Día 33. Ser en relación. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido a Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres libros, fue publicado en un solo volumen, en inglés, en julio de 2014.
— Para más información, libros en PDF; y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 33. Ser en relación

33.1 Ahora que empezamos a hablar del poder, debemos volver a la idea inicial planteada en Un Tratado sobre lo nuevo: que todos son elegidos. Aceptar la idea de que algunos tienen poder mientras que otros permanecen sin poder significa aceptar una idea cargada de conflicto. El poder de Dios existe en todos porque todos son uno en el ser con Dios. Y sin embargo, este poder no puede usarse. Solamente puede servir. ¿A qué sirve? A la causa de la relación santa.

33.2 La relación es el tejido interconectivo que es toda la vida. La solución ante la cuestión de cómo responder a todas y a cada una de las relaciones —y recuerda que las situaciones y eventos también son relaciones— yace en tu propio ser. Ser en relación. Esto es lo que eres y lo que tu mundo es. Ser en relación.

33.3 Toda relación es santa porque es en la relación donde al ser se le encuentra, se le conoce, y se interactúa con él. La relación es la ruta o el acceso al ser, y el ser es la ruta o el acceso a la relación. Uno no puede existir sin el otro y, por tanto, ambos son en realidad uno solo. Este es el matrimonio divino, la relación divina entre forma y ser.

33.4 Aunque esto pueda parecer mera palabrería, o la propuesta de una teoría más, estas palabras se encuentran en el centro de una nueva manera de verte a ti mismo —una manera de ver que creará un nuevo mundo.

33.5 Dite a ti mismo, al afrontar los acontecimientos y las situaciones de tu mundo, que estás siendo en relación. La gente, los lugares, los eventos y las situaciones que componen tu mundo hacen un llamamiento a tu ser. Y es en tu respuesta donde se revela quién eres.

33.6 Estás siendo un quién. Tu quién es tu yo individuado. Pero también es tu representación del ser. Que los dos lleguen a ser uno —que el yo individuado se convierta en uno en el ser— es la meta hacia la cual hemos viajado juntos.

33.7 Puede que pienses en el ser como aquello que tú eres, y que responde a quien tú eres. Se te ha dicho que estas palabras se te dan para que no respondas al amor de la misma manera otra vez. Estas palabras podrían hacer que el amor sonase como si fuese un acontecimiento, algo que te llega o te sucede a ti. Sin embargo, si la relación y el ser son uno, y si tú eres uno en el ser pero diferente en la relación, lo que se dice es que el ser y la relación son una misma pieza, una totalidad, y que esa totalidad es amor. Dicho de otra forma, toda relación, todo lo que te llega, todo evento, toda situación, es del ser, que es Dios, que es amor.

33.8 Entonces, ¿cómo respondes? Si respondes como quien tú realmente eres, responderás con amor. El amor es la única respuesta.

33.9 Sin embargo, la respuesta del amor puede resultar tan variada como los acontecimientos, las situaciones, las personas y los lugares que pueblan tu mundo. ¿Cómo es esto posible? ¿Y cómo puedes ver todos los acontecimientos, independientemente de lo horrorosos que sean, como una respuesta del amor?

33.10 La única manera de poder hacer eso es reconociendo siempre y no olvidando nunca quien tú eres. Estas siendo en relación: el creador de los acontecimientos así como quien los experimenta; el creador de la relación así como también la relación misma. Sabes eso o no lo sabes. No se trata de “creer” que es así, sino de saber, de reconocer que lo es. Solo si reconoces que esto es así y si reconoces quien tú eres, solo así, sabrás con certeza que la única respuesta es el amor.

33.11 Toda relación es con el amor porque toda relación es con Dios, que es uno en el ser contigo.

33.12 Ser es poder. La relación es poderosa. La relación es la expresión del poder —todas las distintas expresiones del poder. En la época de Jesús, a los poderosos se les consideraba como bendecidos por Dios, y a los que carecían de poder no. Este modo de ver las cosas se ha mantenido bastante igual. Todos sois poderosos. Pero, debido a que todos sois poderosos tan solo en la relación, debes constatar tu relación con el poder. Aquellos que son poderosos han constatado y actualizado su relación con el poder. Aquellos que se ven a sí mismos como carentes de poder no han constatado ni actualizado su relación con el poder. No la han hecho real y, por tanto, no les ha servido.

33.13 Y sin embargo, como nadie puede existir fuera de la relación, y como la relación es donde se expresa el poder, es cierto que todo el mundo tiene una relación con el poder. El poder es uno con todos y cada uno de nosotros, en el ser. Cada individuo tiene dentro de sí el poder de afectar, cambiar o recrear el mundo. Cada individuo lo hace según su capacidad de constatar y actualizar su poder. Un bebé es consciente del poder de sus llantos momentos después de haber nacido. Todos los adolescentes desarrollan una plena constatación del poder de su independencia. En otras palabras, cada uno de vosotros ha reclamado algún tipo de poder para sí mismo, algún medio de ejercer ese poder, que es lo mismo que decir: algún medio de individuar el yo.

33.14 Este es el poder del ser. El poder de individuar el Yo. El poder de ser quien tú eres. Se trata del poder y de la fuente del poder. Se trata de la fuerza de la creación, del único poder verdadero.

33.15 Pero repito, a pesar de que cada uno de nosotros tenga el poder de la creación dentro de sí, solo se expresa en la relación, y solo en ella nos hacemos poderosos. Constatar todo el tiempo que estás en una relación con todo y con todos, significa constatar toda la extensión de tu poder. No puedes constatar que estás todo el tiempo en relación con todo y con todos si mantienes el deseo de usar tu poder. Eso es imposible. La constatación de que todo el tiempo estás en una relación con todo y con todos, significa constatar la unicidad y la unidad, significa constatar que eres uno en el ser, creador y creado. Esta es una constatación que solo puede provenir del amor, porque el amor es la única “condición” de la unión.

33.16 Por tanto, cuando constatas tu relación con todo, eres todopoderoso.

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