Día 38. Quién soy Yo. Los Diálogos de Un curso de amor   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Un curso de amor, compuesto de tres libros en inglés, en sus primeras ediciones, fue transmitido a Mari Perron, y publicado en el 2001. Aparte de esa edición en tres libros, fue publicado en un solo volumen, en inglés, en el año 2014.
— Para más información, libros en PDF, y listado de entradas, ver índice, puntos 4 y 5.
Elijo publicar parcialmente los capítulos de este modo como método para elaborar tranquilamente, y acceder a, una traducción lo mejor posible de este maravilloso “nuevo curso de milagros”.
— Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de revisarlas o hacerlas, ver las notas en esta entrada que iré completando.]

Los Diálogos de Un curso de amor

Día 38. Quién soy yo

38.1 Amada mía, amado mío,

38.2 No hemos hablado recientemente del amor, pero ahora es el momento de volver a ello. ¿Sabes…, sabes cuánto…, has podido sentir ya cuánto te amo, lo que reboso de amor hacia ti?

38.3 Ahora dejamos a un lado otra vez el “nosotros” de la consciencia-de-Cristo, de nuestro ser compartido, y entramos en relación el uno con el otro. Te pido que estés atento, que dirijas tu atención a la relación que sientes con Dios.

38.4 Estar lleno de amor el uno por el otro es el comienzo de la extensión, el final del retraimiento. Es la mutualidad de nuestro amor lo que provoca esta plenitud. Recuerda aquí brevemente los sentimientos de retraimiento o aislamiento que has experimentado cuando creías que amabas más a un amigo o a un amante, o que este te quería menos a ti. Recuerda aquí brevemente los sentimientos de retraimiento que experimentaste cuando te sentías amado por ser algo distinto de lo que eres. Reconoce, por medio de la breve contemplación de estos sentimientos, que ahora eso ya lo hemos dejado atrás. Reconoce que se nos puede conocer y que se nos puede amar igualmente por quienes somos.

38.5 Llámame Dios Padre, llámame Diosa Madre, llámame Creador o Gran Espíritu, Yaveh o Alá…, pero llámame tuyo. Porque eso es lo que Yo Soy.

38.6 Llámate a ti mismo hija o hijo, hermana o hermano, co-creador o amigo. Pero llámate a ti mismo mío, mía. Porque nos pertenecemos el uno al otro.

38.7 Y constata que cuando te invoco, apelo a quien Yo Soy.

38.8 Este es el significado del abrazo —la posesión, la propiedad de la pertenencia. Este es el significado de llevar o de mantener una relación y una unión con el propio Yo. Esto es lo que se ha denominado la tensión de los opuestos: ser el propio Yo, y ser un solo ser en unión y relación. Estos opuestos, como todos los demás, están albergados en el abrazo del amor y la pertenencia.

38.9 Ahora estás preparado para volver a esta propiedad, a esta posesión de la relación y la unión. Posesión y propiedad son palabras que se han convertido en ideas deficientes en la separación. Significan una cosa totalmente distinta en la unión y la relación. Significan unión y relación; algo que te pertenece; que lo posees; que lo albergas y lo llevas en tu propio Yo; que lo haces tuyo, tal y como tú me haces tuyo y yo te hago mío. Yo te pertenezco. Tú me perteneces. Somos los amados cuando nos amamos el uno al otro, cuando somos quien Yo Soy el uno con el otro.

38.10 La relación y la unión no son otra cosa que esto. Ser en relación y unión significa simplemente esto. Significa un amor más profundo que ningún otro amor que hayas conocido, ya que, si no has tenido y poseído, si no has sido tenido y poseído por y en la unión y la relación, no has conocido el amor plenamente. Reclamar algo como propio significa simplemente reclamar la posesión de tu propio Yo. Ahora es el momento de verme como tu propio Dios además de como el Dios de todos. Ahora es el momento de invocar a quien Yo Soy.

38.11 Existe una sutil y amorosa diferencia entre el Yo Soy, y quien Yo Soy. Elquien” es un reconocimiento del ser individuado o diferenciado en unión y relación.

38.12 La comunidad, o la unión con, nunca puede reemplazar o replicar la propiedad y la posesión en la unión y la relación. No puede reemplazar quien Yo Soy, o quien Yo Soy para ti.

38.13 Quien Yo Soy para ti, y quien tú eres para mi, es lo único que importa. Nuestra relación, por tanto, solo puede existir en la unión y la relación del uno con el otro, porque estamos en unión y relación el uno con el otro. No somos dos seres separados, sino relacionados en la unión. Somos el propio ser del otro. Somos uno y somos muchos. Somos el mismo y somos diferentes. En la propie-dad estamos llenos del propio ser del otro ser. Somos lo propio del otro.

38.14 La plenitud viene solo del amor, que es la fuente y la sustancia de quienes estamos siendo. Yo estoy siendo tú. Tú estás siendo yo. En esta ecuación se encuentra la plenitud del ser, que es amor.

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