II.4. Sé amable contigo mismo   1 comment

imagen corazón en círculo[— Elaboramos aquí poco a poco (hasta reunirlo en un solo texto), dentro de nuestra capacidad, una traducción nueva de este maravilloso texto de transmisión de Yeshua a Tom Carpenter (debido a que lo que encontré traducido no me gustó).
— Para más información ver el índice de entradas, punto 7 y punto 2B]

Diálogo sobre el despertar
(Tom Carpenter, en diálogo con Yeshua)

Capítulo II. Elegir paz

II.4. Sé amable contigo mismo

Cuando estoy en el estado egoico de ver los errores de mi hermano, y no estoy dispuesto a hacer un cambio para ver su perfección, ¿qué es lo mejor que puedo hacer en ese momento?

Ser absolutamente consciente de que esa indisposición no te está cambiando a ti. Debido a tus patrones del pasado, tus patrones de comprensión, creerías que, a medida que no te permites ser perfecto, tiene que haber algún tipo de retribución, tienes que sufrir de cierta manera para poder pagar por tus pecados. Estás ahora llegando a una comprensión que te dice que esto no es cierto. Mantente en este sentimiento.

Te es imposible cambiar a tu auténtico Ser. Solo es posible o bien reconocerlo, o bien continuar reconociendo una percepción limitada de ese Ser, una percepción que hemos descrito como ‘ego’. El proceso por entero se convierte en la satisfación del ego, al intentar satisfacer sus demandas de que seas tan “espiritual” ahora como sientas que deberías ser. Debes saber que a medida que buscas espiritualidad por tu cuenta, tu ego aparecerá para ayudarte en esas pesquisas.

Hay algo aquí que podría ayudarte, si eres consciente de ello: no enjuiciar a tu ego. No dirijas tu atención de ninguna manera hacia lo que consideres que son influencias negativas o impactos negativos que sobre ti tiene tu ego. Porque a medida que permitas que esa atención descanse sobre tu ego, lo reforzarás. Llegarás a pensar sobre él como si se tratara de un aspecto malvado de ti mismo, y no lo es. Tu ego es simplemente una percepción equivocada que tienes sobre ti mismo, y eso no lo hace malvado.

La cosa más amable, lo más útil que podrías hacer si te encontraras a ti mismo en la actitud descrita es simplemente esto: reconoce ante ti mismo que esto es, de hecho, tu percepción en este momento, y déjala ir. No te resistas a ella; no te condenes a ti mismo por ello. Siente agradecimiento por poder estar en una situación tal que puedes apartarte momentáneamente y observar lo que sucede. Reconoce la presencia de tu ego, y asimismo reconoce la Presencia de tu Ser. Y lo que permitirá que te vuelvas a enfocar y que restablezcas el sentimiento de paz será el reconocimiento que haces de la Presencia de tu Ser.

Enjuiciarte a ti mismo cuando sientes que estás en un estado mental que es inferior al que querrías alcanzar, solo puede hacer que ese estado mental adquiera valor para ti. Por tanto, estará contigo en un grado mucho mayor de lo que podrías imaginar. Continuará creciendo a medida que continúes prestándole atención, a medida que continúes enjuiciándolo.

Estás aprendiendo que el Amor no tiene opuestos. Por tanto, ¿qué te supondría el que simplemente pudieras estar en un estado de amor hacia lo que sea que suceda en tu mente en un momento dado, incluyendo tu enjuiciamiento sobre ti mismo al verte a ti mismo como un ser totalmente inmerso en tu ego? ¿Aún podrías estar en un estado de amor hacia ti mismo? Si no hay opuesto al Amor, ¿qué sería más beneficioso que eso para ayudarte a disolver cualquier cosa que esté aparentemente en conflicto con el amor? Amar a tu ego no sonará como un enfoque muy lógico, ¿no es así? —amarte cuando te sientes siendo odioso. Pero eso es precisamente lo que estoy sugiriendo.

Sugiero que comiences a cambiar esos patrones de ser sentencioso, sin concentrarte en hacer ningún cambio en absoluto, sino más bien permitiéndote a ti mismo ser consciente de que tú existes realmente en un estado de Amor. Permite que ese estado se clarifique para ti, y a medida que lo haces, comenzarás a fabricar un patrón de convertirte en amoroso en toda circunstancia y situación. Los otros patrones comenzarán a desplomarse. No harás nada para intentar cambiar los otros patrones. Simplemente reemplazarás en tu pensamiento los pensamientos que eran menos amorosos con pensamientos que lo son más.

En ningún momento podría sugerirte que la vía más expeditiva de hacerse menos sentencioso sería ejercitar lo opuesto a este patrón, porque te estaría aconsejando prestarle más cantidad de atención al proceso de juzgar. Y a medida que pongas más atención en él, lo encontrarás cada vez más difícil de soltar. Es imposible practicar el no ser sentencioso.

Estar en un estado de paz te brindará alegría. Estar en un estado de alegría te permitirá ver tu propia naturaleza amorosa. Por lo mismo, no te puedo decir que practiques el ser pacífico. Lo que puedo sugerirte es que dejes que se vayan los pensamientos que no sean pacíficos. Eso es todo, dejar ir. Los sueltas al no juzgarlos. Los sueltas al no resistirte a ellos. Los sueltas al entender firmemente que no tienen valor para ti. No te cambian. La paz viene por sí sola cuando has tomado tú mismo esta decisión.

