Día 29. El común denominador de la experiencia. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido a Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres libros, fue publicado en un solo volumen, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 29. El común denominador de la experiencia

29.1 Ahora es cuando comenzamos verdaderamente a perder de vista los conceptos de la dualidad —donde dejan de ser reales para nosotros. La plenitud y la separación, Dios y el hombre, la vida y el yo individuado, lo que haces y quien eres, lo eterno y lo temporal, la alegría y la tristeza, la enfermedad y la salud…, todos dejan de tener el limitado poder que todos estos conceptos han tenido con anterioridad. Cuando dejas de concebirlos como conceptos separados, dejan de estar separados. Recuerda que ya has sido consciente de la capacidad de participar en dos niveles de experiencia simultáneamente, y que la dualidad es en realidad simplemente una cuestión de distintos niveles de experiencia. Si puedes tener la experiencia de la cima de la montaña y la experiencia del nivel del suelo simultáneamente, entonces también puedes tener la experiencia de todos los demás “opuestos” de esta misma manera simultánea. Si puedes integrar todo lo que se opone a la plenitud en un nivel de experiencia, serás capaz de experimentar la vida desde dentro de la realidad de la plenitud en vez de desde dentro de la realidad de la separación.

29.2 Tu “yo” ya no estará dividido en un Yo del espíritu y un yo humano que viven bajo condiciones distintas, a veces congraciándose y otras veces oponiéndose entre sí. Al igual que el corazón y la mente se hicieron una sola cosa en incondicionalidad y pusieron fin al conflicto inducido por su aparente separación, el espíritu y el yo humano deben ahora hacer lo mismo.

29.3 La mente y el corazón se unieron cuando te deshiciste de los juicios y y volviste a aprender o recordaste el deseo incondicional —la fuente de tu poder. Ahora, este poder está disponible para ayudarte a conseguir la unión final, la unión que pondrá fin a la dualidad y te devolverá a la unión —a quien en realidad eres— en la realidad en la que realmente existes.

29.4 Esto no es más complicado que subsanar la brecha entre mente y corazón. Tú has conseguido esto, y puedes conseguir aquello —en tu realidad. Como ya puedes constatar, todas estas palabras sobre el logro simplemente tratan de llevar lo que ya existe hacia la realidad en la que tú existes. Otra forma de decir esto mismo sería decir que llevan a quien tú eres hacia la plenitud, lo que puede interpretarse tanto diciendo que llevan todo lo que tú eres a la existencia, como que llevan todo lo que tú eres a la existencia en la unión.

29.5 Tu acceso a la unión, descubierto tan recientemente y sin embargo siempre real en ti, ha sido una parte del proceso que te ha permitido acceder a dos niveles de experiencia. Él es tu acceso a dos niveles de experiencia —la experiencia de la plenitud y la de la separación. Aunque lo hayas podido ver como un acceso a información o como experiencias sensoriales de otro tipo, en realidad es el acceso a un estado de ser.

29.6 Tu familiaridad con tu yo espacioso también ha sido parte del proceso y parte de la experiencia de fusionar la plenitud y la separación. Aunque lo puedas haber considerado como un nuevo medio de interacción, en realidad se ha tratado del acceso a un nuevo estado de ser.

29.7 Un nuevo estado de ser es una nueva realidad. Es algo asociado con tu noción acerca de quién eres y de dónde estás, porque quién eres y dónde te encuentras y te experimentas a ti mismo, son tu realidad. Esta es la razón de que se necesitara experiencia para encontrar un lugar en el que ella se pudiera convertir en el común denominador entre la plenitud y la separación. Una vez que te experimentas a ti mismo en la plenitud y te encuentras contigo mismo en la unión, te has convertido a ti mismo en el común denominador por el cual la experiencia puede encontrar anclaje en la plenitud y la unión.

29.8 Por tanto eres, como siempre, el creador de tu realidad.

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