar los medios de llegar a conocer, que es de lo que se trata en toda expresión auténtica.

19.12 El temor a perder el yo sigue siendo el principal miedo, incluso entre aquellos que nunca han encontrado al yo. Temen perder lo conocido dejándolo en manos de lo desconocido. Los dos modos de demostración tornan conocido lo desconocido. Uno convierte en conocido lo desconocido mediante vidas ejemplares individualizadas. El otro convierte lo desconocido en conocido por medio de la creación de lo nuevo, de tal modo que lo desconocido deja de serlo y se hace disponible para ser experimentado.

19.13 A esta disponibilidad es a lo que me refiero con el anclaje de lo nuevo. Aquellos que, en la relación con lo desconocido, a través de la unidad y de la imaginación, crean lo nuevo por medios distintos a los del hacer, abren una vía anteriormente desconocida, y, tal y como hacen todos los precursores, anclan esa vía en la consciencia al mantener abierta esta puerta a la creación. En realidad, crean un nuevo patrón y comienzan a tejerlo en la red de la realidad, anclándolo para posibilitar el descubrimiento por parte de sus hermanos y hermanas.

19.14 La verdad de esta vía no se descubre gracias a la transferencia de conocimiento en la forma, sino a través de la relación. Aquellos que siguen la vía de María se convierten en espejos de la verdad que descubren, reflejando la vía para sus hermanos y hermanas. A esto se debe el que no se trate de un lugar o de un estado de no interacción, sino de gran interacción. Se trata de un estado que facilita el conocimiento por medio de la relación. Esto ocurre a través del yo Único de la forma.

19.15 En esta acción de confluir en unión y relación, se encuentra la clave de la creación de lo nuevo. Antes se habló de ello como del acto de informar y ser informado, como un paso más allá del de la observación y el ser observado. Es donde la creación de lo nuevo puede comenzar porque la fuerza creativa, la animadora y la informadora, es en este caso la intención de la creación, en vez de serlo la intención del observador. Confluir en unión y relación permite la canalización de la creación por medio del Yo único, porque el Yo único está unido en unión y relación.

19.16 Esto es muy lioso para aquellos que alcanzan fuertes estados individualizados, y es necesario que aquellos que siguen la vía de María mantengan, estimulen y reflejen lo nuevo a aquellos que son ejemplos de la vía de Jesús. También es lioso porque puede conducir al juicio. Cuando existe más de una vía, siempre caben la comparación y las opiniones. Por tanto, es realista considerar a las dos vías como círculos entrelazados que existen apoyándose y en armonía el uno con el otro. A medida que aquellos a los que se les han dado funciones específicas las lleven a cabo, avanzarán naturalmente hacia la vía de María.

19.17 Sin aquellos que siguen la vía de Jesús, quienes siguen la de María lo tendrían mucho más difícil. Habría poco espacio en el que anclar lo nuevo. Aquellos que siguen la vía de Jesús crean la apertura de los Yoes espaciosos, una apertura que permite que se echen las anclas de lo nuevo para así poder sobrellevar las muchas tormentas existentes en esta época de transición.

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Una respuesta a “Día 19. La vía de María. Los Diálogos de Un curso de amor

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  1. Gracias…este mensaje es muy revelador para mi….como suele decir alejandra, ha caido una ficha del puzzle……..

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