¿Se acelerará el proceso de soltar si pedimos al Espíritu Santo que nos ayude en nuestro dejar ir los viejos patrones de pensamiento?

La respuesta, más enfáticamente, es, ¡sí! Sin embargo me gustaría sugerirte que no te preocupes sobre cómo de rápido puede suceder o no suceder algo. Eso te animará a concentrarte inapropiadamente en la expectativa acerca de cómo marcha el proceso, y sobre si funciona efectivamente dentro de los parámetros que has establecido para él. En vez de eso, confía. Confía en que está funcionando perfectamente y en el tiempo que le lleve; confía en que esto es parte de la perfección que se da en ese momento. El principio es de nuevo este: cuando permites que tu atención se enfoque inapropiadamente en eso que ahora llamaremos “tiempo”, entonces, has verificado la importancia que el tiempo tiene para ti. Has presumido que nunca habrá suficiente, porque, si el proceso no tiene lugar lo suficientemente rápido, entonces, deberías dirigirte hacia alguna otra cosa ya que tú ciertamente solo tienes una cantidad limitada de tiempo.

Ves, este proceso por entero se convierte en uno sobre cambiar de mentalidad acerca de la limitación. Y te aseguro que el haberte inventado el tiempo es la mayor limitación que has creado. A medida que te veas a ti mismo como prisionero de este mundo, serás por siempre prisionero aquí. A medida que permitas que el Espíritu Santo trabaje contigo, que te libere de todas las ataduras, vas a confiar en que ello sucederá de la manera que mejor te sirva. No sucederá mediante tu propio reconocimiento consciente o tu determinación acerca de cuál es la mejor manera. Se hará mediante la confianza. Te diré ahora que no existe ningún lugar al que se pueda ir, en absoluto, así que, ¿qué prisa hay?

Como ya has escuchado en el pasado, entre las cosas más útiles para ti está la de mantener tu atención enfocada solo en este momento. Esto se ha convertido en un concepto, y no ha sido entendido. Mantener tu atención enfocada en este momento cambiará tu consciencia hacia una comprensión de que lo que realmente existe es solo este momento. Esto no puede ser comprendido cuando intentas hacerlo aplicable dentro del marco de tu mundo tal y como lo conoces ahora, porque de inmediato comprenderás que así no es como funciona tu mundo. Así que parte de esa confianza consiste en abandonar la idea que tienes sobre la manera en que ves que tu mundo funciona, y depender y confiar en el Espíritu Santo para que te muestre una Visión diferente.

No encontrarás justificado esto que te sugiero si miras a tu alrededor. Solo lo encontrarás justificado en tu interior, en ese lugar de Conocimiento que no necesita ser validado por el mundo exterior. Y no puedes encontrar ese momento cuando lo buscas creyendo que solo tienes una cantidad limitada de tiempo para gastarlo en su búsqueda. ¿No lo ves?

Esta es siempre la dicotomía que parece presentarse a sí misma en este proceso del despertar. Lo que aparentemente limita nuestra visibilidad espiritual son los parámetros que nuestro ego nos permitirá emplear.

Has elegido experimentar tu Ser, y en tanto que permitas que tu atención reafirme esto, entonces vas a entender que lo que sea que te esté sucediendo a ti o alrededor tuyo, está sucediendo para brindarte eso mismo, y que está sucediendo en un estado de perfección absoluta. Cuando se olvida esto, todo este asunto del Despertar espiritual se convierte en una tarea muy ardua y nada divertida. ¿Dónde está la alegría? ¿Dónde se ha ido la alegría cuando debes condenarte a ti mismo por no Despertar?

Te diré de nuevo que ya estás Despierto. En verdad nunca has dejado de estarlo; nunca has dejado de ser menos que la perfección en la que fuiste creado. Es solo tu rechazo a aceptar esta idea lo que te aleja de experimentarla. Intentar cambiarte a ti mismo en vez de aceptarte le da a tu ego otro camino a seguir, y solo conseguirá perpetuar todo el proceso. También perpetuará la infelicidad y la decepción.

Permítete estar en un estado de alegría y reconoce que cuando estás ahí, estás en un estado de Dios. El resto sucederá. Cuando estás en un estado de alegría, entonces la decepción decrece. Y no hiciste nada para que se fuera. Pero siempre estará esa voz que dice, “no existe una razón lógica para estar alegre cuando tengo deudas; cuando hay cosas alrededor mío que me impiden estar alegre; cuando mi marido no me entiende; cuando mi suegra cree que yo soy menos que la mujer perfecta; cuando mis amigos me juzgan erróneamente; cuando no puedo pagar la factura eléctrica. ¿Cómo voy a estar alegre?”. Y obviamente lo que es menos que lógico es el decirte que estar en un estado de alegría es lo único que cambiará esas cosas que ves alrededor tuyo. Lo que te permitirá estar en un estado de alegría no será el hecho de que esas cosas se vayan. Lo que conseguirá crear tus patrones de pensamiento que reflejen alegría y paz, será tu decisión por la alegría y por la paz.

Cuando tu mente esté en un estado de paz perfecta y perpetua, te será casi imposible tener alguna experiencia que no refleje perpetua paz, alegría y amor. Cambiar el guión interior cambiará la obra exterior.

Una respuesta a “II.4. Sé amable contigo mismo

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  1. gracias….

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