Día 36. Quién eres en unidad y relación. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido a Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres libros, fue publicado en un solo volumen, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 36. Quién eres en unidad y relación

36.1 El ejercicio de tu poder se encuentra en la creación de tu experiencia.

36.2 Siendo un yo del ego creaste una experiencia para ti mismo que estaba separada de la de todos los demás. Hiciste elecciones al respecto de cómo vivirías tu vida desde dentro del ámbito de lo que considerabas posible. Lo hiciste continuamente. Este fue el modo en que creaste tu experiencia de una existencia separada.

36.3 La suma de tus experiencias es lo que llamas “tu vida”. Sin embargo, te has apartado de estas experiencias —de todas ellas. Puedes mirar atrás hacia tu vida y ver su forma. Podrías escribir una autobiografía que describiese cada experiencia que has vivido entre tu primer recuerdo y el momento de ahora, y eso no diría nada sobre ti si solo relatara las experiencias como acontecimientos físicos. La totalidad de tus experiencias podría ser considerada como tu vida, pero no puede ser considerada como lo que tú eres. Tú eres distinto de eso. Y, aun así, en tu elección de tus experiencias, y con tu manera de responder ante ellas, se revelaba quién eras, porque solo así fuiste un creador.

36.4 La falta de poder es moverse por la vida como un ser sin el poder de crear.

36.5 Te has sentido como el creador de tu vida en las elecciones que has hecho. Las experiencias que tuvieron consecuencias para ti fueron las experiencias elegidas. Las experiencias que fueron “de” tu elección, son aquellas que harían que la historia de tu vida avanzara en tanto que una experiencia “personal”, en vez de como una experiencia en sí misma. Incluso las experiencias establecidas por el “destino” tuvieron consecuencias solo por cómo has respondido tras suceder el hecho en cuestión. El relato de tu vida, en resumen, sería uno que trataría acerca de cómo elegiste responder, día tras día, al mundo que te rodeaba. Tú, en resumen, creaste tu vida mediante las respuestas elegidas. Tú creaste tu vida por medio de tu respuesta ante las circunstancias de tu nacimiento, ante tus oportunidades o la falta de oportunidades, ante los incidentes funestos que encontraste o la gente que conociste. Comenzaste con lo que creías que se te había dado, con el yo que considerabas que eras —el yo que considerabas inmutable e inalterable—, y procediste a partir de ahí. Sin embargo, creaste en respuesta a la “realidad” en vez de crear la “realidad”. Ahora se te pide que crees la realidad —una nueva realidad.

36.6 Aquí es donde empiezas de nuevo. Empiezas de nuevo con el Yo que ahora sabes que eres.

36.7 Cuando empiezas desde el principio sabiendo que lo que se te ha dado es todo, tu capacidad de crear tu experiencia es un ejercicio totalmente distinto. Te das cuenta de que tu vida no eres tú. Tu vida es un ejercicio de la capacidad de crear. Creador y creación son uno. Tú eres uno en el ser con el poder de la creación, y eres diferente en tu relación con ese poder y en tu expresión de ese poder.

36.8 ¿Es que no ves que, si puedes crear tu experiencia, puedes crear una nueva realidad —un nuevo mundo? ¿Es que no ves la diferencia entre crear como un yo individual, respondiendo a un conjunto de circunstancias “dadas” en un mundo “dado”, y crear tu experiencia como un creador que ha constatado unicidad y unidad —que ha constatado y hecho real una nueva realidad? La vieja realidad era la de la separación. La nueva realidad es la de la unión. Y solo es nueva porque ha permanecido increada.

36.9 Se trata de un verdadero volver a empezar con la verdadera constatación de que dar y recibir son uno solo, y de que ambos están en tu poder. Se trata de volver a empezar constatando que puedes darte a ti mismo un nuevo conjunto de circunstancias y un nuevo mundo, al crearlo como tu experiencia. Se trata de volver a empezar constatando que ahora eres el creador de tu experiencia. Siempre has estado creando porque siempre has sido uno en tu ser con Dios, que crea incesantemente. Pero solo ahora eres un creador en unión y relación.

36.10 La diferencia ahora marca toda la diferencia del mundo. Es la diferencia entre todo y nada en relación el uno con el otro. Recuerda el ejemplo utilizado anteriormente. No existe diferencia entre el todo y la nada sin la relación. En la relación, la diferencia lo es todo. Esta misma diferencia es a lo que me refiero cuando se dice que eres uno en el ser y diferente en la relación. Sin tu discernimiento de la unidad y la relación, sería como si Dios lo fuese todo y tú no fueses nada, o como si tú lo fueses todo y Dios no fuese nada. Pero al igual que con el todo y la nada, no habría ninguna diferencia entre tu ser y el ser de Dios sin la relación. Podrías concebir el yo y a Dios de diferentes maneras, pero no podrías crear una verdadera diferencia, sino tan solo percibirla. Por tanto, desde siempre permaneciste siendo uno en el ser con Dios, aunque continuases relacionándote tan solo con un mundo y con experiencias que, o bien percibiste como algo creado por un Dios separado de ti, o bien creado por tu yo separado. Experimentaste el poder del ser porque fuiste un ser que existía, pero no te experimentaste siendo poderoso.

36.11 Solo en la relación existe una diferencia entre tu ser y Dios. Este es el ejemplo que se pretende representar con la trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Hijo solo podía ser Dios en relación con Dios. El Espíritu Santo solo podía ser Dios en relación con Dios. El Padre solo podía ser Dios en relación con Dios. Dios solo podía ser el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en la relación. Sin la relación, Dios simplemente lo es todo: ser. Sin la relación, lo que no es Dios simplemente está siendo: simplemente existe en el extremo opuesto del continuo de todo lo que la creación es.

36.12 Lo que hemos llamado “ilusión” es esta simple nada que cualifica la existencia sin relación con Dios y, por tanto, la existencia sin relación con el poder de la creación. La ilusión es la ilusión de simplemente estar siendo. ¿No es así como te has visto a ti mismo? ¿Como un simple ser, que hace lo que puede para vivir la vida que se le ha dado? Ninguna de la lecciones del mundo, excepto esta que tienes ante ti ahora, ha marcado diferencia alguna en tu estado de ser. Simplemente has seguido siendo, has seguido haciendo elecciones entre una ilusión y otra, en tu realidad separada —en una realidad separada que no puede existir en la realidad, en la verdad, sino solo en la ilusión.

36.13 A pesar de todo esto, siempre has tenido algún recuerdo de ti mismo como creador. A pesar de todo esto, has amado y has temido, has crecido y has evolucionado, has hecho elecciones con integridad y coraje, has respondido con nobleza o con dudas, con atrevimiento o con timidez, y todo dentro de un marco de pensamiento y de sentimiento que te ha parecido completamente real, y que es completamente real para el yo separado que has estado siendo.

36.14 Como siempre has sido uno en el ser con Dios, este poder —este poder del ser— siempre ha sido tuyo. El poder de sentir amor, odio, ira, compasión, avaricia, humildad y deseo, siempre ha sido tuyo. El poder de pensar —racional o apasionadamente, lógica o instintivamente— siempre ha sido tuyo. El poder de crearlo todo, desde armas de destrucción masiva hasta catedrales de majestuosidad impresionante, siempre ha sido tuyo. El poder de conocer o de percibir, incluso una realidad irreal, siempre ha sido tuyo.

36.15 Ser un ser de sentimiento, pensamiento, creatividad y conocimiento o percepción significa ser uno en el ser con Dios. Acepta esto, ya que esto es lo que Dios es y lo que tú eres. Esto es ser. Ser uno en el ser con Dios y, aun así, existir fuera del poderoso estado de la relación y la unión, ha sido una elección exigente, desafiante. Ha sido una elección divina. Una elección de un nuevo tipo de experiencia, y que ha conducido a la creación de una realidad irreal, poblada en igual medida por los “semejantes a Dios” como por los que son “sin Dios”, tan cerca de poder reemplazar la creación con la destrucción… siendo tan gozosa y tan amorosa, pero también estando tan llena de odio y de dolor… que te ha llevado a hacer una nueva elección.

36.16 Cuando constatas que eres uno en el ser con Dios y diferente en la relación, aceptas el poder del ser, o de individuar a Dios. Aceptas el poder de Dios. Te vuelves alguien poderoso.

36.17 Dios sigue siendo Dios, que es uno en el ser con todo, y Dios también recibe forma o, en otras palabras, es diferenciado. Dios lo es Todo en Todo. Y Dios también lo es Todo en Uno y Todo en Muchos. Dios sigue siendo el creador de Todo, pero Dios es también ahora el Creador de Uno, el creador de la experiencia de una sola o muchas vidas, la experiencia y el experimentador de la vida. A través de a la diferenciación, Dios es tú al igual que tú eres Dios. Dios mantiene la unicidad del ser, y también se convierte en un ser en unión y relación, o, dicho brevemente, en un ser en unión y relación contigo.

36.18 Tú no desapareces ni dejas de existir. No eres reemplazado por Dios, con quien siempre has sido uno en el ser. Simplemente aceptas la verdad del ser, y la verdad de ser en unión y relación. Ambas cosas al mismo tiempo, en vez de una o la otra. Causa y Efecto. Medios y Fin. Aceptas el fin de la elección y el comienzo de la creación.

36.19 Ahora quizá puedas entender por qué hemos tenido que hacer crecer tu discernimiento lentamente para que fueses capaz de alcanzar este lugar en el que puedas ser capaz de aceptar esta nueva idea, que es simplemente la verdad. Se trata de la misma verdad que se ha planteado aquí de tantas formas distintas para permitir que te acostumbrases a la idea de una verdad que puede parecer herética para algunos de vosotros cuando se plantea de manera tan directa como está siendo planteada ahora. Pero nuestro tiempo juntos está llegando a su fin, y tu aceptación de la verdad de quien tú eres, y de quien puedes ser, es esencial para el cumplimiento de nuestra misión —para la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra. La única manera de crearlo es experimentarlo. La única manera de experimentarlo es crearlo. Lo único que se interpone en el camino hacia tu capacidad de crear es tu aceptación final de quién eres en unidad y relación.

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